Beisbol por gotas

Colón desafía a la naturaleza desde la lomita

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.¿Cuántos abridores cuyo envío principal es la recta brillan después de los 38 años de edad?

¿Cuántos iniciadores de recta impresionante aún sobresalen tras cumplir sus cuatro décadas?

No muchos, en cada caso. Usualmente, si algún abridor destaca en el Béisbol de Lujo después de esas edades es porque marean a los bateadores con sus curvas u otros envíos rompientes, incluyendo uno que otro con bolas de nudillo.

No hay muchas excepciones. Una de ella es Bartolo Colón, un quinto abridor de los Atléticos de Oakland que aún lanza como si fuera merecedor de ser el segundo o tercero en el orden de pitcheo de algún equipo de las Grandes Ligas.

Colón ya respondió bien a la primera pregunta, al reaparecer exitosamente con los Yankees de Nueva York en el 2011. Y está a punto de contestar afirmativamente a la segunda, ya que el nativo de Altamira, municipio de la provincia de Puerto Plata en su querida República Dominicana, cumplirá los 40 años el venidero 24 de mayo.

No conforme con seguir como abridor destacado en la Gran Carpa, Colón sigue desafiando a los bateadores con su recta o mejor escrito, con sus dos rectas, porque además de su envío de cuatro costuras dispone de una de dos costuras o sinker que tiene locos a los bateadores de las Grandes Ligas.

“Domina de tal manera con su recta en ambos lados del plato que parece que fueran dos envíos diferentes”, describió el dirigente de los Atléticos, Bob Melvin.

Tan impresionante es la faena de Colón al acercarse a sus 40 años que hasta se dio el lujo de blanquear a los candentes Medias Rojas de Boston en el Fenway Park, un paraíso para los bateadores, pese a que aquel día las inclemencias del tiempo, especialmente una lluvia bien fastidiosa, atormentaban a los demás lanzadores que actuaron en el partido.

“Creo que esa fue una de las más impresionantes faenas de pitcheo que he visto en bastante tiempo”, calificó Melvin. “Todo el mundo tuvo problemas con esas condiciones. Se quejaban de [lo mojado de] la lomita, de la lluvia, que no podían agarrar bien la bola, pero él siguió dominando como si nada pasara”.

Aquella vez Colón espació tres hits apenas en siete episodios en salsa blanca, en juego acortado por la lluvia. Había sido la decima blanqueada de su trayectoria en las Grandes Ligas y su primera desde que precisamente tiró una frente a los propios Atléticos el 30 de mayo del 2011 con el uniforme de los Yankees.

Sumar proezas no es nada extraordinario en la carrera de Colón, que ganó el Premio Cy Young de la Liga Americana en 2005 con la franela de los Angelinos de Anaheim.

Con su tercer éxito de la actual temporada llegó a 174 triunfos en las Grandes Ligas, cifra apenas superada entre los dominicanos por Juan Marichal (243) y Pedro Martínez (219), el primero inquilino del Salón de la Fama y el segundo en camino a Cooperstown.

Y el veterano es simple y llanamente mortal para bateadores al comenzar una entrada. Una estadística reciente del 2013 reflejaba que solamente le bateaban para .120 los artilleros que se le medían como primero en un episodio.

“Todos nos maravillamos al pensar en todo lo que ha logrado y por la forma como sigue lanzando a estas alturas de su carrera”, subrayó Melvin.

De paso, aún cuando Colón suele necesitar de la ayuda de un traductor cuando habla con la prensa que le pregunta en inglés después de cada apertura, se ha ganado el respeto de todos sus compañeros más jóvenes. Por ejemplo, cuando subió hace poco el promisorio Dan Straily, una de las primeras cosas que hizo fue acudir a saludar al dominicano.

En la lomita, Colón es una especie de Juan sin Miedo, que desafía a los bateadores de tal manera tirando con frecuencia a la zona buena que en un juego de abril del 2012 en Anaheim llegó a lanzar 38 envíos en strike de manera consecutiva. Verlo tirar un wild pitch es menos frecuente que ver pasar un cometa.

En este sentido, he aquí una cifra bien impresionante: en el 2012 concedió solamente 23 boletos en 152.1 episodios lanzados para un promedio de 1.36 por cada nueve entradas, el mejor porcentaje de su carrera en las Grandes Ligas.

Por supuesto, cuando los Atléticos le dan una ventaja la defiende a capa y espada. En 11 juegos del año pasado tuvo marca de 9-0 cuando le dieron ventaja de tres o más carreras.

“Me siento muy bien cuando estoy adelante”, indicó Colón. “Uno lo que tiene que hacer es seguir fajado para mantener esa ventaja”.

De vez en cuando sorprende a los que esperan solamente rectas en la zona de strike.

“El cambio y la curva me estaban saliendo bien y por eso tiré muchos envíos rompientes por primera vez”, dijo de una ocasión en la que la recta no fue su principal aliado.

Lo que siempre ha sorprendido a un humilde periodista latinoamericano es la capacidad que tiene Colón para tirar la recta con mayor velocidad a medida que avanza un encuentro. De hecho, Bartolo siempre ha sido así desde los días en los que fusilaba a sus adversarios con una recta aún más rápida a principios de su trayectoria con los Indios de Cleveland.

“Mientras los innings van pasando me siento mejor y por eso tiro más duro”, explicó Colón. “Tal vez es porque sé que ya se está terminando el juego y doy todo lo que me queda’’.

¿Y cuánto tiempo le quedará para seguir haciendo outs en la meca de la pelota? Solamente Dios lo sabe.

Ya ha pasado bastante agua debajo de los puentes desde que hizo historia al ganar 10 juegos en una sola temporada en ambas Ligas Mayores, lo cual ocurrió en el 2002 con los Indios de Cleveland y los Expos de Montreal, pero una cosa es cierta: por ahora no da ninguna señal de que desee colgar las zapatillas.

“Me siento bien y saludable, que es lo más importante, trabajando fuerte para seguir como estamos”, concluyó el derecho que en su patria juega en la pelota invernal con el uniforme de las Águilas Cibaeñas.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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Sergio Romo, con pasión y entusiasmo al Clásico Mundial

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Hay bastantes bajas, es cierto, pero los que van acuden a la cita con enorme entusiasmo.

Después de todo, jugar por la gloria de su patria no es algo que se presenta todos los días. .

Tan pronto se cante la voz de Play Ball se olvidará temporalmente la amargura por las deserciones producidas por uno u otro motivo, pero entre todos los participantes en el III Clásico Mundial será difícil encontrar alguien que llene mejor los conceptos de pasión y entusiasmo que el relevista Sergio Romo, bicampeón absoluto del Béisbol de Lujo con los Gigantes de San Francisco.

Sin haber nacido en el país que representará en el Clásico Mundial, Romo se siente tan orgulloso de poder partirse el pecho por los colores del Tricolor mexicano.

“Para mi va a ser enorme”, aseguró Romo, quien suele conceptuarse como “nacido en los Estados Unidos con partes mexicanas’’.

Esas ‘partes’ son las generaciones que le preceden. Romo no solamente va a jugar por México. Lo hará por su padre, Francisco, de Aguascalientes; por su madre, Leticia, de Mexicali, por sus abuelos. Para este nativo de Brawley, población californiana fundamentalmente ganadera de unos 25,000 habitantes, el Clásico Mundial será una gran oportunidad de hacerlos felices a todos.

“Sé que mi papá se siente bien feliz’’, comentó Romo, quien está tan orgulloso de su herencia que proclama que “llevo tatuada en el cuerpo la bandera mexicana’’.

A Romo, que se hizo famoso mundialmente al ponchar al triple coronado venezolano Miguel Cabrera para el out final de la Serie Mundial del 2012 ganada por los Gigantes sobre los Tigres de Detroit, no le importará el rol que le sea asignado por la selección azteca.

“Estaré listo para lo que venga, lo importante es que representaré a México y me siento bien orgulloso de ello’’, manifestó Romo, que tuvo marca de 4-2,  efectividad de 1.79 y 14 salvados en la temporada regular del 2012, aparte de su extraordinaria postemporada de  no permitir carrera alguna en siete encuentros entre la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y en la Serie Mundial, en la que salvó tres de las cuatro victorias de su equipo.

En resumidas cuentas, fue hombre vital en el éxito de los Gigantes especialmente al ser instalado como el cerrador, rol definido ‘’por comité’’ durante la mayor parte de la campaña por el dirigente Bruce Bochy.

Seleccionado apenas en la 28ma ronda del reclutamiento de talento amateur para las Grandes Ligas en el 2005, Romo es la prueba viviente de que con entusiasmo, agallas y fervor competitivo se puede llegar aún más lejos que con el propio talento natural.

No es que no tenga condiciones. Su slider es un arma devastadora que, combinada con su sinker y una recta que luce más rápida al combinarla bien con esos envíos, lo convierte en una pieza clave de un cuerpo de relevo de la estatura del que tienen los Gigantes.

No obstante, la principal carta que lleva Romo a un diamante de juego es ese entusiasmo juvenil del que ama lo que hace dentro y fuera de la línea de cal.

“Todavía me siento como si fuera un muchachito”, precisó Romo, que cumplirá 30 años de edad el 4 de marzo, días después de inaugurarse el Clásico Mundial y que acudirá en el 2013 a su sexta temporada en las Grandes Ligas.

Quizás nadie conozca mejor sobre el orgullo que siente Romo de representar a México que otro que acude a esa cita global con el mismo entusiasmo, como lo es Jeremy Affeldt, relevista zurdo de los propios Gigantes.

“Aunque nunca he vivido ese sentimiento de ponerme el uniforme de mi país, hacerlo tiene que ser algo que lo llene a uno de orgullo”, definió Affeldt, integrante del equipo de EEUU. “Y para mí podría ser la última oportunidad. En el 2009 no sentía que estaba listo y quizás la próxima vez ya ni siquiera esté en la pelota o prefieran usar lanzadores más jóvenes’’.

Affeldt sabe cómo Romo vive su pasión por el diamante porque es su compañero de práctica, el hombre que cada día intercambia lanzamientos con el californiano en el calentamiento de los Gigantes.

“Todos en el bullpen de los Gigantes somos bien honestos el uno con el otro”, dijo Affeldt. “Y si tú le aconsejas a Sergio algo que pueda servirle para mejorar su juego, lo toma tan a pecho que esa misma noche lo usa para retirar a un bateador clave. Hablamos todo el año de cómo pudiera ayudarlo el perfeccionar su sinker y le sirvió para sacar muchos outs bien importantes’’.

Por cierto que hay tantos Gigantes representados en el Clásico que es hasta posible que uno tenga que enfrentarse a otro si se miden las selecciones respectivas. Va a ser como una pelea entre compañeros, de cuyo desenlace van a seguir hablando seguramente el resto del año.

“No sé si me sienta emocionado de enfrentarme a un Pablo [Sandoval] o a un Marco [Scutaro]”, reconoció Affeldt sobre el respeto que tiene por sus compañeros venezolanos que van a la justa. A lo mejor debe medirse también a los boricuas Ángel Pagán y Andrés Torres en la magna contienda.

El dominicano Santiago Castilla y el venezolano José Mijares también vivirán esa dura y a la vez agradable experiencia de medirse a sus propios compañeros en el Clásico Mundial.

Javier López, un quinto integrante del bullpen de los Gigantes que iba a estar presente con Puerto Rico en la cita internacional, decidió a última hora no participar, pero el abridor Ryan Vogelsong sí defenderá la franela de los Estados Unidos.

Bochy jugó en la pelota del Caribe y por eso entiende cómo se sienten los peloteros latinoamericanos de representar a sus respectivas naciones.

“Nosotros [los Gigantes] le damos pleno respaldo a este evento, es bueno para el béisbol y para muchos va a ser como una Copa Mundial [de fútbol] o los Juegos Olímpicos’’,  precisó Bochy a una pregunta de Béisbol por Gotas. “Sé que va a ser cosa de gran orgullo. Sé que los latinos se van a sentir así, igual que lo harán ‘Vogy’ [Vogelsong] y Affeldt.

“Todos lo van a disfrutar bastante y los aficionados van  a ver una pelota diferente, en la que los participantes darán el todo por el todo por sus países’’, describió el dirigente de los Gigantes. “Los que jugaron béisbol invernal [como Sandoval] van a tener ventaja, pero nuestro trabajo será asegurarnos que todos estén listos para esa competencia’’.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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No hay límite para el gran potencial de Céspedes

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Nadie sabía qué podía esperarse de él con miras a su debut en el Béisbol de Lujo.

Destacaba en Cuba y a nivel internacional, pero le esperaba un reto bien duro en EEUU.

Ahora todo el mundo en la meca del béisbol conoce a ciencia cierta qué clase de pelotero es Yoenis Céspedes. ¿Y saben una cosa?: Apenas roza la superficie de lo que puede llegar a ser una trayectoria grandiosa.

 “Su talento es escalofriante”, conceptuó el gerente general de los Atléticos de Oakland. “No creo que yo haya visto un pelotero que mejore al paso que mostró el año pasado. No me sorprendería que llevase su nivel de juego a un escalón aún más alto en el 2013”.

Tan maravillado quedó el mundo de la pelota con la sensacional temporada del guardabosque central de los Angelinos de Los Angeles/Anaheim, Mike Trout, que pasó casi inadvertida la campaña de Céspedes aún cuando debutaba en el profesionalismo norteamericano sin pasar por las ligas menores.

Pese jugar resentido de varias lesiones, Céspedes bateó un contundente .292, con 23 jonrones y 82 carreras impulsadas en 487 turnos con los Atléticos. De haber consumido unos 600 turnos, los que habitualmente caracterizan una temporada completa para un titular en las Ligas Mayores, habría superado los 30 vuelacercas y las 100 carreras empujadas. De paso, robó 16 bases en 20 intentos.

“No le voy a poner números, sólo sé que va a mejorar cada vez más, el cielo es su límite”, expresó el dirigente de los Atléticos, Bob Melvin, a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre las expectativas que tiene para el jardinero de la Perla de las Antillas.

“Quizás él no sabía del impacto que tendría en su cuerpo al ir de 90 juegos [en Cuba] a 162 [en las Grandes Ligas]”, expresó Melvin. “Al final de la temporada [su cuerpo] estaba en llamas, pero eso no lo frenaba. Salía al diamante a sabiendas de que necesitaba jugar aporreado. Y reconoce lo que necesita hacer para combatir eso’’.

Súmele usted a esto la difícil transición entre venir de un mundo totalmente diferente para hacer ajustes a granel en su rutina diaria fuera del diamante y concluirá que el 2012 fue simple y llanamente excepcional para Céspedes.

Los que calculaban que tal vez necesitaría de algunos meses de fogueo en las ligas menores –entre los que estaba este humilde servidor-  quedaron estupefactos no solamente con su rendimiento individual sino con el impacto que tuvo en su equipo, que sumó 82-46 en los juegos en los que alineó Céspedes y 12-22 en los partidos en los que estuvo ausente.

Por supuesto, Céspedes, cuyo primer imparable en las Grandes Ligas fue un doblete frente al estelar abridor venezolano Félix Hernández el 28 de marzo en Tokio, ha trabajado fuerte para tratar de mejorar aún más en su segunda campaña en el Béisbol de Lujo.

“Creo que este año va a ser mejor, ya que voy a tener la posibilidad de prepararme desde el principio con el equipo”, enfatizó Céspedes en el FanFest de los Atléticos, celebrado a casa llena el domingo 27 de enero en la vecina Arena Oracle, hogar de los Warriors de Golden State de la Asociación Nacional de Básquetbol (NBA).

Céspedes ha estado preparándose con varios entrenadores en Miami desde el pasado 25 de noviembre. Tan entusiasmado está con miras al 2013, bateando, corriendo, desenvolviéndose a la defensiva, que ya está preparando un video tan espectacular como lo fuera el de su carta de presentación a los equipos de las Grandes Ligas.

Hacer lo posible para evitar lesiones como las que le impidieron intervenir en 33 de los 162 juegos de los A's es uno de los principales objetivos del guardabosque de 27 años de edad.

“Creo que las lesiones vinieron porque no estaba acostumbrado a jugar esta cantidad de juegos”, subrayó Céspedes. “Al final de la temporada el cuerpo se fue adaptando un poco al hacer más ‘stretch’ [ejercicios de estiramiento muscular]. Con la preparación que estoy haciendo voy a mejorar en esto.

“Y también pienso que las lesiones vinieron porque en Cuba, a pesar de que se juega buena pelota, yo no jugaba tan fuerte como lo hice el año pasado’’, comparó el pelotero cuyo promedio apenas es superado por el .307 de Mitchell Page en 1977 entre todos los novatos de los Atléticos con turnos suficientes para calificar a un título de bateo. “No era necesario que jugase tan fuerte en Cuba, donde los juegos se iban de un lado, para el otro equipo o para el mío’’.

Ahora está convencido de que va a mejorar “en todo’’.

Su primer contrato con la pelota norteamericana fue firmado apenas el 3 de marzo, cuando ya todos los equipos de las Grandes Ligas habían abierto sus respectivos campos de pretemporada. Ahora se siente en casa, jugando bajo las órdenes de un dirigente a quien admira mucho.

“Tengo de él [Melvin] la opinión más grande que se pueda tener de un manejadorr”, elogió Céspedes. “En los años que llevo jugando pelota creo que ha sido el mejor que he tenido. Me ha dado mucha confianza. Me dice que salga el terreno a divertirme, que haga mi juego’’.

Tanta confianza tienen los Atléticos en Céspedes que lo llamaron para preguntarle por su paisano Aledmys Díaz, un paracorto que actualmente es agente libre.

“Es un jugador completo, defiende, corre, batea”, describió Céspedes.


De la oportunidad que puedan tener los Atléticos, campeones reinantes de la División Oeste de la Liga Americana, en el 2013, también se expresó el cubano de manera bien positiva.

“Cambian varios peloteros, pero eso no quiere decir que no podamos tener una actuación igual o mejor que la del año pasado”, analizó el poderoso bateador derecho. “Solamente tenemos que meternos en la cabeza que sí podemos hacerlo, que debemos salir al terreno a divertirnos porque esto es solamente un juego, y todo va a salir bien’’.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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A Cooperstown van Morris, Biggio y … muchas interrogantes

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Uno está tan, pero tan cerca, que es virtualmente imposible que lo dejen fuera de la gloria.

El otro amasa credenciales que lo hacen candidato firme a entrar en su primera oportunidad.

Son Jack Morris y Craig Biggio, ambos con contundentes posibilidades de entrar juntos en la venidera ceremonia de exaltación del Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

Morris y Biggio encabezan la más reciente papeleta de votación, en poder de los especializados en definir cuáles peloteros merecen recibir el 75% de sufragios o más para ser exaltados al Templo de los Inmortales a través de la Asociación de Cronistas de Béisbol o BBWAA por sus siglas en inglés.

Calidad y controversia van unidas en esta votación y por eso se usan los símbolos de interrogación en el encabezado de esta columna.

Primero, calidad, porque rara vez aparecen en las tarjetas tantos candidatos con tanto chance para ser recordados para siempre en Cooperstown.

Segundo, controversia, porque quizás muchos de los votantes harán que pasen inadvertidos peloteros que sumaron enormes méritos, como Barry Bonds, Roger Clemens y el dominicano Sammy Sosa, pero cuyos logros también vienen acompañados por la duda del supuesto uso de sustancias que hoy son prohibidas, pero que no lo eran cuando ellos se destacaban en los diamantes del Béisbol de Lujo.

Bonds y Clemens, los dos peloteros con más lauros en la historia de las votaciones anuales de la BBWAA por los siete Trofeos al Jugador Más Valioso y los siete Cy Young del uno y del otro, respectivamente, deberían ser un cheque al portador para entrar algún día al Salón de la Fama, pero pudieran necesitar esperar hasta que de alguna manera u otra se disipe con el tiempo la sombra de la Era de los Esteroides.

Sosa, con 609 jonrones en su cuenta y el mérito de ser el único en la historia con tres temporadas seguidas con 60 ó más bambinazos, debería ser un candidato automático de no ser por ese sí condicional que lo acompaña aún cuando nunca nadie pudo probar que usó ningún tipo de estimulante.

Mark McGwire y el cubano Rafael Palmeiro, que ya han coprotagonizado elecciones de la BBWAA sin acercarse siquiera al 75% de los votos requeridos, son una prueba contundente de cómo muchos expertos examinan las estadísticas de aquella era nefasta.

Aunque nadie puede ni debe aceptar el uso de sustancias prohibidas en la pelota o ningún otro deporte,  Béisbol por Gotas le da su apoyo a todos los arriba mencionados.

En este sentido, a la hora de votar, un humilde periodista otorga el beneficio de la duda porque en caso contrario se necesitaría cuestionar también todos los campeonatos obtenidos por equipos de esa era. No se puede penalizar lo uno sin cuestionar lo otro.

He aquí una fórmula especial: se le quita el 10% de los logros a cada uno de estos peloteros “en duda” y se les brinda el voto respectivo si después de esa resta aún redondean estadísticas lo suficientemente contundentes para entrar a Cooperstown.

Pase lo que pase con el total de votos que pudieran recibir Bonds, Clemens, Sosa, McGwire (19.5% en la pasada elección) y Palmeiro (12.6%), es innegable que Morris y Biggio lo tienen todo a su favor para entrar en esta ocasión.

Morris, en su 14ta de 15 oportunidades posibles en las papeletas, se ha venido acercando paulatinamente al 75% requerido al punto de que obtuvo el 66.7% en la votación más reciente.

“El Gato” Morris, un caballo de la lomita capaz de ganar 254 juegos, lanzar con tres campeones diferentes de la Serie Mundial (Tigres de Detroit en 1984, Mellizos de Minnesota en 1991 y Azulejos de Toronto en 1992), y trabajar en 200 ó más episodios en 11 ocasiones diferentes, está listo para dar el salto necesario a la inmortalidad.

Es bastante factible que se acerquen un poco más Jeff Bagwell (56% en la votación pasada), Lee Smith (50.6%), Tim Raines (48.7%), Alan Trammell (36.8%) y el boricua Edgar Martínez (36.5%), algunos beneficiándose quizás por el hecho de que muchos votantes ignorarían por completo a Bonds, Clemens, Sosa, McGwire y Palmeiro.

Biggio figura entre los que aparecen por primera oportunidad y tiene las estadísticas a su favor para entrar de una vez.

A favor de Biggio están sus 3,060 hits –número 21 en la historia en ese departamento-, cifra que sin duda alguna eventualmente lo exaltará a Cooperstown, ahora o más adelante. Guante brillante en varias posiciones, este hombre que jugó toda su carrera con los Astros de Houston es el único en la historia con por lo menos 3,000 imparables, 600 dobletes, 400 bases robadas y 250 jonrones.

Mike Piazza y Curt Schilling figuran también entre los que aparecen por vez inicial y con el tiempo pudieran hilvanar los suficientes votos para entrar a Cooperstown, el primero como el receptor más poderoso de la historia (396 de sus 427 cuadrangulares fueron como careta), el segundo por sus excepcionales faenas de postemporada y por ser uno de los mejores ponchadores de todos los tiempos (15to con 3,116). No hay que olvidar que también aparece por primera vez el otrora gran zurdo David Wells, con 239 éxitos incluyendo un juego perfecto,  y 10-5 en postemporadas.

Los destacados jardineros Steve Finley (2,548 indiscutibles) y Kenny Lofton (2,428 hits) disfrutaron de trayectorias brillantes, así como las sumadas por el receptor de lujo puertorriqueño Sandy Alomar Jr., el eterno dominicano Julio Franco (2,586 imparables) y los cerradores latinoamericanos Roberto Hernández (boricua con 326 salvados) y José Mesa (quisqueyano con 321 rescates), pero sus méritos no se asemejan a los mencionados en párrafos anteriores.

La votación de este año no solamente definirá quiénes serán los próximos inquilinos de Cooperstown sino que también dará una idea más clara de cómo va a ser juzgada toda una era por muy “dolorosa” y “sombrienta” que pueda catalogársela.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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Avisaíl García, un talentoso cachorro entre los feroces Felinos

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Apenas se moja los pies en el Béisbol de Lujo, pero ya deja pruebas de su indiscutible talento.

Su propio dirigente piensa que aún está verde, pero obviamente progresa a pasos agigantados.

Es Avisaíl García, que cuando recibe la oportunidad de alinear es el titular más joven, pero con un porvenir gigantesco, entre todos los uniformados en la 108va Serie Mundial del Béisbol de Lujo entre sus Tigres de Detroit y los Gigantes de San Francisco.

Con apenas 21 años de edad y subido a la meca de la pelota justo el día final -31 de agosto- en el que podía ser elegible para la postemporada, García es una de las razones del por qué los Tigres disputan el derecho a ser el equipo #1 de las Grandes Ligas en la justa beisbolera del 2012.

“Si usted quiere saber la verdad, tal vez no esté listo para esto todavía”, comentó con sinceridad el dirigente Jim Leyland a Béisbol por Gotas sobre García en la Serie Divisional. “Esto es pedir bastante de él, pero no va a ser que esté ahora aquí y después no se vuelva a saber nunca de él.

“Va a estar aquí [en las Grandes Ligas] por mucho tiempo, es sólo que probablemente no esté del todo listo para ser honesto con usted”, agregó el dirigente que en sus 49 años en los diamantes ha visto la suficiente pelota como para saber quién tiene pasta para ser una estrella y quien no la tiene.

Y es que con García puede utilizarse con propiedad el concepto de que es un diamante en bruto.

Amparado en los consejos de su paisano Miguel Cabrera, el primer triple coronado en las Grandes Ligas desde que lo hiciera Carl Yastrzemski en 1967 y en el apoyo de una organización que piensa un mundo de sus condiciones, García ha tenido la virtud de impactar a la hora buena, una cualidad propia de muchas de las figuras que lo rodean en la Serie Mundial del 2012.

Ejemplo de ello fue aquel fantástico tiro que hizo desde el jardín derecho para sacar en el plato a Coco Crisp en la aurora del segundo juego frente a los Atléticos de Oakland. Se necesitaba de un disparo perfecto para retirar al veloz jardinero central en una jugada que determinó que los Tigres pudieran sacar ventaja de 2-0 en aquella Serie Divisional en vez de negociar un empate 1-1 en su propio patio.


A la postre, aquel triunfo fue clave porque los Atléticos fueron precisamente los que le dieron más batalla a los Tigres, llevando la Serie Divisional a un tope de cinco encuentros.

“Quizás esa fue la jugada más grande del partido, si desea saber la verdad”, subrayó Leyland.

Bob Melvin, dirigente de los Atléticos, estuvo totalmente de acuerdo con ese análisis de Leyland y por supuesto observa con admiración el potencial que tiene el joven venezolano.

“Usted se puede dar cuenta del por qué [los Tigres] están tan entusiasmados con él”, elogió Melvin. “Y lo probó en esa jugada. Coco es uno de los mejores corredores del béisbol y se deslizó muy bien.  Necesitaban de un tiro perfecto para sacarlo y de paso de excelente ejecución al tocarlo”.

El brazo no es la única cualidad de García, un jovencito que apenas cumplió sus 21 años el pasado 12 de junio. Ya en la postemporada demostró su capacidad para rendir como emergente, cualidad reservada a los peloteros de mayor experiencia, al disparar tres imparables como tal. Los play-offs también han sido el marco de su primer robo de base y de su primer extra base. Con el tiempo, también saldrá a flote su poder.

Y como decía Leyland, lo mejor está en el futuro.

Firmado en el 2007 por los Tigres poco después de que hubiera cumplido los 16 años, García deambulaba aún entre la Clase ‘A’ y la Doble ‘A’ a principios del 2012, cuando los observadores de talento lo recomendaron al alto mando del equipo. De hecho, de acuerdo a Jason Beck, quien cubre a diario todo lo concerniente a los felinos rayados, fue el propio inmortal Al Kaline el que recomendó el ascenso de una sola vez.

En 122 encuentros entre las sucursales de Lakeland (A) y Erie (AA),  promedió .299, con 17 dobles, ocho triples, 14 jonrones, 58 carreras impulsadas y 23 bases robadas. Eso le valió ser conceptuado como el Pelotero del Año de las Ligas Menores en esa organización.

Aparte de los números, los Tigres vieron en él ese detalle de valía que solamente palpan los expertos que aciertan al recomendar un pelotero útil a las Grandes Ligas.

“Siempre escucho las recomendaciones de nuestra gente de las ligas menores”, expresó Leyland. “Necesitábamos de un bate que pudiera hacer el trabajo frente a lanzadores zurdos y les pregunté si él podía subir a hacer un trabajo decente contra ellos. Me dijeron que sí, así que lo estoy alineando. ¿Por qué no?”.

La respuesta de García a esa confianza fue de altos quilates. En sus 47 turnos de temporada con los Tigres, el bateador derecho promedió .319 y tuvo porcentaje de embasamiento de .373. Aparte de su gran disparo en la Serie Divisional, fue un baluarte de la novena en la Serie de Campeonato frente a los Yankees de Nueva York al redondear un jugoso .455 y de paso remolcó tres carreras.

“He tenido siempre la disciplina de trabajar duro y nunca voy a dejar de hacerlo, especialmente para corregir las cosas en las que pueda estar fallando”, dijo García a Béisbol por Gotas en el marco de la Serie Mundial. “Agradezco la confianza y la oportunidad que me han dado’’.

Sin ánimo de hacer comparaciones, el ascenso de García hace recordar de cierto modo que Cabrera, que dejó atónito al mundo beisbolero con su fabulosa temporada de .330, con 44 jonrones y 139 impulsadas en el 2012, fue vital en la coronación absoluta de los Marlins de la Florida en el 2003, un año en el que apenas comenzaba en las Grandes Ligas y cuyo desenlace fue aquel jonrón que le pegó al estelar Roger Clemens en el Clásico de Octubre.

“Siempre le estoy diciendo que salga a jugar su propio juego, que haga las cosas pequeñas que son necesarias para ganar, como adelantar al corredor’’, manifestó Cabrera en el Clásico de Octubre sobre su joven paisano. “Que trate de mantener las cosas simples y que no se ponga presión extra’’.

¿Será lo que hace García en el 2012 un anticipo del comienzo de otro grande de la pelota? ¿Necesitará de más experiencia en las Ligas Menores para quedarse de una vez como titular en el 2013? El tiempo dirá la palabra final al respecto.

Cabe subrayar, empero, que un pelotero latinoamericano suele terminar de cuajar como prospecto en el béisbol invernal. Y ese pudiera ser el caso de García con miras a la venidera campaña de las Grandes Ligas porque usará lo aprendido en el norte al defender la franela de  los Caribes de Anzoátegui.

Eso dependerá de los propios Tigres.

“Si es por mí juego con los Caribes”, aseguró García, nativo del estado Anzoátegui, cantera de peloteros de las Grandes Ligas al oriente de Venezuela. “A ver qué es lo que me dicen aquí, si quieren que juegue un mes o que no juegue’’.

El porvenir es enorme. Los primeros pasos son un bocadillo anticipado de lo que nos espera.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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Arias y Blanco, dos perlas del Caribe resplandecen en la Bahía

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Se fueron a la pelota invernal a trabajar duro, llenos de ilusiones, de esperanzas.

Nadie les garantizó nada en la pretemporada, pero sus sueños latían con fuerza.

Joaquín Arias y Grégor Blanco, dos casos casi idénticos, se presentaron este año con la moral por las nubes a los ahora campeones del Oeste de la Liga Nacional, los Gigantes de San Francisco. No llegaron  envueltos en paquetes millonarios, pero de no ser por ellos a lo mejor no se tomaba champaña en el Oeste de la Bahía.

“Por eso es que uno sigue luchando en este juego”, aseguró el dirigente de los Gigantes, Bruce Bochy,  a una pregunta de Béisbol por Gotas al respecto. “Estos dos tipos fueron cruciales en el éxito que tuvimos este año’’.

Blanco, de Caracas, Venezuela, y Arias,  de Santo Domingo, República Dominicana, vinieron a este mundo maravilloso con nueve meses de diferencia.

El mayor de los dos, Blanco, nacido en diciembre de 1983, es un excelente jardinero que basa su juego en el bateo de contacto y la velocidad en las almohadillas.

El menor, Arias, nacido en septiembre de 1984, es un artífice del fildeo que gracias a su extraordinaria versatilidad puede desempeñarse en todas las posiciones del cuadro.

Aparte de la calidad de Blanco y Arias con el guante, los dos se distinguieron por tener temporadas maravillosas tan brillantes que el primero finalizó entre los principales artilleros en la campaña venezolana 2011-12 con los Tiburones de La Guaira y el segundo fue el campeón de bateo de la tierra del merengue al servicio de las Águilas Cibaeñas.

Otro aspecto enorme que tienen en común es que ganaron el premio al Jugador Más Valioso en Venezuela y la República Dominicana, respectivamente.

“Es una gran historia”, insistió Bochy. “Se reportaron a nosotros sin ser integrantes de nuestro roster [oficial de 40 peloteros protegidos], apenas trataban de ganarse un puesto y ahora van a los desempates.

“Joaquín tuvo una gran temporada en la República Dominicana y abrió muchos ojos y Blanco hizo lo propio en Venezuela, donde lo observó ‘Bam Bam’ [el curazoleño Hensley Meulens, instructor de bateo de los Gigantes]’’.

El trabajo duro de ambos convenció a Bochy que merecían una oportunidad. Arias fue un reemplazo ideal para algunos compañeros lesionados en la segunda y tercera bases y ejecutó un gran papel compartiendo la exigente posición del campo corto con el promisorio Brandon Crawford. Blanco fue titular durante largo rato en el jardín derecho y ahora alinea fundamentalmente frente a lanzadores diestros.

Por un momento, parecía que nadie los podía hacer out. Y ambos ejecutaron atrapadas maravillosas para salvarle el juego perfecto a Matt Cain el 13 de junio frente a los Astros de Houston, incluyendo un engarce extraordinario de Blanco en el prado derecho y el out 27 realizado por Arias en la esquina caliente sobre un roletazo bien difícil.

¿Milagro? Más bien destino. Cada uno se forja su propio camino en la vida y tanto Arias como Blanco, que ya tenían experiencia con otras organizaciones en la Gran Carpa, querían asegurarse de que cada uno volviera de manera sólida al Béisbol de Lujo.

Nadie podía imaginarse que ocurriría al unísono, pero no falta quien asegure que era posible.

“Mira, sí [lo pensé]”, afirmó el receptor Héctor Sánchez, quien es compañero de equipo de  Blanco en Venezuela con los Tiburones. “Se lo dije a él mismo, que las posibilidades que tendría aquí eran inmensas, por la clase de pelotero que es, por la escasez que tenía el equipo en los jardines.

“No se consiguen jardineros como Grégor”, explicó Sánchez, apenas un jugador en su primer año completo en las Ligas Mayores, pero que también ha sido clave para los Gigantes del 2012. “Le dije que tenía como 99% de posibilidades aquí. Lo demás lo hizo él por el gran trabajo realizado tanto en Venezuela como en los Entrenamientos de Primavera’’.

Quizás Sánchez estaba más convencido de que Blanco tendría éxito que el propio bateador zurdo que debutó en la meca de la pelota en el 2008 con los Bravos de Atlanta.

“La verdad es que en ningún momento me pasó la mente, ni cuando llegué a los campos de entrenamiento”, dijo Blanco con sinceridad al hablar para los lectores de nuestro hogar beisbolero. “La expectativa mía era abrirles los ojos a los Gigantes y que me dieran la oportunidad de estar aquí en algún momento de la temporada.

¿Qué marcó la diferencia para Blanco? Un factor fue la recuperación completa de una vieja lesión. El otro, más importante todavía, es el esfuerzo que hizo para demostrarse a sí mismo que era pelotero de Grandes Ligas.

“Entrené fuerte para volver a ser el jugador que yo era antes, un pelotero rápido, explosivo, que puede llegar a la primera base, robarse la segunda”, explicó el guardabosque venezolano. “Nunca iba a ser un pelotero de poder, porque nunca lo he sido’’.

Por su parte, Arias, un joven humilde, callado, que usa debajo del uniforme de trabajo una camiseta que lleva el nombre de la República Dominicana, pasó trabajo para consolidarse en las Ligas Mayores por una lesión que le impedía ejecutar sus disparos con potencia y seguridad en sí mismo, pero a diferencia de Blanco estaba bien convencido de que volvería con propiedad a la Gran Carpa, nivel al que debutó en el 2006 con los Rangers de Texas.

“Verdaderamente, sí lo pensé”, reveló Arias, que a diferencia de Blanco batea a la derecha. “Con la temporada que tuve en la República Dominicana pensé que al firmar con los Gigantes iba a tener oportunidades. Y fíjate, gracias a Dios se dio lo que pensé’’.

Varias organizaciones estaban bien interesadas en los servicios de Arias, pero su abogado le recomendó firmar con los Gigantes por el chance que pudiera presentársele en la Bahía.

Lo demás lo hizo con la intensidad de su esfuerzo y por supuesto por librarse del fantasma de las lesiones.

“Este año me he mantenido saludable”, agradeció Arias. “Comencé en Triple ‘A’ los primeros 20 días, pero me fue bien, se presentó la oportunidad en las Grandes Ligas y aquí estamos’’.

El camino para llegar a San Francisco comenzó en diferentes regiones de nuestra Latinoamérica, pero la meta de estos dos peloteros es la misma: la Serie Mundial.

“Claro que sí, para mí sería un orgullo llegar a la Serie Mundial y poder ser campeones”, proclamó Arias, un pensamiento compartido por Blanco.

Sea como fuera, ya ganaron una gran batalla. Convencerse a sí mismos y a su respectivo equipo que los objetivos sí se pueden obtener si se trabaja bien duro por alcanzarlas.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

(Te invito a leer columnas, comentarios, entrevistas y otros detalles del apasionante mundo del diamante en nuestro hogar beisbolero, www.beisbolporgotas.com)

Gio González, deleite para su equipo y pesadilla para sus rivales

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.A río revuelto ganancia de pescadores es una frase que puede ser aplicada al béisbol de lujo.

Los Nacionales de Washington supieron sacarle provecho a ese concepto con Gio González.

Algunos expertos consideraron que la novena de la capital hipotecaba el porvenir al dar tantos prospectos buenos por González, un zurdo que ya no encajaba en los planes de los Atléticos de Oakland por ser una organización eternamente envuelta en una etapa de reconstrucción con miras a un ciclo futurista.

A sabiendas de que llegaría un momento en el que ya no podrían pagarle su precio a varias de las figuras que se forjaron al propio calor de su organización y conscientes de que les convenía iniciar una nueva etapa cuyo desenlace podría desembocar tres o cuatro años más adelante, los Atléticos parecían un río desbocado al canjear, entre otros al zurdo González, ganador de 31 partidos en dos temporadas.

En contraste, la novena de Washington, que sí pensaba en moldear un equipo ganador de una vez, vio en González la oportunidad de contar con el lanzador ideal para conformar un uno-dos con Stephen Strasburg que fuera de la envidia de sus rivales por muchos años.

El precio fue alto. A cambio de González y de Robert Gilliam, un lanzador derecho de las ligas menores, los Nacionales cedieron a los lanzadores Tommy Milone, A.J. Cole y Brad Peacock y el receptor Derek Norris. Ya Milone y Norris han dado grandes beneficios a los Atléticos mucho antes de lo calculado.

A cambio, empero, los Nacionales obtuvieron un abridor tan eficiente que cerraba el mes de agosto con marca de 16-7 y efectividad de 3.28 entre los mejores iniciadores del viejo circuito. En sus dos aperturas siguientes dejó en blanco en juego completo a los campeones reinantes de la pelota, los Cardenales de San Luis y no permitió imparables en sus primeros cinco capítulos frente a los Cachorros de Chicago antes de redondear siete episodios sólidos en ruta a su 18va victoria del 2012.

Cinco días más tarde sería el primer lanzador de las Grandes Ligas este año con 19 triunfos.

Y lo más importante es que ha sido una delicia para el resto del equipo a la vez que se ha constituido en una pesadilla para sus adversarios.

“Probablemente es el serpentinero que disfruta más entre todos los lanzadores que he tenido”, comentó el dirigente de los Nacionales, Davey Johnson, a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre el zurdo de ascendencia cubana. “Tiene la misma conducta siempre, esté o no esté lanzando y eso es algo poco común. Es un buen atleta y le gusta competir’’.

Contar con otro abridor de cabecera que no se derrite ante la presión será ahora más importante que nunca para los Nacionales, ya que se van a quedar sin los servicios de Strasburg debido a un plan premeditado de la organización de usar al fenomenal derecho por un límite entre las 160 y las 180 entradas. En otras palabras, Strasburg quedará limitado al rol de espectador a tres semanas de que termine la campaña sin pensar siquiera en intervenir en una posible postemporada.

Es por eso que la habilidad de González de ser un mejor lanzador en la medida en la que avanza su carrera va a ser vital para los Nacionales en la recta final.

“Gio siempre va a mejorar”, aseguró el receptor de los Nacionales, Kurt Suzuki, que fuera el careta titular de los Atléticos en esas tres temporadas y media en las que González pasó de ser un lanzador que lucía nervioso en la lomita a uno de los mejores abridores zurdos de la Liga Americana.

Suzuki ha notado bastante la diferencia entre el González que tuvo marca de 16-12 con los Atléticos en el 2011 al hombre que ha sido tremenda carta para los Nacionales.

“Una de las razones por las que Gio va a mejorar es su ética de trabajo”, subrayó Suzuki, que por cierto fue el receptor de González en un juego en el que el zurdo no solamente tiró un partido completo sino que de paso disparó un cuadrangular. “Trabaja bien duro. Era solamente cuestión de que obtuviera mayor experiencia y que se sintiera más confortable.

“Desde que lo vi el año pasado definitivamente ha mejorado”, analizó Suzuki. “Ahora tiene un buen cambio de velocidad. A veces se enciende un poco, pero esa es su forma de ser. Se compone rápidamente y tiene buen comando de sus lanzamientos. Se le nota mucho más cómodo allí’’.

Cambiar de una Liga a otra significa hacer ajustes, pero en lo que no ha cambiado González es en su manera de ser, siempre dándole crédito a su equipo.

“Solamente me concentro en atacar la zona de strike, tomando cada paso a la vez”, es la filosofía de González. “Mi equipo me ha apoyado bastante a la ofensiva y tenemos un cuerpo de relevo excelente’’.

La diferencia, empero, entre la Liga Americana y la Nacional es obvia para el joven que cumplirá 27 años de edad el venidero 19 de septiembre.

“Aquí te vienen a hacer giro [los bateadores] en el primer lanzamiento”, comparó González. “En la Americana te esperan, te esperan,  y cuando te das cuenta ya llevas 105 lanzamientos en el quinto episodio’’.

Curiosamente, mucha gente que lo conoció en la Americana asegura que el mejor lanzamiento de González es su fantástica curva. No falta el bateador de la Nacional, empero, que piense que la recta del nativo de Hialeah es su mejor arma. Total, es difícil enfrentar cada uno de esos lanzamientos porque suelta la bola de manera muy similar en cada caso. Y con el progreso de su cambio, un envío con el que experimentaba en el 2011, luce mejor todavía.

“Cada día trato de hacerlo mejor”, simplificó González. “Yo no voy a pensar mucho, solamente me concentro en atacar la zona’’.

Por supuesto, ayuda bastante el hecho de saber que los Nacionales le tienen tanta confianza que no había tirado su primer inning con su nueva organización y ya lo habían firmado por cinco años y $42 millones, un jugoso contrato multianual que pudiera extenderse hasta los $65 millones si se ejercen dos opciones adicionales.

“Es un regalo de Dios”, precisó González, al hablar de ese tema con Béisbol por Gotas. “Me dieron un chance de inmediato. No pensaron como que ‘vamos a aguantarlo, a ver qué pasa’. De esa forma me dijeron que creían en mí, que me pondrían de una vez con los caballos [de la rotación] con Strasburg, con Jordan Zimmermann, con Edwin Jackson’’.

Es modesto González al pensar de esa manera. A la postre, podría ser el verdadero caballo de la rotación ya que por los vientos que soplan a lo mejor es el abridor de los Nacionales para la apertura de la postemporada a la que lucen embalados los muchachos de Johnson.

“Todavía, todavía no vamos a pensar tan lejos, todo a su tiempo”, manifestó.

Si llegan los Nacionales a ese objetivo este año, González sería una de las principales razones para ello. Y lo más importante es que su equipo sabe que tiene pitcheo abridor para rato con el fin de competir no solamente en esta sino en muchas temporadas por venir.

No lo pierdan de vista. A lo mejor obtiene uno de sus sueños como lanzador, el Premio Cy Young, este mismo año.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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¿Necesitan un relevista zurdo? Proliferan en Oakland

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente. Relevista zurdo, una necesidad urgente para muchos contendores en las Grandes Ligas.

El equipo que lo tiene debe sentirse bien contento. Y si tiene varios, que Dios lo bendiga.

Es el caso de los Atléticos de Oakland, que disponen de zurdos a granel en su cuerpo de lanzadores y con el tiempo pudiera ser el equipo mejor conformado en ese departamento.

“Nos consideramos bien afortunados de contar con el tipo de lanzadores zurdos que tenemos”, comentó entusiasmado el dirigente de los Atléticos, Bob Melvin, a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre ese tema tan interesante.

Los zurdos en referencia están comprendidos entre los 25 a los 28 años de edad.

Uno, Sean Doolittle,  tiene una bala por recta. Otro, Jerry Blevins, balancea cuatro tipos de lanzamientos. El dominicano Jordan Norberto depende de su recta de dos costuras y rinde tanto frente a los zurdos como ante los derechos. Y no hay que olvidar al promisorio quisqueyano Pedro Figueroa, que ya se ha tomado exitosamente varios cafecitos en el Béisbol de Lujo.

Cada uno se nutre del otro, como si fueran fruto de una misma hermandad. De acuerdo a lo que dice Blevins, un nativo de Johnson City, Tennessee, el zurdo es una especie de ser humano diferente, una comunidad rara si se quiere y más cuando uno se refiere a la ardua tarea de ser un pitcher relevista.

“Nosotros los zurdos tenemos una manera única de hacer las cosas”, declaró Blevins para los lectores de nuestro hogar beisbolero. “Yo necesité de otro ser humano que se desenvuelve a la izquierda hasta para aprender a amarrarme bien la trenza de los zapatos. Y somos bien raros en la pelota. Es bueno tener un grupo tan especial. Nos fortalecemos el uno con el otro’’.

Para Blevins, que tiene una recta, una curva, un cambio y una recta cortada en su repertorio, ser ese zurdo especialista que tanto hace falta en las Ligas Mayores no fue ninguna perita en dulce ya que está con los Atléticos desde el 2007, pero en 2011 recorrió tantas veces el camino entre Oakland y la sucursal AAA en Sacramento que si hubiera una recompensa para eso ya se hubiera ganado el premio gordo.

“Me imagino que ha sido por una multitud de razones [para mejorar tanto de un año para otro]”, comentó Blevins. “Uno tiene que aprender a ser mejor para no quedarse atrás y ciertamente yo no quería quedarme atrás. Me adapté a mi papel. Mucho se trata de tener mejor comando, aprender a lanzar y simplemente tener más confianza en uno mismo’’.

Para Doolittle, de Rapid City, South Dakota, la experiencia ha sido muy diferente, porque era un pelotero de posición en las ligas menores antes de convertirse en un relevista con enorme potencial como tal.

“Es fabuloso ser parte de esto’’, manifestó Doolittle. “Muchos equipos buscan zurdos y nosotros tenemos abundancia de ellos, tanto en la rotación como en el cuerpo de relevo’’.

Doolittle considera que adelanta como serpentinero al ritmo que avanza su carrera en las Grandes Ligas iniciada este mismo año con los sorprendentes Atléticos.

“Voy aprendiendo sobre la marcha”, dijo Doolittle. “Cada día aprendo más del aspecto mental de ser un lanzador, como controlar a los corredores y el ritmo del juego, así como el paso de cada turno. Aprendo mucho hablando con mis compañeros en el bullpen. También es una gran ventaja haber sido un pelotero de posición, porque eso me ayuda a reconocer el tipo de swing de cada bateador y lo que éste pudiera intentar en un momento determinado’’.

Poseedor de la recta más veloz entre sus colegas zurdos actualmente en la Gran Carpa con los Atléticos, Doolittle suele usar su slider frente a izquierdos y prepara a los derechos temprano en la cuenta con un cambio de velocidad “para que la recta luzca más rápida cuando la necesite al tenerlos en dos strikes’’.

Norberto, de Nagua, República Dominicana,  trata de ayudar en lo que sea posible a Doolittle, a quien ya considera como tremendo relevista y considera que será mejor en la medida en que avance el tiempo.

“Es mi compañero a diario porque yo paro [se suelta el brazo] con él’’, explicó Norberto, que debe su nombre al hecho de que su mamá era tremenda aficionada al básquetbol .  “Le estoy enseñando a tirar mi slider y mi cambio también. Me gustaría ayudarlo para que en el futuro sea uno de nuestros mejores lanzadores. Ya lo es’’.

En lo personal, Norberto, quien trabajó fundamentalmente como abridor en la pelota invernal dominicana con los Leones del Escogido, se siente bien contento con los Atléticos.

“Mi experiencia con este equipo ha sido grandiosa”, enfatizó Norberto. “Realmente tenemos zurdos aquí que nos hemos ganado la oportunidad aparte de que nos las han dado. Me siento súper contento de estar en un equipo como éste. Hay competencia entre nosotros mismos. Uno sabe que si uno es bueno, todos somos buenos’’.

Un arma bien especial ha ayudado a Norberto frente a todo tipo de bateadores.

“He dependido mucho de mi recta de dos costuras’’, confesó Norberto. “Me han puesto no solamente para izquierdos, sino para derechos también. Y uso mi slider para ponchar’’.

Pese a canjear al experimentado zurdo Craig Breslow entre temporadas a los Diamantes de Arizona, los Atléticos tienen tanto talento en ese departamento que Figueroa, a quien Melvin califica como un pitcher que es bien útil frente a zurdos y derechos, espera una oportunidad en la AAA y el veterano Brian Fuentes fue dado de baja para que sus colegas tuvieran chance de desarrollarse como grupo.

Uno de los grandes cerradores zurdos de la historia, Fuentes dejó una grata impresión entre todos sus compañeros. Casi al unísono lo conceptuaron como un hermano mayor.

“Tener a Fuentes como compañero fue un éxito para nosotros porque fue un ejemplo aparte de ser un pilar de este equipo’’, calificó Norberto en su entrevista con Béisbol por Gotas. “Nos enseñó mucho a respetar el juego. Nos enseñó el valor de llegar temprano. Siempre me decía que si tuviera una mala salida, tratara de lograr cinco o seis buenas. Tengo mucho que agradecerle’’.

Quizás alguno de estos tres zurdos que hoy se abren paso en el bullpen de los Atléticos –además del propio Figueroa, mencionado por Melvin como si fuera parte vital de su equipo- llegue a sumar tantos años exitosos como Fuentes en la meca de la pelota.

Solamente el tiempo determinará qué tan valiosos pueden llegar a ser en el Béisbol de Lujo. Por lo pronto, hacen del trabajo de Melvin una delicia por contar no con uno, sino dos, tres, hasta cuatro relevistas zurdos de los cuales puede sentirse bien orgulloso.

Por si fuera poco, el australiano Travis Blackley suma calidad al tren de relevistas zurdos de los Atléticos desde que fuera mudado desde la rotación en agosto. Y Figueroa retornó una vez más a la Gran Carpa el primer domingo del mes.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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Chapman, un deslumbrante lanzallamas con enorme potencial

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Más que electrizante, su tremenda velocidad es simple y llanamente deslumbrante.

Lo que hace como relevista permite soñar con lo que pudiera alcanzar como abridor.

Se trata por supuesto de Aroldis Chapman, serpentinero cubano de 24 años de edad, pieza clave del cuerpo de relevo de los Rojos de Cincinnati y una de las figuras de la lomita a la que le esperan muchos años de brillo en el beisbol de lujo.

Chapman es una de las principales razones del porqué los Rojos, que sufrieron la enorme baja de su cerrador, Ryan Madson, compiten en la segunda mitad de la temporada de 2012 como candidato firme a capturar el trono del Centro de la Liga Nacional.

Los que lo vieron desde hace tiempo estaban seguros de que sería un gran lanzador. Los que lo conocen ahora saben que es un hueso duro de roer.

“Condiciones físicas le sobran”, aseguró Yoenis Céspedes al contestar a Béisbol por Gotas las preguntas sobre su paisano. “Nunca pensé que él fuera a salir de Cuba, pero cuando lo hizo sabía que tenía las condiciones para ser un buen lanzador’’.

Aquí se le ha admirado como relevista, un tipo que llega al diamante en las postrimerías de cada juego para dejar boquiabiertos a los bateadores con su recta a más de 100 millas por hora y una slider que parece un arco iris cuando cruza de un lado del otro al plato.

Céspedes lo vio como abridor y considera que con el tiempo Chapman destacará en ese rol.

“Para mí va a ser mejor lanzador cuando sea abridor”, pronosticó Céspedes, cuarto bate de los Atléticos de Oakland en su primer año en las Grandes Ligas. “Siendo abridor va a aprender más y más rápidamente. No es lo mismo lanzar una entrada que es tirar rectas para allá [al plato] que tener que hacerlo cinco, seis episodios, que es cuando tiene que ponerse a pensar más’’.

Si Céspedes admiraba a Chapman en Cuba, imagínese cómo se siente el dirigente de los Rojos, Dusty Baker, tres veces Dirigente del Año de la Liga Nacional, que se frota las manos de la satisfacción de solamente pensar en el potencial del zurdo cubano.

Baker lo ha visto en las muy buenas y en las muy malas, cuando Chapman dejó atónitos a los bateadores con una impresionante racha de 29 episodios sin permitir carreras limpias y cuando se metió en un letargo que parecía más difícil de descifrar que un rompecabezas de 1,000 pedazos.

“Batalló un poco, pero antes de eso fue increíble”, describió Baker para Béisbol por Gotas. “Lo hará de nuevo, porque las cosas [en la pelota profesional] son así, van de arriba a abajo, de abajo a arriba, como en ciclos. Tenemos confianza que retornará a su grandeza’’.

A la postre, Chapman tenía marca de 4-4, con 11 salvados, efectividad de 1.83 y 71 ponches en 39.1 episodios para el momento en el que retornaba a los Rojos luego de representar a la Liga Nacional en el tradicional Juego de las Estrellas.

El joven que comenzó la temporada como relevista intermedio y posteriormente fue asimilado al rol de cerrador ciertamente es una estrella que brilla con luz propia y tiene el potencial para sobresalir aún más al paso de los años.

“Mucho de ello [el éxito de un lanzador] es ponerse arriba en la cuenta [de bolas y strikes]”, analizó Baker. “No importa quién seas y aunque tires a 1,000 millas por hora, si te pones debajo en la cuenta…

“Estos son bateadores de las Grandes Ligas y pueden ajustarte a tu velocidad, especialmente si están adelante en la cuenta’’, acentuó Baker. “Si están detrás en la cuenta es un poco más difícil porque probablemente tienen que iniciar su giro de bate más temprano y a veces no tienen mucho tiempo para hacerlo.

“Creo que Aroldis va a estar bien’’, insistió Baker.

Poco antes de esta entrevista, por cierto, Chapman hizo algo que no le gustó mucho a Baker al punto de que se lo prohibió, como lo fue hacer algunas volteretas frente al plato luego de apuntarse un juego salvado el 26 de junio frente a los Cerveceros de Milwaukee.

Quizás a muchos le parezca que algo como eso es una señal de que le falta madurez, pero la respuesta que el joven le dio a este periodista refleja que no es tan loco como aparenta.

“Quise hacer algo para ver si se iba ya el mal momento que pasaba, tenía siete juegos lanzados y de los siete había perdido cuatro”, reveló Chapman a Béisbol por Gotas. “No fue algo que quise hacer intencionalmente. No quise lastimar ni molestar a nadie. No quise llamar la atención tampoco. Si molesté a alguien quiero disculparme con esas personas y con el equipo contrario’’.

Uno pudiera imaginarse que el ajuste que ha tenido que hacer Chapman es bien grande, de abridor en Cuba a relevista intermedio y posteriormente cerrador en la meca del béisbol. Después de todo, el lanzallamas zurdo acudió a los entrenamientos de primavera como candidato a la rotación de Baker.

No obstante, el nacido en Holguín, Cuba, considera que ese proceso de acoplamiento no ha sido tan gigantesco como parece.

“Pienso que no fue tan grande el ajuste”, proclamó Chapman. “Al principio lo fue un poquito. No me acostumbraba a tirar en días seguidos ¿sabe? A medida que ha venido pasando la temporada me he acostumbrado más. El equipo también me ha ayudado en este sentido.

“Después al pasar a ser cerrador no he cambiado nada”, informó Chapman para los lectores de nuestro hogar beisbolero. “Hay más emoción, más adrenalina, al final del juego, pero pienso que son pocas las diferencias entre lanzar en el séptimo o el octavo que hacerlo en el noveno. Es más o menos lo mismo y por eso me pude ajustar bien’’.

Lo interesante va a ser cuando los Rojos se decidan reconvertir a Chapman al rol de abridor en el que se desempeñaba en la Perla de las Antillas, pero eso no le quita el sueño.

“Yo estoy aquí para jugar béisbol, para lanzar”, afirmó Chapman. “Si soy cerrador o abridor, o para cualquier cosa estaré dispuesto porque lo que quiero es jugar’’.

No niega, empero, que abrir es un sueño que aspira a convertir en realidad.

“Llegué aquí como abridor, es lo que siempre hice en la corta carrera que tengo en Cuba y aquí’’, rememoró Chapman.

Sea como fuera, lanzar a 100 millas por hora es deslumbrante para algunos, pero para Chapman es una señal de que todo marcha a pedir de boca con su cuerpo.

“Uno se siente bien contento porque primeramente estás bien de salud’’, expresó Chapman. “Sabes que no tienes ningún problema físico con tu brazo y puedes ponerle a la bola cuando quieras y cuando se debe’’.

Los que sí tienen problemas de salud, especialmente jaquecas, son los bateadores porque Chapman está aquí para quedarse como deslumbrante lanzallamas de calidad.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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Elián Herrera, una bendición para los Doders.

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.No era el típico prospecto que solamente necesitaba tiempo para convertirse en estrella.

Ni siquiera era considerado lo suficientemente bueno para integrar la lista oficial de 40 jugadores.

Pero Elián Herrera es de ese tipo de pelotero que surge de vez en cuando como caído del cielo para convertirse en una bendición para su respectiva organización beisbolera.

De hecho, así es como el dirigente de los Dodgers de Los Angeles, Don Mattingly, conceptúa al versátil pelotero dominicano que juega donde lo pongan y contribuye como la pieza que encaja como anillo al dedo aunque ni siquiera sabían que existía en algún lugar del planeta.

“Para nosotros ha sido como una bendición”, proclamó Mattingly a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre el dominicano.

Subido el pasado 14 de mayo de la sucursal de los Dodgers en Albuquerque, New Mexico, Herrera disfrutó de un mes de altos quilates con la tropa blanquiazul luego de pasarse casi nueve años en las ligas menores sin vislumbrar por ninguna parte la esperanza de ascender.

Del 16 al 27 de mayo bateó para .351 en su racha de nueve juegos seguidos conectando de hit tras promediar .358 en la Triple “A”. De sus primeros 32 inicios, 11 fueron como tercera base, nueve como intermedista, seis en el prado central, cinco en el izquierdo y uno en el derecho, dándole a Mattingly gran flexibilidad. Los Dodgers lo han usado preferentemente en el  tercio inicial de la alineación y fundamentalmente como segundo bate.

“Me gustaría decir que lo teníamos en la mira, pero básicamente ni siquiera estaba en la lista [de 40 protegidos]”, analizó Mattingly para los lectores de nuestro hogar beisbolero. “Era un tipo que veíamos venir [en los entrenamientos de primavera] del campo de liga menor para consumir uno que otro turno.

“Ha jugado bastante pelota y simplemente ha comenzado a encontrarse a sí mismo’’, definió el otrora popular primera base de los Yankees de Nueva York.  Nos ha dado calidad en todos los aspectos, por su versatilidad y por brindarnos un ambidextro que ayuda a balancear nuestra alineación’’.

La calidad de Herrera era un secreto bien guardado en las Grandes Ligas, pero  los que lo habían visto jugar en la República Dominicana con las Águilas Cibaeñas sabían que Elián tenía las cualidades para aspirar a vestir un uniforme de las Grandes Ligas.

“Pienso que no es una sorpresa’’, aseguró Joaquín Arias, que acribilló a los lanzadores en el pasado campeonato invernal dominicano para ganar la corona de bateo con un contundente .387 y de paso fue el Jugador Más Valioso de ese certamen precisamente con las Águilas.

Para Arias, rendidor suplente de cuadro con los Gigantes de San Francisco, era cuestión de que le dieran una oportunidad a Herrera.

“Primeramente tiene la inteligencia, sabe jugar la posición en la que lo pongan en el cuadro o los jardines”, describió Arias. “Sabe lo que necesita hacer en las situaciones difíciles y eso es clave en las Grandes Ligas. Siempre juega con mucha intensidad, con corazón’’.

Manuel Mota se dio cuenta desde hace años del talento de su joven paisano. De hecho, aunque su propia humildad no le permite reconocerlo es obvio que el ex ilustre bateador y por tantos años formador de campeones como instructor tuvo mucho que ver para que los Dodgers lo tomasen en cuenta.

“Lo más importante es que el dirigente le dio confianza para jugar”, describió Mota. “Cuando se lesionó Matt Kemp [gran estrella de los Dodgers] se le presentó el momento oportuno para enseñar lo que él puede hacer. Ha sido un pelotero muy valioso para nosotros’’.

La capacidad de Herrera para jugar en muchas posiciones vino a pedir de boca para los Dodgers no solamente por la baja de Kemp sino también al lesionarse el experimentado intermedista Mark Ellis.

Por supuesto, un pelotero no llega por sí sólo. Necesita aprovechar la ayuda recibida en su camino hacia la meca de la pelota. Mota considera que el venezolano Carlos Subero, dirigente de Herrera en la Doble “A”, fue vital para que el dominicano de 27 años de edad alcanzase esa madurez necesaria para hacer el grado.

“Es un pelotero que estuvo a punto de ser licenciado’’, recordó Mota. “Tuvo más de ocho años en las menores, pero siempre fue muy perseverante, aunque no se le consideraba como prospecto.

“Un equipo de Grandes Ligas nunca completa toda la temporada con los mismos jugadores”, subrayó el legendario quisqueyano. “Y cuando se le presenta la oportunidad a un pelotero tiene que aprovecharla. Y Elián lo ha hecho’’.

Por su parte, el ambidextro de la tierra del merengue agradece a mucha gente por haberlo respaldado, comenzando por su padre y por su esposa, pero piensa que la bendición viene de mucho más arriba.

“Cuando conocí al Señor hace dos años fue cuando entendí que no debía preocuparme”, expresó Herrera, un joven de profunda fe religiosa, en su conversación con Béisbol por Gotas. “Si iba a llegar era porque Dios me lo permitía, no porque yo lo quería. Ahora tomo las cosas con más calma. Salgo a divertirme, sin pensar en los resultados.

“Gracias a Dios esto me ha dado un resultado positivo en el área de la pelota y en la vida también’’, acentuó Herrera.

Su perseverancia le permitió ganar la batalla, pero no crea usted que todo fue color de rosa.

“Por momentos quizá quise tirar la toalla”, reconoció Herrera. “Quizá ya como que me daba por vencido, pero a la vez había personas que siempre estuvieron conmigo apoyándome en todo’’.

Asimismo, considera que su actuación en la pelota invernal dominicana fue enorme en su desarrollo como jugador.


“Diría que eso me ayudó en un 90 por ciento en mi carrera’’, afirmó el pelotero de San Pedro de Macorís, cantera de muchas figuras del diamante. “Fue [con las Águilas] cuando aprendí a jugar con un poquito más de presión, a aprovechar los momentos cuando se los dan a uno, a estar listo para los días que me pusieran a jugar.

“Tambi[en aprendí a ser el pelotero que yo era, del tipo de juego pequeño, de tratar de llegar a base lo más que pueda’’, dijo Herrera. “La República Dominicana me enseñó mucho. Estoy muy agradecido por la oportunidad que me dieron allá’’.

Sobre todas las cosas, tiene que agradecerle mucho al propio Elián Herrera, pase lo que pase el resto de su carrera en una especialidad que a veces puede traducirse en muchas altas y bajas, y en la que un pelotero puede ascender y descender unas cuantas veces antes de establecerse definitivamente.

“Siempre trabajé duro, he aprendido de eso, a no ser una persona como vaga”, calificó el dominicano. “Pongo mi meta y trabajo y trabajo hasta que Dios me permita poder conseguirla’’.

Esa perseverancia debe ser un buen ejemplo para todos aquellos que en algún momento hayan estado a punto de rendirse a la mitad del no siempre despejado camino hacia una meta en el deporte o en la vida.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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Maglio Ordóñez, un tremendo artillero y pelotero ejemplar

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Respetado por su enorme profesionalidad por sus superiores en el Béisbol de Lujo.

Considerado como un ejemplo por sus contemporáneos en el mundo del diamante.

Admirado por las nuevas estrellas que esperan seguir su paso glorioso.

Magglio Ordóñez ya nunca volverá a dar un imparable en las Grandes Ligas, pero su trayectoria fue tan destacada que se le recordará siempre por ser un modelo de brillante pelotero dentro y fuera del terreno de juego.

Con 2,156 imparables y muchas faenas y batazos históricos a su crédito, se retiró el 3 de junio en una emotiva ceremonia en el Comerica Park, escenario de su etapa final en las Ligas Mayores.

Parece que fuera ayer que daba sus primeros pasos en las Grandes Ligas. En aquel entonces, profesaba su admiración desde niño por Andrés Galarraga. Nadie podía imaginar entonces que hilvanaría una trayectoria de la dimensión gloriosa lograda por su ídolo, el “Gran Gato’’.

Ojalá hubiera podido repartir unas cuantas tablas más para sumar a sus 294 jonrones o subir su ya contundente porcentaje de por vida de.309.

Seis veces seleccionado al Juego de las Estrellas, aún conservaba calidad en el madero. Ganas le sobraban para seguir dejando huella. Prueba inequívoca de que le quedaba pólvora en el cañón es que disparó hits en 17 de sus 18 juegos finales. Una lesión de tobillo sufrida en 2010, empero, inició el camino del adiós para esta figura de la pelota latinoamericana.

“Fue un pelotero sumamente dedicado”, elogió Kirk Gibson, hoy dirigente de los Diamantes de Arizona que compartiera con Ordóñez el uniforme de los Tigres por un par de campañas en su etapa en calidad de instructor de la novena de la ciudad automotriz.

Al referirse en superlativo a Ordóñez, Gibson acentuó el corazón competitivo del sudamericano que se va de las Grandes Ligas a los 38 años de edad.

“Llegó a los Tigres cuando vivíamos una etapa de declive”, recordó Gibson a una pregunta de Béisbol por Gotas. “Los Patiblancos lo habían desahuciado. Creímos en él como pelotero y él creyó en nosotros. Y con él vinieron unos cuantos más. Era uno de esos tipos que uno no se da cuenta de lo bueno que es hasta que nota lo que hace por el equipo’’.

Aquel comienzo de Ordóñez con los Tigres data del 7 de febrero de 2005, cuando firmó un contrato por cinco años y $85 millones. Atrás quedaba la pesadilla de un par de operaciones de rodilla que terminaron por marcar su salida de Chicago, donde dejó su huella con varias temporadas fantásticas.

Con los Patiblancos impulsaría 100 ó más carreras en cuatro de sus primeras cinco temporadas completas. Con los Tigres ganaría la corona de los artilleros de la Liga Americana en 2007 con un fabuloso porcentaje de .363, el más alto de un campeón que batease exclusivamente a la derecha desde que Nomar Garciaparra logró su .372 en el 2000.

Aquel 2007 fue simple y llanamente sensacional al ser el primer Tigre en ser campeón bate desde Norm Cash en 1961. Sus 139 carreras impulsadas fueron la cantidad más alta para un jugador felino desde que Rocky Colativo sumó 140 en 1961. Sus 54 dobletes hicieron recordar los 56 de George Kell con Detroit en 1950.

Y marcaría historia con aquellos dos tablazos de cuatro esquinas en un solo juego de la Serie de Campeonato frente a los Atléticos de Oakland que conducirían a los felinos a la Serie Mundial de 2006.

Todo comenzó cuando fue quinto en la votación del Premio Novato del Año de la Liga Americana en 1998 y se reanudó al enfrentar y vencer un duro reto de superar una lesión de rodilla que inclusive lo llevó a someterse a una operación en Europa.

Los Tigres ya no le ofrecieron un contrato para 2012, pero Ordóñez trabajó duro con miras a una posible oportunidad con otra organización que nunca se produjo en una etapa en la cual veteranos del calibre de los dominicanos Vladimir Guerrero y Miguel Tejada, el japonés Hideki Matsui y Johnny Damon apenas lograron pactos de poca monta y no todos han tenido la oportunidad de volver a las Ligas Mayores para el momento de que diera comienzo el mes de junio.

“De verdad que Magglio ha sido uno de los venezolanos ejemplares en las Grandes Ligas”, conceptuó el receptor Henry Blanco al ser consultado para esta columna. “Pude jugar con él y en contra de él, y siempre fue uno de esos bateadores difíciles de eliminar’’.

Blanco, que se mantiene como receptor con los Diamantes pese a que ya se acerca a sus 41 años de edad, ladeó la cabeza al lamentar que Ordóñez no hubiera podido seguir su carrera como ilustre bateador.

“Sé que todos tenemos un final en nuestra carrera y lamentablemente le tocó a Magglio”, señaló Blanco a Béisbol por Gotas. “Lo felicito de todo corazón por mantener el nombre de nuestro país bien en alto tanto en Venezuela como en los Estados Unidos. Tenemos que sentirnos todos bien orgullosos por la clase de bateador que fue Magglio por 15 temporadas en las Grandes Ligas’’.

A diferencia de Blanco, la tercera base Pablo Sandoval apenas está relativamente en la aurora de su trayectoria en las Grandes Ligas, pero el tremendo ambidextro de los Gigantes de San Francisco comentó que también fue impactado por el toque mágico de Ordóñez.

“Tuve la oportunidad de compartir con él y sé que es una persona a la que le gusta dar consejos a los peloteros más jóvenes’’, expresó Sandoval para los lectores de nuestro hogar beisbolero. “Lo admiro a él y a todos los veteranos que están saliendo del béisbol, pero quieren ayudar a otros a hacer todo lo posible por poner el nombre de Venezuela en alto’’.

Sandoval conceptúa a Ordóñez como “un peloterazo’’.

“Tuvo muchos méritos en las Grandes Ligas y en los últimos años trató de hacer todo lo posible para regresar”, dijo Sandoval. “Fue un pelotero de alto calibre que siempre siguió trabajando fuerte’’.

Como Gibson, Blanco y Sandoval, muchos recordarán a Ordóñez como un digno representante del béisbol de lujo.

¿Quién sabe? A lo mejor pronto comenzará a marcar huella como instructor. Por su profesionalidad, no faltará quien le ofrezca empleo para seguir en alguna función en el apasionante mundo del diamante.

Para muestra valga endosar la frase del gerente general de los Tigres, Dave Dombrowski:

"Cuando uno habla de un profesional genuino se refiere a Magglio Ordóñez".

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.
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El colombiano Frieri tiene la madera para ser un taponero de lujo

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.La de 2012 no ha sido propiamente una temporada de ensueño para los cerradores en las Grandes Ligas.

Estrellas a granel de ese exigente oficio han quedado fuera por lesiones que los enviaron al quirófano.

Ni el gran panameño Mariano Rivera se salvó de una situación dramática, angustiosa, caracterizada por el fantasma de los percances físicos. El mexicano Joakim García, Brian Wilson y Ryan Madson son algunos de los taponeros de lujo que verán los toros desde la barrera por el resto del año.

Algunos perdieron sus puestos temporalmente bien sea por lesión –Andrew Bailey- o inefectividad en los casos del dominicano Francisco Cordero y Javier Guerra.

Es por eso que cuando surge un brazo nuevo en el panorama de los momentos cruciales de cada juego la noticia es recibida como un manantial de agua fresca.

Ernesto Frieri es un claro ejemplo de lo anterior. Relevista de altos quilates con los Padres de San Diego, el derecho de 26 años de edad de Bolívar, Colombia, alcanza ahora mayor notoriedad con los Angelinos de Los Angeles de Anaheim.

“Si sigue tirando la bola como lo ha venido haciendo pudiera ser cerrador en las Grandes Ligas con cualquier equipo”, elogió el dirigente de los Angelinos, Mike Scioscia, a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre el veloz apagafuegos colombiano. “Ciertamente tiene el brazo para eso’’.

Prácticamente horas más tarde, Scioscia le dio a Frieri su primera oportunidad de salvar un juego el miércoles 23 de mayo con la novena de Anaheim y Frieri se lució como lo ha venido haciendo desde que fue adquirido en una transacción con los Padres.  Fue su primer salve en su 114to encuentro en el Béisbol de Lujo.

“Es el primero, espero que no sea el último”, comentó Frieri en medio de una amplia sonrisa luego de apuntarse ese salvamento en el Coliseo de Oakland en un partido de 11 episodios frente a los Atléticos. “Estoy bien emocionado. He estado esperando por este momento por bastante tiempo. Me siento afortunado de haber recibido esta oportunidad”.

Los Angelinos no tienen actualmente una pieza fija para salvar juegos. El promisorio Jordan Walden es uno de los candidatos, pero no ha demostrado aún tener la madurez para desempeñarse en ese rol de manera fija.  El zurdo Scott Downs aparentaba ser la principal alternativa, pero Frieri tiene la clase de repertorio y disposición mental para ese trabajo que puede cambiarle su forma de pensar a cualquiera.

Además, con la presencia del colombiano, Scioscia puede usar a Downs para retirar a zurdos bien difíciles en los episodios previos si así lo amerita la situación.

“La adquisición de Ernesto nos ha permitido poner a los demás lanzadores en puestos en los que se puedan sentir más cómodos”, analizó Scioscia. “La aparición de ese poderoso brazo derecho ha sido un  gran refuerzo’’.

Una de esas piezas clave del bullpen de los Angelinos es el veterano Jason Isringhausen. Y en un lapso de 10 juegos, el cuerpo de relevistas de la novena basada en Anaheim tuvo una excelente efectividad de 0.89. Motivo enorme para eso es la presencia de Frieri.

Los números le dan la razón a Scioscia y al alto mando de los Angelitos, que adquirió a Frieri en una transacción a cambio del versátil venezolano Alexi Amarista y del lanzador de las ligas menores Donn Roach el 3 de mayo.

El sudamericano no permitió ni siquiera un hit en sus primeros 8.2 episodios a lo largo de sus primeros nueve encuentros con la novena. Por si fuera poco, ponchó a 19 bateadores, más que ningún otro serpentinero en los anales de los Angelinos en un lapso similar.

La calidad de Frieri no ha pasado inadvertida para los demás equipos.

“Luce bien, tiene un brazo sólido, buen material y se nota que lanza con bastante confianza en sí mismo”, expresó Bob Melvin, cuyos Atléticos fueron la víctima de Frieri dos veces en una serie de tres encuentros.

Ser intransitable por largos períodos de tiempo no es algo nuevo para Frieri, que recuerda que en sus primeros 10 ó 12 encuentros con los Padres también le fue muy bien. Un vistazo a sus estadísticas confirma que no le batearon de hit sus primeros 18 adversarios en las Grandes Ligas a partir del momento que ponchó a su contrincante inicial, el jardinero venezolano Gerardo Parra, de los Diamondbacks de Arizona, el 26 de septiembre de 2009.

De hecho, Frieri fue pieza clave de un cuerpo de relevo tan hermético que estuvo a un paso de ser factor clave para que los Padres fueran la gran sorpresa en 2010. Ese año tuvo deslumbrante efectividad de 1.71 en 33 encuentros.

 

Tan bien se sintió Frieri con los Padres que se sintió mal cuando recibió la noticia de que había sido canjeado.

“Es verdad que me puse un poco triste cuando me cambiaron”, admitió Frieri. “Bud Black [dirigente de los Padres] me dijo que no me preocupase, que todo iba a salir bien en la medida que hiciera mi trabajo”.

El Frieri que brilla hoy con los Angelinos es un producto renovado en comparación con aquel jovencito que se abría paso hacia las Grandes Ligas desde que debutó profesionalmente hace casi una década.

“Ahora soy más agresivo”, comparó Frieri. “He mejorado mi balance al lanzar. Es algo con lo que yo mismo he trabajado para mejorar”.

El aspecto mental siempre lo ha acompañado. En este sentido, considera que tener la cabeza bien puesta es la diferencia entre deambular por las menores a establecerse en las Ligas Mayores.

“Es importante tener ganas de salir adelante”, dijo Frieri, un concepto que debe ser buen consejo para todo joven lanzador. “Uno tiene que querer llegar a las Grandes Ligas. Muchos tienen talento, pero no todo el mundo es fuerte mentalmente para lograrlo”.

Su filosofía en la lomita es clara y contundente. “No me da miedo que me bateen”, enfatizó.

Con semejante mentalidad, un repertorio que incluye una recta a más de 93 millas por hora en la que confía plenamente, más la deslizadora, la curva y un cambio que ha venido puliendo, tendrá el camino allanado hacia su meta de ser un cerrador titular en las Grandes Ligas.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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"Que los peloteros me dejen la presión a mí", asegura Ozzie Guillén

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.No hay nada peor en deportes de conjunto que un plantel que no responda a sus expectativas.

Pero a veces esa esperanza surge de una plataforma ensamblada con más futuro que presente.

Ese bien pudiera ser el caso de los Marlins de Miami de 2012, que experimentaron un abril nefasto en contraste a lo que algunos entendidos pudieran haber esperado cuando el alto mando de la organización abrió de par en par sus alforjas con tal de estrenar su moderno y hermoso parque con un equipo que hiciera bastante ruido en la tan difícil División Este de la Liga Nacional.

Expectativas. A veces pesan más que un collar de cemento puro.

¿Por qué se esperaba tanto de inmediato de los Marlins en 2012 cuando su propio dirigente, el venezolano Oswaldo “Ozzie’’ Guillén considera que lo mejor de esta organización está en el porvenir?

“Las expectativas [se produjeron] por la misma gente de relaciones públicas, de mercadeo, la prensa’’, comentó Guillén en el hogar de los Gigantes, antes de que su equipo barriera con la tropa de Bruce Bochy, otrora compañero de equipo del timonel de los Peces. “[Se produjeron] porque [los Marlins] hicieron tres cambios o porque gastaron dinero en tres peloteros.

“Pero tienes que acordarte que tenemos cuatro niñitos en el terreno de juego’’, advirtió Guillén, refiriéndose a peloteros bien talentosos, pero bien jovencitos como los jardineros derecho e izquierdo Giancarlo Stanton y Logan Morrison, respectivamente, y el primera base Gaby Sánchez. “Este equipo es bastante joven. Lo que hay que tener es paciencia con ellos.

“Hay que dejar que jueguen, que hagan el proceso de lo que necesitan realizar a diario’’, expresó el estratega sudamericano.  “No es fácil decirle a ellos ‘tienes que ganar’ a los 20 años. Son unos niñitos sin experiencia. Hay que darles confianza, hablar con ellos, tratar de que no se metan presión’’.

Los peces de la Capital del Sol abrieron el mes de mayo de una manera bien positiva al barrer en San Francisco, donde comenzó a vislumbrarse un mejor panorama para la novena que tuvo un registro discreto de 8-14 en abril. Y el éxito hilvanado en la Bahía prosiguió frente a los Padres de San Diego.

Una de las razones para esta recuperación de los Marlins es que la novena pudo respaldar un poco mejor a un cuerpo de pitcheo que mereció mejor suerte en el mes inicial de la campaña. Pese a lograr solamente cuatro juegos salvados en 10 oportunidades, los lanzadores miamenses se fueron de la Bahía con una efectividad de 3.39, décima en las Grandes Ligas.

“Ahorita [el paracorto dominicano José] pasa por un mal momento, pero ya está tirándole mejor a la bola [tenía porcentaje de .216 al arrancar el tercer choque de la serie] y Hanley [el tercera base quisqueyano Ramírez] tuvo una semana bastante buena, ya que le estaba haciendo giro a lanzamientos malos, estaba desesperándose’’, comentó Guillén.

Para el dirigente venezolano que hasta la pasada temporada condujo las riendas de los Medias Blancas de Chicago en la Liga Americana, Reyes y Ramírez encajan en el concepto de peloteros jóvenes que ya tienen cierta experiencia en el Béisbol de Lujo, pero que necesitan moldearse como  jugadores encaminados hacia una filosofía ganadora que no habían experimentado previamente.

“Nunca han jugado en equipos ganadores o en novenas que supuestamente tenían que ganar’’, expresó el ex torpedero venezolano. “Una cosa es jugar pelota todos los días y otra es jugar pelota para ganar todos los días. Son dos experiencias diferentes. Es lo que le estoy diciendo a los dueños del equipo’’.

No obstante, Guillén tiene la convicción plena de que en un momento dado se va a producir una combinación ideal entre los peloteros más experimentados y los jóvenes que arroje como saldo un plantel muy bien encaminado con miras al porvenir.

Parte de eso se vio en San Francisco, donde además del buen pitcheo de los Marlins se notó que pueden ser una excelente combinación de velocidad (el  jardinero central dominicano Emilio Bonifacio tenía de 12-12 en intentos de robo) y poder (Stanton la sacó en noches consecutivas de un parque conceptuado como un paraíso para los serpentineros).

“Yo tengo mucha confianza en ellos porque creo que el talento nos va a llevar a donde queremos llegar’’, enfatizó el nuevo dirigente de la novena de la Capital del Sol que hizo historia como primer y único latinoamericano ganador de una Serie Mundial como piloto con las Medias Blancas en 2005.

Una cosa que bien puede haber ayudado a los Marlins a levantar vuelo en la Bahía es la insistencia de Guillén con sus jugadores de que no es necesario que piensen que cada uno debe llevar al equipo sobre los hombros de un solo golpe.

“Que los peloteros me dejen la presión a mi’’, recalcó Guillén. “Los problemas con la prensa, con los fanáticos, con los dueños, con el gerente, que me lo dejen todo a mí. Yo estoy acostumbrado a eso. Que ellos salgan a jugar pelota. Se los dije en la junta [antes de la serie en San Francisco]. Ustedes ganen juegos, yo los pierdo. Yo me encargo de lo demás, es mi manera de ser’’.

No es que el bateo haya despertado de una manera ruidosa en San Francisco, porque después de todo los tres juegos fueron bien cerraditos como suele caracterizar a  la mayoría de las confrontaciones de cualquier novena ante un pitcheo tan hermético como lo es el de los Gigantes, pero por lo menos hizo lo suficiente para respaldar faenas de altura de Ricky Nolasco y los venezolanos Carlos Zambrano y Aníbal Sánchez.

Si de algo puede sentirse especialmente orgulloso Guillén es de la forma como rindieron sus brazos en el primer mes de la temporada al asegurar que los Marlins estuvieron envueltos en la mayoría de los juegos disputados en ese lapso.

“Lamentablemente no le sacamos provecho a ese mes que pasó’’, recordó Guillén. “Hemos lanzado bien. No dimos los hits grandes, perdimos juegos que tuvimos chance de ganar’’.

Pánico es una palabra que no existe en el diccionario de un hombre controversial para algunos, franco para otros.

“Hay que llevar las cosas poco a poco y no dejarse guiar por el pánico’’, simplificó Guillén. “Si uno se pone las manos en la cabeza y demuestra que está asustado esto se va a convertir en un fiasco. Estamos con la cabeza en alto, trabajando duro todos los días’’.

¿Estarán en condiciones los Marlins de ganar pronto la División Este por primera vez en su historial? Eso solamente lo dictaminará el Padre Tiempo.

Ganar con urgencia, empero, es un pedestal del que necesita bajar todo aquel que piense que triunfar en la Meca de la Pelota es como soplar y hacer botellas, advierte Guillén.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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El pionero René Cárdenas, ¿a un paso de Cooperstown?

Jaime Jarrín y René Cárdenas en plena faena en Dodger Stadium.
Jaime Jarrín (izq) y René Cárdenas disfrutaron de su larga y exitosa combinación tras los micrófonos de los Dodgers. Ambos pudieran reunirse dentro de poco en Cooperstown. (Foto colección de René Cárdenas)

Por Manolo Hernández Douen
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Manolo Hernández Douen - Columnista de La Estufa Caliente.Los consagrados lo admiran y combinan esfuerzos para que se les una en la inmortalidad.

Sus colegas reconocen los muchos méritos acumulados en su fructífera carrera.

Por supuesto, se trata de René Cárdenas, quien pudiera coronar su sueño de ganar el Premio Ford C. Frick, tributo a los titanes de la transmisión beisbolera.

Cárdenas, narrador de béisbol desde que tenía 16 años, figura entre los 10 finalistas al lauro que abre el telón al Salón de la Fama a su respectivo poseedor.

La competencia es fuerte, pero sus posibilidades son contundentes, de acuerdo a hombres que han dedicado su vida a difundir la magia del diamante.

“Sí, claro que sí, creo que tiene muy buena posibilidad”, aseguró Felo Ramírez, uno de tres latinoamericanos ganadores del galardón. “Quedó bastante bien en la última [elección]. Voté por él en primer lugar y voy a hacerlo de nuevo. Y estoy hablando con alguna gente [del panel decisivo] para ayudarlo’’.

Ramírez es gran autoridad en la materia. Lidera las transmisiones en español de los Marlins desde que la novena de la Capital del Sol entró al Béisbol de Lujo y fue un pionero de pioneros en 1951 con la Cabalgata Deportiva, fabuloso programa que transmitía los juegos de la semana, la Serie Mundial, peleas de boxeo desde el Madison Square Garden y otros eventos de gran transcendencia.

“René fue el primer latinoamericano que transmitió para un equipo de las Grandes Ligas”, subrayó Ramírez a Béisbol por Gotas, al acentuar los méritos de Cárdenas.

A Jaime Jarrín, segundo latino que obtuvo el codiciado premio tras el inolvidable Buck Canel y que iniciará en el 2012 su 54ta temporada con los Dodgers de Los Angeles, votará por supuesto por Cárdenas y le encantaría darle la bienvenida a su colega en Cooperstown.

De hecho, el orgullo de su patria, Ecuador, y de toda una enorme legión de aficionados que lo idolatra a lo largo y ancho del vasto mercado angelino, ha abogado desde hace tiempo por la exaltación de su estimado ex compañero. 

“René ha dedicado prácticamente toda su vida al béisbol y no hay la menor duda de que ha sido uno de los pioneros y estandarte en los esfuerzos por una cobertura bilingüe de este deporte’’, elogió Jarrín.

“Será para mi motivo de suma satisfacción verle a René en el podio recibiendo la distinción que sólo Cooperstown puede darle”, enfatizó Jarrín. “Fueron muchos los años que tuve la satisfacción de compartir los micrófonos con él, incluyendo su retorno a los Dodgers para su segunda permanencia con el club [etapa comprendida de 1982 a 1998], que fue posible gracias a mi aprobación’’.

La valía de Cárdenas también ha trascendido a nuevas generaciones como es el caso del dominicano José Mota, quien eleva ese concepto a un nivel bien alto al representar dignamente a Latinoamérica transmitiendo tanto en inglés como en español.

“Lo escuché desde niño junto a Jaime [Jarrín]”, reveló Mota, ex jugador de las Grandes Ligas. “Su entusiasmo es palpable y su comprensión del juego es muy única. Merece un alto reconocimiento por haber llegado a tantas generaciones’’, acentuó Mota.

Por su parte, el cubano Amaury Pi-González, con una trayectoria de casi cuatro décadas detrás de los micrófonos del Béisbol de Lujo, se siente feliz por Cárdenas.

“Me sentiría muy contento si René gana el Ford C. Frick’’, aseguró Pi-González, honrado el año pasado como primera voz latinoamericana en el Salón de la Fama de la Radio en la Bahía de San Francisco. “Es un hombre honesto, trabajador y gran representante no sólo de su patria, Nicaragua, sino también de todos los latinos que hemos tenido la suerte y el privilegio de hacer carrera narrando el mejor béisbol del mundo’’.

Perlantillano como lo es Pi-González, Ulpiano Cos Villa conoce con lujo de detalles la trayectoria de Cárdenas por haber compartido el mismo mercado por muchos años en su condición de voz de los entonces Angelinos de California.

Cos Villa expresa su satisfacción por la presencia de Cárdenas entre los finalistas al Premio Ford C. Frick, cuyo ganador será anunciado el 6 de diciembre en las Reuniones Invernales de las Grandes Ligas, aunque prefiere ser realista.

“No hay duda de que él suma muchos méritos y quisiera verlo en el Salón de la Fama, pero tiene contrincantes bien fuertes’’, analizó con franqueza Cos Villa.

En este sentido, se refiere a finalistas de la talla de Skip Caray, Tom Cheek, Ken Coleman, Jacques Doucet, Bill King, Tim McCarver, Graham McNamee, Eric Nadel y Mike Shannon.

 “Es un narrador muy bueno, trabajador, con muchos años de servicio y buen periodista”, elogió Cos. “La idea [de la transmisión de los Dodgers] fue de René, pero quería mejorar y se fue con los Astros. Si se hubiera quedado en Los Angeles la historia pudo haber sido muy diferente. Perdió muchas oportunidades’’.

Entretanto, Carlos Alvarado, experto beisbolero del diario angelino La Opinión, ve con buenos ojos el reconocimiento a Cárdenas por varias razones, entre ellas porque comparten la misma cuna, la patria de Rubén Darío.

“Sería una satisfacción como nicaragüense y me sentiría halagado”, expresó Alvarado. “Qué bueno sería que le reconocieran su trayectoria como el primer narrador en español exclusivo para un equipo de las Grandes Ligas. En eso René es un pionero, es un reconocimiento que se lo merece’’.

Por supuesto, a Cárdenas le daría un gusto enorme unirse a Canel, Jarrín y Ramírez en el Templo de los Inmortales, lo cual sería el epílogo cumbre al momento histórico que se produjo en 1958.

En su entrevista para los lectores de Béisbol por Gotas, Cárdenas recordó aquellas gestiones.

“Cuando supe que era inminente la llegada de los Dodgers a Los Angeles, conseguí una entrevista con William Beaton, presidente de Radio KWKW en Pasadena y le expuse el plan de principio a fin”, rememoró Cárdenas. “Quedó encantado y siguió mi sugerencia al pie de la letra. Mr. Walter O´Malley [inmortal propietario de la organización] no titubeó un segundo, aprobó el plan y dijo que lo recomendaría a Gumbiner Advertising Company y BBDO en Nueva York, además de otra agencia de Los Angeles.

“La última palabra la tenían esas agencias de publicidad porque el costo no había sido integrado a sus pautas para 1958”, prosiguió Cárdenas. “Tan pronto como hicieron la enmienda, Beaton y yo fuimos notificados. Y lo demás es historia’’. 

De su experiencia de trabajar al lado de Jarrín le quedan maravillosos recuerdos tanto profesionales como personales, como una de las muchas ocasiones en las que narró bajo un clima gélido en el legendario Wrigley Field de Chicago.

“Recuerdo que aquella vieja caseta tenía un hoyo en el piso donde penetraba un viento esquimal y me congelé tanto que no narraba a gusto’’, contó Cárdenas.

“Al día siguiente puse una toalla eléctrica y allí coloqué mis pies’’, prosiguió el nicaragüense. “Jaime, mi buen compañero, se burló de mí. Lo hizo porque él es de Quito, donde el frío es como comer frijoles y yo soy un pez tropical del lago de Managua. Pero el viento frío arreció con furia a partir de la cuarta entrada y sentí que algo estaba junto a mis pies. Eran los pies de mi querido Jaime’’.

Se siente también bien orgulloso de haber iniciado en 1962 su feliz enlace con los Colt .45s, más tarde Astros, como narrador y director de su división en español. Allá organizó una cadena de más de 100 radiodifusoras en México, Centro y Sur América, que popularizó esa franquicia entre millones de hispanoamericanos.

Claro está, ganarse el premio sería un sueño hecho realidad para este dedicado profesional que fue la voz de los Astros por televisión en el 2008 y que se da banquete desde el 2000 en Houston como columnista de la novena, mientras escribe para El Diario La Prensa de Nicaragua, del cual fuera Editor Deportivo.

“Sería para mí como robar una estrella del cielo a espaldas del Todopoderoso’’, filosofó Cárdenas. “Es como cuando la organización de beisbol te hace gerente general o cuando te aceptan para ser niño explorador.

“Ya te imaginas como me siento luego de haber iniciado mi carrera en 1958 en el Coliseo de Los Angeles y ahora te elijan tus propios colegas’’, recalcó el veterano de mil batallas. “Es un placer que en mi campo no tiene comparación’’.

Desde su hogar en Houston, Cárdenas comentó que “siempre vivo la ilusión aunque sea una quimera’’ y admitió que “lo he venido soñando desde la década del ‘90’’, cuando apareció por primera vez entre los candidatos.

Ese anhelo pudiera hacerse realidad ahora, no sólo para Cárdenas, sino para tantos admiradores que quisieran tener en él a un cuarto representante latino en Cooperstown.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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