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El Rincón Boxístico de Andrés Pascual EN DEFENSA DE MANNY PACQUIAO: YA LO DEJARON SÓLO
Por Andrés Pascual.
No acostumbro defender ni justificar a nadie que crea que juegue sucio en el deporte, no es mi estilo. Una vez alabé a un peleador de la división pluma importado de Filipinas que se desplazaba, a pesar de su técnica rudimentaria y su estilo feo, con la superioridad necesaria para brillar en ese peso, quizás hasta capaz de discutirle lo mejor de todos los tiempos a Willie Pep; pero, por obra y gracia de malhechores, lo sometieron a un proceso de “crecimiento” raro, con lo que ganó seguidores, pero perdió su encanto natural, entonces inició la subida de una cúspide que solo podía con la ayuda de sustancias ajenas a la naturaleza humana, porque ningún tipo de entrenamiento, ningún entrenador, puede lograr con la rutina decente y diaria lo que Freddie Roach con Manny Pacquiao y ese cambio espectacular le produjo dividendos al entrenador, por varios premios como Preparador del Año y a la agencia Top Rank y a su jefe bastante dinero. Cuando el Senador comenzó a molestarse ante la evidencia de que aparecía más veces en la prensa que Floyd Mayweather jr, pero ganaba menos, cuando supuso que era mejor que el Niño Feísimo, pero sus contratos eran por menos de la mitad, tal vez, de los que firmaba aquel , entonces le protestó a los mismos que inflaron su leyenda, gente que, nadie lo dude, sabían bien la razón por la que al Moreno había que pagarle más y no estaban a la disposición de cambiar nada ni porque el asiático no entendiera ni por caprichos infantiles, a fin de cuentas, también se “mojaban” de vez en cuanto con el río de dólares que había que pagarle al convicto por violencia doméstica. Manny Pacquiao no sospechaba que una sola razón decidía el Mercado a favor de Mayweather jr: la rentabilidad es enorme entre uno y otro y no sé si ya entendió lo triste del caso que, popular, lo que se dice poder de convocatoria general por circunstancias de personalidad y clase, es el “Money”. Si todavía no ha sido capaz de entender algunas cosas de su estado real, los tiempos, que se le están poniendo tormentosos, lo van a despertar… Hubo una historia paralela de Pacquiao, facturada posiblemente con el dinero que hiciera falta para callar a la prensa o para comprar a quien fuera necesario que pudiera dar noticias de su comportamiento como persona común y corriente cuando no estaba en el ring; entonces echó a andar el guión del super buen samaritano, del extraordinario individuo, tan artificial como su condición para moverse en el ring, que atendía individualmente la pena y la aliviaba, de todos sus compatriotas, así de grande fue aquella campaña. Pero los intereses de los hombres que dirigen el boxeo pueden cambiar radicalmente si se les molesta y, aunque el tipo que representa a un gladiador no pierda su sonrisa cuantas veces sea necesario para la fotografía, ya es el monstruo cuyo único objetivo será desaparecerlo del nivel de importancia que le fabricó, para lo que hoy no obligan a tirarse en un round, alternativa chapucera del buen tiempo ido, no correspondiente con la marcha vertiginosa de la tecnología del mundo actual. En las formas de destruir a un boxeador que han inventado en los últimos 25 años, es en lo único que se ve el avance “tecnológico” del pugilismo. Para Pacquiao comenzaron los problemas cuando dejaron que la prensa hablara libremente de actitudes delictivas como evadir impuestos, malo, pero no suficiente como para restarle popularidad y sentarlo en el banquillo de los acusados por quienes ayer lo veneraron; sin embargo, como la carta marcada, bien guardada, sacaron la que lo puede enterrar de verdad donde gana el dinero: Estados Unidos. La acusación de homofobia contra el boxeador, a pesar del desmentido personal, posiblemente haya sido preparada en las oficinas de los sesudos de Arum como otro paso peligroso hacia su desprotección con la prensa, quizás sea el signo inequívoco de que al filipino se lo echaron a los leones. Para que funcione mejor, escogieron el momento idóneo, cuando el presidente acaba de darle todo su apoyo personal a las bodas entre homosexuales y la euforia triunfalista por esa decisión es superior en Estados Unidos a cuando se informó el fin de la Guerra Mundial II. Nadie debe dudar de que, posiblemente, el epitafio lo escriba Bradley en breve, por esa razón, en igual medida que se debe condenar la forma como lo colocaron en niveles inmerecidos, se debe escribir, protestar, porque sobre esos bandidos debe pesar la denuncia de que, por lo menos, se sabe que son una crápula humana que, si se les deja y acepta como ahora, seguirán empañando el deporte hasta destruirlo con la factura anual de otros Pacquiaos y el resto de actos indecentes que, diariamente, cometen contra el boxeo. DE PELOTERO DE PLACER A CAMPEÓN MUNDIAL PESO COMPLETO: MARCIANO
Por Andrés Pascual.
Rocco F Marchegiano nació en Brockton, Mass. el 1ero de septiembre de 1923 (hay algunos agoreros que analizan su fecha de nacimiento relacionándola con otra del hoy muy de moda capítulo “Iluminata”), pero, en Fistiana, es simplemente Marciano, Rocky Marciano, uno de los más poderosos y espectaculares pesos completos de la historia. Sin embargo, su interés desde niño fue jugar la receptoría en las Grandes Ligas y hasta logró un try-out con un club de Liga Menor, sucursal de los Cubs de Chicago, no lo consiguió, pero continuó en el beisbol “de placer” en su localidad hasta que se lesionó el brazo derecho. En 1943 fue seleccionado para el Ejército, “draft”, y, porque un abusador le retó a pelear, entró a un torneo de boxeo en Fort Lewis, Washington, donde castigó duramente al individuo y ganó su peso (mediano). A partir de 1943, desechó el sueño de convertirse en pelotero y continuó boxeando como aficionado hasta 1947, en que apareció en su camino Al Weill, que acordó ser su manager y contrató a Charlie Goldman para que lo entrenara. El peleador no pudo ganar las pruebas para representar a Estados Unidos en Londres-48 como amateur, nivel en el que perdió 3 peleas. Goldman le enseñó cómo usar su mano izquierda delante para tirar la derecha recta o en swines (hoy los llaman ganchos inexplicablemente cuando los lanzan desde la media, por arriba o por el lado), pero no pudo hacer de Marciano una maravilla técnicamente. El entrenador recibió al pugilista de 5’11 de estatura en 200 libras de peso, pero, en el proceso de preparación, lo puso en 185, irrisorio y que hoy sería visto en el papel como un suicidio contra el peor de la división de mastodontes sin clase, sin corazón y con mucha grasa que pululan en el mercado de esperpentos de una división a la que le dieron brillo también Louis y Dempsey. Por su pobre alcance (67, Finito López tiene 69), debía pelear buscando la media corta o el infight siempre y una de las formas que para romper la guardia de sus oponentes, fue golpeándoles los antebrazos hasta que los bajaban por los calambres, entonces colocaba sus poderosos golpes casi a mansalva. Fajador eminente de preparación y resistencia extraordinarias, capaz de asimilar el castigo que pocos pesos pesados más grandes no pueden, por lo ortodoxo de su estilo lograba quitarse un buen número de golpes utilizando ambas manos. Luego de ganar 37 peleas consecutivas, encontró a Jersey Joe Walcott en el camino, fuerte aún para sus 38 años y un maestro del ring, antes había dispuesto por nocao de Lee Savold, de Buonvino, de Reynolds y de Harry Matthews. Sin embargo, en encabezamientos de importancia le puso una decision que ganó en 15 vueltas contra Roland LaStarza, además del nocao que le dio a Rey Layne, ambas victorias pusieron a pensar a las autoridades en una pelea titular para el pupilo de Goldman. En 1951 apaleó a Joe Louis en el descabellado regreso del Bombardero de Detroit en 8 rounds. El poderoso peleador caído había sido su ídolo. La noche del 23 de septiembre de 1952, en Filadelfia, el Orgullo de Brockton tuvo su oportunidad contra Walcott por la faja mundial de peso completo. La pelea transcurría favorable al campeón en las tarjetas como respuesta acertada a los logros de las apuestas; pero una derecha poderosa, considerada, con la que Robinson noqueó a Fullmer en 1957 como las mejores y más efectivas en la historia de las grandes batallas del ring, golpes de verdadero nocao punch, derrumbó al hasta ese momento monarca, a los 43 segundos de iniciado el episodio número 13. Como nuevo campeón, noqueó a Walcott en la revancha en el primer round el 15 de mayo de 1953 en Chicago, cuatro meses después a LaStarza en 11 asaltos, en Polo Grounds, el 24 de septiembre. El 16 de junio de 1954 le ganó por decision al estilista Edzzard Charles en Yanqui Estadio y el 17 de septiembre, en el Garden, le recetó el cloroformo en el 8vo en la famosa pelea que Ruby Goldstein quiso declarar nocao técnico en el 7mo por una grave herida del campeón en la nariz, luego de implorarle por “un round más a ver qué pasa…”. Su nocao número 42 fue una brutal paliza en San Francisco contra Don Cockell, campeón del Imperio Británico, en el 9no. La última pelea del campeón invicto la efectuó cuando Archie Moore, uno de los mejores pugilistas de todos los tiempos, ex campeón lightheavy con el mayor número de nocaos propinados entre profesionales con 129, osó discutirle su supremacía para caer derrumbado por efectos de los golpes rabiosos al cuerpo y a la cabeza en el 9no round de su batalla # 49, el 21 de septiembre de 1955. En el primer round de aquel pleito, el retador puso en vilo a la concurrencia al derribar al campeón en el 1ero, aunque sin lastimarlo. A mediados de 1956 anunció su retiro por petición de su esposa, se cree que ganó más de 4 millones en la actividad boxística y rechazó multiples ofertas para que regresara por cantidades más que tentadoras, fabulosas para la época. El 31 de agosto de 1969 falleció en accidente de aviación, a los 45 años, en Newton, Iowa, el día antes de cumplir su fallecida esposa 46 y un mes antes de cumplirlos él. En el libro sobre su vida, Willie Pep le relató al autor que, necesitado de 500 dólares, acudió a Marciano para un préstamo que fue atendido solícitamente por el propio boxeador; sin embargo, desde ese mismo día, por lo menos 25 veces en una semana se lo recordó por teléfono, Pep se los devolvió en 10 y nunca más volvió a dirigirle la palabra. Fue la maravilla de la división pluma quien mencionó por primera vez las estrechas relaciones de Rocky con la poderosa familia Gambino de la mafia de Nueva York-New Jersey. Por su clase, por su poderío indiscutible, por la más elevada determinación nunca antes vista ni vuelta a repetirse en un boxeador, por su valor casi espartano, es una de las verdaderas glorias de Fistiana. Pertenece al Salón de la Fama del Boxeo Internacional con record de 49 peleas, todas ganadas, 43 por nocao y 6 por decision. Expuso 6 veces la faja. NO TODO LO QUE “PARECE” QUE BRILLA ES ORO Por Andrés Pascual.
El aficionismo, como carta de presentación necesaria para que un joven “vaya entrando en ring”, bien, tal vez 40 ó 50 peleas, pero no 300, como le sucede a los peleadores castristas, que envejecen dentro de ese boxeo vicioso y viciado, tampoco soy amigo de mantenerle a un boxeador “sus logros” como amateur una vez que se convirtió en profesional, mucho menos si ganó una faja, al estilo “el doble campeón olímpico y mundial Rigondeaux” considerándole mucha más importancia a estos dos campeonaticos que al verdadero campeonato grande, más grande aún porque es por dinero. Si no lo hacen con Oscar de la Hoya ni con Leonard ni con Alí ni con Floyd Patterson ni con los Spinks ni… por algo será; claro, esa categorización irrespetuosa, nace en la falta de conocimientos sobre el boxeo de plumíferos que no se pueden quitar el polvo castrista de arriba ni porque están en Estados Unidos, por lo que no se dan cuenta de que aquí todo el mundo sabe más que ellos. Tal vez forme parte de la decepción a que llegan cuando comienzan a abrir los ojos y ven las diferencias que le impiden brillar por encima de las otras nacionalidades a “sus protegidos” de redacción. De Cuba lo mejor que ha llegado en los últimos tiempos, hasta hoy, es Sotomayor, que ya hizo su historia, después, Gamboa y Rigondeaux tratando de escribirla y Lara, si se sobrepone a su condición de boxeador temperamental, con chance de entrar al grupito. Francamente, no veo a ningún otro peleador del cubil de los profesionales de estado con posibilidades de brillar aquí, porque el prometedor Hairon Socarrás llegó siendo un niño y lo van preparando en el gimnasio profesional, con Jorge Rubio como entrenador. Anoche perdió en Las Vegas Yudel Johnson (12-1, 8 Ko’s), 30 años y un mundo por aprender para tanta edad, lo doblegó Willie Nelson (18-1, 11 Ko’s) que tomó la pelea cuando se cayó la anunciada contra el mexicano Freddie Hernández Un golpe, uno solo en el cuarto round, puso a Nelson en condición seria, pero el cubano no supo, no quiso o no pudo rematarlo y el ganador no solo se levantó, sino que se alejó del perdedor y le ganó por la apatía y el desconcierto de alguien que nunca pudo entender cómo se remata a un boxeador lastimado. Los jueces votaron unánimemente por Nelson 95-94 y dos 97-92, oportunidad que nadie debe protestar, porque fue lo más cerca a perfecto posible de lo que sucedió en el entarimado. El combate fue en la división superwelter. Lo peor, el cliché cansón de Jorge Ebro en El Nuevo Herald que, por el compromiso nadie sabe con quién, continúa exaltando el nivel olímpico de estos cubanos “subcampeón en Atenas 2004”, como si esos títulos inútiles sirvieran para intimidar entre profesionales o para ceñirse una faja aquí. LA “MAQUINITA” AFECTÓ A ALGUNOS BOXEADORES CUBANOS Por Andrés Pascual.
Había que enterrar todo lo procedente de Estados Unidos y el boxeo no podia quedar ajeno, por lo que el estilo de Gavilán, de Galvani, de Zulueta o de Luis Manuel no constaba como parada en el futuro de un deporte que ellos sabían que podría dar resultados en el amateurismo por dos cosas: su historia y su participación en Cuba y la evidencia de que las grandes estrellas americanas, hispanas o europeas occidentales, asistían a un solo evento, si iban, al que acudían mal preparados, con muy poca edad y menos experiencia como para poder ganar la mayoría de las veces. Sin embargo, a pesar de lo poco que dura una pelea amateur, el sistema de muchos boxeadores cubanos de hoy, de exagerados desplazamientos sin tirar, sobre todo a la riposta, a pesar de la contaminación que cunde en los aficionados, hizo su aparición con la máquina de puntuación, luego de que quienes mandan en el boxeo allá concluyeron que, con 5 golpes, lo mismo ganaban que perdían, por lo que iniciaron, sobre todo en las divisiones de welter hacia abajo, un estilo de pelea de corring defensivo que no interesa mucho en los profesionales, donde “quien más tire gusta y gana”, sobre todo para la televisión, que contrata y paga. Es común ver cómo concluyen las peleas amateurs en cualquier evento con solo 8, 9, 10, 15 ó 20 golpes entre los dos contrincantes en 3 rounds; es decir, en 9 minutos. Claro, el diseño preparado e impuesto por la tiranía es porque van a permanecer por siempre como amateurs; sin embargo, como que en estos tiempos se escapan hacia el profesionalismo, pues, los que se van, se afectan por el desinterés ajeno, que se comvierte en escollos para poder lograr un pleito de cualquier tipo de importancia. Pero, entre 1962 y 1985, los boxeadores isleños, aunque boxeaban exageradamente parados para el estilo americano de siempre en Cuba, aunque no utilizaban con la frecuencia que merecen ni el jab ni los upper, se fajaban, salían a caerle a golpes a cualquiera desde el primer round y lo hacían, como Chocolatico Pérez, Ignacio Hita, “Santa Bárbara” Molina, Fermín Espinosa, Enrique Regueiferos o “La Pantera” Betancourt (heredados de los gimnasios profesionales), hasta Jorge Hernández, José Gómez, Omar Santiesteban, Emilio Correa sr, Alejandro Montoya, Angel Espinosa, Bautista Hernández, Douglas Rodríguez o Armandito Martínez, exponentes todos y los que faltan de la última época en que salían a matar sin cuento ni reculeo. La culpa del exagerado desplazamiento, supuestamente defensivo con pocos golpes lanzados, de peleadores brillantes que deberían tener mejor aceptación por las promotoras como Lara o Rigondeaux, estuvo (incluso está) en el miedo de los únicos cobardes que lo poseen todo en Cuba, que hasta una máquina de apuntar los asustó, entonces cambiaron para peor el estilo, ya de por sí viciado, del boxeo cubano. EL PREMIO “CONSOLACIÓN” QUE OTORGA MAYWEATHER JR Por Andrés Pascual. A través de su carrera profesional ha logrado desarrollar una popularidad ambivalente que, quizás, nunca antes se vio en el boxeo: un 70 % que quiere verlo caer, si muerto, mejor y un 30 % que lo aprecia como persona, pero en el gettho. El resultado es que el 100 % compran los paquetes de PPV como no hacen con nadie: Floyd en televisión quiere decir todo el mundo atado al aparato, bien por bajas pasiones, como por las pocas simpatías que despierta en algunos. “El tipo es un engreído, no le ha ganado a nadie, mono, mico, mándenlo para África…” es lo menos que se puede leer o escuchar con respecto al pugilista; sin embargo, tal vez esos epítetos agresivos contra la decencia no molesten a lo mínimo al estilista, porque, a no dudarlo, con su comportamiento, con su personalidad, los fabrica para provecho propio, por eso hay que pagarle tanto. El individuo ha sido tan inteligente que, después de prácticamente casi noquear a Miguel Cotto en la postrimería del pleito, con 10 asalton a su cuenta en las tarjetas, se echó al publico boricua en los bolsillos al ofrecerle un premio Consolación al perdedor y a su fanaticada, que consistió en alabar la actuación del borinqueño a extremos de “lo más fuerte que he encontrado en mi camino hasta hoy”, eso, más un poco de sangre por la nariz y por un labio interior, contentó a un público que, antes de la pelea, no le daba oportunidades al americano, así de ciego estaba, además de querer matarlo gratis sin móvil aparente. Mayweather jr, criado entre leones, conoce bien la reacción del fanático del boxeo; a fin de cuentas, tan humana como cualquier otra, por lo que pudiera parecer poco el premio que le dio a Cotto; sin embargo, para sus intereses es enorme, después de todo, hoy pudiera ser que un 35 % de boricuas lo vean desde otra órbita, solo porque reconoció la grandeza pírrica del gladiador caído. Al tipo no le dicen “Money” porque tenga mucho dinero, sino porque sabe cómo hacerlo en el negocio. El boxeador que quiera hacer billetes tiene que pelear con él, regla de oro del boxeo en este momento. SOSPECHOSO “POSITIVO” DE PETERSON A PRUEBA ANTI DOPAJE Por Andrés Pascual.
El tipo tiene razón, porque la prueba la propuso voluntariamente la víctima de la circunstancia que, entre otros “errores” que acaso comete, es uno de los que defiende la aplicación del examen olímpico, igual que Mayweather jr, en igual forma que Bob Arum lo rechaza. Después de pedir reversión del veredicto del combate que perdió Kahn por medio de Richard Schaeffer ante la Comisión a cargo y de ser denegada esta, para lo que utilizaron el cuento de “una persona que se acercó a los magistrados”, dando a entender que hubo arreglo, pero que no se pudo comprobar nada, pues el moreno estaba bajo escrutinio de la mafia, que ya había nombrado al hitman que lo tumbaría y hasta el limpiador para no dejar huellas. Nadie en su sano juicio se expone a ser sorprendido bajo prueba aleatoria olímpica para un combate próximo utilizando sustancias fácilmente comprobables hasta sin las pruebas rigurosas del COI. Resulta que ya existe una comisión de verificación antidopaje con carácter voluntario, lo que sucede es que nadie sabe hasta dónde se puede confiar en ella ni si es manipulable o no. Cuando deciden tapar a un dopado para enriquecerse, crean a Pacquiao; cuando deciden recuperar la credibilidad de un boxeador que la perdió con una derrota, eliminan la del ganador. Peterson ha pedido los análisis de las pruebas y no se los han dado ni lo harán. Yo no dudo de que estén dispuestos a prescindir de la “gallina de los huevos de oro” que importaron del Asia, porque ha exigido lo que no puede: tanto dinero como Mayweather jr cuando vende menos en PPV, por lo que Pacquiao no tiene nada ganado contra Bradley y, posiblemente, el moreno se convierta en “tata cuñengue” del casi convicto por fraude al fisco, a pesar de su puesto político de mentiras. Una forma de eliminar a alguien protegido contra el laboratorio, igual que Chávez jr. Ningún atleta que se imponga dopado es merecedor de la gloria transcendental presente ni futura, pero, en el caso de Peterson (otra forma de eliminar, quizás creando el resultado a propósito) tal vez esté detrás la cara fea de la vendetta moderna o, como decimos en Cuba, aparentemente le hicieron una cama al tipo… NO ES SUFICIENTE SER UN BUEN BOXEADOR PARA GANARLE A ESE HOMBRE Por Andrés Pascual.
Qué hizo mal el Boricua?, Todo y nada, porque cuando se tiene enfrente lo mejor de su generación, el valor es solo un aditamento al cartel de “lució bien”, pero es que Coto tampoco lució así, porque quien pierda 118-110 recibió una soberana paliza. Por lo menos yo la anoté así, por lo que nadie debe hacer trascender ese desempeño como algo digno de integrarse al capítulo de las grandes batallas del cuadrilátero…sería una profanación a la historia del boxeo. Floyd Mayweathers jr no es lo mejor de todos los tiempos, pero sí de hoy, una era aburrida, poco brillante y peligrosa para este deporte; una etapa tan turbia que tiene en el suelo y con 9 a la cuenta al pasatiempo. En medio de ese panorama desolador se mueve el moreno americano, muy criticado por los frustrados que ven sus peleas para verlo caer noqueado y a los que no les da el gustazo, porque cuando se tiene la inteligencia de este pugilista, cuando todo lo que hace en el entarimado es calculado previamente, cuando se tienen sus dotes defensivas y su velocidad es inigualable para el momento, no se puede perder ante alguien que, como Miguel Coto, solo es un buen boxeador sin pegada anesesiante. Coto hizo el esfuerzo y solo eso, lo demás fue desconcertarse, tratar y no poder hasta que cayó el último asalto de una pelea que había perdido antes de subir. Su mayor equivocación? Creyó que podría ganar… MAYWEATHERS JR VS COTO, MÁS CÁSCARA QUE BONIATO Por Andrés Pascual.
El entorno propagandístico, sin embargo, ha transitado por aguas tranquilas por ambas partes, sin adjetivos soeces, ridículos y peligrosos, que son la marca registrada de la promoción de hoy. Algunos suspicaces han visto esta actitud como una rareza en función de dar la impresión de que el Moreno respeta a Coto más de lo justo, que es sugerirle al jinete que equivoque al potro que debe montar, léase “apostar”. En el boxeo cualquier cosa puede suceder: desde un buen gancho al hígado hasta un mal paso defensivo que provoque que la cara de un pugilista encuentre una derecha en el rumbo equivocado…sin embargo, la pelea de hoy parece clara, demasiado diría yo… Pedro Luis Díaz, lo dije antes, es un buen preparador técnico con la filosofía para el pleito de alguien acondicionado al amateurismo y se sabe que, para estos menesteres, un boxeador puede comportarse como un amateur, pero el entrenador debe pensar y actuar como un profesional en la esquina, que no es lo mismo. Sin embargo, en el caso del boricua, se trata de un peleador sin las secuelas nocivas del peleador aficionado. Floyd Mayweathers jr no es uno de los mejores 20 peleadores de la historia, pero, una vez extinguida la clase de Roy Jones jr, es lo mejor que el boxeo de hoy puede ofrecer. Coto subirá más pesado que Floyd, malo para él y no tiene la capacidad técnica del sobrino de Roger, mucho menos su velocidad. El detalle está en ver cuán buen pleito puede brindar el puertorriqueño contra el boxeador más rápido del boxeo de hoy, pero, sobre todo, más técnico e inteligente que sube al ring en estos tiempos. Coto, que hace 3 peleas estaba en surveys que sugerían qué debía hacer con su vida y la mayoría ponchaba el retiro como solución, es un gladiador del cuadrilátero, solo eso, al que Mayweathers jr puede sacarle del alma definitivamente lo que le quede de competitivo. Como siempre, el paisanismo, el regionalismo, el nacionalismo, el racismo y hasta el castro-comunismo se unen para apoyar al boricua en un intento poco inteligente de “hermandad hispana”, aun cuando se sabe que la expectativa de posibilidades de Coto fue creada en las oficinas de promoción americanas y en los buróes de prensa también anglas con el objetivo de tratar de engañar al fanático, vendiéndole en el papel el vuelo de un Cessna 1947 como el de una nave espacial de estos tiempos. Para poder ganar esta noche Coto necesita combinar en su persona la técnica y la velocidad del propio Mayweathers jr con la pegada de Tito Trinidad. En la esquina puede poner al que quiera, que el Niño Feísimo pertenece a la clase de boxeadores que pueden resolver por sí mismos cualquier problema incómodo, por difícil que sea, cuando la esquina no puede intervenir en nada. Esa es la mayor diferencia entre Coto y Mayweathers jr: la inteligencia natural, la picardía y la determinación de quien sabe que va a ganar, porque el contrario no es suficiente para someterlo. A lo más que puede acercarse el paisano de Wilfredo Vázquez es a dar una bonita pelea, si lo dejan. ¿QUIÉN PAGÓ PARA INCLUIR A MAYWEATHERS JR EN ESA CLASIFICACIÓN? Por Andrés Pascual.
Corrupto puede ser quien arregle peleas desde posiciones de poder supremo para recibir ganancias fabulosas, a pesar del deterioro de la credibilidad del espectáculo. También el cronista que calle o desvíe la atención de los problemas que confronta el pugilismo para no poner el dedo sobre la llaga, por miedo o por lo que sea. Antes se decía que “el boxeador que no pague prensa no llega”, en realidad no era el boxeador, sino el apoderado el que debía colocar un J’ de Relaciones Públicas, porque la prensa es la única vía de transporte hacia todos los lugares tanto de la estrella incipiente como del gladiador hecho tras cada victoria. La prensa, incluyo a la televisión y al radio, hunden o encumbran a cualquier atleta. Porque el público puede manejarse por la crónica del sector hacia donde esta quiera, es que se convierte en un arma peligrosa de los que hoy, más que nunca, atentan contra el deporte en niveles mucho más que exagerados. Hay un detalle del fanático del boxeo de hoy: les sacan el dinero del bolsillo abiertamente, pero, por la forma cómo explotan el regionalismo y sugieren hasta enfrentamientos de corte racial, los mandamases hacen lo que les dé la gana y ¿El respetable? Bien, ahí, esperando el próximo fraude para volver a comprar el paquete como si nada hubiera sucedido. A lo más que llega un comentarista de boxeo de hoy ante un despojo es a nombrarlo como “controversial decisión”, hasta cierto punto, especie de curita de mercuro para lo que requiere cirugía. Por ejemplo, Kevin Iole escribió que la pelea que le quitaron a Abril había sido controvertida, pero, según dijo, no creyó que fuera arreglada y citó el tiempo antiguo, cuando Carbo y Palermo, para justificar lo que él entendía como despojo. Si a este hombre no le pagan por esas defensas de la delincuencia a cargo de la destrucción de este deporte, entonces es un perfecto idiota, que regala lo que tiene un gran valor para que sigan engañando (al que se deje). Floyd Mayweathers jr no les hubiera podido ganar a los cubanos Mantequilla Nápoles ni a Kid Gavilán ni a Luis Manuel Rodríguez, no tenía cómo; tampoco a Durán ni a Leonard ni a Wilfredo Benítez ni a Emile Griffith ni a Thomas Hearns ni a Marvin Hagler… Sin embargo, esta prensa de hoy, asociada a un grupo de investigadores de la historia que se las trae, lo considera entre los mejores 20 boxeadores de todos los tiempos. Hay que tener en cuenta que el tipo no se ha retirado todavía ni la oposición que ha enfrentado, descontando boxeadores liquidados y diferencias abusivas en el acomodamiento al peso, como contra Márquez, desacreditan absolutamente la inclusión en esa clasificación que es una tomadura de pelo. Si a Floyd Mayweathers jr lo colocan como al No. 20, después que se retire, de la división en la que mas boxeó, pudiera ser, pero no en una que incluya lo mejor libra por libra, que es la guayaba podrida que quieren vender. 1.- Sugar Ray Robinson Hay un detalle, no consideré a ninguna de las luminarias británicas del período anterior a 1940 ni a otros americanos de clase suficiente como para que, en un ranking de 100, incluyendo a algunos hispanos, no le dejen espacio a un hombre que no se ha retirado y cuya trayectoria es de solo 42 peleas en más de 12 años de carrera. Los que hicieron ese ranking colocando a Mayweathers Jr. como el vigésimo de todos los tiempos, tal vez no sean unos corruptos porque hayan recibido dinero, además de pertenecer a un tiempo que ya no aguanta más escarnio en el boxeo, no hay palabras que los describan como Dios manda. UN NOCAUT QUE DEBE HACER ESCALAFÓN Por Andrés Pascual.
Sin embargo, cualquiera que esté al tanto de los movimientos de los mercachifles del boxeo de hoy, sabe que lo mismo “sí, que no”, porque, aparentemente, lo que haga un criollo nunca es suficiente para quienes tienen el sartén por el mango. Lo primero que hay que analizar por qué una pelea no se efectúa, es que eso no lo decide el peleador, sino su apoderado y, a través del tiempo, muchas veces no ha sido el manejador que lo representa, sino el promotor que lo manipula. Entonces, hasta se puede convencer a un boxeador, como Nonito Donaire, para que diga sobre la evasiva de su esquina a Rigondeaux, algo que dio pena: “no es interesante porque es aburrido…”, tratándose de un campeón mundial el ofendido, lo que debería ser una obligación respetuosa, se convirtió en uno de los peores gestos de cobardía de la historia de las justificaciones ridículas del profesionalismo. Lara no sudó para liquidar a Hearns en Biloxi: en menos de 2 minutos del primero resolvió un crucigrama que, ahora, todo el mundo sabe que no era complicado, pero que antes, por la diferencia de 6 pulgadas de estatura, era un poco más complejo que lo que resultó, si se analizaba con objetividad. ¿Qué le ganó a un bulto? el 90 % de los boxeadores de hoy son bultos, puestos ahí por obra y gracia de intereses que juegan con ellos como marionetas, a los cuales la media puede crearles una historia grandiosa en cuestión de 3 peleas, o ¿Acaso Julio C Chávez jr es un gran peleador? Si los hombres que tiene detrás el “otro hijo de papi” fueran decentes, si los que confeccionan las clasificaciones y regalan o roban campeonatos como les dé la gana fueran honestos, Julito sería un preliminarista de segunda en Culiacán cuando los Tomateros no jugaran, sin posibilidades de ganar una faja nunca. En su división, Lara es de lo mejor que hay, si bien es verdad que no tiene nocaut punch, que tampoco lo tiene nadie en el pugilismo de hoy, puede noquear, pero, sobre todo, puede boxear y ganar. Un día pueden perjudicarlo, como contra Williams y otro medio beneficiarlo, como contra Carlos Molina; pero, lo principal, en las manos de esos señorones que están acabando con el deporte, está la posibilidad de hacer una de las grandes batallas posibles en estos tiempos, con el cubano como uno de la contraparte, o dejar que se oxide y liquide como continuación de la extraña conspiración que han orquestado contra estos boxeadores. ¿Un nuevo Alexis? El tiempo dirá… Por Andrés Pascual.
Utilizando con efectividad el gancho de izquierda con la derecha cruzada, golpes que tiró con gran puntería, dominó González al fogoso azteca que intentó enredarse a palos contra alguien al que no logró aventajar ni en 10 segundos del pleito. La pelea, de un solo lado desde que el retador cayera dos veces por knock downs en el primero, se decidió por nocaut técnico a los 48 segundos del 7mo por efecto de una bella combinación de ganchos y derechas a la cara y a la cabeza del mexicano. Salado concluyó con una fea y aparatosa herida debajo de su arco superciliar derecho. Quizás sea temprano para colocar en sitial inapropiado al joven peleador nicaragüense; pero, por su efectividad en la organización del ataque, por su coordinación, por su inteligencia, por su determinación y por su pegada, no sería raro que se acercara al nivel de privilegio que logró para su país el legendario Alexis Arguello. Cuestion de tiempo, de hambre, de dedicación, de disciplina personal… lo demás le sobra. EL ARTE DE DAR Y QUE NO DEN Y LA TELEVISIÓN Por Andrés Pascual.
Cuando los programas de “Viernes de boxeo de Costa a Costa” solo se televisaban hacia Cuba y los narraban cubanos (Felo Ramírez, Cuco Conde o alguien que residió y trabajó mucho tiempo en Cuba, Buck Canel), cuando el firmamento pugilístico solo tenía como atracciones a los americanos y después a los cubanos, con algún mexicano, México-americano, venezolano o argentino de etiqueta como Salas, Becerra, Pascualito, Arias, Ratón, Artie Aragón o Sixto Escobar, los conceptos sobre boxeo eran otros, más reales, más justificados y mucho más serios que hoy. A nadie se le ocurría decir que algún país superaba a Estados Unidos, porque Cuba, la segunda potencia pugilística hasta 1969, una vez que cayó del pedestal Inglaterra, estaba a 1,000 años luz de los americanos, tampoco alguien osaba, como hacen los mexicanos hoy, colocar, digamos que a Chávez, como “lo mejor de la historia del boxeo”, cuando hay, bien documentados, posiblemente 150 ó más superiores a este boxeador entre americanos, sin contar ni a Mantequilla Nápoles ni a Duran ni al único peleador que se comportó como Robinson en las divisiones pequeñas: el carioca Eder Joffre ni a Monzón ni a Gavilán ni a Zulueta ni a Luis Galvani ni a Luis Manuel ni a Horacio Acavalho ni a Kid Tunero…todos y varios más autorizados a darle lecciones de lo qué es el boxeo a Chávez y a cuanto mexicano ha peleado en estelares desde Azteca. Pero el negro americano dejó de boxear y el castrismo impuso “sus ventajas” en el país que, en cuanto al boxeo, han sido censurar el profesionalismo, liquidar la clase histórica e imponer otro que se combinó con el soviético para contaminar el estilo americano, única referencia posible a la hora de señalar la calidad pugilística. Entonces México, que se mantuvo en su nivel de producción sin adelantos técnicos dignos del boxeo arte-esgrima, a pesar de que la influencia de Kid Rapidez como entrenador y la capacidad técnica de Ultiminio, Mantequilla o Baby Luis, que fueron tan buenos porque Cuco Conde les supervisó para que mantuvieron su estilo facturado en Cuba, asimiló alguna influencia cubana en los gimnasios, copó los titulares, los programas y los starbouts, en Los Ángeles sobre todo, porque la ausencia antillana y la poca participación americana de interés desde finales de los 60’s en las divisiones de peso welter junior hacia abajo, se lo permitieron. ¿Qué es un peleador mexicano? ¿Acaso un miembro de una escuela de este deporte? No, porque el boxeo solo admite escuelas temporales, la vieja o la nueva y todo lo otro son “estilos”: fajador o su contraparte, la riposta. Lo de estilista puede ser cualquiera de los dos si se hace con inteligencia, con técnica y con elegancia, la razón de la grandeza de Robinson estriba en que fue el mejor boxeador de riposta y el mejor fajador que ha existido, con la elegancia más absoluta posible, de acuerdo a cómo necesitara emplear el ataque o el golpeo devolviendo bajo fuego de iniciativa enemiga. El peleador mexicano, para su boxeo de fajadores eminentes, tiene la técnica rudimentaria de este tipo de estilo, en la que se puede sacrificar la cartilla a favor de conectar, pero exponiéndose al castigo brutal que dejará huellas en la cara, en el cerebro y en el alma por el riesgo. Durante los 50’s en Cuba peleaba un peso pluma experto en desbaratar mexicanos en su propio estilo: Pupy García salía a matar o a que lo mataran y sus encuentros contra aztecas fueron épicos, pero ganador casi siempre, solo Lauro Salas, un ex campeón mundial, pudo contenerlo, porque el cubano confrontó problemas tremendos con el peso y subió cayéndose de lo débil, no obstante, se mantuvo 10 rounds de pie, sin chistar y tirando; sin embargo, un año antes, “la maravilla oriental de una sola mano”, Ciro Moracén, no solo le ganó a Salas, sino que lo ridiculizó a base de jabs y de uppers desde un solo ángulo, porque la otra casi le era inútil y solo la empleaba para aguantar y quitarse de encima al contrario ¿Acaso pudiera decir alguien que Pupi García “pertenecía a la escuela mexicana”? No, ni Arturo Gatti ni Beau Jack ni Lou Amber ni Hank Armstrong ni Carmen Basilio ni Gene Fullmer ni Micky Ward, ni Benny Kid Paret ni… sencillamente, fueron fajadores a tiempo completo, algunos cirujanos en oportunidades. Pero México nunca ha estado preparado para producir artistas del cuadrilátero por circunstancias de esa pasión nociva, veneno para la inteligencia, que algunos llaman nacionalismo. Ahora, “los Científicos del Ring” de antes tiraban mucho, porque eran boxeadores completos, no peleadores de callejón sin argumentos de interés para el respetable público. Porque tiraba mucho, Paret era figura casi permanente en los programas del Garden que se televisaban; por eso un verdadero maestro como Luis Manuel Rodríguez también frecuentaba con generosidad el programa de la Catedral del Boxeo, a pesar de que fue un verdadero estilista de la defensa, del uso del jab y de las combinaciones; por eso Orlando Zulueta también estaba allí “a la hora señalada” y ni hablar de Gavilán, pero Carlos Ortiz y Laguna también acudían a menudo a la cita en la casa de Tex Rickert durante los 60’s. Hoy continúa la política de presentarle al público a boxeadores “que tiran mucho”, por eso los mexicanos copan el PPV indiscriminadamente y es muy difícil ver a boxeadores de verdad en Las Vegas, porque el público actual no le abre espacios a los virtuosos del pugilismo como hacía antes, aunque no es menos cierto que el virtuosismo escasea en el boxeo de hoy. Los boxeadores cubanos de reciente edición, con clase estelar para copar el PPV, tienen que recuperar el estilo de antes de Castro, en el que la velocidad se combinaba con el golpeo constante desde la media distancia, pero, sobre todo, tienen que ir más a la fajazón y a la pelea adentro y dominar a base de uppers a los mexicanos que, siempre ha sido así, reciben por arriba, pero, por el hambre histórica que pasan (de comida, no de éxito), son débiles por abajo, donde cualquier golpe bien colocado al plexo los lastima, los afloja y los tira. Si hubiera justicia en el boxeo de hoy, a pesar de que el grueso de los gladiadores cubanos está en la Isla, solo con estos que andan por aquí y a los que ya no saben qué acciones hacerles para sacarlos del deporte, sería suficiente para que se caigan unos cuantos mexicanos, lo que quiere decir que unos cuantos programas de PPV en Las Vegas o donde sea. La ratificación está en que prueben a hacer las cosas como deben a ver qué pasa desde las promotoras en el poder. CONTINÚA LA RUTINA CON EL ROBO A RICHARD ABRIL Por Andrés Pascual.
Richard Abril pega poco y su boxeo no es todo lo atractivo que exige la clientela que conoce, sin embargo, ganó la mayoría de los asaltos de la pelea contra Brandon Ríos, que no supo qué hacer para encontrar a un hombre que se le escapaba del radio de acción, como la pelea de control y, la mayoría de las veces, le marcaba puntos con facilidad. El no fue una gran pelea, y en esto tuvo mucho que ver el interés por meter la cabeza del americano, que obligaba al cubano a aguantar y abrazar para neutralizarlo. Fue otro paquete facturado en las oficinas del “abogado neoyorquino que manda en Fistiana”. La realidad es que cansa desde hace rato ver cómo le levantan el brazo a un perdedor con tanta frecuencia y que no pase nada. Ni cuando Palermo y Carbo, Cosa Nostra de verdad, se producían tantos despojos tan a menudo. A pesar de la diferencia de peso en el entarimado, Abril ganó 10 vueltas con otra tablas y el que sobra para Ríos, el criollo se impuso de punta a cabo; es decir, de “huevo clueco y salchichón”. La esquina del cubano, Osmiris Fernández, trabajó con inteligencia y precisión y también hay que hablar de esto, que esa demostración de Abril no fue huérfana ni fortuita. Lo que hay contra los cubanos es una conspiración que, a estas alturas, nadie sabe si se establece entre Arum y los jueces, o entre los socios del judío dentro de la tiranía castrista y el propio tipo con el objetivo de desilusionar a los boxeadores, que sienten que se les acaba el tiempo sin pelear o que, cuando les dan un chance, es para robarlos sin misericordia, como le sucedió antes a Lara y anoche a Richard Abril. Con los boxeadores que escapan de aquel infierno, por lo seguido que les suceden cosas, hay que pensarlo todo. PACQUIAO Y LOS LOBOS Por Andrés Pascual.
Desde que le exigió más dinero a Bob Arum porque “no puedo ganar menos que Mayweathers jr” se sabía que iniciaba su cuenta regresiva, especie de principio del fin de su coqueteo con el “libra x libra” no solo generacional, sino histórico, sencillamente, ya no lo tienen en cuenta, pero, ¿Cómo ha sido posible? Al asiático no lo “documentaron” para la pelea contra Márquez, entonces perdió, se la dieron y se creó la controversia entre sus fanáticos, con los ciegos y sordos de cañón a su lado todavía y los que abrieron los ojos y cuestionan su extra-clase, posiblemente hecha en laboratorios y sin dudas que en las editoriales de prensa y en los estudios de televisión, abandonándolo. Ya no hay fotos ni comentarios sobre la obra de buen samaritano y mejor filántropo del Senador en la prensa, ahora la noticia es la información vulgar y consuetudinaria que persigue a cualquier inquilino común y corriente de los pasillos de Fistiana: el escándalo con respecto a evasiones de pagos, fraudes… Cualquier persona que analizara sin compromiso el “affaire” Pacquiao comprendía que este solo buen boxeador era un producto del dinero de su promotora, por lo que también intuía que tenía que estar más “tranquilo que estate quieto” si quería mantener su clase inflada y su fabricada personalidad hasta el retiro. Pero como ser humano que es se le “revolcó el ego” y no quiso, no pudo o no supo verlo a través del cristal que debía y también creyó el monstruoso engaño que constituyó su propia factura artificial. Con todo esto a mano, que nadie dude que, posiblemente, no haya que esperar a que Mayweathers jr o cualquier otro, como Juan M Márquez, lo retire con calificación altamente desagradable por lo baja; a como están las cosas para el filipino, la posibilidad de que no le gane a Bradley se perfila tan segura como que el sol sale diariamente por el Este. Pacquiao no completará asignaturas para el mito, más bien como que se acaba la leyenda que nunca debió ser, por lo menos como lo pretendieron unos cuantos y hasta hablan de retiro que, esta vez, se debe tomar en serio. ¿CÓMO SE PUEDEN PERDER LA FORMA Y LA CLASE ASÍ? Por Andrés Pascual.
De una casi encumbrada promesa al que se le predestinaban grandes cosas, una de ellas, la posibilidad de ceñirse por lo menos 3 fajas mundiales, rutina nada difícil hoy, cuando algunos necesitan un escaparate para colgar tantas que superan la cantidad de pantalones o camisas colgadas, sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, este pugilista comienza a presentarse sin instinto ganador, sin intuición para el remate y sin reflejos ni velocidad. Anoche el suramericano debió noquear al mexicano Sergio Thompson en el primer asalto y no pudo, fue en la pelea eliminatoria que enfrentaría al ganador por el campeonato mundial ligero con Antonio Demarco, versión CMB ¿Qué le pasó? En el segundo, luego de una buena derecha del ganador, solo eso, el perdedor fue a la lona y se paró, pero una herida de consideración logró que, entre el médico y el referí, detuvieran el pleito por nocaut técnico. A principios de año el argentino Carlos Irusta escribió para ESPN una loa a Freddie Roach titulada “Grandes técnicos, grandes boxeadores”, que pretendió hacer extensiva a Nacho y a Amílcar (que nunca han necesitado ese tipo de ayuda promocional exagerada y ridícula) en la que se arriesgó a decir que “detrás de un gran peleador hay un gran técnico”, tomando como base la relación de Roach con Pacquiao. Resulta que casi nadie está cuestionando la derrota de Jorge Linares con Freddie como punto de análisis de las dotes del multiganador del Trainer del Año, cuando también deberían, porque, ya se sabe, “un solo palo no hace monte” y cuando se habla de Arcel, de Stewardt, de Dundee, de Nacho se habla de establos de campeones, no de un solo caballo y eso cuenta. Linares fue entrenado con la misma carga exagerada a que acostumbró Roach con Pacquiao, una sobrecarga no solo monstruosa, sino irracional y equivocada, ¿Cómo pudo aguantarla el asiático? Bueno, tal vez con un poco de suspicacia más una dosis de “lo políticamente incorrecto” no se necesiten “fuentes dignas de toda credibilidad” ni declaraciones que rescaten lo moral a través del orden jurídico. La forma como ha subido últimamente Jorge Linares acusan que lo ha hecho sobreentrenado, porque lo demuestran los síntomas, dos de ellos, la pérdida de la velocidad y un cansancio inusual para un segundo asalto. Ni Linares ni nadie puede soportar esa carga de trabajo si no se les estimula de alguna forma y al venezolano no lo “tocaron”. Parece que la premisa de Roach ahora será formar seres humanos, no androides, por lo que tal vez sea verdad que el filipino se irá pronto del boxeo, ya que, nadie lo dude, “a lo natural” no puede ganarle no digo yo a Mayweathers jr… Linares debió noquear anoche a Thompson en el primer asalto y no pudo, vamos a ver si Roach regresa al carril del que, peligrosamente, ya se le salió la primera rueda delantera. Vamos a ver también si “Irusta y los sabios” dicen algo sobre esto, aunque sea, como acostumbran, poco contundentes tanto por guataquería insolente como por poco conocedores del oficio. UN AGRADECIMIENTO ENORME Y UNA SATISFACCIÓN INFINITA
Por Andrés Pascual
Y, cuando “el tío René” me informa de la apertura del Rincón, Jeff Passan, horas antes, me había comunicado otra luctuosa: la muerte por infarto de Angelo Dundee, el legendario entrenador cuya clase y prestigio ayudaron a coronarse a 15 campeones mundiales. Prometo, como primer material de contenido para el sitio, un material sobre Angelo, a quien tuve el privilegio de conocer. Un más que agradecimiento infinito a René por la oportunidad de esta nueva pelea por una faja. Con respecto al público, que pudiera estar de acuerdo o no con mi opinión, las gracias por adelantado y la promesa de que el compromiso es que disfruten a plenitud esta nueva encomienda. El Astrodome sirvió de escenario para una serie de peleas en la década del 60
El programa pugilístico fue entre Casius Clay y Cleveland Williams el 14 de noviembre de 1967 frente a una multitud de 35,460 que produjo una entrada de $461,290. Sobrepasó el récord anterior de 23,306 establecido el 17 de enero de 1941 en el Madison Square Garden entre Henry Armstrong y Fritzie Zivic. El espectáculo fue narrado para todo el mundo de habla hispana por René Cárdenas y Orlando Sánchez Diago en la Cadena Internacional de Radio de los Astros.
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