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La Estufa Caliente Con Jimmy Paredes, la esquina caliente de los Astros está a salvo
Por René Cárdenas
Con bombos y platillos anunciaron en Nueva York el cambio de Lance por el jugador de cuadro, el dominicano Jimmy Paredes. Horas más tarde, para finalizar la negociación, los Astros también recibieron al lanzador derecho Mark Melancon, pero tuvieron que entregar un dinerito en efectivo para satisfacer a los hábiles negociantes Yankees. El canje se efectuó el 31 de julio de 2010. Paredes estaba bateando .282 ese año con Charleston, además de 59 carreras anotadas, 24 dobles, 6 triples, cuatro cuadrangulares y 48 carreras empujadas. El dominicano de Haina, encabezó el grupo al que pertenecía con 114 imparables y 36 bases robadas, ambas marcas lo colocaron entre los 10 mejores. El ambidextro apareció en 99 partidos con los River Dogs en esa temporada, con 75 aperturas en segunda base, siete en tercera, 16 en el campo corto y cinco juegos como bateador designado. Un verdadero versátil, capaz de desempeñarse eficientemente en casi cualquier posición del cuadro. Originalmente, a los 17 años de edad fue firmado por los Yankees como agente libre no reclutado el 2 de julio de 2006 por la cantidad de $80 mil dólares. Los Astros sin hacer mucha bulla, recibieron la pareja y la pusieron a trabajar en dos posiciones críticas. Paredes, en la esquina caliente, lugar donde podría permanecer los próximos diez años muerto de risa. Y, Melancon, como el taponero del equipo. Ambos con un futuro brillante en esta organización de gente joven y gran potencial. En esta temporada tan convulsionada para el club, los dos chamacos están demostrando que tienen la etiqueta del estrellato. Paredes llega a los Astros como anillo al dedo después que pasaron casi una década en busca de un hombre con todos los atributos para fincarse en la tercera base de manera firme y con gran propiedad. "Solamente tenía como unas cinco semanas de experiencia como encargado de la tercera base antes de arribar a las Ligas Mayores", explicó Ed Wade, Gerente General de los Astros. "Aprende más y más cada día que pasa. Además de ser un jugador inteligente, poseedor de una tremenda habilidad física y conocedor del beisbol. No creo que haya inconveniente alguno para que se convierta en un buen defensor de la esquina caliente. Puede jugar el campo corto y sabemos que también juega la segunda base. Es tan versado en la pelota que hasta podría ser un formidable jardinero central. Con solo tener el conocimiento que el chamaco puede jugar esas posiciones del cuadro, nos sentimos satisfechos" Considerando todo esto, yo creo ha resultado ser más útil, en más posiciones, que el mismo Berkman. Jimmy arribó a Houston precedido de buenos números. Nunca bateó menos de .280 durante sus últimos tres años en las ligas menores con los GCL Yankees, Staten Island, Charleston y Lexington. Este es otro de los peloteros fenómenos que salta de la categoría AA, a las Ligas Mayores y se siente como en su propia casa, sin haber pasado por la Triple A, y no es cualquiera el que puede dar ese tremendo salto. Para averiguar acerca de los planes que tienen los Astros con respecto a Jimmy, pedí a Wade, me hiciera un par de comentarios al respecto: "Paredes nos trae mucho atletismo", dijo Wade. "Es además un pelotero que puede jugar todas las posiciones del cuadro. Es ambidextro y todo parece indicar que podría desarrollarse en un bateador con algo de poder. Este joven tiene la oportunidad de convertirse en algo especial si continúa su método de aprendizaje". Como bateador ambidextro, yo considero que Paredes está bien hecho, es fornido de pies a cabeza. Esa habilidad natural de batear a la derecha o a la izquierda le hace un bateador impredecible para el equipo contrario. Batea líneas desde los dos lados del plato. Bateó .300 contra lanzadores zurdos y .303 contra los derechos en Staten Island. Si usted ya lo vio en el Minute Maid Park se dio cuenta que es un bateador de contacto frecuente con brazos largos que le permiten alcanzar los lanzamientos abiertos. A pesar de que solamente bateó 13 cuadrangulares en sus cuatro años de aprendizaje en las menores, los expertos vaticinan que tan pronto se ponga más fuerte, podría batear un buen número de ellos. Según el reporte de los investigadores que lo recomendaron, Paredes es un terror en las bases. Es un corredor que robó 23 en solo media temporada con Staten Island en 2009. No tiene una gran velocidad, pero tiene una buena velocidad. Esto quiere decir que en esto de robar las bases está arriba del promedio si usted usa la escala de 0 a 10. En lo que a defensiva se refiere, puede ser que ustedes ya le hayan visto emplear su brazo a fondo. Encima de eso tiene manos que armónica y suavemente logran una cobertura que llama la atención. En otras palabras, no está lejano el día en que el dominicano pelee un guante de oro. Sé que decir eso es un poco prematuro, pero ante un chamaco de tanto talento como Jimmy, vale la pena arriesgar un pronóstico de este tipo, pues le veo un gran potencial. Hay varias cosillas que Paredes tiene que aprender en las Mayores, recordemos que pasó de la AA a los grandes estadios, y debe mostrar paciencia, por ejemplo, sin dejar de ser agresivo. Esto le permitiría conectar más cuadrangulares, parándose a batear sin desesperación por conectar fuerte cada vez. No recibe muchas bases por bolas, pero tiene la habilidad de trabajar el conteo a su favor. Tan pronto como aprenda a conocer a los lanzadores, aprovechará mejor su primer paso en las bases que según los expertos es rápido y natural. Y luego, dar rienda suelta a su sentido aparentemente nato de la oportunidad para salir al robo. En mi carrera periodística he entrevistado a cientos y cientos de jugadores de beisbol en las Ligas Mayores, y ninguno, pero ninguno ha sido tan risueño en sus contestaciones como Paredes. Este hombre nació para reír, para ser feliz las 24 horas del día. Es el beisbolista que solamente ve el color de rosa a la vida. Esta actitud le hace un triunfador por naturaleza, ojalá y no pierda jamás ese sentido positivo de conducirse. "Yo me puse feliz cuando me firmaron los Yankees", dijo Jimmy con un tono de alegría contagioso. "Yo cuando estaba chiquito nunca pensé que me firmarían. A los 16 años de edad me comenzaron a observar en las liguitas donde yo jugaba en Santo Domingo, República Dominicana. Después de firmar, yo seguí jugando durísimo, tal como lo hice cuando niño. Y ahora veme donde estoy, en Grandes Ligas y todavía no lo creo". Todo esto lo dijo riéndose, como cuando uno oye un chiste y no puede parar de reír. Me inclino a creer que Paredes no tenía planes de grandeza ni sueños ligamayoristas. Enfrentó los pormenores de la vida con la inocencia de las personas de buen corazón. Así que jugar con los Yankees o los Astros, para él, era, es y sería la misma cosa. "Cuando las organizaciones lo cambian a uno, el pelotero afectado está en una situación que no puede controlar", afirmó Paredes. "Cuando los Yankees me cambiaron a los Astros, dije, "¿Oye, qué pasó aquí? Y lo único que me quedó fue seguir jugando la pelota con mucho entusiasmo. Me enviaron a Lexington y allí encontré peloteros amistosos. Los americanos me trataron muy bien y me sentí en casa como cuando estuve con los clubes menores de los Yankees". Los jóvenes peloteros que por primera vez engrosan las filas de un equipo de Liga Mayor, traen consigo malos y buenos recuerdos de las ligas menores y cada uno de ellos tiene una historia muy particular que contar. Parece que mi invitado de hoy tiene recuerdos saturados de humor. Leamos: "Mi mejor recuerdo de las ligas menores trata de las comidas", dijo Jimmy con carcajadas que resonaron en el túnel del estadio: "Lo que más recuerdo es haber comido toneladas de pizzas, hamburguesas de McDonald y todas las otras comidas rápidas que se encuentran en la calle". Varias veces he tocado el tema de cómo se hacen los bateadores ambidextros. Claro está, unos nacen así, y otros, intencionalmente se hacen por conveniencia deportiva. En el caso de Paredes, todo fue natural: "Yo recuerdo que cuando tenía siete años de edad y jugué en mi primera liguita de beisbol, yo comencé a batear a los dos lados del plato sin pensarlo", aseguró Jimmy. "Así es que para batear soy ambidextro natural. En otras palabras no tengo preferencia alguna porque me da igual". Paredes, ahora se da cuenta la gran importancia de ser ambidextro en las Ligas Mayores. Paredes fue el séptimo jugador que hizo su debut este año con los Astros. "Recuerdo que fue contra los Rojos de Cincinnati y contra el lanzador Bronson Arroyo a quien le conecté mi primer imparable de liga mayor, fue un triple", dijo Jimmy con una sonrisa de satisfacción de un millón de dólares. Esto ocurrió el primero de agosto de este año. En ese mismo juego, también logró impulsar sus dos primeras carreras. Jimmy se está acoplando con confianza en el cuadro de los Astros y, cuando todos son hispanohablantes, incluyendo el receptor y el lanzador, hablan español todo el tiempo sin parar. "Entre sí, todos nos ayudamos", explicó Paredes. "Yo por naturaleza soy agresivo y trato de calmarme, pero es contagioso el ánimo en el cuadro y eso nos hace estar en un continuo movimiento". René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. El "Flaco" J.D. Martínez, un bate explosivo más de los Astros Por René Cárdenas
"Según cuenta el investigador Nick Diunte, del Baseball History Examiner.com, en la academia de beisbol de los veteranos Paulino Casanova y Jacinto “Jackie” Hernández (ahí soltaron el bate antes de la temporada Marco Scútaro y Juan Rivera, por ejemplo), que recientemente los gritos paralizaron la práctica de todos los jovencitos y sus menos jóvenes instructores. “¡El ‘Flaco’ lo hizo! ¡Dio jonrón!” se escuchó por los campos.
El “Flaco” es J.D. Martínez o Julio Daniel Martínez, que desde niño practicó en los sitios de los veteranos cubanos, el ex receptor Casanova y el ex torpedero Hernández. El cuadrangular fue el primero de su carrera en Grandes Ligas con los Astros de Houston. El cañonazo fue disparado el 3 de agosto de este año contra los Rojos de Cincinnati. Dicen en la página de internet “The Kingdom of Baseball” que Julio Martínez, el papá de J. D., es cubano. Su señora madre, Mayra, también es cubana. El padre siempre dio facilidades al hijo para jugar pelota; también estuvo un rato en otra academia, la International en el Palmer Park de South Miami, de Rolando Hernández. Cabe mencionar que J. D. fue estrella de la escuela secundaria Flanagan de Pembroke Pines, situada a una media hora al norte de Miami. Martínez es su segundo graduado que llega a las Mayores; el otro fue el receptor Mike Napoli. El “Flaco” fue escogido por la organización de los Gemelos de Minnesota en la ronda número 36 del reclutamiento de 2006, pero el joven prefirió ir a la universidad. Se enroló en Nova Southeastern, del conglomerado Sunshine State Conference, que estaba a punto de llegar a las alturas bajo el instructor Mike Mominey. El buscador de talentos novato de Houston, Greg Brown, le dio una alta recomendación a Martínez, pero los Astros fueron pacientes y lo escogieron como el número 611 del año 2009, y lo firmaron por treinta mil dólares. No dejó de ser una desilusión para el muchacho y su familia, que esperaban fuera escogido en las primeras cinco rondas, pero lo vieron de la manera correcta, como la oportunidad que necesitaba para poder escalar. El instructor Mominey es ahora el Director de Deportes de Nova, y lo primero que hizo fue contratar al ex buscador Brown como dirigente del conjunto. Brown le confesó algo así a Walter Villa, de The Miami Herald, “espero que se convierta en jugador titular, y que batee en la parte fuerte de la alineación. Eventualmente llegará al Juego de Estrellas. Es la clase de pelotero que te puede llevar a un campeonato”. Dice Diunte que a J. D. “todo Hialeah lo apoya”. Y yo creo que el resto del área de Miami también". Veamos cómo comenzó la vida deportiva de Martínez: "Jugué balompié y baloncesto, pero decidí quedarme jugando beisbol porque es un deporte que te reta", dijo Martínez. "Me gustó más porque es una pelea de uno mismo contra el lanzador, en otras palabras, uno contra el otro". "Cuando estaba jovencito yo jugué todas las posiciones, pero a fin de cuentas terminé jugando el jardín izquierdo porque es la que prefiero hoy día", explicó Martínez. "Y cuando entré por primera vez a la casa club del parque Minute Maid y vi a todos los peloteros en el proceso de uniformarse, me sentí como en mi propia casa, especialmente cuando me recibieron con los brazos abiertos. No te imaginas lo mucho que todos ellos me ayudaron en los primeros días y todavía lo hacen", dijo J.D. "Creo que nunca olvidaré ese grato momento". El otro momento que perdura en la mente de los beisbolistas es la primera caminata de la cueva al terreno de juego: "Cuando bajé al terreno por primera vez sentí algo que tampoco puedo explicar. En inglés dije 'Wow", pues el momento me parecía increíble", dijo J.D. "No sabía si era sueño o realidad lo que estaba viendo, un tremendo estadio con miles y miles de aficionados listos para ver jugar beisbol. Claro que tenía nerviosismo, pero también me sentía emocionado". Durante los últimos meses unos cuantos Astros jóvenes experimentaron un especial sentimiento muy similar al de nuestro invitado de hoy: "Me sentí contento, feliz y di gracias a Dios", manifestó J.D. "La verdad es que no tengo palabras para poder explicar el sentimiento. Fue algo único. Sé que estoy en las Ligas Mayores, pero todavía tengo mucho que aprender. Tengo que mejorar mi bateo, mi corrido de bases y mi defensiva. Aquí en esta pelota, uno aprende todos los días y yo estoy dispuesto y listo para absorber lo que enseñen". Hay peloteros que definitivamente se sienten más confortables al batear en cierto puesto de la alineación, pero el dirigente es el hombre que decide donde colocar a sus bateadores de acuerdo a los atributos que cada uno presenta. "Yo no tengo preferencia alguna", dijo J.D. "Donde el dirigente decida ponerme, yo trataré de responder. Siempre he bateado 3, 4 o 5; por allí personalmente yo me siento más cómodo, pero en realidad a mí no me importa". Los Astros lo tienen como tercer bate y algunas veces como quinto. Martínez tienen tanto talento y seguridad de sí mismo que enfrenta las diferencias de categorías de beisbol con una calma sorprendente: "Encontré una gran diferencia", dijo J.D. "En mi primer partido me di cuenta que aquí arriba el juego es más rápido. Los lanzadores son más refinados. La defensiva es mucho mejor. Aquí cada pelotero sabe exactamente lo que tiene que hacer. El talento se nota, la inteligencia también. El talento y la fortaleza caminan mano a mano". Ahora aprovechemos para ver qué clase de bateador es el Flaco: ""Yo me considero bateador de líneas", dijo J.D., sin pensarlo dos veces. "Claro que cuando veo la bola bien y el lanzamiento merece un giro extra, pues la bola se va para las gradas, pero la realidad es que mi intención es batear para mejor promedio. Yo sé que tengo fuerza para halar la pelota, pero mi giro natural de bateador es para disparar líneas". Me inclino a creer que los Astros quieren que Martínez despliegue su poderío al bate y que logre un buen promedio, pero si el chico se inclina a batear para la calle, súper cuadrangulares, pues mucho mejor sería. El Flaco está consciente que cuando un bateador decide emplear solo la fuerza bruta sin usar la inteligencia para desembarcar los de 4 esquinas, arriesga los números de su promedio. De eso no cabe duda. En cuanto a la defensiva de Martínez no es nada del otro mundo, es algo que el equipo tiene que tomar en consideración y de hacer algo al respecto, buscar cómo desarrollar o mejorarlo. "Yo creo que a estas alturas, mi defensiva ha mejorado", explicó el recién llegado. "Pienso que es un hecho que yo constantemente trabajo duramente para mejorarla". "J.D., es un pelotero más que interesante", dijo Al Pedrique, principal ayudante del dirigente Brad Mills en la madriguera de los Astros. "Hay que darle crédito porque en términos generales ha demostrado mejoría a través de los años, especialmente en la parte defensiva. Por el momento juega en el jardín izquierdo, pero tiene buen brazo. Defensivamente ha aprendido a cogerle buen brinco a los batazos" Pedrique viene observando el desarrollo de Martínez desde su primer día en las menores y lo que más le ha llamado la atención es lo estudioso que es. También vale la pena anotar la especial atención que presta el Flaco a los serpentineros contrarios. Los estudia para descubrirles el lado débil de cada uno de ellos. Es más, tiene un cuaderno de notas donde apunta las cosas de como lo hacen out, a quién le bateó imparable y contra qué tipo de lanzamiento y cuál era el conteo además de la situación del juego. Esa acuciosidad se ve poco hoy en día, especialmente en los peloteros jóvenes de ligas menores. "Ese hábito de estudiar de J.D., es algo que lo hará un pelotero extraordinario. Mi opinión personal es que pronto será un jugador completo de Grandes Ligas", manifestó Pedrique. Personalmente he visto poco a Martínez, pero he prestado cierta atención a sus movimientos defensivos y ofensivos, y sacado en conclusión de que tendrá la oportunidad de batear muchos cuadrangulares, yo diría 20 o 25 por temporada. Creo que a medida que vaya conociendo su zona de strike en este nivel y a los lanzadores irá mejorando muchísimo. "Creo que J.D., como bateador joven hace los ajustes en cada turno", dijo Pedrique. "Continuamente conversa con el instructor de bateo Mike Barnett, trabaja mucho en la jaula de bateo y siempre observa el juego en forma detenida, pero al que más observa y analiza es al lanzador contrario. Yo creo que eso en un pelotero joven es bastante positivo". Los Astros subieron a J.D., para llenar la vacante dejada por el cambio de Hunter Pence. Se convirtió en el segundo jugador de posición que dio el salto a las Mayores en un período de pocos días procedente del club Anzuelos de Corpus Christi Clase doble A sin poner los pies en la Triple A. El otro fue José Altuve una semana antes. Evidentemente los Astros están implementando una estrategia que me luce clara y que de darles los frutos esperados en el mediano plazo tendrán un equipo sólido, confiable, joven, entusiasta, y muy capaz de producir resultados sorprendentes que darían a la afición alegrías anheladas y satisfacciones múltiples. Martínez de 24 años de edad, hizo el trabajo con un impresionante bateo de .342 en las ligas menores. Este año con los Anzuelos bateó .338 con siete de sus trece cuadrangulares en el mes de julio recién pasado. En otras palabras, destruyó todo lo que le pusieron enfrente con un bate verdaderamente convulsionado, feroz, como quien se quiere sacudir los calores de más de 100 grados que se han estado sintiendo en Houston. Todo parece indicar que los Astros tienen planes de posesionar a J.D. en el jardín izquierdo en forma definitiva y a Carlos Lee en primera. Estas especulaciones tienen base en la edad de Lee y en su costo, ante una estructura general del equipo que se va perfilando en función de peloteros jóvenes, ansiosos de descollar, y de relativo costo bajo, tan necesario en esta época de economía modesta que vivimos. Los Astros están nutriendo su sistema de ligas menores con jóvenes jugadores de mucho talento, en la misma forma como lo hicieron los Rayos de Tampa en la década 2000. El Gerente Ed Wade ha efectuado canjes extraordinarios al adquirir a lo más granado de prospectos con la idea de formar un núcleo futurista de buenos peloteros que otros equipos no pudieron esconder. Ciertamente se observa la implementación de un plan estratégico que denota estudio y meditación en las esferas ejecutivas de la organización de los Astros. Tan pronto como J.D., se puso el uniforme de los Astros, comenzó a demostrar el tipo de rendimiento que lo hizo sobresalir en las menores. En un choque en Arizona, sin mucho sonido estridente, el descendiente de cubanos bateó de 4-2 con un cuadrangular solito -íngrimo- en una causa perdida. Martínez es el quinto jugador en la historia de las Ligas Mayores que haya logrado cuatro cuadrangulares y 12 carreras empujadas en sus primeros 10 juegos ligamayoristas. Los otros fueron Dino Restelli (1949 Piratas), Alvin Davis (1984 Marineros, Mark Quinn (1999 Reales) y Taylor Teagarden (2008 Rangers). La distancia más corta en los triunfos sobresalientes de esos peloteros fue de 9 años (entre Quinn y Teagarden), y ahora el Flaco lo logra a tan solo 4 años después de Teagarden. Los jóvenes Martínez, Altuve y Jimmy Paredes han inyectado una vida insospechada a la alineación de los Astros y durante los dos meses que faltan para completar la presente campaña, se espera que vean mucha acción. Los aficionados que ya se están entusiasmando para el próximo año no son pocos. Les seguiré manteniendo informados mientras llegue ese momento por todos esperado de ver de nuevo a los Astros peleando por los primeros lugares. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. El pequeño Astro, José Altuve, un paquete de energía atómica Por René Cárdenas
Al otro lado del espectro del beisbol de Ligas Mayores, hubo peloteros pequeños que no tuvieron problemas para alcanzar el éxito. Algunos fueron parte de equipos ganadores de Series Mundiales y otros fueron seleccionados para ser inmortales en el Salón de la Fama. He aquí una breve lista -si se puede decir así- en orden alfabético de los peloteros de 5'8 o menos: David Eckstein 5'6; Rabbit Maranville 5'5; Joe Morgan 5'7; Freddie Patek 5'5; Kirby Puckett 5'8; Phil Rizzuto 5'6; Jimmy Rollins 5'8; Joe Sewell 5'6; y Hack Wilson 5'6. Actualmente los Astros de Houston están entusiasmados con la llegada de otro pelotero pequeño a la segunda base, José Altuve, de Venezuela. Digo otro porque en 1963 con los Colts .45s --los precursores de los Astros de de Houston-- se vio florecer a un pequeño pelotero (5'7) llamado Joe Morgan que más tarde fue exaltado al Salón de la Fama en Cooperstown.
¿Qué sabemos? A lo mejor la historia se repite. José y Joe son del mismo tamaño, tienen el mismo nombre y ambos juegan la segunda base. Si José se hace eco de esto, tendría que trabajar durísimo para emular a su predecesor. Demás está decir que los directivos de los Astros y sus seguidores estarían muy contentos si esto sucediera. No puedo olvidar lo que dijo un columnista cuando los Astros decidieron subir a Altuve: "Parece que el martes los Astros se volvieron peores de lo que son al dejar ir a Jeff Keppinger, pero se volvieron más interesantes". Considero que esta fue una simpática manera de aplicar aquello de una de cal y una de arena. Soy del parecer que Altuve es el jugador más interesante desde que los Astros desarrollaron, entrenaron y pulieron al jardinero Hunter Pence. Los Astros examinaron todos los pros y contras de subir a un pelotero tan joven al beisbol grande. En el caso de Altuve consideraron que al acelerar su ascenso, especialmente pasando sobre la categoría Triple A, pusieron especial atención en la habilidad física y la actitud positiva característica del pelotero. Este es un gran éxito para un jugador de solamente 21 años de edad y a la vez un reto muy especial pues no cuenta con la experiencia completa del proceso de aprendizaje. Esta estrategia algunas veces da buenos resultados, pero en otras ha sido un tremendo fracaso. En estos casos el pelotero sufre cuando se le baja a las menores al no haber llenado las expectativas y no son pocos los que son bajados. Pero todos estos riesgos fueron analizados dentro del plan para subirlo, considerando darle todo el apoyo conveniente al logro del éxito que por supuesto no solo daría gloria a Altuve sino inyectaría de energía positiva y entusiasmo a una afición ávida de cosas buenas que renueven sus esperanzas de ver a su equipo logrando triunfos. Los Astros en el proceso de establecer un equipo netamente joven para el futuro, vio llegar a sus filas un chamaco lleno de entusiasmo, optimismo y agresividad que en un santiamén se convirtió en la chispa del equipo. Pedí a Wade, Gerente General de los Astros, que me dijera si en realidad Altuve podría jugar otras posiciones del cuadro en el futuro: "Yo creo que sí y lo ha hecho esporádicamente, pero no tenemos intención de experimentar. Más bien deseamos que se concentre en jugar la segunda base y que continúe allí para ver hasta dónde nos lleva en las próximas diez temporadas". En muchos años yo no había visto un joven Astro que llegara tan rápido y se tomara la ciudad sin armamento de guerra. Lo hizo armado de solamente un bate candente, de un guante seguro y de una altivez propia del peloterito dispuesto a impresionar no solo a sus superiores en la organización, sino a una afición afligida, desconcertada y siempre numerosa en las graderías de un estadio con esperanza de tener un equipo que la haga rugir y vivir de nuevo. El pequeño venezolano, se convirtió en un arrebato entre los aficionados, la gente de prensa y la radio. El joven pelotero comenzó a rendir desde el primer momento con una velocidad de rayo y con un guante glorioso. Y encima de todo eso, una actitud ganadora que servirá de incentivo a todos sus compañeros de equipo. Era el noveno episodio de un partido que los Astros jugaron contra los Nacionales de Washington el 20 de julio en el Parque Minute Maid de Houston, fue cuando Altuve desembarcó su primer imparable de Liga Mayor. Apenas había terminado de desempacar su maleta que lo acompañó en su viaje procedente del equipo Los Anzuelos de Corpus Christi, Texas, cuando le sonrió la suerte. Altuve fue firmado por los Astros en Venezuela en 2006. Luego de un magnífico rendimiento en 2007 en la campaña de la Liga de Verano en ese país, fue transferido a los Estados Unidos en 2008 y bateó .284 en 40 juegos por el Greenville de la Liga Appalachian. En 2009 retornó al Greenville y bateó .324 con 21 robos en solamente 45 partidos. Todo esto le sirvió para ser ascendido al equipo Tri-City de la Liga New York-Pen donde bateó .250 en par de juegos. Comenzó la campaña 2010 con el Lexington en la Liga South Atlantic clase A-baja. Allí bateó .308 con 39 robos y 11 cuadrangulares. A continuación, la organización lo movió a la clase A-alta con el club Lancaster en la Liga de California donde bateó .276. Al Pedrique, entre los instructores, es el brazo derecho del dirigente de los Astros Brad Mills y fue uno de los que recomendó que la organización firmara a este pequeño paquete de energía atómica. "Altuve es un pelotero inteligente y agresivo", dijo con conocimiento de causa. "Sabe jugar bien a la pelota y siempre está pendiente de los detalles. Te informo que en los últimos dos años su defensiva ha mejorado muchísimo. Tenía problemas para hacer la doble matanza, sobre todo cuando el batazo era al lado de la mano enguantada. También tenía dificultad en enfrentar los roletazos. Dejó de batear elevados y aprendió a batear líneas. Para su tamaño es un muchacho de mucha fuerza. Por esto último, él creyó que podía batear jonrones, pero finalmente hizo el ajuste y ahora tiene mayor control en la zona de strikes. Uno de sus atributos es que pone la bola en juego con facilidad. Por el momento trabajamos para que mejore su toque de bola". Aunque se trata de beisbol en general propiamente dicho, Altuve encontró que el pitcheo de las Grandes Ligas es más consistente, motivo que lo tiene haciendo los ajustes necesarios; de eso no se escapa ni el más pintado. A pesar del buen instinto, que es innato en Altuve, con respecto a los intentos de robo de bases, todavía no tiene la luz verde del piloto Mills. "Espero que eso cambie en un futuro muy cercano. Será mi siguiente voto de confianza", explicó José con una simpática sonrisa. Todo parece indicar que José se emociona cada vez que se pone el uniforme y quizá esa haya sido la razón por la cual subió tan rápido a través del sistema de ligas menores ya haya sido en Lancaster, Corpus Christi o en las Ligas Mayores en solamente un año y medio. Además de tener talento mantiene un nivel de entusiasmo que la afición puede notar claramente, y que lo percibe con alegría ya que también es contagioso. Todo parece indicar que la estrategia defensiva de Altuve mejora día a día y no se cansa de preguntar para aprender: "La inteligencia desplegada en los momentos críticos del arte de defender, lo hace especial, porque siempre se coloca bien cuando hay batazos de extrabases", explicó Pedrique. "No se equivoca de base cuando tira, constantemente mantiene conversación positiva con el torpedero. Siempre está en la jugada y anticipa como si fuera jugador de mucha experiencia. A pesar de toda esa atención nunca lo sorprenden fuera de posición". Cuando José tenía 17 años de edad en la Academia de Venezuela, a Pedrique le llamó mucho la atención que Altuve a pesar de su corta edad, fuera un pelotero que sabía escuchar y absorber instrucciones. "En un instante nos dimos cuenta lo rápido que asimilaba para luego poner las cosas en práctica. En otras palabras también es súper inteligente para retener explicaciones, pues al siguiente día veíamos la diferencia". Al momento de escribir esta nota, Altuve batea en términos generales un astronómico .333. Contra zurdos .357 y contra derechos .328 en agosto. José bateó bien en 15 de sus 19 partidos ligamayoristas y participó como regular en 14 de los últimos 15 choques con los Astros. El lunes pasado disfrutó de su segundo partido de 3 imparables en su corta carrera e impuso una marca personal con 3 carreras anotadas. Como bateador emergente tiene de 2-2. Logró empatar el récord de la organización al batear consistentemente bien en sus primeros 7 partidos de Liga Mayor (.423 - de 26-11) René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. El venezolano José Altuve llega a los Astros armado hasta los dientes de interesantes atributos Por René Cárdenas
En el pasado vi algunos que llegaron precedidos de ciertos atributos demostrados durante el aprendizaje en las ligas menores. Otros arribaron luego de seis u ocho años de permanecer pacientemente a la espera de una oportunidad que pudiera ser la última. Los Astros en el proceso de establecer un equipo netamente joven para el futuro, vio llegar a sus filas un chamaco lleno de entusiasmo, optimismo y agresividad que en un santiamén se convirtió en la chispa del equipo. En muchos años yo no había visto un joven Astro que llegara tan rápido y se tomara la ciudad sin armamento de guerra. Lo hizo armado de solamente un bate candente, de un guante seguro y de una altivez propia del peloterito dispuesto a impresionar no solo a sus superiores en la organización, sino a una afición afligida, desconcertada y siempre numerosa en las graderías de un estadio con esperanza de tener un equipo que la haga vivir de nuevo.
Era el noveno episodio de un partido que los Astros jugaron contra los Nacionales de Washington el 20 de julio en el Parque Minute Maid de Houston, fue cuando Altuve desembarcó su primer imparable de Liga Mayor. Apenas había terminado de desempacar su maleta que lo acompañó en su viaje procedente del equipo Los Anzuelos de Corpus Christi, Texas, cuando le sonrió la suerte. Altuve fue firmado por los Astros en Venezuela en 2006. Luego de un magnífico rendimiento en 2007 en la campaña de la Liga de Verano en ese país, fue transferido a los Estados Unidos en 2008 y bateó .284 en 40 juegos por el Greenville de la Liga Appalachian. En 2009 retornó al Greenville y bateó .324 con 21 robos en solamente 45 partidos. Todo esto le sirvió para ser ascendido al equipo Tri-City de la Liga New York-Pen donde bateó .250 en par de juegos. Comenzó la campaña 2010 con el Lexington en la Liga South Atlantic clase A-baja. Allí bateó .308 con 39 robos y 11 cuadrangulares. A continuación, la organización lo movió a la clase A-alta con el club Lancaster en la Liga de California donde bateó .276. En la temporada de 2011 retornó al Lancaster, donde bateó un sorprendente .408 con 19 robos en 52 juegos. Continuó su bateo candente después de haber sido ascendido a la Liga de Texas, donde bateó .361 con el equipo de Corpus Christi, dándole globalmente un promedio de .389 con 24 robos, 26 bases por bolas, y 40 ponches en 357 turnos al bate este año. En términos generales, durante 382 partidos, Altuve bateó .327. Debido a su rendimiento estadísticamente atractivo y que es obviamente extraordinario, Altuve presentó un dilema a los buscadores de talento, pues no estaban acostumbrados a ver peloteros de ese calibre a tan temprana edad. José es un hombre de pequeña estatura (5-7, 170), pero da la impresión de ser más pequeño. Según los busca talentos, Altuve es un buen atleta, con velocidad promedio pero con un instinto tremendo en las bases. No es el mejor recibidor de bases por bolas, pero hace contacto frecuentemente con la pelota y tiene poder para batear a todos lados; es selectivo y padece de pocas debilidades en el plato. Se abstiene de tirarle a los lanzamientos que no puede batear y se equivoca poco. Gira el bate con mucha velocidad y no es fácil dominarlo, contrario al estereotipo de jugadores pequeños. Con una docena de días que faltaba para la fecha tope de cambios, el Gerente General de los Astros Ed Wade, creó el lugar para su pequeño jugador de 21 años de edad y segunda base del futuro. Lo hizo al canjear al veterano jugador de cuadro Jeff Keppinger a los Gigantes de San Francisco por los lanzadores Doble A, los derechos Henry Sosa y Jason Stoffel. De un solo plumazo, Wade infundió a los Astros un par de brazos poderosos y ascendió al talentoso y diminuto jugador de cuadro. El lector puede imaginar la satisfacción que sintió Altuve cuando le notificaron que los Astros le tenían preparado su puesto en la alineación regular. "Me sentí tan feliz, que no te lo puedo explicar con palabras", dijo José. Fue algo único para mi, pues es lo que uno sueña cuando se prepara en las ligas menores. Estaba en la práctica en Corpus Christi, cuando el dirigente me hizo llamar para decirme que Wade quería hablar conmigo". En esa misma tarde del llamado de Houston, José hizo su maleta y a las ocho de la noche tomó un vuelo con rumbo al Minute Maid Park de Houston donde fue recibido con los brazos abiertos por la organización de los Astros. Pero antes de todo este ajetreo, llamó a Venezuela y participó la buena noticia a sus padres. El venezolano arribó a los Astros exactamente como se le había anunciado y exactamente como se le recordó, con un gran bate para hacer contacto y un enfoque agresivo que en la primera semana de juego no tuvo rival. Al momento de redactar esta nota, Altuve batea .318, producto de 14 imparables en 44 turnos al bate. Ha bateado bien en 10 de sus 12 juegos ligamayoristas con tres carreras empujadas en ese período. Solamente 2 jugadores en la historia de los Astros lograron disparar 11 o más imparables en sus primeros 7 partidos en las Mayores: Ken Caminiti en 1987 (de 27-11) y O. Miller (de 23-11). El recibimiento del que fue objeto en la casa club de los Astros fue un acontecimiento que José nunca olvidará. Los peloteros le hicieron sentir bien; eso le ayudó muchísimo a sentirse como parte de la familia del equipo desde el primer instante. "Fue otro momento inolvidable", manifestó el recién llegado. Altuve se dio el gusto de saludar a caras conocidas como Humberto Quintero, Sergio Escalona, Ángel Sánchez y hasta el instructor Al Pedrique, que fue una de las personas que influenció para que los Astros lo firmaran. Pedrique, es el brazo derecho del dirigente Brad Mills. Cuando José bajó al terreno por primera vez en el estadio de Houston, el nerviosismo se había apoderado de todo su ser. Caminar de la cueva al montículo fue toda una odisea. "Lo único que vi fue mi propio uniforme y toda una multitud de gente alrededor. Lo primero que hice fue dar gracias a Dios por permitirme cumplir mi sueño", expresó Altuve. Una noche durante la serie contra los Rojos de Cincinnati abordé a Wade con respecto a su plan de rejuvenecer el club y dijo: "Ya viste como nos preparamos para ascender a Altuve además de otros movimientos que posiblemente tendrán impacto este año en nuestro club. Estamos formando un núcleo que dará frutos el próximo año o en 2013, 14 y 15". Con mucho tacto, mencioné a Altuve que si se molestaba cuando alguien se refería a su pequeña estatura comparada con la gran mayoría de los casi gigantes del beisbol de Liga Mayor. "No, del todo", dijo Altuve. "Mis compañeros lo mencionan y lo considero normal. Dios tomó la decisión de hacerme así y por eso no me molesto. Cuando me pongo el uniforme y bajo al terreno, me siento del mismo tamaño que los demás jugadores, especialmente porque yo soy capaz de hacer lo mismo que ellos hacen". Yo no tengo bola de cristal, pero imagino que los aficionados acuciosos de los Astros tratarán de comparar a los pequeños jugadores David Eckstein y Dustin Pedroia con Altuve. Se afirma que José no tiene el poder de Pedroia, pero debe tener más que Eckstein. Se cree que Eckstein de los Padres de San Diego es el ligamayorista de más corta estatura con 5'6. El ex Astro, Joe Morgan, mide 5'7. Aunque se trata de beisbol en general propiamente dicho, Altuve encontró que el pitcheo de las Grandes Ligas es más consistente, motivo que lo tiene haciendo los ajustes necesarios; de eso no se escapa ni el más pintado. A pesar del buen instinto que es innato en Altuve con respecto a los intentos de robo de bases, todavía no tiene la luz verde del piloto Mills. "Todavía no la tengo, pero espero que eso cambie en un futuro muy cercano. Será mi siguiente voto de confianza", explicó José con una simpática sonrisa. Todo parece indicar que José se emociona cada vez que se pone el uniforme y quizá esa haya sido la razón por la cual subió tan rápido a través del sistema de ligas menores ya haya sido en Lancaster, Corpus Christi o en las Ligas Mayores, en solamente un año y medio. Además de tener talento mantiene un nivel de entusiasmo que la afición puede notar claramente, y que lo perciben con alegría ya que también es contagioso. Los Astros examinaron todos los pro y contras de subir a un pelotero tan joven al beisbol grande. En el caso de Altuve consideraron que al acelerar su ascenso, especialmente pasando sobre la categoría Triple A, pusieron especial atención en la habilidad física y la actitud positiva característica del pelotero. Este es un gran éxito para un jugador de solamente 21 años de edad y a la vez un reto muy especial pues no cuenta con la experiencia completa del proceso de aprendizaje. Esta estrategia algunas veces da buenos resultados, pero en otras ha sido un tremendo fracaso. En estos casos el pelotero sufre cuando se le baja a las menores al no haber llenado las expectativas y no son pocos los que son bajados. Pero todos estos riesgos fueron analizados dentro del plan para subirlo, considerando darle todo el apoyo conveniente al logro del éxito que por supuesto no solo daría gloria a Altuve sino inyectaría de energía positiva y entusiasmo a una afición ávida de cosas buenas que renueven sus esperanzas de ver a su equipo logrando triunfos. Pedí a Wade que me dijera si en realidad Altuve podría jugar otras posiciones del cuadro en el futuro: "Yo creo que sí y lo ha hecho esporádicamente, pero no tenemos intención de experimentar. Más bien deseamos que se concentre a jugar la segunda base y que continúe allí para ver hasta dónde nos lleva en los próximos diez años". En el beisbol de las Ligas Mayores hubo peloteros pequeños que no tuvieron problemas para alcanzar el éxito.. Algunos fueron parte de equipos ganadores de Series Mundiales y otros fueron seleccionados para ser inmortales en el Salón de la Fama.. He aquí una breve lista -si se puede decir así- en orden alfabético de los peloteros de 5'8 o menos. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. Entre los Astros, Michael Bourn es un auténtico robador de bases
Por René Cárdenas
No solamente nació en Houston, sino que también creció, aprendió a jugar beisbol y se educó en la misma ciudad. Se graduó de la escuela secundaria Nimitz High en el año 2000. Más tarde, con una beca escolar tuvo la oportunidad de integrar el equipo de beisbol de la Universidad de Houston con quienes jugó tres temporadas poco antes de ser reclutado por las Ligas Mayores. En 2009 y en 2010, Bourn ganó dos trofeos del Guante de Oro en forma consecutiva. En 2003, los Filis de Filadelfia diseñaron el plan de seleccionar a jugadores de velocidad y, Michael, fue reclutado en la cuarta ronda entre los jugadores de beisbol de primer año. Estampó su firma poco tiempo después del reclutamiento y fue enviado a jugar con los Batavia Muckdogs de la Liga Penn de Nueva York. Durante la campaña de 2004, Bourn jugó un beisbol excepcional y demostró tener la habilidad de ser un verdadero prospecto como jardinero central con los Blue Claws de Lakewood, perteneciente a la Liga Sur Atlántico. Terminó esa temporada con un promedio de .433 de embasamiento en 109 partidos jugados. También robó 57 bases en 63 intentos. Tan pronto como terminaron las actividades del pequeño circuito, la revista Baseball América lo clasificó como uno de los 10 mejores prospectos de la organización de los Filis. El 7 de noviembre de 2007 durante la reunión de gerentes generales de las Ligas Mayores en Orlando, Florida, los Filis de Filadelfia y los Astros, decidieron efectuar un tremendo canje que causó muchos comentarios, especialmente en Houston. Es probable que algunos aficionados hayan olvidado que fueron los Filis los que rompieron los fuegos en esa oportunidad. Adquirieron al taponero Brad Lidge junto con el jugador de cuadro Eric Brunlett la noche de un miércoles. Los Astros recibieron al rapidísimo jardinero Michael Bourn, al serpentinero derecho Geoff Geary y al antesalista de liga menor Mike Costanzo. Los Filis encontraron vulnerable a los Astros en la mesa de negociaciones porque Lidge ya una vez había perdido su puesto de taponero a manos de Dan Wheeler y algunas simpatías de parte del público de Houston. Pero con la adición de Bourn en el paquete, los Astros no pudieron resistirse de adquirir un pelotero de futuro que se encargaría de patrullar el jardín central quizá por los siguientes diez años. Para justificar la pérdida de Lidge –si se puede decir así-- el gerente general de Houston, Ed Wade declaró lo siguiente en aquella oportunidad: “Recibimos un jardinero que vuela cuando corre, que es un magnífico primer bate en la alineación cuya habilidad es ser chispa en todo lo que hace. Hunter Pence que era el titular del jardín central, accedió pasar a jugar el jardín derecho para dar su lugar al recién llegado. La estrategia sigue siendo un éxito de primer orden. Al momento de redactar esta nota, Bourn encabeza la Liga Nacional en bases robadas con 35 y lidera el mismo circuito en hits al cuadro con 25, en toques de hits con 8 y está empatado en el cuarto lugar en carreras anotadas con 60. Como si esto fuera poco, Bourn encabezó la Liga Nacional en robos y en hits al cuadro en cada una de las dos temporadas anteriores y es el líder absoluto en todo el beisbol con 189 bases robadas desde 2008. En mi opinión personal, Bourn, en el terreno es tan fiero competidor como el serpentinero Bud Norris o el jardinero Hunter Pence y esas 35 bases estafas en la primera parte son un indicio que seguirá corriendo en forma desenfrenada, pero ¿querrá hacer lo mismo en la segunda parte? "No lo sé", dijo el pelotero. "No tengo una meta trazada de hacer lo mismo. Todo depende de lo que me permitan hacer los lanzadores". Al principio del siglo veinte, la ofensiva en las Ligas Mayores de beisbol, en gran parte, se basó en velocidad. La bola pesaba mucho y no viajaba a grandes distancias. Los jonrones eran escasos. Los grandes beisbolistas en la era antes de 1920 fueron Honus Wagner y Ty Cobb. Ambos fueron tremendos exponentes en el arte de robar bases. Wagner encabezó la Liga Nacional en robos cinco veces, mientras que Cobbs durante una temporada estableció una marca que duró más de 50 años. En beisbol, el bateo y pitcheo no son los únicos elementos del juego. La otra parte valiosa es la velocidad. Usted necesita la velocidad para obtener una base robada extra, embasarse con una roleta, estirar un sencillo a extra bases, o hacer una gran jugada defensiva. En mi carrera ligamayorista entrevisté a varios corredores rápidos de la Liga Nacional, Maury Wills, Vince Coleman, Lou Brock, Maury Wills, Joe Morgan y Tim Raines, ahora lo hago con un enamorado de la velocidad, Bourn de los Astros que comienza a llamar la atención en este arte. Todos ellos emplearon sus propias estrategias para ganar el paso extra y, claro, Michael también. Pero ¿a quién le roba, al lanzador o al receptor? "A los dos", contestó Bourn en forma enfática, pero no quiso explicar cuáles son sus secretos o la estrategia momentánea que emplea en el momento de la verdad. Insistí y me contestó con un "No" a secas. Me fascina sacar los pensamientos más íntimos de los peloteros y luego de un "No", traté de conseguir un --Sí-- cuando le pregunté acerca del lanzador a quien le es más difícil batear. "Para mí, los lanzadores más difíciles son los Cardenales", dijo Michael sin titubear ni siquiera un sílaba, pero sin indicar un solo individuo que era lo que yo quería averiguar. "Parece que el instructor de lanzadores les ha enseñado como mantener controlado al corredor de primera base al hacer sus lanzamientos y, al mismo tiempo, la forma de hacer virajes rápidos hacía primera base para tratar de detenerme". Las bases robadas no fueron tomadas en cuenta en los sumarios de los juegos de pelota hasta 1886, y no fue hasta 1888 que oficialmente se anotaron. Hoy, el robo de bases es un atributo para el jugador de beisbol con destrezas únicas y todos emplean diferencias estrategias. En otras palabras es una especialidad que requiere mucha astucia, paciencia y concentración como la de mi entrevistado de hoy. Por ejemplo: ¿Cual es el momento propicio para salir al robo? "Cuando el lanzador presente la oportunidad", comentó Bourn. "No importa el conteo que tenga con el bateador. Si ves que se descuida por un instante, ese es el momento que tienes que aprovechar". Ya sabemos que al receptor se le roba fácilmente cuando recibe una curva del lanzador. Es más difícil sacar la bola del grueso guante cuando es curva que cuando es recta. Los corredores jóvenes de poca experiencia siempre dudan y esperan que les den la señal para salir al robo, pero Michael está en un nivel superior: "Yo tengo la luz verde", confirmó con certeza. No solamente la tiene en ciertas situaciones del juego; según él, la tiene todo el tiempo. Él decide por su propia cuanta cuando intenta robar y la responsabilidad es solamente de él. Con respecto al tema de si la segunda base es más fácil de robar que la tercera, me quedé sorprendido con la contestación: "Robar la segunda es mucho más difícil que la antesala", dijo Bourne. "Cuando estás en primera, el lanzador te mira más a menudo y se hace difícil mirarle todos los movimientos; pero cuando estás en segunda, lo ves con más claridad". Recuerdo que Wills me decía que de tanto arrastrarse antes de llegar a la segunda base en intento de robo, se lastimaba la pierna izquierda y el año que robó 104 bases, se le formó una enorme llaga que le molestó todo el invierno. "Yo no sufro de esas raspaduras ni de llagas, pero el cuerpo entero se siente como si ha recibido una golpiza", explicó el jardinero. "Tienes que cuidar el cuerpo si te conviertes en robador de bases". Bourn es el único Astro líder de un departamento ofensivo en la Liga, donde ocupa el primer lugar en bases robadas con 35. También está en el quinto lugar en carreras anotadas con 60, en el cuarto lugar en imparables con 113 y en triples con 7. Entre los Astros, solamente hay dos otros que están entre los líderes. Pence está en el quinto lugar de bateo en la Liga con .315 y en tercer lugar en imparables con 117. Carlos Lee está en segundo lugar en dobles con 27. Es de sobra conocido que ser el primer bateador de la alineación es una gran responsabilidad, quizá tanto como ser el cuarto bate: "Yo creo que sí", dijo Michael. "El primer bateador es el que inyecta el ánimo y esa es la responsabilidad que tú tienes frente a tus compañeros y la afición en general. Yo no siento presión alguna al respecto porque lo vengo haciendo desde hace un buen rato y me gusta. Cada año trato de mejorar en el sentido de alcanzar el mayor número de embasamientos". René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. El fiero Bud Norris quiere lanzar 200 entradas por lo menos
Por René Cárdenas
En otra tarde a punto de desaparecer mientras los Astros hacían su práctica de bateo en el Parque Minute Maid, acompañé a Edgard Rodríguez, mi editor del diario La Prensa de Managua, Nicaragua, para efectuar una entrevista con el relevista Wilton López. De repente pasa cerca mí quien parecía ser Norris y, le dije: ”--Para la entrevista, mañana te espero aquí en la cueva tan pronto termines tu práctica de bateo--" y el pelotero que me quedó viendo profunda y detenidamente, titubeó por un instante y al final contestó que sí. Entonces cuando veo que da la vuelta para luego entrar a la puerta que conduce a la casa club, veo que en su uniforme decía Michaels y no Norris. Demás está decir que esos dos peloteros, a mí me lucen gemelos, pero en realidad se trataba de Jason Michaels y no de Bud Norris. Al día siguiente me situé en la cueva de los Astros a esperar a Norris y a Michaels, pensando que me las tenía que arreglar de alguna manera. Por dicha que Michaels no llegó, de otra manera se me hubiera caído la cara de pena. Tan pronto termine el descanso que provee el Juego de Estrellas y los Astros retornen a Houston, me disculparé ante el buen Michaels, que con mucha educación, sin saber lo que le decía, asintió a una entrevista que no habíamos concertado. Mientras los Astros luchan denodadamente durante esta dura temporada de 2011, el brillante rendimiento del abridor Norris es el único que vale la pena mencionar acerca de un club con récord de 29-55. A pesar de todo, después de su última salida (vs. Boston), su efectividad subió a 3.51 luego de 6 entradas lanzadas, 4 imparables y 4 carreras limpias permitidas. Ese juego pudo haber sido ganado por Bud, pero los hombres que dejó en base anotaron por falta de efectividad de los relevistas que le sucedieron. Con dedicación he venido mirando la pantalla del Estadio donde aparece la información de cada lanzamiento y logro calcular que su velocidad ha bajado de 93.6 a 92.7 mph. Claro que Norris no siente la diferencia, pero según los expertos, este es el resultado del cansancio que los lanzadores sufren a medida que avanza el verano. Uno de tantos buscadores de talento que visita Houston, me dijo que Norris es tan bueno y tan consistente en el montículo, que posiblemente termine la campaña con un promedio de por lo menos 3.45 o 3.65. Recuerdo que un día, hace muchos años, en el entrenamiento primaveral con los Dodgers, el dirigente Tom Lasorda dijo al joven lanzador Orel Hershiser: "Tú eres inteligente, tienes buen brazo y repertorio, pero no eres agresivo. Piensa que eres un bulldog". y desde ese día, Hershiser, comenzó a ser un serpentinero con agresividad en el montículo. Al recordar esa anécdota y percibiendo que Norris es naturalmente agresivo, decidí preguntarle si se sentía como un bulldog. "Absolutamente", dijo Norris en voz alta y con una alegría rebosante. "Así me he sentido siempre y así quiero sentirme en el futuro, como un bulldog. Cuando voy al montículo quiero ser una fuerza y lanzar con energía". De ese episodio de la vida real que les referí antes sobre Hershiser, quiero ahora agregar que así se quedó para el resto de su vida, con el remoquete de bulldog. Así le llamábamos todos sus amigos y millones de aficionados así lo conocieron. ¿Y cuál es el sobrenombre o remoquete de Norris? "Bud", afirmó Norris con una voz bien acentuada. Mi nombre completo es David Norris Jr. Pero me llaman "Bud" desde que tenía tres años de edad". Hasta el momento nadie ha tratado de cambiárselo y tampoco ha tenido un dirigente como Lasorda. Tan pronto como usted ve a Bud en el montículo, inmediatamente se da cuenta que es un lanzador dominante: "Yo nací como el joven Hershiser, pero más tarde cambié", explicó Norris. "Comencé jugando la tercera base y no sabía nada acerca de ser lanzador, pero aprendí a tirar duro. Cuando entré a la universidad entonces aprendí el arte de serlo y por esa razón estoy aquí el día de hoy". Creo que no es tan fácil entender exactamente lo que siente un abridor cuando deja el juego a su favor luego de seis entradas y los relevistas se desploman: "Tú sabes que eso se llama beisbol", dijo Norris con firmeza. "Eso ocurre con la velocidad de un parpadeo sin importar contra qué equipo se juega. No es nada nuevo ni único. Yo lo que hago es comenzar a prepararme para mi próxima apertura". Cuando el dirigente decide que Norris es el lanzador del partido, sabe, al igual que los aficionados en el estadio, que lo que viene es un espectáculo de momento y de agresividad saturada de alta velocidad. Los expertos dicen que este joven serpentinero mejora cada vez que llega al montículo: "Entre más aprendes a nivel de Liga Mayor, mejor lanzador eres", enfatizó Norris sin titubear un segundo. "El beisbol no es un juego fácil y nunca se alcanza de comprender todos sus ángulos y secretos. Entre más uno conoce la flexibilidad de su propio cuerpo, y la mecánica del arte de lanzar y las estrategias empleadas contra cada bateador, es lo que se entiende por aprendizaje. Yo aprecio el cumplido y cada día que pasa me esfuerzo más en aprender". Es incontable el número de peloteros de habla inglesa que en el pasado fue a diferentes países de Hispanoamérica a jugar beisbol durante la temporada libre. Por un momento creía que Norris lo había hecho y que su perspicacia había sido adquirida bajo el sol del trópico: "Jugué beisbol de invierno, pero en Los Estados Unidos, en Arizona y Hawái", explicó. "Nunca tuve la oportunidad de ir a jugar beisbol a los países hispanos. Fue algo que me perdí de hacer". Al contrario del relevista Fernando Rodríguez que prefirió no decir de cuántos lanzamientos se componía su repertorio, Norris lo publica a cuatro vientos: "De principio tengo cuatro", dijo sin inmutarse. "Tiro la recta de cuatro y dos costuras; la deslizadora y el cambio. La deslizadora la tiro con diferentes velocidades para conseguir que rompa como yo quiero. Sigue siendo solo un lanzamiento pero le impongo como seis variaciones. Aún no tengo una curva, pero espero tenerla un día de estos. Por el momento con lo que tengo me estoy defendiendo bien". Expertos de la administración del equipo, buscadores de talento que pasan diariamente por el Parque Minute Maid y algunos instructores de beisbol dicen que el cambio de velocidad de Norris es algo sobresaliente: "Te digo que cuando me trabaja bien es un lanzamiento tremendo para mí", comentó Bud. "Para mejorarlo, ser consistente y sacarle provecho le he dedicado dos años de práctica. Lo usé varias veces contra los Patirrojos de Boston, especialmente contra bateadores zurdos y logré que lo batearan al terreno en la quinta entrada del partido. Lo tiro con cuidado porque para mí es un buen lanzamiento". Además de haberlo leído, también escuché varias veces que durante los años que Norris jugó beisbol universitario, desplegaba una bola rápida que merecía todas las alabanzas. En forma de broma le pregunté que si todavía la tenía: "Sí, aún la tengo. Absolutamente, sigue conmigo", dijo en carcajadas explosivas. "La uso muchísimo, pero siempre estoy buscando como colocarla mejor". ¿Cuando usted vaya al estadio y vea a Norris en el montículo, trate de averiguar cuál es su mejor lanzamiento entre todos los que tira? Trate una vez y le aseguro que le sería difícil: "Todo depende porque automáticamente lo dicta el escenario", dijo Bud encogiéndose de hombros. Esto me hace pensar que no solamente tiene uno que pudiera ser el favorito. "Cuándo enfrentas una situación tú tiras tu mejor lanzamiento en ese momento. Uno tiene que creer que es así". La meta de Norris este año es lanzar 200 entradas. Su mejor deseo a estas alturas es mantenerse saludable para conseguirlo y ayudar a los Astros en la recta final. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. Sergio Escalona, y el misterio de su repertorio Por René Cárdenas
La realidad es que me hubiera encantado llamarme Sergio Escalona, a lo mejor con ese nombre hubiese escalado a la carrera la cinematografía hollywoodense. Pero el Escalona que es mi tema de hoy, es un regio y misterioso jugador de beisbol de El Tocuyo, Lara, Venezuela, nacido el 3 de agosto de 1984. Fue originalmente firmado por los Filis de Filadelfia el 25 de mayo de 2004 como agente libre aficionado. En 2001 se graduó en la Unidad Educativa Eduardo Blanco. En la carrera de Escalona, Houston marca su segunda organización de Ligas Mayores, ya que con el equipo de la ciudad de la hermandad lanzó 13 y 2/3 de entradas en 14 partidos para una efectividad de 4.61. Terminó con récord de 1-0 en 2009, pero en 2010 fue enviado de regreso a las menores, al Reading Clase Doble A en vez del Lehigh Valley Clase Triple A. Desde el día que Sergio fue llamado a las Mayores ha hecho un buen trabajo con los Astros. Al momento de preparar esta nota presenta un récord de 1-0, 13 entradas lanzadas, 3 carreras limpias permitidas, una efectividad de 2.08 en 24 juegos participados. Mantiene a los bateadores oponentes con un promedio de .222. No se puede negar que su buen rendimiento es una credencial que se debe a algo o a alguien: "A la gracia de Dios", dijo Escalona con una seguridad inquebrantable. "Trabajo día a día independientemente de las situaciones del juego. Me enfoco en lo que hago y la constancia es mi tarjeta de presentación. Cada día es un día nuevo. La palabra de Dios dice que la misericordia está presente todo el tiempo. Yo trato de olvidar el pasado y me propongo mirar al futuro". Es una realidad que Escalona está tomando ventaja de su oportunidad para quedarse como el zurdo que saldría del grupo de relevistas: "Sí, gracias a Dios los Astros abrieron esta puerta", enfatizó el venezolano. "Pues desde que llegué aquí sólo pienso en quedarme para establecerme como pelotero de Grandes Ligas". Los Astros se distinguen maravillosamente por dar bienvenidas en la casa club a los novatos, quizá se deba a la práctica constante que ocurre actualmente a un equipo en construcción para el futuro: "Mi recibimiento fue bastante bueno. Este equipo está bien acoplado", explicó el serpentinero. "Yo veo que independientemente de lo que dice la tabla de posiciones, el club está bien unido y eso me place de sobremanera. Me alegré mucho encontrar caras conocidas y la oportunidad de hacerme amigo de los jugadores que veo por primera vez". Quizá usted haya escuchado que los zurdos por ser zurdos tienen ciertas ventajas especialmente en el bullpen. "Nunca he pensado en que los zurdos tienen ventaja alguna. La verdad es que eso no se me había cruzado por la mente", dijo Escalona con una sonrisa de humor. "Pero me lo han dicho de vez en cuando. Me parece que si ser zurdo es bueno en el beisbol, pues, lo acepto como una bendición de Dios. En el fondo creo que en el bullpen todos tenemos las mismas ventajas". No pude resistir la tentación de preguntar a Sergio la razón que tuvieron los Filis para cambiarlo luego de haber tenido números decentes en su rendimiento. "Bueno, sólo Dios sabe todas las cosas", manifestó como tratando de desempolvar viejos detalles. "No doy la razón completa porqué me cambiaron. Yo creo que si aún permaneciera en las filas de Filadelfia, yo estuviera en las ligas menores. Si Dios permitió que eso ocurriera fue que venía una bendición. Ahora estoy en Grandes Ligas sin pensar por qué me sacaron". Escalona jugó siete años en las ligas menores y a pesar de que es un mundo aparte con relación al beisbol grande, mantiene buenos recuerdos: "Guardo lindos recuerdos especialmente de los buenos momentos con mi compañeros de equipo que dicho de paso casi todos están fuera del beisbol", señaló el relevista. "Jugué en el campeonato de la liga venezolana de verano y ese es un recuerdo que aún se queda conmigo. También que en mi segunda temporada de beisbol conocí el camino de Dios y eso impactó en mi vida. Siento que llegué a los pies de Cristo". En 2009 con la organización de los Filis, Escalona jugó en beisbol de categoría Triple A y al siguiente año apareció jugando en la Doble A, es decir, dio un paso hacia atrás. "Una de las cosas que tenemos los peloteros hispanoamericanos es que cuando arribamos a Grandes Ligas creemos que ya llegamos a la meta y no pensamos en establecernos si no llegar a la meta y son muy pocos los que tienen ese pensamiento. Cuando estuve en Triple A, tomé las cosas a la ligera y quizá eso fue lo que me perjudicó". No hay un método que los jugadores de habla hispana puedan seguir para progresar y convertirse en ligamayorista. Todos los intentos y esfuerzos son enteramente diferentes, no importa de qué país procedan: "Yo creo que algunos pasamos bastante trabajo para progresar", explicó Sergio. "El idioma es uno de los grandes obstáculos, la cultura, estar lejos de la familia y otras cosas. Para mí fue harto difícil. He sido constante en mi dedicación al aprendizaje y Dios ha sabido llevarme por el buen camino". Hace un buen tiempo se corrió el rumor que Escalona de repente contempló su retiro de la pelota, pero nunca pasó de ser solamente un rumor de tantos que se escuchan en todas las categorías del beisbol organizado. Presentí como que mi entrevistado se sorprendió cuando le mencioné el rumor que llegó a mis oídos: "No, para nada", dijo Escalona enfáticamente. "Ahora lo que quiero es jugar pelota. Ese rumor no tuvo nada de cierto". Le hice la pregunta cajonera acerca de cuántos lanzamientos consta su repertorio y, a secas, Escalona dijo: "Eso es un secreto. Eso no se dice". La otra pregunta cajonera fue acerca de su lanzamiento preferido para salir de situaciones críticas: "Tampoco se dice", fue su contestación con una rara sonrisa. Como el Parque Minute Maid de Houston tiene una distancia de solamente 315 pies del plato al jardín izquierdo donde están los palcos conocidos como 'Crawford Boxes', le pregunté que si eso lo haría cambiar de estrategia en su modo de lanzar para evitar que le batearan jonrones a esa dirección: "No para nada", afirmó Escalona. "Dicho sea de paso, me gustó este parque de pelota desde el mismo momento que llegué. Ni siquiera pienso en esa distancia, porque si así fuera no haría mi trabajo de acuerdo. Lo que siempre hago es tratar que el contrario batee hacia el terreno para buscar la doble matanza. En ningún estadio pienso en distancias". Escalona llegó en el momento cuando los Astros atravesaban el difícil período de no contar con un receptor de planta desde que Humberto Quintero resultara lesionado. Pero esa situación no parece molestar del todo al relevista: "Cualquier receptor es bueno para mí porque simplemente eso es cuestión de relación. No creo que un receptor diferente vaya a interferir en mis planes de lanzar. En otras palabras, eso no me quita el sueño", aseguró Sergio. Como la mayoría de los beisbolistas hispanoamericanos, Escalona también juega beisbol en el invierno. Lo suele hacer con los famosos Tiburones de la Guaira en Venezuela. Si los Astros no se lo impiden, lo hará de nuevo este año. Si no logra jugar, regresará a Barquisimeto. Para terminar, dijo: "Si no juego, me dedicaré a trabajar en la obra del Señor", dijo Sergio en tono religioso. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. LOS 3 ALEGRES COMPADRES DE LOS ASTROS
Por René Cárdenas
Sí, parece increíble, pero los tres son serpentineros. Si estos peloteros jugaran en Nueva York para los Yankees, fueran conocidos más o menos así: Wan-Rod, Ane-Rod y Fer-Rod, pero como juegan en Houston del sur oeste legendario, van con el nombre de sus certificados de bautizo. Sería aún más increíble que fueran todos del mismo lugar, pero Wandy y Aneury nacieron en República Dominicana y Fernando en El Paso, Texas. En lo que a las edades se refiere, Wandy tiene 32, Aneury 23 y, Fernando 26. Como serpentineros, Wandy es zurdo y, Aneury y Fernando son derechos. Vemos que hay algunas diferencias entre ellos, pero tienen trazada la misma meta, partirse el pecho para ganar juegos con el equipo que les ha brindado la oportunidad de ser ligamayoristas. Wandy ya es una estrella plenamente reconocida. Aneury está haciendo sus primeras armas con la organización y, Fernando, está en el proceso de subir y bajar, en la conocida lucha donde se debe demostrar que se tiene la habilidad para una vez quedarse con el equipo grande. Parece mentira pero Wandy está ya en su décima tercera temporada con el equipo de la estrella solitaria. Recuerdo cuando estaba más joven y cada vez que le salía algo mal en el montículo se convertía en un volcán en erupción y terminaba perdiendo el control del partido. Algunas veces era tanto su enojo que se llevaba a casa todo el disgusto. Pero esos días ya pasaron al olvido; ahora con una experiencia que vale un tesoro a estas alturas y un contrato arriba de los $30 millones, este Rodríguez se las sabe todas y en su última presentación contra los Dodgers de Los Ángeles, demostrando su efectividad aunque permitió 7 imparables en 6 entradas, no le hicieron carreras. La característica especial de Wandy en estos últimos años, estriba en que hace su mejor trabajo cuando se ve acorralado entre la espada y la pared. El zurdito de oro actualmente limita a la oposición a solamente un promedio de .234 con corredores en las bases. Y como si eso fuera poco, ese promedio baja a .191 cuando los corredores están en posiciones anotadoras. "Cuando comencé a jugar en las Ligas Mayores y se me llenaban las bases de corredores, trataba de eliminar rápidamente al bateador y eso me hacía perder el control o salirme de concentración", dijo el zurdo frente a un grupo de reporteros en la casa club del Parque Minute Maid. "Nunca supe la razón para que eso me ocurriera en ese tipo de situación". Wandy, siempre reconoció ese problema emocional que ahora no existe. ¿Qué hizo para resolverlo? Solamente él lo sabe. Wandy aprendió a concentrarse y tirar la pelota al blanco seleccionado. Hace lo mismo cuando las bases están llenas. Si el contrario batea bien, no se preocupa como antes. Trata de mezclar los lanzamientos de acuerdo a su estrategia, se relaja y se divierte. Fernando que es el más recién llegado al club, fue originalmente firmado por los Angelitos de Anaheim en la ronda No. 18 del reclutamiento de junio de 2003 y los Astros le otorgaron un contrato de liga menor el 12 de noviembre de 2010 que incluía una invitación a los entrenamientos primaverales de 2011. Son dos días muy importantes que Fernando recuerda constantemente. Uno de ellos fue cuando recién casado lo llamaron los Angelitos de Anaheim para debutar en las Mayores. Jugó en la Serie de las Autopistas contra los Dodgers, pero no logró hacer la lista del club grande en la primavera. Como resultado lo enviaron al Salt Lake City de las menores. Un día con su nuevo equipo, pasó por Las Vegas junto con su prometida y fue el otro mejor día de su vida: "Ya que estamos aquí, casémonos", dijo el ansioso Fernando a su chamaca. "Hablamos telefónicamente con los padres de la chica y con los míos, y, ambas familias consintieron. Quedé sorprendido porque yo creía que tenían planeado decir que no". Y así fue como empezó una vida ejemplar de marido y mujer, Sr. Fernando Rodríguez y Señora. El 24 de junio, el receptor J.R. Towles fue lesionado y los Astros bajaron a Fernando a las menores para subir al receptor Brian Esposito. Esto es lo que se llama ser víctima de las circunstancias. Su estadía en la Clase AAA --dijeron los expertos-- podría ser breve. Fue bajado por la necesidad de un puesto vacante y un contrato que le permite bajar a las menores sin necesidad de ser expuesto al sistema de transferencias o waivers. "Estábamos en un aprieto", dijo el dirigente Mills de los Astros después de la baja de Fernando con el objeto de crear espacio para un tercer receptor, Esposito, luego de la lesión sufrida por Towles. "Fernando lo hizo bien y comprendió el sentido de la situación que espero se resuelva pronto". Fernando fue considerado como uno de los mejores relevistas desde que se unió al equipo a mediados de mayo. Para ese tiempo ya había ponchado a 22 contrarios en solamente 15 y 2/3 de entradas para compilar una efectividad de 2.87. También es elegible para ser llamado luego de pasar 10 días en las menores a menos que ocurra un accidente. Cuando Fernando militó con los Angelitos en 2009, yo no entendí por qué un pelotero de tanto talento, de tanta habilidad y agresividad había fracasado tan rotundamente: lanzó 2/3 de entrada para 2 carreras limpias y una efectividad de 27.00: "No pude demostrar mi capacidad a los Angelitos", dijo Rodríguez con una tremenda expresión de tristeza en el rostro. "Traté de hacer más de lo que estaba destinado a hacer. En otras palabras quise hacer demasiado y yo mismo cavé el hoyo de mi propia tumba. Si hay culpabilidad es solamente mía. Ahora tengo una espinita clavada en mi corazón porque no supe aprovechar la oportunidad que me dieron". Los Astros, conociendo el tipo de lanzador que Fernando es en el fondo, le dieron la oportunidad para jugar en la primavera y allí, precisamente, el joven lanzador desplegó su habilidad para que fuera apreciada desde el primer momento. Al terminar el entrenamiento, fue enviado al Oklahoma City, Clase Triple A y siguió impresionando a todos los instructores. "A esas alturas ya no estaba preocupado, más bien estaba listo para hacer lo que Dios tenía destinado para mí", enfatizó Rodríguez con voz de ser un hombre resignado. "Ahora ya estoy con los Astros en las Ligas Mayores y seguiré echando para adelante". En edad, la mayoría de los nuevos Astros oscila entre los 27 y 30 años y eso hace que Fernando se sienta en casa: "La verdad es que en la casa club me siento como si estuviera en una fiesta", dijo Fernando con una sonrisa de oreja a oreja. Fernando cuenta con cuatro lanzamientos: la recta de dos y cuatro costuras; la curva, la combinación de la deslizadora y recta; y, el cambio. Usa sus rectas para obligar a los bateadores a que le tiren a los dos primeros lanzamientos y, la curva cuando necesita rematar. Según los expertos de los Astros, la curva que tira conservadoramente es quizá su mejor lanzamiento por su efectividad. Durante los primeros seis años de los ocho que pasó con la organización de los Angelitos en las menores, Fernando, las hizo de abridor. En ese tiempo su recta era de 88 a 90 millas por hora. Cuando lo hicieron relevista y, una vez que salió del bullpen, tiró rectas de 90 a 93 en forma consistente. Desde esa vez se dijo a sí mismo, "ser relevista es mi destino". Aneury, que es un gigante de 6'5" y sigue divirtiéndose de lo lindo en su nuevo papel de relevista de los Astros. No importa donde lo ponga el dirigente Mills, ya sea de abridor, relevista largo, medio o corto, el dominicano siempre está listo para disparar lumbre hacia el plato. En Filadelfia contra los Filis fue cuando Aneury lanzó su primer episodio de Grandes Ligas y aquello fue un drama. En primer lugar, le temblaban las piernas y sentía mariposas revoloteando en el estómago. Llegó al montículo y no supo cómo lo hizo porque no recuerda la caminada desde la cueva. Estaba allí y no estaba seguro de estar allí. El rugir de la multitud lo ensordecía y le parecía que el estadio daba vueltas y vueltas alrededor de su cabeza. Algo así con una ruidosa ilusión irreal que no comprendía de inmediato. Por el momento su estabilidad en la posición está indecisa, pues ahora todo depende del dirigente Mills. Esto es típico de cuando un equipo está en construcción. "Yo quisiera que me usara de nuevo como abridor porque eso fue todo lo que hice en seis años en las ligas menores y porque me defiendo mejor como tal", precisó Aneury. No hay nada más interesante en beisbol que cuando un serpentinero describe su propio armamento: "Tengo una recta no muy potente, pero es un lanzamiento que lo puedo situar; yo creo que mi curva es buena; el instructor de lanzadores Brad Arnsberg que ya no está con los Astros, dijo que mi cambio de velocidad es bueno; el lanzamiento que se hunde o "sinker" que no es nada del otro mundo, pero me sirve para eliminar a muchos bateadores; y por último una "cuter" que me estaba enseñando ese instructor. Aneury, creció siguiendo los detalles de los Patirrojos de Boston porque Pedro Martínez fue su ídolo y lo sigue siendo. Cree que es el non plus ultra de los lanzadores en el mundo. El año pasado, Aneury, jugó para los Toros del Este de la pelota de invierno en República Dominicana y, lo hizo tan bien, que fue precisamente allí donde los Astros abrieron los ojos para firmarlo más tarde. Tan pronto termine la campaña de 2011, encaminará los pasos para jugar en esa clase de pelota que lo mantiene activo todo el año. Los jugadores ligamayoristas que integran equipos de las ligas de invierno en los países hispanoamericanos, regresan a los entrenamientos primaverales en mejores condiciones que los que permanecen inactivos durante la temporada libre. Esto es un hecho comprobado por innumerables jugadores del pasado. Al momento de escribir esta nota, Aneury, presenta 55 entradas lanzadas, 32 carreras limpias permitidas para una efectividad de 5.24. No es nada halagüeño o que lo enorgullezca, pero esta es la realidad cuando el lanzador tiene poca experiencia. Los Rodríguez no esperaron mucho tiempo, pues ni cortos ni perezosos unieron sus esfuerzos en una causa perdida cuando los Astros fueron derrotados 5x1 por los Rayos de Tampa el 24 de junio en el Parque Minute Maid en un juego de interliga. Wandy abrió el partido y lanzó 6 entradas. Le siguió Fernando con 2 episodios y, Aneury taponeó una entrada. De acuerdo a las estadísticas de ESPN, esta fue la primera vez desde 1900 que tres serpentineros del mismo apellido aparecen con el mismo equipo en el mismo juego. Es posible que más atrás del siglo 19 haya ocurrido algo parecido, pero ese historial no está en mis manos. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. Aneury Rodríguez con buena etiqueta para el futuro
Por René Cárdenas
Era obvio que Aneury tenía todas las herramientas para triunfar, menos una. Hace años se hablaba de que los lanzadores debían tener control; es decir, no debían regalar bases por bolas. Hoy día se habla de “command”, que se define como tener control dentro de la zona de strikes. Parece ser que Aneury adoleciendo un poco de eso, lo aprovechó el inicialista venezolano Luis Jiménez para conectarle par de cuadrangulares. Sin embargo, dejó el partido ganado, aunque la decisión se la adjudicó Wilkins Arias. La gran oportunidad para Aneury se la está dando el equipo Astros de Houston, que lo atrapó en el 'reclutamiento - regla5'. A ellos les toca enseñarle el famoso “command”. Si lo hacen, tendrán una estrella en sus manos y eso es lo que tiene en mente el gerente general Ed Wade que está en medio de la formación de un equipo para el futuro. Cuando un equipo se comienza a formar con poco dinero, como es el caso de los Astros y de muchos otros en las Grandes Ligas, el proceso es lento y penoso, tal como ocurre ahora mismo a una novena en plena construcción. Claro que de vez en cuando se ven los destellos que un día en el futuro descollarán en un mar de hazañas. Es muy posible que Aneury sea uno de esos pilares que pueda sostener a la organización en los años venideros. Pero por el momento, el equipo está atravesando el Niágara en un palillo que es el precio que tiene que pagar por la inexperiencia. El derecho Aneury nació el 13 de diciembre en Higuey, República Dominicana y los Astros le otorgaron un contrato de un año, dándole la oportunidad de vestir un uniforme de Liga Mayor por primera vez en su carrera de beisbolista profesional. Rodríguez está frescamente salido de las menores y se le considera un diamante en bruto. En su mente, aún conserva recuerdos sobresalientes ocurridos en esas bajas clasificaciones del sistema: "Durante mi aprendizaje, mi mejor momento fue cuando estampé mi firma en el primer contrato", dijo el lanzador como tratando de recordar hasta el último detalle. "Llamé a mi mamá para decirle la buena noticia porque a ella le debo el respaldo que me dio al criarme con el tiempo suficiente para que yo jugara beisbol. Su sacrificio no tiene nombre". La carrera ligaminorista de Rodríguez duró seis años. Cambió de uniformes varias veces con Casper (liga de novatitos) en 2005; con Try City (clasificación A) en 2006; con Asheville (A) en 2007; con Modesto (A) en 2008; con Montgomery (AA) en 2009; y con Montgomery de nuevo en 2010. En este mismo, terminó con Durham (AAA). "Yo pertenecí a dos otras organizaciones y hasta ahora --con los Astros-- tengo la oportunidad de jugar en las Ligas Mayores", explicó Rodríguez. "Tú comprendes que este es un orgullo grande, porque el sueño de todo aspirante es militar en el equipo de Grandes Ligas. Gracias doy a los Astros por confiar en mí y, yo sé que puedo hacer el trabajo con ellos. Apenas tengo 23 años de edad y estoy dispuesto a echar hacía adelante, si Dios me lo permite". Aneury fue firmado por los buscadores de talentos de los Rockies de Colorado Félix Féliz y Rolando Fernández. Estos expertos también sirvieron de buenos consejeros para encaminarlo hacia las Ligas Mayores y también fueron los portadores de la buena noticia cuando los Astros lo colocaron en la lista oficial: "Yo debo mucho a esos hombres", manifestó el dominicano. "Durante los malos momentos, me llaman para animarme con el objeto de no perder la esperanza". Al adquirir los servicios de Aneury, los Astros inmediatamente lo colocaron como relevista a pesar de que él siempre había sido lanzador abridor, pero al comenzar la campaña de 2011 le dieron el papel que él deseaba. Esto no quiere decir que el equipo siempre lo mantendrá en la rotación de abridores, pues cuando un club está en plena construcción, no hay pelotero alguno que esté seguro de su posición. Cuando Aneury entró por primera vez a la casa club de los Astros sintió una felicidad indecible luego de ver el rostro de Wandy Rodríguez: "No te imaginas lo mucho que me ha ayudado Wandy", dijo el pelotero con una alegría inusitada. "Él se ha vuelto mi confesor y yo me comporto de acuerdo a sus buenos consejos. Cuando hago algo malo en el montículo, me llama, me siento junto a él y me explica para aprender. Este equipo está compuesto de muchos jugadores jóvenes y todos nos ayudamos mutuamente". El ex narrador e historiador de Liga Mayor Tito Rondón hizo un comentario interesante acerca de la gran cantidad de lanzadores dominicanos que tira la pelota a 100 millas por hora, pero no hacen outs. "Y en forma parecida se expresó el dirigente del equipo Tri-City Fred Ocasio. Muchos serpentineros dominicanos siempre quieren tirar duro, especialmente al comienzo de sus carreras". En lo que se refiere a Aneury, sabía lanzar desde muy joven. "Es inteligente. Sabe cuando tiene que rematar al bateador. Tira la pelota con control sobre el plato, combina su cambio con el resto de su repertorio y eso lo hace un monticulista interesante. Encima de todo eso, sabe cómo hacer ajustes", terminó diciendo el dirigente. Es increíble la cantidad de atributos físicos que tiene Rodríguez. Además de lo que ya he apuntado anteriormente, también usa su altura como una tremenda ventaja para dejar ir la bola desde un buen ángulo, impulso y todo. En lo poco que lo he visto en acción en el Parque Minute Maid, noté que empuja un poco la curva y el cambio, pero con el tiempo, esa forma tiende a desaparecer. En algunas ocasiones lo vi tirar el cambio de velocidad con la cuenta de 1-0 y 2-1 nada más, pero siempre sobre el plato. Eso me hace saber que él tiene una buena idea de sus lanzamientos. Sin embargo creo que ésta no es una práctica constante. Rodríguez, sano, listo y lleno de optimismo comenzó 2011 con los Astros pero no con el buen pié él hubiera querido. Al momento de preparar esta nota, su récord es de 0-4 con efectividad de 5.96 en 8 juegos empezados. Si fuera un veterano, el equipo estuviera pegando el grito al cielo. En otras palabras, el club y el mismo Aneury están pagando el precio. Dicen que la paciencia es una virtud, especialmente cuando se trata de beisbolistas jóvenes... A pesar de todos los cambios que las circunstancias han sometido a Rodríguez en el pasado, el joven lanzador cree que ya está fuera de tanto ajetreo: "Creo que este equipo por ser tan joven, me presenta la oportunidad de poner mis pies en tierra firme", matizó Aneury. "Cuando los Astros planean para el futuro, yo presiento que piensan en mí, porque yo quiero permanecer con ellos por mucho tiempo". En Filadelfia contra los Filis fue cuando Aneury lanzó su primer episodio de Grandes Ligas y como usted se imagina, todo aquello fue un drama. En primer lugar, le temblaban las piernas y sentía mariposas revoloteando en el estómago. Legó al montículo y no supo cómo lo hizo porque no recuerda la caminada desde la cueva. Estaba allí y no estaba seguro de estar allí. El rugir de la multitud lo ensordecía y le parecía que el estadio daba vueltas y vueltas alrededor de su cabeza. Algo así con una ruidosa ilusión irreal que no comprendía de inmediato. Cuando terminó de trabajar la primera entrada y sobrevivió, se dijo así mismo, que ya estaba listo para jugar en las Grandes Ligas. Por el momento su estabilidad en la posición está indecisa, pues ahora todo depende si el dirigente Brad Mills lo deja como abridor unas cuantas salidas más o lo inserta en el grupo de relevistas para el resto de la temporada. Esto es típico de cuando un equipo está en construcción. "Yo quisiera que me dejara como abridor porque eso fue todo lo que hice en seis años en las ligas menores y porque me defiendo mejor como tal", precisó Rodríguez. Veamos ahora el repertorio de nuestro entrevistado de hoy: "Como el instructor de lanzadores de los Astros Brad Arnsberg ya trabajado mucho conmigo, cuento ya con varios lanzamientos", acertó el novato. "Tengo una recta no muy potente, pero es un lanzamiento que lo puedo situar; yo creo que mi curva es buena; el instructor dice que mi cambio de velocidad es bueno; el lanzamiento que se hunde o "sinker" que no es nada del otro mundo, pero me sirve para eliminar a muchos bateadores; y por último una "cuter" que me está enseñando el instructor". Cuter es la mezcla de una recta y una deslizadora (slider). Aneury, creció siguiendo los detalles de los Patirrojos de Boston porque Pedro Martínez fue su ídolo y lo sigue siendo. Cree que es el non plus ultra de los lanzadores en el mundo. El año pasado, Aneury, jugó para los Toros del Este de la pelota de invierno en República Dominicana y, lo hizo tan bien, que fue precisamente allí donde los Astros abrieron los ojos para firmarlo más tarde. Agradezco muchísimo la valiosa ayuda y contribución que me brindó el ex narrador de los Dodgers e historiador de beisbol Tito Rondón, para la formación de este artículo. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. Wilton López en la lucha para mantenerse en las Ligas Mayores
Por René Cárdenas
Lo anterior es más bien una estrategia general empleada por un buen número de dirigentes en las Ligas Mayores. Esta norma sufre muchas variaciones de acuerdo a lo que dictan las circunstancias, pero el piloto de los Astros Brad Mills tan conservador tradicionalista como pocos, es partidario de lo viejo conocido que de lo nuevo por conocer. Como la mayoría de sus lanzadores son jóvenes de poca experiencia, es posible que use ese formato para el mejor empleo de su personal. No hay duda que en las últimas décadas el departamento de relevo se ha convertido en una de las unidades más importantes de un equipo de beisbol y, los Astros, atraviesan un mar endemoniado en ese departamento desde el día que la administración ejecutiva del equipo decidió emplear relevistas de nueva sangre. Entonces, Mills, lenta pero concienzudamente sigue en busca de consolidar su grupo de relevistas que en el futuro le responda con el éxito deseado. Entre ese grupo de relevistas, aparece el nombre de un serpentinero derecho nacido el 19 de julio de 1983 en León, Nicaragua, Wilton López. Inicialmente el leonés fue firmado por la organización de los Yankees de Nueva York como agente libre aficionado en 2002 y, en 2007 fue puesto en libertad. El 3 de marzo de ese mismo año fue firmado como agente libre por San Diego y, el 10 de abril de 2009, los Astros lo seleccionaron de la pila de jugadores transferibles de los Padres. El nica mide 6 pies y pesa 200 libras. A la edad de 25 años hizo su debut ligamayorista con los Astros. Solamente lanzó 19.1 de entradas en 8 juegos, es decir un promedio de menos de 2 entradas y media por juego, para una efectividad de 8.38 y terminó la campaña con récord de 0-2. Wilton recuerda que abrió dos partidos en 2009 y de ello no tiene buen recuerdo. En la temporada de 2010, ya sin las canilleras del debut y con unas cuantas entradas de experiencia en su historial, se estableció sólidamente con el equipo de Houston. Lanzó 67 episodios en 68 juegos para un promedio de efectividad de 2.96 y su récord fue de 5-2. Así cumplió con todas las responsabilidades que le indicaron. Según algunos expertos, Mills, lo usó en muchos juegos seguidos porque el chamaco se había convertido en el tiro seguro del equipo, en el apaga-fuego indiscutible, en el relevistas que salía corriendo del bullpen y que solamente sabía tirar strikes con valentía y agresividad, especialmente en las situaciones más críticas. El resultado de ese buen rendimiento ayudó para que los Astros tuvieran un desempeño inesperado que dejó boquiabiertos hasta los más escépticos. Además del propio Wilton y los pocos nicas que vivimos en Houston, el hombre más orgulloso del momento fue el gerente general de los Astros, Ed Wade, que ni corto ni perezoso, arrebató de los Padres por solamente $20,000, suma ridícula cuando se considera a un lanzador del calibre de López. Cuando un equipo necesita hacer espacio en la lista oficial de 25 hombres y desea transferir un jugador sin opciones a las menores, el club lo pone en la lista de peloteros disponibles. Si no aparece una organización con deseos de pagar $20,000 que es el precio en este caso para reclamarlo en el término de 48 horas, su club puede asignarlo a la lista de ligas menores. El propósito de esta regla es la de prevenir que las organizaciones compren jugadores en las ligas menores cuando ellos tienen talento para jugar en las Mayores. Los peloteros tienen tres opciones en tres años. Esto es, tres años en los que deben estar en la lista oficial de los 40 hombres, pero no en la lista de 25. Una vez más me corresponde elogiar a Wade por su astucia en obtener buenos prospectos sin el dinero abundante de otras organizaciones. El caso de López es apenas uno de tantos. En 2010, Wilton se convirtió en un lanzador múltiple se podría decir. En el corto tiempo de pertenecer a la organización ha hecho de todo en el montículo. Una vez de abridor, de relevista largo, medio, preparador y taponero. No importa donde el piloto Mills lo quiera usar, el nica siempre está listo a meter el hombro como lo hacen los muchachos exploradores. La humildad, la sinceridad y su inocente sonrisa, han sido los elementos claves para que Wilton ganara la simpatía de sus compañeros jóvenes y veteranos, además de los instructores, el dirigente y los ejecutivos de la administración. Para los medios de comunicación Wilton es un libro abierto. Ya sea que gane o pierda el equipo, él siempre estás disponible con una sonrisa a flor de labios para contestar lo que se le pregunte. En estos tiempos ya no hay muchos peloteros con ese carácter. Es posible que luego de unos cuantos años de buen servicio en la lomita, se convierta en una especie de vocero no oficial del equipo que satisfaga las ansiedades de los reporteros. Al estilo del ex Astro Lance Berkman, por ejemplo, quien lo hacía hasta con un poquito de humor tipo Mario Moreno "Cantinflas". Lo único que necesita López es mejorar su inglés y, eso no está lejos. Al preguntársele sobre su considerado éxito como relevista, Wilton dice: "Primero que todo, mi agradecimiento a Dios y al cuerpo técnico de los Astros por la oportunidad que estoy disfrutando. Siempre he dicho que donde me pongan yo respondo con lo mejor de mi habilidad. En otras palabras no tengo preferencia alguna". López enfrenta todo con optimismo, ya sea en su vida privada o en el terreno de juego. Tengo la corazonada que allá en el fondo teme en algún momento le pueda fallar el brazo. Suerte ha tenido, pues no es de los lanzadores que visita la enfermería con frecuencia: "Fue en este año que sufrí la molestia de un tendón", dijo el nica frotándose ligeramente el brazo de lanzar. "Ya estoy bien y de regreso en la acción que es lo más importante". En términos generales la carrera de Wilton con los Astros incluye 76 juegos en los dos primeros años en los que registró récord 5-4 con efectividad de 4.17. Como relevista tuvo una efectividad de 3.71. Veamos qué dice si comparamos su rendimiento de 2010 con lo poco que va de esta temporada: "Lo hice bien con la ayuda de mis compañeros. Ahora espero lo mismo con la gracia de Dios". López se queda corto al hablar de su rendimiento de 2010. Únicamente otorgó 5 bases por bolas mientras ponchaba a 50, en sus 67.0 entradas...su relación de ponches a bases por bolas fue de 10-1. Esto lo colocó como tercero en la clasificación de los relevistas en las Mayores. Fue el único pelotero en las Grandes Ligas que haya otorgado la base por bolas a cinco o a menos bateadores mientras lanzaba 50 o más entradas. Un serpentinero lo ha hecho solamente cuatro veces desde 1959, también Dennis Eckersley (1989-90) y Matt Capps (2008). Sería interesante saber qué es lo que Wilton piensa cuando le va mal en el montículo. Como cada cabeza es un mundo, veamos lo que él considera: "Cuando me va mal, voy a casa analizando lo malo que hice y hasta mi esposa lo nota. Tanto que me ayuda ella a relajarme como una buena sicóloga", explicó el pelotero. "Yo quisiera ser perfecto en el montículo, pero eso es imposible. Lo que hago es tratar de olvidar lo malo de hoy y pensar que me irá mejor en mi próxima salida". Yo no creo que es conveniente para un lanzador salir corriendo desde el bullpen hacia montículo cuando lo llaman para relevar. Esa práctica de Wilton siempre la creí equivocada: "Creí que me podía acostumbrar, pero no fue así", manifestó López. "Hay días que la corrida me cansa porque pierdo energías. Yo lo hago porque me parece que así demuestro ánimo". Como el equipo está en el proceso de rejuvenecimiento, cambia de jugadores cada año y Wilton tiene que hacer nuevos amigos en la casa club. "Cuando en el avión, siempre me siento detrás de Michael Bourn", dijo el relevista con una gran sonrisa. "Cuando en el bullpen, bromeo mucho con el relevista Mark Melancon, porque le causa risa mi pronunciación inglesa. Yo le enseño palabras en español y él me enseña lo mismo en inglés. Es un buen amigo". Desde que se fue Nelson Figueroa, los jugadores de habla hispana perdieron a un buen consejero, maestro y embajador. Hay serpentineros que emplean un método rígido para trabajar en el montículo y, otros lo hacen, venga lo que venga o pase lo que pase, como Mitch Williams (The wild thing) a quien vi lanzar con los Cachorros de Chicago. "René, depende del bateador", dijo López. "Como tengo poca experiencia, consulto con mi receptor porque él (Humberto Quintero) conoce más jugadores que yo y, además de todo, le tengo confianza. Yo podría decir que lanzo metódicamente". Ya Wilton es todo un houstoneano. Vive cerca de la intersección de las autopistas 59 y Sam Houston a unos 35 minutos del Parque Minute Maid. Tiene un apartamento y vive feliz de la vida con su esposa (Scarlette) y dos hijas Joliette y Melany. López, no juega beisbol invernal en el Caribe ni en México, más bien se la pasa en Nicaragua durante la temporada libre. Para ser más exacto, reside en la tercera etapa o reparto de la ciudad de León donde compró la casita de sus sueños. Continuamente da gracias a Dios y a la oportunidad que le dieron los Astros para ser ligamayorista. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La venta de un equipo de beisbol causa temor en el personal de la organización
Por René Cárdenas
Hace dos años se comenzó a leer en el Houston Chronicle una serie de notas relativas a la posibilidad de una venta. Hasta se aseguró que un grupo interesado estuvo a punto de llegar a un acuerdo con McLane, esfuerzo que no pudo concretarse por razones que nunca se dieron a conocer al público de Houston. McLane anounció el 21 de noviembre de 2010, que la organización de los Astros estaba a la venta, pero no dio a conocer por cuanto. Esto fue así porque prefirió que los posibles compradores la evaluaran ellos mismos. Drayton, de 74 años de edad, dijo que el motivo de la venta se debía a razones "familiares". Esto fue respaldado por sus dos hijos adultos, Drayton III y Denton. En diciembre de 2010 se publicó una entrevista con McLane en la que de nuevo habló de su decisión de vender el club. Dijo, si mal no recuerdo, que lo había comprado en 1992 por diversión a pesar de que no conocía los vericuetos del beisbol que pronto aprendió como un buen estudiante, típico de un hombre de talento. Hace 20 años lo compró a John McMullen por $117 millones, lo sacó del Astrodome para trasladarlo al nuevo estadio o Parque Minute Maid de Houston, estructura que él apasionadamente se empeñó que la ciudad construyera. Creo que hubo alguna mención de trasladar el club a otra ciudad si no se construía el nuevo parque de pelota. Los Astros y la ciudad misma deben a McLane todo este adelanto. Hace pocas semanas se anunció con bombos y platillos que McLane había llegado a un acuerdo de venta con el grupo de inversionistas de Houston encabezado por el hombre de negocios Jim Crane y que solamente se esperaría la confirmación de las Ligas Mayores para transferir la organización. Se cree que el grupo se compone de 36 otros hombres de negocios del área de Houston, todos inversionistas de alto calibre o de muchos haberes. Como el contrato que los Astros tienen con Fox Sports de Houston no se renovará más allá de 2012, el club se unió con el equipo de baloncesto Rockets para formar una Cadena de Televisión que transmitirá todos los partidos de ambas organizaciones. El total de acciones que McLane tiene en esa aventura relacionada, también será trasladado a la nueva organización. Esto promete ser un negocio fabuloso en el futuro. Es una de las razones por el alto precio de los Astros, $680 millones. Todo parece indicar que ya hay algunos expertos de los compradores en la organización que van poco a poco aprendiendo el manejo. Es una especie de transición amistosa, situación lógica cuando un negocio es comprado por otro. Son personas que son prácticamente invisibles, casi nadie las conoce, por el momento. Esto está causando temor entre los altos empleados y también entre el grupo de empleados menores. Todos ellos comprenden que cuando la nueva administración se apodere oficial y legalmente del equipo, habrá cambios inevitables y los primeros que se irán son los que han estado manejando los hilos de la organización de McLane. Aunque esto no sea absolutamente necesario, ni totalmente una certeza que vaya a suceder, es probable que se den algunos cambios. Yo trabajaba como narrador de radio y televisión con los Dodgers cuando fueron vendidos por Peter O´Malley a News Corporation que es la dueña de Fox Sports y sé lo que se siente. Sin incluir el personal de jugadores, la oficina administrativa de los Astros se compone de aproximadamente 90 personas, muchas de ellas llevan más de diez años con la organización. Una buena cantidad de estos trabajadores está en limbo y todavía algunos no creen que el equipo ha sido vendido. McLane, ha sido un buen dueño de los Astros. Ahora "el dueño" será más de una persona. Se cree que McLane ha cometido errores como haber despedido a su mejor gerente general Gerry Hunsicker y haber otorgado un contrato de $100 millones al jardinero panameño Carlos Lee, pero no creo que haya un empleado que no lo aprecie como propietario de los Astros de Houston. Se ha ganado su respeto y cariño. Durante estas últimas semanas, McLane, ha venido visitando las casetas de radio y televisión, la de español incluida y se pasa charlando un buen rato con sus narradores cuando están en el aire. Imagino que esta es una manera de despedirse de la afición a la cual ha servido desde 1992, casi 20 años. McLane, además de ser un billonario ($1.45 billones) en su propio derecho, se convirtió en un tremendo hombre de negocios en las Ligas Mayores. Tomó los últimos tres años de su mandato para bajar la planilla del personal de jugadores. Hace tres años, pagaba $102 millones en salarios. En 2010, bajó la planilla a $92 millones y, ahora en 2011, la bajó a 70 millones, una magnífica estrategia para vender la organización con más facilidad, pues no es lo mismo pagar $100 millones que $70 millones anuales en solamente salarios. Claro que estas rebajas fueron el motivo para que el equipo perdiera las garras agresivas y ganadoras que tenía antes, cuando ganaba campeonatos divisionales y de liga. Una vez, en 2005, los Astros se dieron el gusto de penetrar más allá o de pelear en una Serie Mundial. No la ganaron, pero McLane tuvo el placer de escenificarla en su propio estadio. Deja a sus empleados el premio de un anillo que representa un Campeonato de la Liga Nacional. Sin embargo, yo creo que se está integrando poco a poco un equipo joven y de gran energía y talento, que en un par de años tendría la posibilidad de llegar a los juegos postemporada. El Astro Brett Wallace, es el heredero de tres grandes
Por René Cárdenas
El año pasado, cuando el brioso gerente general del equipo de Houston Ed Wade inició el activo esfuerzo para renovar la sangre de los Astros con el objeto de formar un equipo de futuro, canjeó al jardinero Anthony Gose por Brett Wallace de los Pájaros Azules de Toronto. Ese cambio se efectuó el 29 de julio, inmediatamente después que los Atros enviaron al estelar lanzador Roy Owalt a los Filis de Filadelfia. A pesar de su corta carrera Wallace está consciente de lo que vale. Fue la pieza clave de tres sonados cambios para que al fin llegara al joven club de los Astros. Luego de haber sido la primera selección de los Cardenales en 2008, fue enviado a Oakland como parte del canje de Matt Holliday. Jugó un par de meses en sus ligas menores antes de ser enviado a Toronto como paso correspondiente al canje de Roy Halladay. Y por último llegó a Houston para reponer la plaza dejada por Oswalt, que como sabemos era lanzador insigne, pero así es el mundo del beisbol, se busca lo que se necesita de acuerdo a la estrategia trazada por los altos niveles directivos, y a veces resulta prudente canjear a un pelotero caro para lograr la estructura de menor costo total que se desea tener. Wade y sus lugartenientes tenían en las manos el resultado de las investigaciones del progreso de Wallace en el sistema de ligas menores. Un chamaco con promedio de bateo de .304 con 46 cuadrangulares y 160 carreras empujadas en 287 juegos, no era como para escaparse de los ojos observadores del prometedor equipo de Houston. Brett, fue movido por cuatro de las organizaciones donde militó. Jugó para seis equipos diferentes como ligaminorista en las últimas tres temporadas: Los Cardenales lo tuvieron de 2008 a 2009, los Atléticos de Oakland en 2009, Toronto en 2010 y los Astros también en 2010. Wallace, entró a jugar en las menores a la edad de 21 años, al igual que Lance Berkman, con quien muchos expertos lo comparan. A nivel colegial con la Universidad Estatal de Arizona ganó dos Triples Coronas: "A pesar de que eso ocurrió hace poco tiempo, casi lo tengo en el olvido", dijo Wallace. "Pero todo lo que hice fue con la ayuda de mis compañeros de equipo. Mis instructores son los responsables directos de mi progreso en la pelota. Por ellos estoy jugando ahora en las Ligas Mayores. Mi mejor deseo es de sobresalir en todo lo que se me asigne para que el equipo gane". Los Astros compraron el contrato de Wallace al equipo Round Rock el 31 de julio de 2010 para agregarlo a la lista oficial de 40 hombres por primera vez en su carrera. Wallace hereda una posición donde peloteros altamente distinguidos desfilaron una vez: Glenn Davis, Jeff Bagwell y Lance Berkman, un trío de jugadores espectaculares. Esos señores sembraron terror en la Liga Nacional con los bates más convulsivos en la historia de los Astros. Berkman, todavía hace lo mismo actualmente con los Cardenales de San Luís. Al momento de escribir esta nota, batea .350 con 11 cuadrangulares y 36 carreras impulsadas. Imagino que Brett tratará de ponerse las zapatillas de esos gigantes del beisbol. Personalmente creo que es un reto o un hueso duro de roer, pero a los 24 años de edad, con la fortaleza física de un acorazado naval y con la intensidad que despliega cada vez que camina hacia el plato, pronto, muy pronto inspirará temor a los lanzadores de la Liga Nacional y los espías de avanzada de los otros equipos, se darán a la tarea de tomar nota para comunicar y recomendar la forma de cómo combatirlo en el futuro. Pregunté a mi entrevistado acerca de cómo fue su experiencia el día de su debut en las Ligas Mayores y me contestó exactamente lo que dijo al ex interno de los Astros Connor Vogel: "Estaba apoderado de una nerviosidad indescriptible y, claro, muy emocionado también. Esta es una sensación que no se puede negar aunque uno quisiera. Traté de relajarme, pero no encontré modo. Confieso que el proceso fue harto difícil. Como era mi primer partido, mis compañeros de equipo hicieron de tripas corazón para darme un poco de ánimo desde la banca. Claro que después de mi primer viaje al plato logré calmarme un poco. Al final comprendí que este juego es igual a cualquier otro y entonces me sentí completamente tranquilo". Vale la pena aclarar que el debut de un pelotero en las Grandes Ligas, es algo que él recuerda con respeto el resto de su vida. Durante los entrenamientos primaverales Wallace hizo un trabajo encomiable y los expertos que lo vieron creen que tiene la etiqueta del pelotero joven que nada lo detendrá: "En las prácticas todo me salió bien porque no traté de imitar a nadie y procedí a entrenar de acuerdo a mis habilidades", dijo Brett. "Cuando bajé al terreno la primera vez me sentí con una gran soltura y me dije a mí mismo que me divertiría muchísimo. El beisbol no asusta cuando uno lo practica con confianza". La mayoría de los beisbolistas practican sólo una posición, pero otros experimentan la sensación de ver venir la pelota de ángulos diferentes: "Yo comencé como antesalista y así jugué dos temporadas en las ligas menores y el año pasado decidí jugar la primera base", explicó el novato". Cuando en las menores, Wallace, nunca pensó que jugaría para los Astros en las Mayores: "Cuando era niño mi sueño era de jugar en las Grandes Ligas, pero nunca imaginé hacerlo para equipo determinado", puntualizó con un tono de voz que irradiaba mucha sinceridad. Cuando el llamado de oro del equipo grande llega a oídos del novato en las menores, siempre ocurre en las más extrañas circunstancias, pero con Brett no fue así: "Yo estaba en Oklahoma City con el equipo Triple A completando una serie", dijo Wallace. "El gerente general Ed Wade me llamó personalmente para comunicarme el ascenso y yo me quedé prácticamente sin habla, pues no lo podía creer. Era el sueño de toda mi vida que se convertía en realidad. Quedé tan emocionado que comencé a llamar a todos mis amigos y mis familiares para comunicarles yo ya iba rumbo a Houston. Creo yo que ha sido el mejor momento de toda mi existencia". Cuando Wallace llegó por primera vez a la casa club de los Astros en el parque Minute Maid, inmediatamente se sintió confortable porque los peloteros le abrieron las puertas con sonrisas y felicitaciones de bienvenida al equipo grande. "Me sentí cómodo desde el primer instante que puse mis pies en los camerinos", afirmó Brett. "Inmediatamente comencé a hacer amigos y tuve cuidado de caer bien. Me sentí mejor aún cuando vi al receptor Jason Castro con quien jugué un verano cuando teníamos 14 o 15 años de edad. No me tomó mucho tiempo adaptarme al ambiente social ligamayorista". Una cosa es la casa club, donde se hacen amigos y se saluda a viejos conocidos, pero sentirse cómodo en el terreno de la acción, son otros cien pesos. "En la primera base me siento completamente tranquilo", manifestó Wallace. "Trabajé durísimo toda la temporada pasada para sentirme a gusto y el instructor Bobby Meacham me ve con muy buenos ojos". Por otra parte y porque las circunstancias así lo dictan, el equipo de los Astros continúa experimentando con dos torpederos, Ángel Sánchez y Clint Barmes. Mientras estos dos peloteros continúen en este proceso de evaluación, el hombre de la inicial Wallace, tendrá que lidiar con sus estilos y peculiaridades. "Estos dos peloteros son buenos y tiran bien la pelota", dijo Brett. "Claro que tienen ciertas tendencias muy propias y por ende tengo que hacer ajustes de adaptación inmediata. Ángel tira la pelota un poquito diferente que Clint. Barmes se desprende más rápido de la pelota y Sánchez la tira desde un ángulo más alto. En resumidas cuentas, no tengo queja alguna, porque los tiros llegan sin dificultad a mi área de captura". Los actuales números ofensivos de Brett no dejan que desear. Al momento de redactar esta nota, su promedio de bateo es de .318 con 3 cuadrangulares y 15 carreras empujadas. Esto indica que está viendo bien la pelota y su sincronización está en su punto. "El secreto es ver bien la trayectoria de la bola y uno sentirse cómodo", explicó Wallace. "Esto me permite estar sereno en el plato para batear contra los mejores lanzamientos". Todos los hombres que componen el cuadro interior en la alineación de los Astros fueron advertidos por el receptor Humberto Quintero que no se sorprendan y que estén atentos a sus tiros inesperados a sus respectivas bases. "Tal como tú lo dijiste. Humberto, me asustó las dos primeras semanas con tiros inesperados a primera base con intento de sorprender al corredor. Ahora tengo una ligera idea de la situación que usa para tirar y yo entonces hago los ajustes necesarios, pero poco a poco vengo acostumbrándome a su estilo e intensidad de juego. Creo que ya estamos en la misma onda". Pasarán los años y los aficionados continuarán comparando a Wallace con su antecesor Berkman. Antes de la temporada 2010, Wallace fue clasificado como el prospecto No. 27 por la publicación Baseball América. Berkman fue clasificado como No. 13 en 1999 y No. 37 en 2000. A la edad de 23 años, ambos Berkman y Wallace fueron llamados por los Astros y recibieron muy poca oportunidad para ver acción en la segunda parte de la temporada. Berkman and Wallace, tuvieron dificultades de ajustes para jugar a nivel de Liga Mayor. Nadie sabe si Wallace podrá hacer los mismos ajustes que hizo Berkman para sobresalir y ser una estrella de gran magnitud. Estoy seguro de que si lo hace, estaré escribiendo para ustedes muchas historias bonitas acerca de sus hazañas. Mientras tanto sigan buscando esta columna pues mi propósito es mantenerlos informados desde ángulos internos e interesantes. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. Los Dodgers no merecen lo que actualmente les ocurre Por René Cárdenas
Tengo casi un año de estar leyendo acerca de la tragicomedia que se ha venido desarrollando en Los Ángeles en lo que se refiere al divorcio de los dueños, Frank McCourt y Jamie McCourt. Al principio creí que apenas era una ligera desavenencia entre marido y mujer, pero entre más leo, más pena me da. Es un divorcio con todos los pitos y campanas y el toque hollywoodense que uno se pueda imaginar. Ah, pero eso es nada. El equipo de los Dodgers es el motivo de la discordia. El marido quiere ser el dueño y, la esposa, también. En California, las propiedades de una pareja se divide por partes iguales, o como se dice comúnmente, mita y mita a la hora de un divorcio. Sin ser experto, el sentido común me indica que en todo negocio tiene que haber alguien que lleve la voz cantante para que prospere o que una de las partes posea más del 50% de las acciones. En este caso, repito, las acciones están divididas por partes iguales. Eso me hace pensar en un equipo de beisbol que tenga dos dirigentes que actúen al mismo tiempo. Sería una locura, ¿no es cierto? Según lo que he captado leyendo el rotativo Los Ángeles Times, es que ambos, Frank y Jamie, usaron el fondo general del equipo, unos $120 millones para uso personal. Compra de propiedades carísimas y el corrido de una vida de millonarios extravagantes, algo así como un gasto de $100 mil lapas verdes en peinados. Los hijos con nombramientos fantasmas en la organización con salarios verdaderamente exagerados. La lista de desmanes es larga. En otras palabras, el equipo ha sido víctima de un mal manejo en lo que a finanzas se refiere. No me explico cómo McCourt pudo comprar el equipo a crédito. Tampoco comprendo cómo MLB aprobó dicha compra sabiendo que esta persona no contaba con suficiente dinero para operarlo. La semana pasada corrió el rumor que McCourt no tendría dinero para pagar la planilla de la segunda quincena de Mayo. El nuevo rumor es que sí tiene suficientes fondos para cumplir. La pregunta que algunos se hacen es que si tiene la plata para pagar la primera quincena de junio. Todo parece indicar que McCourt quiere que MLB apruebe un contrato de tres billones de dólares por los derechos de televisión que ofrece FOX para cubrir los juegos de las próximas 20 temporadas. FOX adelantaría a McCourt $300 millones para resolver todos los problemas de finanzas. Hasta el momento no se sabe porqué el Comisionado Bud Selig se niega a dar la aprobación. Yo imagino que tendrá sus razones. Varios equipos de las Grandes Ligas han sido ayudados con dinero por MLB. Todos conocemos que los Mets están sufriendo profundos problemas económicos y MLB los está tratando con guantes de seda, pero el tratamiento con respecto a McCourt parece ser diferente. MLB consiste de la partición de 30 equipos. Esto quiere decir que si un club enfrenta problemas económicos, los otros 29 tienen que aportar dinero para cubrir necesidades. Me da la mala espina que estos 29, no tienen deseo de cubrir las de McCourt. Si MLB quita el equipo a McCourt y lo vende para pagar todas las deudas, el precio sería menor que si la familia lo vendiera. Esa es la razón por la que la señora McCourt quiere que se venda pronto. Todo parece indicar que un juez de Los Ángeles, decidirá el 22 de junio acerca de esta venta. Mientras tanto, la organización azul sigue siendo el hazmerreír del beisbol en la Liga Nacional. Para desdicha del equipo, un aficionado de los Gigantes de San Francisco, fue agredido por un par de fanáticos de los Dodgers en la plaza de estacionamiento de Dodger Stadium y la persona continúa en malas condiciones en un hospital de San Francisco. He ahí una demanda que McCourt tiene que resolver, especialmente porque meses antes, para ahorrar gastos, el estacionamiento dejó de tener un jefe supervisor. Peter O´Malley vendió el equipo de los Dodgers como una sola entidad a FOX y, más tarde, McCourt lo compró igual, pero por razones de su propia conveniencia, dividió el paquete. El club de Los Dodgers es una entidad y la plaza de estacionamiento es otra. Últimamente los aficionados en Dodgers Stadium están viendo inusitados movimientos de un sinnúmero de vehículos de la policía en la plaza de estacionamiento. Los Dodgers tienen que pagar todo ese servicio a la policía. Una persona no autorizada para hablar a nombre del equipo, me dijo que el club está pagando de $80 mil a $100 dólares por juego por todo este servicio. Ojala sea cierto el rumor que McCourt tiene la plata para cubrir esta quincena del mes. Y ojala tenga suficientes fondos para pagar la primera quincena de junio. De esta manera, los aficionados dejarían de preguntar a los Dodges que si recibirían pago al final de este mes. La nobleza de Humberto Quintero es una realidad
Por René Cárdenas
No importa el estado de ánimo del equipo en general, ya sea que haya ganado haciéndose de tripas corazón o que haya perdido estrepitosamente. No importa que Humberto haya conectado cuatro imparables o se haya ponchado cuatro veces; el venezolano cuando está feliz es el mismo hombre que cuando su rendimiento en el juego fue adverso. Esto indica que es una persona estable, positiva y con actitud ganadora. A través de los años hemos palpado personalmente el crecimiento integral de Humberto como jugador profesional de beisbol. Es verdaderamente un hombre de buen carácter, de un temple que da envidia, y este es el tipo de jugador que al dueño Drayton McLane le encanta tener en su equipo. Humberto es sociable por naturaleza y se proyecta como una persona amistosa ante los que le rodean e invita a la conversación plena de variados comentarios. Para nosotros los redactores de beisbol que siempre andamos en persecución de los nuevos ángulos para transmitirlos a los aficionados que no tienen acceso a los jugadores, es un placer conversar con ligamayoristas del tipo de Quintero. Con él, siempre nos sentimos bienvenidos y cuando las cosas no andan bien no culpa a nadie por sus frustraciones o las del equipo. Entre los veteranos y jóvenes jugadores de los Astros, Quintero es una especie de confesor. Muchos llegan a él con sus problemas y esperanzas. Me inclino a creer que es el único Astro que consume sus propias lágrimas en silencio y también soy del parecer que se confiesa directamente con el Creador. Detrás de toda esa cultura y sinceridad, existe un jugador de beisbol que es admirado dentro y fuera del terreno. Nunca dice no a los Astros cuando desean usarlo para servicios a la comunidad. Es amigo de la niñez, nunca niega firmar un autógrafo y tal como los niños exploradores, siempre está dispuesto a cooperar. En todo este proceso, Humberto aprende a ser un mejor hombre y un mejor jugador todos los días. En otras palabras es un caballero probo de una suave personalidad. Lleva 15 años de ser beisbolista profesional; de ellos ha visto acción en las Ligas Mayores un total de nueve. Pero fue hasta la campaña pasada que tuvo más de 170 turnos al bate y no fue enviado al sistema de ligas menores. Esto significa que hizo méritos suficientes para permanecer en la planilla del equipo. Sin embargo, es probable que el golpe más fuerte que recibió fue cuando los Astros, en busca de soluciones inmediatas, contrataron los servicios del receptor veterano Iván Rodríguez en 2009. No solamente fue un golpe fuerte, yo diría que fue un golpe bajo propinado por las circunstancias porque así es el beisbol, y entonces me pregunto, ¿Cómo pudo mantener la fe de algún día establecerse como titular en la receptoría de los Astros? No me pude contener y se lo pregunté directamente a Humberto, y me respondió con un tono humilde y a la vez sentimental: "Mira, yo pienso que la fe es lo último que se pierde en la vida". "También creo que Dios me ha brindado muchas oportunidades y a estas alturas doy gracias a mi esposa e hijos por creer en mí y respaldarme en los momentos de alegría y en los angustiosos. Ese apoyo es un tesoro para mi diario vivir. Esto me permite seguir adelante para con paciencia seguir aprendiendo cosas nuevas". Dice el equipo venezolano "Águilas de Zulia" de la liga de beisbol invernal que le gustaría que Humberto regresara a jugar en la temporada de 2011-2012. Entonces le pregunté que si los Astros se lo permitieran o si no llegara a tener suficientes turnos al bate este año en Houston, dejaría de pasar los inviernos en Pearland para ir a jugar al terruño. "La verdad es que quisiera regresar a mi tierra a jugar pelota de invierno", dijo Quintero con una mirada al infinito como tratando de recrear una escena retrospectiva de sus tiempos juveniles en su querido Maracaibo. "No importa los turnos que tenga, pero si me cambian yo iría a jugar otra vez con Las Águilas. Creo que eso me ayudaría. Parece mentira pero no he regresado en años. En realidad todo depende de lo que pase aquí en Houston". Q, tiene fama de ser un receptor defensivo. Creyendo que sería interesante averiguar si en el comienzo de su carrera se concentraba más en la defensa que en el bateo, se lo pregunté y el venezolano me dijo: "Siempre. Toda mi vida me he concentrado en la defensa más que en el bateo. Para mí, el bateo es una extra aunque sé que en los últimos años he mejorado mucho y creo que seguiré así". Entre los receptores de los Astros, Quintero ha tenido la distinción de tirar recio a las bases en busca de sorprender a los presuntos robadores de bases. También tira de cuclillas a la intermedia, atributo que no se ve con frecuencia en el beisbol de ahora. Además de eso maneja muy bien a los lanzadores y muchos se preguntan cuál es el secreto de tanta habilidad. "Yo creo que esto se debe a la excelente comunicación que mantengo constantemente con los lanzadores", afirmó Humberto. "Es así porque los serpentineros depositan su confianza en mí cuando pido los lanzamientos. Yo creo que esa es la clave para que yo sea un buen conductor de juegos". Una cualidad natural y especial de Quintero es la de cultivar la amistad entre sus compañeros de equipo. "Siempre he sido así con todo el mundo", dijo Q con un rostro de satisfacción. "En mi corazón no existe el rencor ni la envidia; con todos los jugadores cultivo una relación de mucha amistad, confianza y buen humor". Al principio de los entrenamientos primaverales se sabía que Jason Castro sería el receptor titular del club, pero el joven se lesionó y, ahora, de facto, Q es el regular y hasta el momento ha trabajado la mayoría de los juegos. "Sobre esto, doy gracias a Dios y al dirigente Brad Mills por la oportunidad para demostrar que yo puedo hacer el trabajo toda la temporada", dijo el receptor. "Lo único que queda es esperar el próximo año que Castro regrese para ver lo que pasa". Mientras tanto Quintero y J.R. Towless producen bien en el plato. La combinación y esfuerzo de ambos es digna de encomio. "Tenemos suerte que a los dos nos va bien en lo que va de la campaña. Esto es bueno para el equipo". Tan buena ha sido la combinación en bateo que los dos receptores encabezaron las Ligas Mayores en abril. "Yo creo que eso se debe al intenso trabajo diario que nos impusimos y la estrategia de batear hacia el lado contrario", explicó Quintero. Yo estoy bajo la impresión que Q ha hecho algunos ajustes al giro de su bate para chocar la pelota para que esta tenga ojos y encuentre la tierra de nadie. "Mira, de verdad, yo pienso que he trabajado más con mis manos que con mi cuerpo", dijo Humberto como el hombre que celosamente guarda un secreto. El trabajo a conciencia que hace Quintero para conducir a los lanzadores no es solamente con los jóvenes, también ayuda a los veteranos como al as de los abridores de Houston Brett Mayers. En dos temporadas lo ha ayudado muchísimo, tanto que el ex Fili, luce confortable y optimista en el montículo. Brett ha lanzado por lo menos seis entradas en cada una de sus seis aperturas este año y lleva 4 salidas de calidad al momento de hacer esta nota. Algo deben estar haciendo para que haya tanta afinidad y buen rendimiento. "Mira, Brett es un lanzador de mucha experiencia en las Mayores", dijo Quintero. "Sabe lanzar, ha aprendido mucho aquí y no tiene temor de hacer todos los lanzamientos de su repertorio. Yo sé lo que a él le gusta lanzar en algunas situaciones del juego y yo se lo sugiero. Esto lo hace sentir confortable". El equipo de Houston está repleto de serpentineros jóvenes y por ende, Quintero tiene las manos llenas. Imagino que está trabajando tiempo completo para encaminarlos. "Esa es una realidad que no se puede negar. No nos queda más que ayudarles para que adquieran la experiencia necesaria que los mantendría en las Mayores. El instructor de lanzadores Brad Arnsberg, trabaja intensamente con ellos y yo pongo mi granito de arena", dijo Q antes de reanudar su actividad necesaria antes del juego. Agradezco las sugerencias del historiador de beisbol y ex narrador de los Dodgers Tito Rondón para la redacción de esta nota. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro de la BBWAA. Nelson Figueroa y la importancia de ser el quinto abridor
Por René Cárdenas
"Ser un quinto abridor es como imitar un poco a los Wallendas, la famosa familia de equilibristas. Si te inclinas un poco a un lado te caes, y lo mismo al otro. El quinto abridor, sobre todo en el mes de abril, es lo que se llamaba antes (en aquellos dorados tiempos en que la rotación de abridores consistía de cuatro lanzadores, “el abridor ocasional y relevista largo”. Es lo mismo que el sexto abridor el resto de la campaña. Por algo el quinto abridor en las Mayores promedia una efectividad 14 por ciento más alta que el resto del grupo. Y solamente uno, que yo sepa, ha logrado ser un gran ganador, Storm Davis en 1989 con Oakland, cuando tuvo marca de 19-7, y su compañero Dave Stewart lo declaró “el mejor quinto abridor de la historia”. Pero fue suerte más que nada, opinaron los entendidos", terminó diciendo Tito. Luego de hablar con Rondón, decidí contactar al actual arquitecto de los nuevos Astros, Ed Wade, que dicho sea de paso da la impresión que como diversión, además del paracaidismo, practica algo perteneciente o relativo al maquiavelismo en las altas esferas del beisbol, donde un gerente general trata de tragarse a otro a la hora de los canjes y del arte de proteger. disimular o esconder a peloteros de futuro que intentan hacer pasar por desapercibidos. Un caso en referencia es el del lanzador derecho de Nicaragua, Wilton López, a quién Wade, como por arte de magia, arrebató a los Padres de San Diego vía peloteros transferibles o waivers. Los Padres siguen secándose las lágrimas de los ojos y por ello dos de sus ejecutivos quedaron muy mal parados en abril de 2009. En esta oportunidad me voy a referir al lanzador derecho Nelson Figueroa, a quien los Astros decidieron seleccionar pocos días antes del juego inaugural de la campaña, para que ocupara el quinto puesto en la rotación de sus abridores. La varita mágica de Wade había entrado en acción el 21 de julio de 2010, cuando arrebató de los Filis de Filadelfia y por la misma vía de transferibles, al serpentinero Figueroa, personaje que me ocupa ahora. Nelson nació el 18 de mayo de 1974 en Brooklyn, Nueva York e hizo su primera aparición con los Astros el 23 de julio. Abrió 10 juegos y fue relevista en 8. Permitió 28 carreras en 67 entradas; 24 fueron limpias para un promedio de efectividad de 3.22. Como casi todos los lanzadores, Nelson usa cuatro lanzamientos básicos: la recta de velocidad, la deslizadora (slider), la curva y el cambio. Los dos primeros los tira en la escala del uno al diez, un poco más arriba de cinco. Los rompientes no son de gran calibre, pero los usa inteligentemente para complementar su arsenal y para sorprender o confundir al bateador. Básicamente, Figuero trabaja mucho con la bola rápida de cuatro costuras. Si no me equivoco, su estrategia es lanzar su bola rápida que es una mezcla de recta con la deslizadora y, claro, esta última la tira cuando quiere ser agresivo. Es un artífice para mezclar sus curvas con el cambio de velocidad. También tira otros dos tipos de rectas, similares a la primera que describí, pero con una ligera diferencia de movimiento. Definitivamente no es un serpentinero que tira duro; su velocidad oscila en la parte alta de los 80, con muy pocos lanzamientos en los 90. La especialidad de sus rectas es que tienen la tendencia de buscar hacia abajo. Los movimientos diferentes de sus rectas provocan que los bateadores bateen muchos fouls. Los aficionados en el parque disfrutarán de su gran control, porque tira sus cuatro lanzamientos consistentemente como strikes, sin embargo paga el precio de algunas bases por bolas. Otorgó 25 el año pasado y ponchó a 58 en 67 episodios. Me inclino a creer que los Astros se sacaron la lotería al obtener por la vía fácil a un abridor, especialmente que el destinado a ese puesto, el venezolano-dominicano Felipe Paulino, nunca se recuperó de sus dolencias y cada uno de sus frecuentes viajes a la enfermería causó dolores de cabeza a toda la organización. Creo que un contrato garantizado hace algo a las emociones de un beisbolista: "Al respecto, uno se siente más cómodo y más tranquilo", dijo Figueroa. "Antes yo luchaba para demostrar al equipo en general que yo podía hacer el trabajo en las Mayores. Se hacía difícil porque pasaba dos meses con el equipo grande y después dos meses en las menores y, esa constante ida y venida imposibilitaba una buena demostración de mi habilidad". Esos cambios tan frecuentes también causaban problemas emocionales a su familia. Ahora con un mínimo de 30 aperturas garantizadas, Figui, podría ser un lanzador de mejor rendimiento. Le pregunté que si alguna vez se imaginó recibir un contrato garantizado: "Sí, hace unos diez años lo imaginé", respondió Nelson con una sonrisa sarcástica que yo acompañé. "Creí que serían solamente cinco años en las menores, pero no fue así. Ahora me siento tan feliz como un niño y puedo concentrarme en mi trabajo para mejorar cada vez. Esto me permite establecer metas de una vez por todas". En mi concepto, Figueroa, tiene un sólido repertorio, pero no ha podido consolidarlo. Quizá el instructor de lanzadores Brad Arnsberg pueda ser el hombre que lo ponga en el camino para la renovación de su carrera. Uno de los personajes que más respalda a Figueroa es Wade. El gerente general tiene la esperanza que el lanzador haga el trabajo encomendado. "Creemos vehementemente que Figueroa tiene la habilidad para ser el quinto abridor de la rotación y la fortaleza para lanzar de cinco a seis entradas en cada una de sus salidas", puntualizó Ed. Los Astros no solo se basaron en los buenos números del año pasado para firmar a Figueroa, también tomaron en cuenta otros elementos: "Creo que consideraron que yo puedo ser uno de los líderes entre tantos jóvenes en la casa club" afirmó el lanzador. "Algunos de habla hispana tienen pena de hablar español, no saben cómo comportarse en las Mayores y yo puedo ayudar con eso. Wilton López, por ejemplo, tuvo un buen año en el terreno, pero fuera del estadio enfrentó muchos problemas por su inglés limitado. La vida es difícil, pues hay otras cosas más difíciles que la pelota. El beisbol no cambia; del plato a la primera base son 90 pies, etcétera. El año pasado demostré esas extras; hice mi trabajo y ayudé a los novatos". Desde hace un año los Astros se dieron a la tarea de buscar al quinto abridor con los atributos necesarios y sería interesante saber si ya están satisfechos con la selección. "Básicamente lo que uno busca en el quinto abridor es el hombre que mantenga al equipo en el juego con la oportunidad para que se fabriquen carreras, con el objeto de entregar más adelante el destino del juego a los relevistas, explicó Wade. "Figui, hizo un trabajo muy bueno para nosotros el año pasado, después que lo obtuvimos del grupo de transferibles de los Filis de Filadelfia. Debo agregar que alguna vez, si las cosas van bien, podría no abrir y, entonces, lo usaríamos como relevista con la idea de que nos dé un par de entradas sólidas". Además de ser un lanzador astuto y acucioso, Figui, conoce a fondo la diversidad de los que componen el club. "En este equipo yo puedo identificarme con todos los grupos", explicó el pelotero. "El grupo de hispanohablantes, el de habla inglesa y el afroamericano. Con cualquiera yo aparezco como uno de ellos. Ellos me entienden y yo los entiendo y pueden contar conmigo. Les ayudo en el manejo de sus computadoras y en la forma de experimentar con un nuevo lanzamiento. En esta capacidad yo quiero ser uno de los líderes". Este equipo es diferente porque tiene una particularidad interesante. Cuando se anda en gira, todos los jugadores de habla hispana salen a comer juntos. Permanecen unidos a toda hora y en todas las situaciones. En otras palabras, tratan de imitar la disciplina de un batallón militar. La edad promedio de la lista de 25 peloteros de los Astros es de 28.3. Figueroa es el de más edad, 36. Aneury Rodríguez es el más joven, 23. Hay 10 jugadores de más de 30 o más, y 15 con menos de 30. Figui parece tener todavía mucho que dar y los Astros están esperanzados que así será y que les va a ayudar grandemente a controlar a los oponentes en el terreno de juego. En estos días he escrito más de dos mil palabras acerca de Figueroa, pero ¿qué pasaría si en un dado caso falla en su intento? ¿Tienen los Astros a quien recurrir? ¿Tienen un plan B? Los años de Figueroa en el beisbol han sido muy coloridos. Jugó con el equipo Long Island Ducks de la Liga Independiente de Nueva York. En 2007, cuando los Marineros de Seattle lo dejaron libre, Figui tomó rumbo Sur y jugó con los Dorados de Chihuahua en México con el objeto de abrir y terminar juegos aunque le costara hacer 150 lanzamientos por partido. La idea fue demostrar que podía regresar a las Mayores. Según sus propias palabras, su estadía en México fue un sueño hecho realidad. En la quinta entrada de un partido, la cosa se puso fea y, el dirigente Francisco "Paquín" Estrada llegó al montículo a sustituirlo, pero antes que abriera la boca, Figui, le preguntó. --¿Tienes un mejor relevista que yo? Demás está decir que Paquín Estrada dio las media vuelta hacia la cueva y Figueroa lanzó 10 entradas, hizo 153 lanzamientos y ganó el partido. Ese es el temple, la actitud y la astucia del quinto abridor de los Astros, Nelson Figueroa. A principios de este mes de mayo, Figueroa entró a servir en la segunda etapa del diseño porque no tuvo suerte de mantener la posición de quinto abridor. Mills lo insertó en el grupo de relevistas donde se cree será súper efectivo. Por esta temporada, Nelson devenga $900,000 dólares y, este año los Astros tienen una nómina de pago de $80,669.000. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro de la BBWAA. Ángel Sánchez pelea el campo corto contra Clint Barmes Por René Cárdenas
La carrera profesional de Sánchez en el beisbol organizado empezó con los Reales de la Costa del Golfo en 2001 y 2002. El 18 de noviembre de 2005 el equipo grande compró su contrato con el objeto de protegerlo de la famosa Regla 5. En ese entonces, la publicación Baseball América lo clasificó como el mejor jugador de cuadro en el sistema de ligas menores de la organización de Kansas City. Nunca se sabe cuándo puede presentarse una oportunidad maravillosa. El 20 de septiembre, cuando Andrés Blanco se lesionó, Sánchez fue ascendido al equipo de Liga Mayor e hizo su debut en las Mayores el 23 de septiembre contra los Tigres de Detroit. Disparó su primer imparable tres días más tarde contra los Gemelos de Minnesota. Sánchez no pudo jugar la campaña de 2007 debido a una lesión sufrida en el codo derecho que resultó en una intervención quirúrgica conocida como Como la temporada 2011 está joven, me limito a mencionar cortos períodos de lucidez que Sánchez ha disfrutado con los Astros. Tomé estas estadísticas de la publicación diaria que recibo del equipo 1) Jugó el campo corto como titular en los primeros 21 partidos. Esos cortos destellos de su rendimiento dicen mucho de un pelotero que está en el umbral de una carrera que podría estar marcándole el inicio de un futuro brillante. Ángel no es el tipo de jugador que se despliega en el campo corto con estilo y acrobacias para impresionar. Nada de eso pasa por su mente. En cambio, procede diligentemente a defender su territorio a máxima capacidad y a tirar a la base que corresponde sin pensarlo dos veces. Esa presencia mental y agilidad física, nutrida con la seguridad que internamente siente, le hacen positivamente diferente. Las manos rápidas de Sánchez y su colocación de acuerdo al tipo de bateador que el equipo enfrenta, le ayuda a eliminar a innumerables bateadores veloces en primera base. Esto lo hace productivamente efectivo. "De acuerdo a la jugada me coloco donde yo creo que puede venir el batazo, pero también recibo ayuda de la banca", explicó el torpedero. El equipo entregó la responsabilidad de la segunda base a Bill Hall y a sus 10 años de experiencia de ligamayorista y, Sánchez es el complemento para la realización de la doble matanza que es el mejor apoyo en la defensa con que puede contar un lanzador. Como este dúo está en el proceso de desarrollar una combinación de acoplamiento con precisión, se espera que en el futuro no lejano llegue a jugar con el aplomo que da la experiencia del trabajo en dúo. Para ello es necesario que Sánchez haga los ajustes convenientes. Creo que le será fácil lograrlo pues tiene la actitud apropiada y un compañero de fórmula que se las sabe todas. No hay duda, Ángel, tiene todas las de ganar. "Billy yo, hemos trabajado durísimo durante las prácticas", dijo Sánchez. "Creo que a estas alturas de la temporada, nos sentimos muy bien para efectuar la doble matanza". Se debe recordar que en el invierno, cuando los Astros estaban en el proceso de confeccionar el equipo para la temporada 2011, Sánchez fue considerado como jugador de reserva. Esto fue así porque el 18 de noviembre de 2010, los Astros completaron un canje con los Rockies de Colorado. Enviaron al lanzador Felipe Paulino a cambio del jugador de cuadro Clint Barmes. Barmes tiene 32 años de edad y me inclino a creer que su inclusión a la lista del equipo no es un parche de larga duración en el puesto. Es conocido por su habilidad de manejar el guante, .996. Se poncha con frecuencia (el 17.3 por ciento de su carrera), pero tiene la capacidad de volarse la cerca de vez en cuando. Fue, pues, una adquisición adecuada, más barata ($3.925M) que otras opciones disponibles entonces en el mercado libre. Lo que no se sabe aún es que si podría jugar el campo corto a tiempo completo. Como dice el columnista borinqueñoTony Menéndez, "el tiempo lo dirá". El analista radial de los Astros Alex Treviño, es del parecer que la situación de Barmes es parecida a la del antesalista Pedro Féliz. Pedro llegó, jugó, no pudo con el paquete y lo pusieron de patitas en la calle. Barmes tiene que demostrar lo contrario y, ahora comparado obligatoriamente con Sánchez que está haciéndolo bien en bateo .267 contra zurdos y, .293 contra derechos. Por otra parte los números de Ángel a la defensiva también son buenos, .978. La batalla será interesante y Ángel lleva la ventaja por dos razones: es más joven (27) y este es su segundo año vistiendo el uniforme de Houston. Cuándo un pelotero llega al estadio, lo primero que hace es pasar por la pared donde está puesta la tarjeta de la alineación con la esperanza de ver su nombre incluido para el juego del día. Desde ese instante hace sus preparativos para el resto de la noche. Si no aparece su nombre, se siente más relajado durante las actividades pre juego y la adrenalina no le fluye con tanta intensidad, pero en un rincón de su cerebro, siente una espinita clavada hasta en lo más profundo, aunque en aquellos con actitud optimista y positiva, existe también la esperanza de que algo pueda pasar en el transcurso del juego que pueda darles la oportunidad de entrar al terreno. Cuando su nombre aparece en la lista, entonces el resto del tiempo es un mundo completamente diferente pues de entrada se siente feliz de ser parte del esfuerzo de la noche; en otras palabras no hay espinita alguna que moleste. Si es un jugador de posición que conectó un imparable en el partido anterior, su esperanza es de continuar bateando a la tierra de nadie para seguir con la racha. "Yo siempre miro la tarjeta", puntualizó Sánchez. "Me alegro muchísimo cuando veo mi nombre porque siempre quiero ser jugador regular y eso me ayuda, me causa alegría". Al momento de escribir esta nota, Ángel ha participado como titular en todos los partidos de los Astros este año. Sánchez como torpedero de los Astros mejora todos los días en todas las formas, especialmente en la solidificación de su propia confianza. No importa contra qué equipo se juegue, para él todos son iguales con 9 hombres tendidos en el terreno. "Yo te aseguro que eso se debe a la consistencia", manifestó haciendo énfasis en ese elemento. "Como uno nunca termina de aprender en las Ligas Mayores, hay que practicar fuerte y a conciencia. De eso uno no se puede escapar si se desea tener éxito continuo". Los aficionados y los Astros han tomado nota que Sánchez está haciendo contacto sólido que es su clave para mantener el puesto. "En primer lugar estoy viendo bien la bola y la sincronización del momento me permite batearla con fuerza para atravesar la línea defensiva del cuadro", dijo el torpedero con una ligera sonrisa. "También trato de adivinar qué lanzamiento viene para hacer los ajustes propios". En resumen, si Sánchez sigue chocando la bola con la habilidad que tiene y la suerte que le acompaña, será un hueso duro para que Barmes u otro lo quite del campo corto en definitiva. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro de la Los Cardenales con el ex Astro Lance Berkman
Por René Cárdenas
Con un promedio de bateo que cifra en.377, con 6 palos de vuelta entera, 15 carreras empujadas y como cuarto bate, los Astros darían el brazo derecho para tenerlo de nuevo en la primera base, pero el dinero que se necesita para mantener un pelotero de ese calibre en Houston, ya no existe. Los Pajaritos Rojos tienen la plata y el siempre bien ponderado Lance les defiende la primera base mientras reparte palo a diestra y siniestra a todos los serpentineros de la Liga Nacional. Fue un sentimiento raro el que se apoderó del público presente cuando en la segunda entrada, Lance salió caminando lentamente de la madriguera con dirección al plato para su primer turno al bate contra sus ex compañeros. La afición se puso de pie y rindió una sentimental salva de aplausos. El momento me recordó cuando un público frenético de entusiasmo le aplaudió con el mismo placer durante su primera aparición en la única participación de Houston en la Serie Mundial. Berkman, ni corto ni perezoso devolvió un lanzamiento del novato Bud Norris en forma de cañonazo para el primer imparable del partido. Desde ese momento, el público dejó de aplaudirlo. El recibimiento de Lance como Cardenal no se pareció del todo al que la afición de Houston propinó al jardinero puertorriqueño Carlos Beltrán cuando éste en 2005 no firmó un contrato de $100 millones con los Astros para firmar uno de $110M con los Mets. El rugir de la multitud de esa noche, sigue tronando en mis oídos. Los Astros canjearon a Berkman a los Yankees de Nueva York el 31 de julio del año pasado. Más tarde, el 5 de diciembre de 2010, Lance firmó con los Cardenales de San Luis en calidad de agente libre. Ha conectado 822 imparables en 2698 turnos para un promedio global de .305. Actualmente disfruta de una racha de 6 juegos bateando indiscutibles. Según el vaticinio de la publicación Sport Illustrated, los Cardenales deberán terminar en el cuarto lugar de la División Central, atrás de los Rojos de Cincinnati, los Cerveceros de Milwaukee y los Cachorros de Chicago, en ese orden. Yo soy del parecer que los Cardenales ganarán el banderín de este grupo por tres razones importantes: Lance Berkman, Albert Pujols y Matt Holliday y, también creo que terminarán bateando arriba de .300. Hoy bajé al terreno para visitar la casa club de los Astros con el objeto de efectuar una entrevista con el candente torpedero Ángel Sanchez, que en estos momentos aparece como uno de los mejores bateadores del equipo con un promedio de .291. En el camino encontré al serpentinero nicaraguense Wilton López que está en la lista de enfermos. Me dijo que ya está en buenas condiciones esperando que se cumpla el plazo para que lo activen de nuevo. Los sucesos prósperos y adversos de Humberto Quintero Por René Cárdenas
Por una razón u otra, los que se dedican a jugar esa no envidiada posición son escasos y los pocos que lo hacen no tienen los atributos necesarios. Lo primero que se busca en las ligas mayores es el lanzador y, después el receptor, pero los prospectos de los que juegan detrás del plato prácticamente brillan por su ausencia. Los jóvenes atletas no sueñan pasar años y años en cuclillas. La posición es importante y, el que llega a dominarla, la convierte en una mina de oro. Durante la campaña de 2008, apareció en el horizonte un indicio que estaba destinado a convertirse en realidad y a quizá resolver el problema eterno de la receptoría. El alto mando de los Astros, al fin dispuesto a inyectar buena sangre al sistema de ligas menores, seleccionó al receptor Jason Castro en la primera ronda del reclutamiento de junio y lo firmaron. La realidad es que los Astros en busca de soluciones inmediatas que al fin no dieron resultados por más esfuerzos que se hicieron, efectuaron un giro de 180 grados al comenzar a prestar más atención a los jugadores del futuro. Así fue como Castro se convirtió en el prospecto número uno de la organización. Desde el momento que estampó su firma a sabiendas de lo que el destino le tenía preparado, Jason se dio a la tarea de prepararse concienzudamente en las menores para luego tomar las riendas de la receptoría con el equipo grande. Todo estaba saliendo a pedir de boca; pero un día del entrenamiento primaveral, sufrió un accidente en el terreno de juego que lo puso en el quirófano y en un programa de recuperación de cinco meses. Si todo sale bien, Jason podría ver acción en septiembre. El equipo había sido víctima de un golpe bajo. ¿Qué pasó entonces? Los Astros volvieron a recurrir al hombre de siempre, al estable venezolano Humberto Quintero que lleva 7 años esperando pacientemente para ser el titular de una vez por todas. Pero entre usted y yo, esta situación se ha repetido varias veces. ¿Por qué se repite? Simplemente porque el bateo global de Humberto es de .232 como ligamayorista. El desfile de receptores desde 2005 ha sido interminable mientras Humberto sigue sentado en la cueva esperando por la gran oportunidad. "Mira, recuerdo a Raúl Chávez, Brad Ausmus, Chris Coast, Kevin Cash, Iván Rodríguez, J.R. Towles y finalmente Jason Castro. Claro que siento pena por su lesión en Florida", recalcó el pelotero. "Brad Ausmus, me enseñó mucho el arte de ser receptor". A estas alturas, ¿cómo Humberto mira su carrera? "Yo pienso que en los últimos tres y cuatro años he tenido más oportunidad de jugar y agradezco la oportunidad que me han brindado los Astros", dijo el receptor. "Y ahora estoy contento porque el dirigente Brad Mills me está usando mucho". En 2010, Humberto bateó .234 en 265 turnos y ahora tiene en mente ser más agresivo: "Mira, yo pienso que si", afirmó el receptor. "Pues como ahora me están dando más oportunidad de jugar, estaré más relajado y con el favor de Dios mejoraré esos números. Desde que comenzó el entrenamiento he tratado de establecerme como un bateador consistente". La historia de la receptoría de los Astros no tiene mucho que contar, pero hay una anécdota simpatiquísima cuando aún eran los Colts .45s: Recuerdo que en 1963 se apareció un sargento del ejército en Colt Stadium y dijo al equipo que su hijo no tenía mucho porvenir en otros campos de la vida, pero que era grande, fornido, agresivo y jugaba de receptor. Que lo probaran. Los Colts ni cortos ni perezosos lo probaron y lo firmaron como aficionado agente libre. Jugó 11 años en las mayores, 6 con los Astros, 3 con los Expos, uno con Toronto y uno con Filadelfia. John Bateman tenía buen brazo y bloqueaba el plato como un tanque, pero la triste realidad fue que nunca bateó. Su promedio global fue de .230. En la actualidad hay muchos receptores con los atributos físicos de Bateman, pero con la misma deficiencia en bateo. Hasta el momento, Houston no ha tenido un receptor que haya bateado .280 ni siquiera Ausmus. Como en todas las cosas de la vida, las relaciones humanas son importantísimas, especialmente en la de los peloteros donde hay tantos egos diferentes. “Tengo una magnífica relación familiar con los lanzadores que son con los que siempre estoy en contacto durante la acción”, puntualizó Humberto. “Conversamos y nos divertimos mucho, nos relajamos y pasamos muy buen tiempo cambiando impresiones. Estoy orgulloso de mis relaciones con todos los peloteros del equipo”. J.R. Towless es el receptor de reserva que comparte algunos de los juegos con Q, como le dicen sus compañeros. Soy de la opinión que los Astros no tienen la certeza de lo que ocurrirá con él. Al respecto, Quintero, nos brinda su opinión: "Mira, yo pienso que ya tiene un poquito de experiencia, pues ha estado con el equipo dos años que lo hacen calificar como un receptor de Liga Mayor. Entre más juegos vea, más aprenderá". Humberto se muestra como pelotero agresivo, especialmente en la defensiva del equipo. Ya todos los jugadores del cuadro están pre-avisados del plan que tiene. Esto es para que no se sorprendan porque Q, como en el pasado, estará tirando a las bases para fulminar a los corredores y, para que esto salga bien y no hacer el ridículo, los defensores del cuadro tienen que estar alertas, especialmente el torpedero Ángel Sánchez y el hombre nuevo en la intermedia, Bill Hall. Este es uno de los secretos de Quintero para continuar como el paño de lágrimas de los Astros. "Yo disfruto lo indecible cuando veo que Quintero tira a las bases con el intento de sorprender a los corredores", dijo el dirigente Mills. No hay muchos receptores entre los 30 equipos que se arriesguen a efectuar tiros comprometidos de esta naturaleza al estilo de Q. Antes de comenzar la temporada, Q, especificó que tirará a las bases sin importar hacia donde venga o qué tipo de lanzamiento sea. Como esta jugada es repentina e instantánea, el aficionado debe estar atento para no perderla. Los Astros, inteligentemente evitaron entrar a la disputa de mediación salarial con Quintero que durante el año anterior estableció marca personal de juegos (88) y también logró superar otras marcas. Finalmente le otorgaron un contrato de un año por $1 millón de dólares. No hay que olvidar que Humberto estaba destinado a ser receptor de reserva con la responsabilidad de un par de juegos a la semana. La meta de Q este año es la de mejorar su bateo y el número de carreras empujadas. No se sorprenda si este bateador derecho comienza a batear hacía el jardín derecho y que reaccione cuando los lanzamientos sean pegados al cuerpo. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros de Houston y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com. Es miembro de la BBWAA. Los Astros valen mucho menos que los Patirrojos – Everth Cabrera en el círculo de espera Por René Cárdenas
En lo que va de la joven temporada es cierto que lo están haciendo ligeramente mejor que los Patirrojos de Boston que es un equipo que vale $163,822,475 millones. En este año Houston tiene invertido en el grupo de 2011 apenas $76,969,000 millones, pero decir que es un equipo joven no es consolación para justificar el estado lamentable en que se encuentran. En el pasado hubo jóvenes que lo hicieron bien desde el principio. Escuchando a diario las contestaciones del dirigente Brad Mills he aprendido que es todo un diplomático para defender lo indefendible y para proteger toda la ineptitud de sus jugadores por ser faltos de experiencia. Para él no hay pelotero malo ni falto de interés. No hay duda que los Astros tienen al mejor embajador en el jefe de la casa club. La filosofía de Mills tiene un nombre, se llama esperanza y creo que no le queda más remedio que continuar defendiendo la mediocridad de sus jugadores y dejar que el destino decida. Claro que un día de estos, los nuevos Astros explotarán y ganarán algunos partidos, pero para esto se necesita que jueguen juntos diariamente de dos a tres meses para llegar al punto de la comodidad o de jugar sincronizados el uno con el otro. No puedo decir que lo harán si no sufren problemas físicos, porque eso ya comenzó a ocurrir y en lugares donde realmente duele. El equipo tiene un total de cinco peloteros fuera de combate o en la odiada lista de 15 días comenzando con el lanzador derecho Alberto Arias; el torpedero Clint Barmes; el receptor Jason Castro; el jugador de cuadro Jeff Keppinger y el relevista derecho Wilton López. Todos titulares. Esto quiere decir que actualmente están jugando con una alineación parchada. El último en entrar a la lista, el serpentinero nicaragüense López, es el primer golpe duro contra el bullpen. Los Astros tuvieron que comprar el contrato de pelotero Triple A, el derecho José Valdés que pertenecía al club de Oklahoma City. Cuando cosas como estas ocurren, es imposible vaticinar que es lo que está a la vuelta de la esquina: Ejemplo: ¿Volverá López en buenas condiciones? ¿Qué pasaría si Valdés hace un gran trabajo y se queda en vez de López? Con la desaparición momentánea de Wilton, Nicaragua se queda sin jugadores activos en las Grandes Ligas. Vicente Padilla con los Dodgers está inactivo y, Everth Cabrera que estuvo con los Padres el año pasado, tuvo una temporada no muy buena que se diga y esa fue la razón de su baja a las menores. Para ser específico, no bateó bien ni defendió bien y según algunos miembros de los Padres, el chico necesita concentración por no decir otra cosa. El día de hoy, Cabrerita está haciendo un buen trabajo con los Padres de Tucson, donde batea .309 en los primeros 8 partidos de la campaña. Cuando Cabrera falló, los Padres se dieron a la tarea de adquirir al jugador de cuadro Jason Bartlett (.133), pero Alberto González ha jugado el campo corto en 7 de los primeros 14 partidos de los Padres y está bateando .333. La situación del nica es de incertidumbre porque hay dos hambrientos peloteros peleando por la posición con el equipo grande, mientras Everth en las menores está destinado a una larga espera. Claro, muchas cosas pueden ocurrir y yo he palpado muchas, algunas increíbles. Los Astros que están acostumbrados a jugar en el Parque Minute Maid frente a grandes multitudes, tendrán que acostumbrarse a lo que dicta la economía de la ciudad. Es cierto que en el mes pasado el comercio de Houston empleó a 20 mil personas, pero la asistencia a los juegos de beisbol ha estado bajando en cada partido sin importar el contrincante. Según las estadísticas oficiales, los Astros han atraído, incluyendo el juego de esta noche contra los Padres, 225,347 personas. Aparece como séptimo en las lista de los treinta equipos que componen las Ligas Mayores. Filadelfia aparece en el primer lugar con 317,815 en la Liga Nacional. En último lugar están los Marlins con 127,671 sin incluir el juego de esta noche. ¿Quién quiere comprar a los Astros? Por René Cárdenas
El propietario Drayton McLane, el único de cuatro dueños que ha disfrutado campeonatos divisionales, nacionales y una visita a la Serie Mundial, el Astrodome y la nueva casa del equipo conocida ahora como Parque Minute Maid situada propiamente en el centro cívico de la ciudad de Houston, decidió junto con su familia, deshacerse del juguete que le hizo famoso en el mundo deportivo de la nación. El rumor dice que en 1992, Drayton compró el equipo no como una inversión para hacer dinero, más bien como una diversión propiamente dicha y con la idea de mantener en Houston la organización por la que se peleó tanto para obtener del circuito de la Nacional, un club que pondría a Houston en el mapa. Desde hace muchos años es la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos y los Astros venden sus boletos en un mercado de 5,728,143 personas. La atención del aficionado ya no es exclusiva de los Astros, desde la llegada de los Texas Rangers a Arlington, ahora la comparten amigablemente. Houston está en el mapa desde el día que el beisbol llegó al desierto con un equipo llamado Colts .45s. Después vino el Astrodome conocido como la octava maravilla del mundo y ahora la preciosidad del Minute Maid. Los campeonatos también ayudaron y ahora el anuncio que el equipo está en venta al mejor postor, el apetito de los grandes inversionistas del país está a la caza del club que en tres años, según los expertos, estará peleando el codiciado primer lugar de la división. Si esto ocurre, el club valdrá una fortuna de tiempos modernos. Recuerdo, sin tratar de ser exacto, el primer equipo en 1962, se formó con $10 millones y, McLane, lo compró al tercer dueño, por $103 millones. Las buenas y malas lenguas dicen que el precio actual fluctúa entre $450 y $500 millones y no andan mal. Según la revista Forbes, el precio es de $453 millones. Si de verdad McLane lo compró sin intención de sacarle plata, solamente él lo sabe; pero la realidad es que lo venda en lo que lo venda, no se arrepentirá de haberlo comprado. Los buenos ratos que el club le ha proporcionado no tienen precio y la fama que le creó es más que suficiente. McLane se hizo millonario en el negocio de los alimentos y era conocido en ese círculo. Ahora es una de las grandes personalidades en las Ligas Mayores y es posible que su nombre haya sido pronunciado por millones de aficionados en el Estado de Texas y también a nivel nacional. Se ha venido hablando de la posible venta del equipo durante los últimos dos años y cuando se efectuaba el entrenamiento primaveral McLane declaró públicamente que el primer ofrecimiento se había caído y que ahora tiene tres ofertas de buen crédito y suficientemente ricas como para hacerle frente a la compra y luego al mantenimiento que dicho sea de paso es otro mundo aparte. Un propietario ligamayorista no puede vender el equipo a cualquiera. El comprador ya sea un individuo o un grupo debe demostrar que tiene el efectivo para operar la organización. Y encima de eso, tiene que ser aprobado por Major League Baseball o los otros 29 propietarios en lo que concierne a reputación propiamente dicha. En otras palabras, los dueños del beisbol organizado tienen que ser virginalmente puros. Cuando converso con algunos empleados de los Astros, puedo entrever que ya existe un poco de incertidumbre en lo que al futuro concierne. Es casi una tradición que el nuevo dueño lleva a su propia gente, para bien o para mal. Con exactitud no se sabe cuál pudo haber sido el precio de los Colts .45s (los viejos Astros) porque en esos días no se publicaba el valor de una organización. El mejor indicador que encuentro es que los Yankes se vendieron por $10 millones en 1973 y los Astros fueron valorados en $6 millones cuando John McMullen compró el equipo a una compañía de crédito en 1978. El equipo Colts .45s fue de expansión en 1962 y jugó en un estadio temporal (Colt Stadium) y solamente recibió $1 millón de dólares por derechos de radio y televisión. Yo estimo que el precio pudo haber sido de $2.5 millones. La diferencia de aquellos tiempos a los de ahora es fascinante. Claro que el genio de Roy Hofheinz, el hombre que construyó el Astrodome, nunca alcanzó a imaginar que existiría esa diferencia. Recuerdo que en esa era, todo caminaba lento y había poca esperanza. Hofheinz era millonario en su propio derecho, pero no lo suficientemente millonario para hacer frente al costo de operaciones y mejoras del equipo. Todo lo que hizo fue a punta de crédito con intereses exorbitantes y, al final perdió la organización a manos de la Ford Credit Corporation y otros grupos. Soy del parecer que los Astros serán vendidos antes que termine la temporada. Si se encontraran piedras en el camino, sería antes de terminar el año. Nelson Figueroa es el quinto abridor, pero ¿podrá con el paquete?
Por René Cárdenas
Figueroa, nació el 18 de mayo de 1974 en Brooklyn, Nueva York y tiene su residencia en Chandler, Arizona. Los Astros le otorgaron un contrato de un año y le rindieron el honor de seleccionarlo para ocupar el puesto No. 5 de la rotación de abridores en la presente campaña. El merecimiento de ser el quinto abridor se debió a su buen rendimiento de la temporada pasada a pesar que el club tuvo dos etapas claramente diferentes. La primera que se llevó a cabo antes del juego de estrellas, los Astros la quieren olvidar. La segunda, a partir del clásico de verano, fue un aliento, un aire fresco y la oportunidad de poner en el terreno a los primeros jóvenes peloteros del futuro. El equipo sufrió la partida de los inolvidables veteranos Roy Oswalt y Lance Berkman, pero disfrutó la llegada de Figueroa en un intento de rehacer su carrera. El 21 de julio de 2010, los Astros obtuvieron los servicios de Nelson cuando los Filis se vieron forzados a ponerlo en el grupo de peloteros transferibles o (waivers) en la misma forma que arrebataron de los Padres de San Diego al relevista nicaragüense Wilton López. Figui, fue parte de uno de los canjes más sonados e importantes en la historia moderna de Filadelfia, cuando Ed Wade, entonces gerente general de los Filis, canjeó al lanzador súper estrella Curt Schillings por Travis Lee, Omar Daal, Vicente Padilla y nuestro personaje de hoy. Wade, ahora en la misma posición con los Astros, siguió muy de cerca los pasos de Figueroa a través de los años y hasta en 2010 pudo adquirirlo nuevamente. En otras palabras le brinda la oportunidad para que rehaga su carrera basado en su magnífico rendimiento de la temporada anterior cuando tuvo un récord de 5-3 con efectividad de 3.22, producto de 24 carreras limpias permitidas en 67 entradas. En el proceso, ponchó a 58 hombres y solamente otorgó 25 bases por bolas. De los 18 juegos en que participó, tuvo 10 aperturas. Para adquirir más conocimiento acerca de Figueroa, recurrí a escudriñar la mente del venezolano, Al Pedrique, mano derecha del dirigente Brad Mills y uno de los hombres más experimentado y respetado en la organización. Al respecto, me dijo: "Tenemos la esperanza que Nelson nos ayude mejor que el año pasado porque ahora con su segunda temporada con el club se siente con más confianza". En realidad se tiene la esperanza que el equipo haga de las suyas para respaldar el esfuerzo de Figueroa en el montículo. Claro que no se habla de un día, si no cada cinco días. ”Ya es el quinto abridor de nosotros y me gustó lo bien que se preparó en el entrenamiento primaveral", manifestó Pedrique. "Se ve que es una persona muy dedicada, buen compañero de equipo y a pesar de su corto repertorio, siempre lanza con todo el corazón. En un competidor innato. Ojalá la suerte lo acompañe". Aunque usted no lo crea, con sus 36 años, Figueroa, es actualmente el pelotero de más edad en la lista oficial de los Astros. Nelson ha sido un pelotero extremadamente saludable y eso es un admirable atributo a pesar de esos 36 abriles. "Tiene un cuerpo flexible que le ha permitido mantenerse alejado de lesiones significativas a través de tantas temporadas de beisbol profesional, especialmente en las últimas dos", dijo Wade. "Nosotros no dudamos que tiene la habilidad de continuar así y eso es bueno para los Astros". Nelson, no jugó en 1995 debido a una cirugía sufrida en el hombro derecho que le reparó el "manguito de rotación". El piloto de los Astros, Brad Mills, que seguramente fue uno de los consejeros que votó a favor de Figueroa para el puesto de quinto abridor, se expresó así: "Fíjate lo que hizo el año pasado. Yo creo que tuvo un rendimiento admirable. En otras palabras es merecedor del quinto puesto en la rotación por su magnífico trabajo. Y cuando comenzó su entrenamiento en la primavera, no hizo nada deslucido como para que perdiera lo que se ganó. Esto quiere decir que se siente con mucha confianza. Entonces, considerando todo esto, no habría razón alguna para que nosotros no lo consideráramos como el quinto abridor. El hombre que tuvo la última palabra acerca del destino de Figueroa con el equipo fue el propio Wade y le pedí que comentara sobre el tópico de los números del año pasado. "Yo estoy de plácemes por su rendimiento de la campaña anterior. Cuando vino a nosotros luego de ser transferible y después de un año de altos y bajos con Filadelfia, le dimos la oportunidad de entrar a la rotación. Figui tomó la pelota con poco descanso y su trabajo fue magnífico al final de la temporada". Es de todos sabido que a Nelson le encanta lanzar y así lo ha demostrado toda su carrera. "Esto quiere decir que tiene una vasta experiencia como ligamayorista al acumular tres años en el beisbol grande. Esa es una seña notable de su perseverancia", recalcó Wade. En 2009, Figueroa lanzó con los Mets de Nueva York y no le fue muy bien que se diga. Terminó con un récord negativo de 3-8 y efectividad de 4.09, pero tuvo un buen enfrentamiento contra los Astros y quizá por eso Pedrique lo recuerda: "Creo que sí. El año antepasado jugó con los Mets y nos lanzó unas siete entradas si mal no recuerdo. Así que como abridor tiene la experiencia necesaria y conoce el arte de lanzar. Sabe usar muy bien sus lanzamientos. Es metódico para usar los dos lados del plato y cambia bien la velocidad. En resumen es un lanzador inteligente que sabe manejar bien a los bateadores", terminó diciendo el instructor venezolano. El partido contra los Mets fue el 4 de octubre de 2009 y, en esa oportunidad, Figui, estableció la marca personal de lanzar un partido de solamente 4 imparables. La edad promedio de la lista de 25 peloteros de los Astros es de 28.3. Figueroa es el de más edad, 36. Aneury Rodríguez es el más joven, 23. Hay 10 jugadores de 30 o más, y 15 con menos de 30. Figui parece tener todavía mucho que dar y los Astros están esperanzados que así será y que les va a ayudar grandemente a controlar a los oponentes en el terreno de juego. En esta temporada, los Astros tienen una nómina de pago de $80,669.000, incluyendo dinero que se le debe a Roy Oswalt. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com. Es miembro de la BBWAA. Los Astros a vuelo de pájaro: Un vistazo al pasado y un escudriño al futuro Por René Cárdenas
El cuarto lugar en un grupo de seis miembros no fue tan honroso como la administración del club hubiera querido, especialmente porque terminó en la sección de los últimos tres o de segunda división. A estas alturas ya no se puede llorar sobre lo pasado; pero la realidad innegable fue que en ese período, la organización decidió hacer un giro de 360 grados. Dejó de contratar viejos peloteros en busca de solución inmediata y se embarcó en el navío de jugadores jóvenes para mejorar en el futuro. Con la solución inmediata el club finalizó con un récord de 76-86, para un promedio de .469, pero eso no fue todo. Terminó a 15 juegos atrás de los punteros Rojos de Cincinnati. Los Astros jugaron mejor en casa con un registro de 42-39, marcando la décima octava vez que terminaban con un promedio de .500 o mejor en las últimas 19 temporadas. También impresionaron al ganar 21 de 30 y 28 de sus 43 partidos finales en el Parque Minute Maid. El promedio ganador de .651 (28-15) en casa después del 22 de junio, colocó a los Astros como terceros en la Liga Nacional. Adicionalmente, su promedio colectivo de 2.80 en carreras limpias permitidas en ese período casero, fue el más bajo y por lo tanto mejor en las Ligas Mayores. Los otros equipos que les siguieron los pasos muy de cerca en efectividad, fueron los Angelitos de Anaheim con 3.03 y los Padres de San Diego con 3.04. Muchos expertos consideraron que la primera parte de la campaña fue una desilusión, pero reconocieron el esfuerzo que hicieron en la última etapa, cuando trataron de mejorar la columna de juegos ganados con respecto a la de partidos perdidos. Después del Juego de Estrellas, los Astros tuvieron el cuarto mejor promedio ganador de .548. Los tres conjuntos que terminaron adelante de Houston, calificaron para pelear en las series de desempate: Filadelfia .667; San Francisco .608 y Cincinnati con .583. Los Astros tuvieron un récord de 17-34 y aparecieron en el último lugar de la división el 31 de mayo y, algunas de las entidades de comunicación enterraron al equipo. Luego de esa fecha hasta el final de la campaña el 2 de octubre, el club en forma paulatina comenzó a despertar y a dar muestras de vida, especialmente en los últimos dos meses, cuando el Gerente General, Ed Wade, inició la reconstrucción. En esa última etapa, terminaron con 59-52, con promedio de .532 y en el segundo lugar de la división. Al igual que todos los clubes perdedores, los Astros citaron en gran parte, el problema de peloteros lesionados, especialmente entre los que componían el elenco de lanzadores. Jeff Fulchino, Bud Norris, Felipe Paulino, Chris Sampson, Tim Byrdack, Alberto Arias, Sammy Gervacio y Yorman Bazardo, fueron los serpentineros que visitaron la odiada lista de enfermos por 15 días. En resumen, los aficionados sabían que 2010 no sería una buena temporada por los Astros. Lo descubrieron desde el principio. Los veteranos Carlos Lee, Lance Berkman, Kazuo Matsui y Pedro Feliz, jugaron como aficionados. El serpentinero Wandy Rodríguez no lanzó bien. Todo salió mal y el imparable oportuno no se dejó ver. No se le resta crédito al buen impulso final, a pesar de la caída estrepitosa del tercero al cuarto lugar en las últimas dos semanas o en menos de lo que canta un gallo. Un Astro impresionante El lanzador Brett Myers tiró 6.0 o más entradas en sus primeras 32 aperturas en 2010. Esto constituye un récord del club y el más extenso en las Mayores al comenzar una temporada desde 2002, cuando Curt Schilling trabajó 6.0 o más episodios en sus primeras 35 aperturas... Adicionalmente, Myers se convirtió en uno de solamente cinco serpentineros ligamayoristas desde 1920 con 6.0 o más entradas en sus primeras 32 apariciones para comenzar una campaña. Entre los hombres del montículo de los Astros que también impresionaron, aparecen los relevistas Brandon Lyon (20 JS) y Matt Lindstrom (23 JS) para convertirse en los primeros compañeros en la historia de la organización en alcanzar 20 o más juegos salvados en la misma temporada... Los Astros están como quintos en la historia de las Ligas Mayores con par de lanzadores con 20 o más salvados en la misma campaña. Un Astro de habla hispana que dio mucho de qué hablar, fue el lanzador relevista derecho de León, Nicaragua, Wilton López, que tuvo la satisfacción de dejar tendidos a 32 de 33 corredores heredados. El rendimiento le valió para terminar con el promedio más alto en las Ligas Mayores (97%). López también disfrutó de lanzar una cadena de 20.0 entradas seguidas sin permitir carreras. Esto, actualmente se considera como la mejor marca del equipo que resultó ser también la tercera más extensa entre los relevistas de la Liga Nacional. Los Astros en evolución gradual Los Astros efectuaron seis transacciones de importancia durante la temporada pasada: adquirieron al jugador de cuadro Ángel Sánchez de Boston por el receptor Kevin Cash; del grupo de jugadores transferibles obtuvieron al lanzador derecho Nelson Figueroa de los Filis y al jugador de cuadro Anderson Hernández de Cleveland; al lanzador zurdo J.A. Happ, torpedero Jonathan Villar y el jardinero Anthony Gose de Filadelfia a cambio del derecho Roy Oswalt; adquirieron el inicialista Brett Wallace de Toronto a cambio de Gose; recibieron al derecho Mark Melancon y al jugador de cuadro Jimmy Paredes de los Yankes a cambio del inicialista Lance Berkman; adquirieron al derecho David Carpenter de los Cardenales por el antesalista Pedro Feliz; por último adquirieron al derecho Enerio Del Rosario de Cincinnati por dinero en efectivo. Todos estos movimientos se hicieron en los dos últimos meses de la campaña. Un novato candente La afición seguidora de los Astros en Houston se daría banquete si mantuviera la mirada fija en la esquina caliente en esta campaña. Ya con un año de experiencia ligamayorista, verá el despliegue que hará en tercera base el candente novato Chris Johnson, el chamaco que encabezó a todos los novatos de las Grandes Ligas en bateo con promedio de .308 con un mínimo de 300 turnos al bate... Después del Juego de Estrellas, cuando alcanzó el merecimiento de jugar todos los días, Johnson bateó .316 con 11 palos de vuelta entera y 44 carreras empujadas. Chris terminó con un promedio de bateo de poder de .510. Le siguieron de cerca, los novatos B. Posey con .305 y S. Castro con .300. Johnson, fue seleccionado como el Novato del Año de los Astros, por la Asociación Americana de Cronistas de Beisbol de Houston (BBWAA). Como miembro de la organización durante el banquete anual de beisbol en Houston, me correspondió el honor de entregarle el trofeo que lo acreditó como tal. La asistencia fue buena en 2010 A pesar de la inconstancia de sucesos prósperos y adversos del año pasado en lo que a la economía se refiere, la afición de los Astros de nuevo se volcó sobre el Parque Minute Maid para respaldar a sus pupilos. El 19 de agosto en un partido contra los Mets, los Astros alcanzaron la marca de 30 millones en asistencia al Parque Minute Maid... Desde que la instalación se inauguró en 2000, los Astros han promediado cerca de 2.7 millones anualmente en 11 temporadas en este parque de pelota. Establecieron la marca de 43,833 aficionados, durante el día inaugural de la campaña el 10 de abril contra los Gigantes de San Francisco. Para este año de 2011, los Astros echaron la casa por la ventana. Invirtieron casi $30 millones para trasladar el palco de prensa al piso de radio y televisión. Crearon nuevos clubes miniaturas, restaurantes y también instalaron una gigantesca pantalla de alta definición para el deleite de los aficionados. Buenas notas para recordar 1) El brioso jardinero central Michael Bourn, se convirtió en el primer jugador en la historia de la organización de los Astros en encabezar la Liga Nacional en bases robadas durante dos temporadas consecutivas. 2) El joven lanzador Bud Norris, estableció el récord de Minute Maid Park al ponchar a 14 hombres el 14 de agosto contra los Piratas de Pittsburgh. ¿Qué deben esperar los aficionados en 2011? En lo que a los hombres que se encargarán del montículo se refiere, hay grandes esperanzas, especialmente cuando se habla de la sangre joven reclutada recientemente por Wade. Tan pronto como se rompan los fuegos, el equipo entrará en una zona sin definir por el número de jugadores que aún no se ha probado a la altura del ligamayorismo. La afición tendrá que esperar --por lo menos-- unas cuatro semanas para ver si los hoyos del bullpen fueron rellenados con gente de buen rendimiento y si los abridores contratados serán estables en la rotación. Los Astros tendrán que pelear y vencer a tres equipos: Los Rojos, los Cardenales y los Cerveceros; en el papel, tres huesos duros de roer. Los jardines compuestos por Carlos Lee, Michael Bourn y Hunter Pence, están en buenas manos, aunque el panameño envejece. A pesar de los años que pasan y pasan por él, Carlos fue bueno para 24 cuadrangulares y 89 carreras empujadas. Según el comentarista de los Astros, Alex Treviño, "Si los Astros logran tener un grupo de bateadores que rinda, Carlos, sería uno de ellos". Existe la posibilidad que Carlos juegue la primera base en caso de que falle el novato Brett Wallace. Bourn que representó a los Astros en el Juego de Estrellas y fue líder de la Liga Nacional con 52 bases robadas, pretende seguir descollando con su velocidad y agresividad. Defensivamente fue el mejor defensor del jardín central en el circuito. Cuando aprenda a tocar bien la bola, su promedio de .265, mejorará. Pence tuvo un comienzo que quisiera olvidar, pero el empeño en salir de la sequía de bateo que le hizo vacilar y emplear una infinidad de ajustes, dio buen resultado para un final admirable que al fin le hizo sonreír: Un total de 25 cuadrangulares, 91 carreras impulsadas debido a un promedio de .282 le valió para ser seleccionado como el JMV de los Astros por la BBWAA. El cuadro interior de los Astros es un mundo aparte y lo trataré en mi próximo artículo. Un golpe bajo contra los Astros El miércoles 2 de marzo, el primer seleccionado de los Astros en 2008, el receptor Jason Castro, sufrió un accidente al pisar mal la almohadilla de primera base después de un batazo al cuadro. El día tres, fue operado de la rodilla derecha en Houston y, según el parte médico oficial, el joven pelotero no podrá jugar en la presente campaña. Todo esto, altera los planes de Houston que inmediatamente se dio a la tarea de buscar una solución inmediata. René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com. Es miembro de la BBWAA. Los Astros en una encrucijada aspiran a conservar prospectos René Cárdenas
En la segunda parte de esta campaña habrá tensión entre los jugadores y personal administrativo porque se vive el período en el que se suele hacer cambios radicales a las alineaciones de todos los equipos y, los Astros, es uno que en realidad los necesita. Los periódicos constantemente publican notas acerca de posibles cambios y todo parece indicar que no están alejados de lo que dicen.
Al momento de escribir esta nota, los nombres de Oswalt, Berkman y Myers, aparecen como posibles candidatos en todas las publicaciones del país. Son tres peloterazos o jugosas carnadas para canjear por sangre más joven y más barata. Para efectuar un cambio de jugadores de ese calibre se requiere un examen minucioso de las cláusulas de sus contratos. Casi todos tienen la de no cambio, y el pelotero lleva la voz de mando, algo así como cuando los alienados se hacen cargo del manicomio.
"En el caso de canjes, tendríamos que examinar lo que más conviene a los Astros de Houston", dijo con toda la razón el propietario Drayton McLane. Se rumora que hay dos organizaciones interesadas en los servicios de Berkman. Esto quiere decir que ya sea antes del último día de julio (fecha tope de cambios) o después, los dos rostros que representan al equipo, Oswalt o Berkman, podrían considerarse peloteros idos. Ahora, si algo de esto llegase a ocurrir, el bombazo sería más fuerte que el retiro de Jeff Bagwell y Craig Biggio y, la afición de Houston tomaría un buen tiempo para reponerse y hacer el ajuste de ver jugar a su equipo sin esas figuras. Roy de apenas 32 años de edad, aún está en el pináculo de su carrera y, Berkman de 34, a pesar que su rendimiento no es el mismo de años anteriores, es considerado un pelotero brillante, capaz de amedrentar al serpentinero más pintado. Me parece que los Astros, están, pues, en el punto de comando o sea que pueden escoger lo mejor de lo mejor o la crema y nata de prospectos a la hora de un canje. Me inclino a creer que Oswalt es la mejor carta de canje que tienen los Astros a pesar del tremendo salario que devenga y del contrato que todavía cubre la próxima temporada de 2011 por $16 millones. Como usted comprende, solamente un equipo de muchos haberes podría hacerse cargo de un lanzador de este calibre y costo y, de esos, hay unos cuantos en ambas ligas, Yankees, Patirrojos, Angelinos, Dodgers, Filis y Bravos para mencionar algunos. No quiero decir que ese canje es inminente, más bien me aventuro a vaticinar que tiene muchas posibilidades. Personalmente no dudo que los Astros estén haciendo planes ya sea con o sin Roy y Lance, o con solamente uno de ellos para continuar la campaña, pero todas las puertas y ventanas del mercado permanecen abiertas, al igual que el teléfono y el sistema de correo electrónico. Las llamadas deben de estar a la orden del día en las oficinas del equipo de Houston. "Es así porque estamos dispuestos a discutir todas las posibilidades de canjes con los equipos que nos permitan reforzar y mejorar nuestro club", enfatizó Wade. "Todos nuestros medios de comunicación están abiertos para atender al que quiera contactarnos". El equipo de los Astros no funcionó durante la primera parte de la temporada y seguir así en la segunda mitad es todo un riesgo, incertidumbre o como usted quiera llamarle. "Hace buen sentido canjear a cualquiera de nosotros con el objeto de obtener prospectos ya listos para jugar en las Ligas Mayores, especialmente los jóvenes que todavía son controlados por los clubes y que puedan jugar bien a la pelota", comentó Berkman. "Como los peloteros que componen el grupo no están ganando juegos, es lógico que el equipo tenga que hacer algo. Pronto tiene que determinar el mejor paso a seguir en lo que a personal se refiere". Si los Astros ya decidieron brindar la oportunidad a Berkman para convertirse en agente libre, es posible que este sea el momento preciso de salir de él, es decir, efectuar la transacción lo más pronto posible, porque una lastimadora más en sus rodillas, haría que perdiera mucho valor de canje. De acuerdo a su contrato, devengará $15 millones en 2011, pero los Astros tienen el derecho de compensarlo con $2 millones si no quisieran usarlo. Berkman es, indudablemente uno de los consentidos entre los administradores del equipo y uno de los favoritos de la afición local. Demás está decir que es uno de los peloteros de más colorido de la organización que goza de una popularidad enorme entre sus compañeros, especialmente cuando pronuncia discursos cantinflescos en las reuniones que se efectúan en la casa club. Es también el vocero no oficial del equipo que se especializa en deleitar a los reporteros de prensa con sus apreciaciones. "Con respecto a Berkman tendremos que tomar una decisión ya sea 10 días antes o después del final de la campaña", dijo McLane. Los peloteros veteranos saben usar todas las artimañas en cuanto a las negociaciones se refiere. Una y mil veces he escuchado el estribillo de la misma cancioncita: "No se trata de dinero. Más bien lo que deseo es una oportunidad para obtener un anillo de Serie Mundial"; "Yo tengo planes de terminar mi carrera en este mismo uniforme"; "Lo que pasa es que pronto se termina mi contrato y el club no ha contactado a mi agente"; "Mi esposa y mis niños están acostumbrados a vivir en esta ciudad que es magnífica para educar a mi familia", etcétera, etcétera... Los Astros recuerdan en carne viva el desengaño que tuvieron cuando Carlos Beltrán, pero los equipos no escarmientan. Son contados con los dedos de las manos aquellos peloteros que mantienen lealtad digna de encomio a sus organizaciones. Platita constante y sonante es lo que es importante en este negocio y la ciudad donde el equipo juega es lo que menos importa. ¿A qué aspiran los Astros después de todo? No hay duda que los Astros aspiran a mejorar la lista oficial con gente joven y a pesar de que no lo han dicho públicamente, me inclino a creer que se tomarían de dos a tres años para eliminar todo lo viejo y poner en el terreno un equipo competitivo. Es un trabajo harto difícil, pero posible. En otras palabras se proyectan para el futuro y, esto es loable. El programa de parchar el equipo ya empezó y se descubre poco a poco que en el existente grupo de jugadores hay algunos que no son peloteros de todos los días. El proceso de evaluación para arreglar esta anomalía tiene que hacerse en el terreno y, eso, es lo que toma tiempo. Es una dicha para el equipo que la afición de Houston tiene mucha paciencia. Las mediocres decisiones de hace años, cuando se dieron prospectos por veteranos para buscar soluciones rápidas que no dieron resultado, ya no son parte de la política del equipo. Creo que los contratos archimillonarios disponibles para veteranos, como ocurrió con Carlos Lee, son cosas del pasado que no volverán. Los Astros aspiran a no perder prospectos y, en la era de Wade, la adquisición es adquirir sangre joven. Es posible que en esta otra mitad de la temporada, los Astros tomen las decisiones más importantes acerca del rendimiento que tendrían en los próximos tres años. René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. También narró en televisión para los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com. ¿Cómo lo hicieron los Astros en la primera parte? René Cárdenas
Mientras en Houston, el equipo de los Astros ha sufrido lo indecible durante los primeros 81 partidos. Esto no quiere decir que el club ya colgó los guantes ni nada por el estilo. Así como han perdido en la primera vuelta, también pueden ganar en la segunda y terminar en la pelea. ¿Por qué no? Conste que esta no es una defensa, es solamente una real posibilidad. Solamente invierta los números de los juegos ganados y perdidos y verá lo que quiero decir. Creo que para los Astros, lo que parecía una quimera, sigue siendo una quimera, elemento que también aplico a todos los equipos, porque nadie puede asegurar que se está al paso de la ensoñación definitiva. Pues, para ganar el sueño, hay que ganar al final y falta una mitad completa. Esto quiere decir que hay incertidumbre para todos los clubes, especialmente para los que están en los primeros lugares, como Cincinnati, San Luís y Chicago que se cuidan las espaldas día y noche. Habría necesidad de poseer una bola de cristal para visualizar los altos y bajos o las piedras que siempre aparecen en el camino en el resto de los 162 choques de la campaña. Creo que a veces somos injustos en enterrar a los equipos que empiezan cojeando en forma lenta. En otras palabras, nos apresuramos inusitadamente a cavar las tumbas para enterrarlos. Al terminar la primera vuelta, los Astros quedaron en el penúltimo lugar de la División Central de la Liga Nacional. O sea que de 89 juegos efectuados, ganaron 36 y perdieron 53 para un promedio de .404 a 3 juegos y medio arriba de los Piratas que habitan en el sótano y a 12 juegos y medio abajo del primer lugar Rojos de Cincinnati. En resumidas cuentas, terminaron en el penúltimo lugar de su grupo. Me parece que hubiera sido una felicidad para los administradores de los Astros que el equipo por lo menos hubiese terminado jugando una pelota de .500, pero se quedaron cortos un total de 17 juegos que es lo que tendrían que ganar para quizás entrar a la pelea. Enfatizo la palabra quizás. En estos últimos tiempos del beisbol, las lesiones están a la orden del día. Un par de ellas en jugadores claves y todo el majestuoso plan de un equipo se echa a perder en un abrir y cerrar de ojos. Pero eso es apenas una parte de la historia en lo que corresponde al desmoronamiento de los Astros durante la primera ronda. "Las lesiones nos han diezmado", dijo Al Pedrique, brazo derecho del dirigente Brad Mills. "Empecemos por Lance Berkman que tuvo problemas en una rodilla a finales del entrenamiento primaveral, que por mala suerte se tardó mucho tiempo para retornar a la alineación. También nos ha golpeado el bajo rendimiento de la ofensiva. Opino que el montículo nos mantuvo con muchas oportunidades de ganar partidos. Defensivamente jugamos lo que nosotros esperábamos y, cuando Berkman regresó, continuamos con el problema ofensivo. Los bateadores, tercero, cuarto y quinto que son claves adentro de una alineación, siempre presentaron problemas, no por falta de trabajo, más bien porque así son las cosas del beisbol". Como lo último que se pierde es la esperanza, los Astros tienen el corazón puesto en los próximos 73 partidos que faltan. Tienen que jugar una pelota más efectiva y confiar en que la pelea entre los tres punteros, se acentúe para que se desangren entre sí. En otras palabra no podrían hacerlo por sí solos. Con un esfuerzo para mejorar, los Astros han efectuado algunos cambios de personal como la subida de Chris Johnson para jugar la tercera base con más frecuencia, Jason Castro detrás del plato está demostrando la mejoría que adquirió jugando dos años en las menores. Además han hecho algunos ajustes en la banca dándole a J. Michaels, más turnos al bate y él ha logrado recuperar su giro con el bate y eso es una agradable sorpresa. En lo que al montículo se refiere, fue el único elemento que demostró consistencia en esos fatídicos 89 juegos. Los abridores hicieron el trabajo que se esperaba. Lanzaron 6, 7 y hasta 9 entradas como la última salida de Roy Oswalt que fue excepcional en Houston. Esto quiere decir que los relevistas están más descansados para rendir mejor. Pedrique, cree que de acuerdo al plan del dirigente Mills, los Astros tendrán una segunda mitad más positiva. También abriga la esperanza que en general el equipo juegue como dice el papel que puede. La idea es tener la posibilidad de poder entrar a la lucha en los juegos de desempate o "play off". Tanto como el sol no se puede tapar con un dedo, no se puede negar que la primera parte de la campaña se vio plagada de mal bateo, pero eso cambió un poco en el último mes previo al Juego de Estrellas. "Johnson, que llegó de las menores, tuvo buenos turnos al bate y pocas decepciones en el plato", dijo el narrador de los Astros Dave Raymond. "Yo no sabía que Castro tenía paciencia para batear. En verdad, tiene mucha paciencia y lo único que tenemos que hacer es esperar un poco más para ver como se desenvuelve". Estos dos peloteros son los que han tenido un buen impacto en la alineación de bateadores y son una ligera esperanza entre la inquietud que existe. Lance Berkman que tiene la habilidad de ser un buen bateador, no lo fue en la primera mitad, pero con la adición de esos dos nuevos bateadores, yo pienso que los lanzadores oponentes tendrán que ser súper cuidadosos. Antes venían, lanzaban sobre el plato y parecía que los Astros ni siquiera extendían sus bates porque no tenían un plan de ataque y eso permitía que se aprovecharan de ellos. Ahora, tres, cuatro o cinco bateadores por noche tienen buen rendimiento al bate y en general juegan mejor beisbol. Así que esa triste primera parte se debió básicamente a que no pudieron anotar carreras y no retaron ofensivamente a la oposición. La única consolación fue como respondieron los serpentineros con salidas de calidad. Yo creo que cuando la defensiva no juega bien y la ofensiva no rinde, cualquier equipo se hunde; pero eso es más o menos lo que puedo expresar de porqué los Astros no lo han hecho bien. Aunque usted no lo crea, previo al Juego de Estrellas, los Astros habían ganado 6 de sus últimas 7 series contra equipos de la Liga Nacional antes de iniciar la serie contra los Cardenales que los llevó al descanso que otorga el Clásico de Verano y eso desde el primero de junio cuando jugaron contra los Nacionales. El último día de mayo perdieron frente a los Nacionales y ganaron los tres juegos finales de esa serie y allí comenzó una tremenda arremetida contra equipos del viejo circuito. Tuvieron, pues, un récord de 16-7 de los últimos 23 choques en su Liga. ¿Después de esos números, deberé pensar que jugarán con la misma efectividad en la segunda parte? ¿O efectuarán algunos cambios y decidirán que los pasos a seguir serán basados para formar un equipo que responda mejor en el futuro? Esa es la interrogante que debería ser analizada y eso me inquieta y me hace entrar en incertidumbre. Veinte horas antes de comenzar el concurso de cuadrangulares del Juego de Estrellas, los Astros hicieron temblar la ciudad de Houston al anunciar el despido del buen hombre e instructor de bateo Sean Berry y sustituirlo con el ex estrella del equipo Jeff Bagwell que fungía como uno de tantos asistentes que tiene el gerente Ed Wade. Esta es la forma de hacer algo cuando no se puede despedir a 25 jugadores. Entonces, ¿estarán contados los días del novel dirigente Brad Mills? ¿La figura que aparece borrosa en mi bola de cristal ¿será la de Craig Biggio como el próximo dirigente de los Astros? Conste que yo soy enemigo de las conjeturas... René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. También narró en televisión para los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com. El nica Wilton López, entre los bomberos, es un auténtico apaga fuegos. René Cárdenas
¿Suerte?, dijo un poco exaltado el ex dirigente de los Dodgers Tom Lasorda cuando viajábamos en el avión dorado del equipo. "No hay suerte que valga en beisbol. Solamente hay talento, esfuerzo, habilidad y el uso de la inteligencia que Dios te dio. Yo no entiendo la palabra suerte cuando se aplica al esfuerzo extraordinario que hace un aspirante beisbolista para llegar a las Ligas Mayores", terminó diciéndome el ex piloto mientras regresaba a su asiento para terminar de consumir un gigantesco plato de lasagna bañada de salsa italiana.
Pues además de la suerte, aunque yo no acepte la teoría de Lasorda, Wilton, de un brazo sano y sólido, vino armado hasta los dientes haciendo lanzamientos rompientes como curvas rápidas, otros que se hunden, la recta de cuatro costuras y un cambio de velocidad que le recomendó un instructor de lanzadores cuando militaba en la categoría A. Es decir, tiene todo para triunfar, especialmente una especial determinación de ganar al estilo de Bud Norris, el más agresivo de los lanzadores de los Astros. Este artículo no lleva el propósito de analizar todas las circunstancias que se sucedieron para que Wilton diera el salto a las Mayores, pero sería interesante averiguar lo que el centroamericano ha aprovechado hasta ahora: "Estoy haciendo uso de la gran oportunidad", dijo el lanzador con toda la humildad que le caracteriza. "Aprovecho que estoy en el montículo para tirar strikes, que es lo que mi dirigente espera de mí. He aprendido que debo tirar bajito para obligar la doble matanza". Cuando un pelotero llega por primera vez a la casa club, es importante que se dé a conocer, que entre en confianza con sus nuevos compañeros porque la camaradería es el aspecto sicológico que le abre el camino para mantener su concentración en el montículo: "Me siento dichoso que el aspecto amistad con mis compañeros de juego esté bajo control", explicó Wilton. "Ya me llevo de película con ellos, especialmente con el lanzador taponero Matt Lindstrom, con quien intercambio toda clase de bromas. El corresponde bien a las mías porque me dice que me tiene mucho afecto y nos divertimos de lo lindo en voz alta. Esa confianza con ellos me ha ayudado mucho porque también me surto de sus experiencias". El año pasado, López, encontró una buena familia que lo alojó en su hogar con cariño y ahora -un año después- sigue viviendo con ellos porque también le aceptaron a su esposa y sus dos hijas. Viven cerca del aeropuerto Bush y le toma cerca de 45 minutos manejar su propio vehículo al parque de pelota. Esos amigos lo llevaron al estadio el año pasado. Ahora, todos los días se le hace más fácil el largo trayecto. Viaja con licencia de manejar extendida en Nicaragua y con su pasaporte a mano. Como todo pelotero hispanohablante, prefiere comer en casa, pero Wilton ya encontró su restaurante favorito donde puede consumir los bocadillos similares a los del terruño. Así es que cuando tiene un día libre y quiere celebrar con su familia, visita un restaurante que se llama -apropiadamente- ”El Mambo". Dichosamente para todos los jugadores de otros países, Houston -como ciudad internacional- tiene cocina para todos los gustos. Wilton y su esposa son aficionados a consumir mariscos. La oposición ha fabricado 12 carreras limpias en 25 entradas contra López, para una efectividad un poco alta de .432. En el proceso tiene 19 ponchados y solamente ha otorgado 3 bases por bolas. Por el momento, el nica no es abridor ni taponero, es relevista medio, pero ¿qué es lo que se espera de él? "Que tire strikes", acertó el analista radial de los Astros, el ex liga mayorista Alex Treviño. "Y Wilton siempre viene sobre el plato. Lo hace con agresividad, sin temor, más bien como si fuera el único dueño del montículo", terminó diciendo. Lo peor y lo más decepcionante en la pelota es ver a un relevista que supuestamente debe apagar el fuego y que comience descontrolado. Si el respetable demuestra su inconformidad con un abucheo general, el dirigente debe de agonizar en este tipo de situación. "Yo entiendo la tensión que hay en los momentos críticos del juego y yo quisiera tirar puros ceros", expresó Wilton. Claro que tirar puros ceros sería un mundo perfecto. López está consciente que las carreras limpias perjudican su efectividad. Wilton, también está consciente de las velocidades de todos sus diferentes lanzamientos que forman el arsenal de su ofensiva. La velocidad de la recta de dos y cuatro costuras oscila entre 93 y 94 millas por hora; la curva de velocidad entre 83 y 84; y el cambio a 84. La combinación de las rectas y los lanzamientos rompientes es de su propia cosecha y, si se altera es cuando el receptor lo cree conveniente. Los lanzadores nuevos llevan su propio plan a las Ligas Mayores, pero se sorprenden cuando al llegar, las necesidades del equipo dictan los ajustes. Un abridor resulta un relevista y viceversa. Es algo así como cuando un especialista en un arte entra al ejército y de inmediato lo convierte en soldado raso y se acabó. "René, tú sabes que yo no puedo pedir gustos", afirmó el hombre de la tierra de Darío. "Estoy aquí listo para ser abridor, relevista o taponero. Estoy dispuesto a todo. En otras palabras estoy listo para la guerra". El abridor tiene que hacer ajustes para ser relevista y, de eso, no hay vuelta de hoja. "He hecho mis ajustes", enfatizó López. "Para estar seguro, consulto, especialmente a Al Pedrique, el asistente del dirigente Brad Mills o al instructor de lanzadores Brad Amsberg. Pregunto si estoy bajando mucho el brazo o algo así y ellos me dicen como lo estoy haciendo. Ya para la próxima salida aplico los ajustes cuando son necesarios". Al principio de la carrera del zurdito de oro Wandy Rodríguez, se notaba mucho su enojo cuando las cosas no le salían bien y automáticamente perdía además de los estribos, el control de sus lanzamientos. "Yo me enojaba cuando mis lanzamientos no daban en el blanco, pero rápidamente aprendí como recuperar la calma para evitar el bloqueo de mis pensamientos. El enojo es peligroso porque uno hasta podría golpear a un bateador y, a eso, le huyo. Odiaría perder mi localización por falta de control emocional". Wilton ha sobrevivido una serie de intercambios que los Astros han efectuado recientemente con sus equipos de ligas menores y, hasta ahora, todo parece indicar que el alto mando del equipo tiene planes para él porque continúa sólido como parte del grupo de relevistas. Es dueño de una efectividad de 2.33 (5 carreras limpias permitidas en 19 entradas) durante sus últimas 20 apariciones. Lo más importante entre sus números es que ha dejado en base a 21 contrarios de sus 22 hombres heredados esta temporada. Por primera vez en esta campaña la noche del 25 de junio contra los Rangers de Texas, permitió que le anotara uno de los heredados. Su promedio actual es el mejor en las Ligas Mayores (mínimo de 15 corredores heredados). El número de 3 juegos ganados en relevo lo clasifica como sexto en la Liga Nacional. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Edita su propia página de beisbol www.laestufacaliente.com. Narró para los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. El año pasado fue el narrador oficial de los Astros en TV. Yankee Stadium sirve de escenario para las aventuras de Alex y Panchito. René Cárdenas.
La idea original nació en la inquieta mente beisbolista de Francisco Romero, a quien le llamo Panchito con todo el afecto y admiración que se merece por su don de gente y compañero de altura de Alex Treviño, auténtico ex ligamayorista que completa el dúo de narradores del equipo desde hace algunos años..
Cuando se aproximaban las fechas de los juegos entre ligas, Panchito, pensó que narrar en vivo la serie programada entre Yankees y Astros en la inigualable catedral del beisbol conocida como Yankee Stadium, sería interesante, pues los oyentes disfrutarían de una descripción vívida desde el propio lugar de los hechos. Este parque de pelota ya no es la casa que construyó Babe Ruth, es más bien, un palacio de mil trescientos millones de dólares construido para perpetuar el beisbol en forma imperecedera en la mente de sus leales amantes.
Los Astros con el deseo vehemente de satisfacer a sus oyentes hispanoamericanos, respaldaron la idea en cuerpo y alma. En otras palabras, echaron la casa por la ventana para que los aficionados sintiesen que su equipo piensa en ellos en las victorias y en las derrotas y desde los puntos más interesantes donde se escenifica la pelota. De hecho, los tres juegos narrados desde uno de los palcos de prensa más cómodos y lujosos de la Liga Americana o quizá del beisbol propiamente dicho, fueron un éxito rotundo. En el tono de voz de cada uno de los narradores, se captaba el entusiasmo no solo de la importancia de los juegos, sino de la inmensa felicidad que sentían estar representando a los Astros en vivo en un grandioso escenario que día a día hace historia en el beisbol de Grandes Ligas.
En gran parte Alex sirvió de guía por su experiencia de haber viajado antes con el equipo y de sus 12 años como jugador ligamayorista en el viejo circuito. Viajar con Alex, es como andar con una enciclopedia de anécdotas del próximo pasado en el beisbol y uno llega a conocer ángulos que los aficionados ni siquiera imaginan. Así que para Panchito fue un viaje de gran aprendizaje que le será muy útil en su carrera. Si el estadio tuviera dedos y uñas, posiblemente tendría el mejor manicurista del país, porque en las fotografías y la televisión, el terreno luce espectacular. "Todos los parques de pelota se esmeran por mantener el terreno en óptimas condiciones para jugar, pero el del Yankee Stadium es algo fuera de serie", enfatizó Alex. Es posible que el más Yankee de los Yankees, el capitán Derek Jeter, se sienta como todo un general de división comandando sobre toda esa explanada de verdor infinito. Es también probable que se sienta como todo un príncipe heredero.
Panchito, que una vez en México sufrió un percance por falta de seguridad posiblemente atribuible a las autoridades, está muy consciente de lo que significa un sistema de seguridad en sitios de alta concurrencia y eso le llamó mucho la atención en Yankee Stadium: "Me impresionó la seguridad que hay para la prensa porque es muy detallada", dijo Romero. "Las maletas pasan por equipos de rayos equis. La tecnología está a la orden del día. Los vestidores de los Yankees tienen computadoras individuales frente a cada uno de los asientos de los jugadores". Durante mis primeros años como narrador de Liga Mayor, encontré que las casetas de transmisión en español dejaban mucho que desear y, con el tiempo y mis continuas sugerencias, fueron mejorando. Ahora con los nuevos estadios es otro cantar. La cabina hispana de Dodger Stadium fue la primera buena y, la segunda, fue la del Astrodome, especialmente construidas para nosotros. Ahora son consideradas en el diseño original de todos los estadios nuevos. "Nuestra cabina estaba adornada hasta con pantalla plana de televisión", explicó Romero. "No hay cables que se vean porque todo está construido con buen gusto, comodidad y eficiencia. El fanático tiene buena vista desde cualquier punto del estadio. Los cronistas, pese a la fuerte seguridad, pueden moverse eficientemente a los vestidores, al terreno y a cualquiera de las tiendas. A pesar que el edificio es moderno, se puede percibir lo antaño, la tradición que implantaron sus inolvidables leyendas, aquellos peloteros que desfilaron con los Yankees que aún parece, son todavía parte del ambiente como vigilantes invisibles. No exagero, pues cuando se entra a los museos, se puede percibir la presencia inexplicable de esos inolvidables atletas". Para Treviño y Romero, la visita de tres días fue motivo de sentimientos combinados entre la alegría y la tristeza: "Fue como un puño de emociones", expresó Panchito. "Fue bueno porque vimos jugar a los Astros en el mejor escenario del mundo en lo que a beisbol concierne; pero tristes porque los vimos sucumbir frente al empuje incesante de los poderosos Yankees que, ni cortos ni perezosos se dieron a la tarea de ganar los tres partidos al hilo. En realidad ese el equipo a derrotar, es un club que inspira temor". Durante la visita, mis entrevistados recurrieron a usar la transportación antigua y tradicional para ir a un juego de beisbol. Hospedados en el hotel Grand Hyatt del centro de la isla de Manhattan, allí mismo tomaron el tren que en 20 minutos los condujo al estacionamiento del estadio. En mi conversación telefónica con ambos narradores, pude percibir en cada una de sus frases, el reflejo de la emoción que se manifiesta cuando uno se expresa en forma exclamativa acerca de una aventura llena de lindos recuerdos. La silueta de ese parque de pelota y todo su fenomenal engranaje, perdurará en forma indeleble en la mente de Panchito y Alex. (Fotos tomadas por Francisco Romero) René Cárdenas, cubre a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. En radio fue narrador de los Dodgers y Texas Rangers. En radio y televisión con los Astros de Houston. También edita su página de beisbol no comercial www.laestufacaliente.com. "El Expreso", una leyenda viviente... Las proezas únicas de Nolan Ryan en el montículo Por René Cárdenas
Nolan dedicó la mayor parte de su vida juvenil a los deportes. A pesar de que jugó dos años en el quinteto de baloncesto de su escuela secundaria, el beisbol era su pasión. Cuando pasó a una categoría más alta, dominó la lomita destacándose como buen lanzador. Alcanzó el récord de 20-4, con bateo de .700 en el torneo estatal, y fue seleccionado para el equipo de estrellas antes de graduarse en la escuela secundaria en 1965.
Como resultado, los Mets subieron a Ryan a las Ligas Mayores a fines de la campaña de 1966. En ese tiempo, los adoloridos Metropolitanos estaban en la urgente necesidad de obtener jugadores de calibre, porque hasta en 1969, el equipo terminó como último o como próximo al último en cada temporada desde que el equipo fuera formado en 1962. Desdichadamente para el club, la campaña de 1967 no fue exitosa como se esperaba. A Ryan le hacía mucha falta estar en su propia casa y con mucha frecuencia aparecía nostálgico. Como resultado no jugó gran parte del año debido a enfermedad, un brazo lastimado y servicio militar en la Reserva del Ejército de los Estados Unidos. Durante la temporada de 1966, Ryan jugó como abridor y como lanzador de relevo para terminar el año con récord de 6-3. En poco tiempo este tipo de final se convirtió en la norma para Nolan mientras se concentraba más en ponchar a los bateadores que en ganar juegos. No obstante, fue la habilidad del rendimiento de Ryan para que los Mets atraparan el campeonato de la liga ese año y más tarde ir la Serie Mundial. Los Mets hicieron sucumbir a los Orioles de Baltimore después de cinco juegos. Aún con el crédito del título mundial a su favor, continuó sintiéndose incómodo en la ciudad de Nueva York y pidió que lo canjearan en 1971. Sin mucha discusión, los Mets accedieron a la solicitud y lo enviaron junto con tres otros jugadores a los Angelitos de California. Debido a este canje, Nolan pudo distanciarse de la costa Este, del clima y la localidad que nunca disfrutó. Volviendo la mirada hacia atrás como suelen hacer los dirigentes, este canje fue considerado como el peor en la historia de los Metropolitanos. Una vez en California, se convirtió en una súper estrella. Se quedó ocho temporadas con los Angelitos, de 1972 a 1979. Aunque Ryan jugó algunos de sus mejores partidos con los Angelitos de California, anhelaba el Estado de Texas. Su sueño se hizo realidad cuando a fines de la temporada de 1979, se convirtió en agente libre. Ryan fue firmado inmediatamente por los Astros de Houston y se conoció como el primer lanzador en ganar un millón de dólares anuales, cantidad que es común en estos tiempos, pero que fue algo increíble en aquella época. Ryan lanzó con los Astros de 1980 hasta 1988. En 1981, lanzó su quinto juego sin hits. Encabezó la Liga Nacional con el promedio más bajo de carreras limpias en 1981 y 1987. En 1980, 1981, y 1986, los Astros fueron a la serie de desempate por el viejo circuito, pero fueron derrotados las tres veces. Después de que Nolan cumplió su contrato con los Astros, de nuevo se convirtió en agente libre al final de la temporada de 1988. Rápidamente fue firmado, esta vez por los Rangers de Texas a tiempo para iniciar la campaña de 1989. A pesar de que Ryan no jugaría en la serie de desempate con los Rangers, sí lanzó su sexto y séptimo juego sin hits y encabezó la Liga Americana en ponches en 1989, 90 y 91. Tuve la dicha de disfrutar la carrera de Nolan Ryan desde que militó con los Mets y más tarde disfruté más cuando hice sus juegos como narrador de los Texas Rangers. Recuerdo vívidamente su maestría de lanzar sin pretensiones de ninguna clase, con la recta de humo que lo hizo el terror de los bateadores en ambos circuitos. Como una rara coincidencia de la vida, nos correspondió bajar juntos en el ascensor del parque Minute Maid y le dije que algunas veces se me hizo difícil escribir los movimientos de su bola recta de velocidad. Que si la hubiera disminuido un poco para mí. Me quedó viendo en forma incrédula, meneó la cabeza en señal de sorpresa, frunció el seño y finalmente, salió del elevador creyendo, probablemente, que yo era un loco. La verdad es que su recta era tan enloquecedora que hacía delirar a las multitudes, a las millones de personas que todavía lo admiramos. El título "Nolan Ryan: El Expreso de Anaheim, Houston y Texas", que aparece en el libro El Legado Deportivo del autor y columnista de beisbol, Ángel Torres, representa unas páginas que describen en detalle las hazañas de quien es ahora Presidente de los Rangers de Texas. Con permiso directo del autor, cito algunas impresiones: "El martes 5 de enero de 1999, fueron seleccionados al primer intento, Nolan Ryan, George Brett y Robin Yount, para ser exaltados el 25 de Julio de 1999, al Salón de la Fama del Beisbol en Cooperstown, Nueva York, junto con Orlando Cepeda y Smokey Joe Williams, que fueron elegidos por el Comité de Veteranos el 2 de marzo" "Solamente en la primera elección en 1936, tres o más candidatos ingresaron en su primera oportunidad y fueron los inmortales Ty Cobb, Honus Wagner, Babe Ruth, Christy Mathewson y Walter Johnson". "A Ryan lo vi lanzar por última vez, el viernes 17 de septiembre de 1993, en lo que resultó una fecha inolvidable, para los 60,326 fanáticos que asistieron a la presentación final del Expreso en el estadio de Anaheim donde inicialmente conquistó la fama, que lo ha convertido en una leyenda viviente del beisbol". "Kevin Kennedy, su dirigente con los Vigilantes de Texas en esa ocasión, demostró su clase, al permitir que Ryan se presentara en el montículo en la segunda parte de la octava entrada, antes de sustituirlo por el zurdo Craig Lefferts, que posteriormente perdió el encuentro". "Muchos de los que vieron lanzar esa noche a Ryan, pensaron que el veterano de 46 años de edad, aún podía retirar a los toleteros enemigos, pues increíblemente las estaba tirando a 95 y 96 millas por hora. Sin embargo, el Expreso de Anaheim, pasó la friolera de 114 días en la lista de lesionados ese año y consideró que eso lejos de beneficiar al equipo, lo perjudicaba. Es por eso que decidió retirarse al finalizar la campaña, terminando una fabulosa carrera donde impuso o compartió 53 marcas de Liga Mayor". "Al momento de su retiro tenía un récord de por vida de 324-292 con los Metropolitanos de Nueva York, Angelitos de California, Astros de Houston y Vigilantes de Texas, cuya gorra vestirá al momento de su ingreso en Cooperstown". "Ni la mente más calenturienta pudo dudar, que algún día el Expreso de Anaheim, Houston y Texas, encontraría un lugar en el Templo de la Fama del Beisbol, debido a sus siete partidos sin hits y al hecho de haber alejado del plato a 5,714 bateadores, con la ignominia de no haber podido conectar sus endiablados lanzamientos". Nolan y su esposa, Ruth, contrajeron nupcias el 26 de junio de 1967, y tienen tres niños. Su familia estableció residencia en Alvin, Texas, cuando solamente tenía 6 semanas de nacido y continuó viviendo en esa misma ciudad hasta 2003, cuando los Ryans se trasladaron a Georgetown, Texas. También tienen una residencia en Fort Worth, Texas. Ryan fue nombrado como el décimo Presidente en la historia de los Rangers de Texas el 6 de febrero de 2008. Se encarga de ver todas las operaciones beisbolistas de la organización. El líder de ponchados de todas las épocas ha tenido un impacto dramático en dos años con el equipo. Las aventuras de dos peloteros venezolanos en las Ligas Mayores Tremenda amistad entre el lanzador Paulino y el receptor Quintero Por René Cárdenas
Más tarde en 2007, Derek Boogaard y Todd Federuk, jugaron Hockey sobre hielo con el equipo "Minnesota Wild", y también fueron conocidos como "Los Bash Brothers". Por último, la empresa cineasta de Walt Disney, filmó una serie de películas basada en el equipo de Hockey sobre hielo "The Mighty Ducks" en la que los dos principales caracteres de ficción fueron Dean Portman y Fulton Reed. Lógicamente, a la pareja se le llamó "Los Bash Brothers" por sus hazañas y tanto colorido en sus rendimientos.
Bueno, ahora hay una pareja joven de hermanos no sanguíneos que no es conocida por jonrones ni hazañas inverosímiles, sino por la lucha que demuestra día a día para permanecer en las filas de los Astros de Houston. El destino los trajo desde Venezuela al beisbol organizado y ambos están en la lucha por alcanzar el estrellato. Me refiero al lanzador Felipe Paulino y al receptor Humberto Quintero a quien en la casa club llaman "Q". Felipe y Humberto no esperan que se les llame nada más que hermanos por la hermosura de la amistad y quizá ellos no hayan oído mucho del porqué de "Los Bash Brothers" ni de Hockey sobre hielo ni de "Los Mighty Ducks". Por el momento, esta pareja está completamente concentrada en mejorar y triunfar y permanecer con los Astros. Para ellos, la meta de una Serie Mundial es el incentivo mágico que los mantiene en la lucha, al igual que otros 750 ligamayoristas que componen los dos circuitos. Quintero y Paulino, son tremendos compañeros adentro y fuera del terreno desde hace años. En la temporada pasada Humberto expresó a su amigo que veía en él un buen futuro por su fuerte y sólido brazo de lanzar. Emocionado, Felipe le dijo que deseaba comprar una casa en el área de Pearland al Sur de Houston, dónde varios peloteros residen, incluyendo Wandy Rodríguez, Humberto y otros. Las esposas de nuestra pareja, ya habían comenzado a planear todo y finalmente resultaron siendo casi vecinos lo que les permite compartir una bonita amistad familiar. Como son amigos verdaderos que se admiran y respetan mutuamente, decidieron sacar provecho de la cercanía de sus viviendas: "Yo creo que estamos viendo los frutos de haber decidido entrenar juntos durante el receso de temporada", dijo Quintero con todo aplomo. "Fueron tan buenas las prácticas y los ejercicios efectuados que al final resultamos perdiendo un buen número de libras. Soy del parecer que esto nos está sirviendo ahora y nos favorecerá mucho en el futuro". La amistad entre ellos comenzó durante la campaña de 2008, cuando Felipe resultó con problemas físicos en el brazo derecho. Como compañeros y como compatriotas venezolanos, se veían y se comunicaban, pero nunca con la amistad de ahora; pero poco a poco se fueron acercando uno al otro, hasta considerarse y verse como hermanos. Ahora son inseparables y la meta que se trazaron es la de ayudar al equipo para ganar juegos. Cuando el club sale al camino, los jugadores buscan como combatir la soledad que causan los cuartos de los hoteles. Los dormitorios de Humberto y Felipe se comunican entre sí, comen juntos y se sientan juntos cuando viajan en el avión. En otras palabras, estos jugadores practican la camaradería que existía entre los jugadores de antaño, cuando no había televisión en los cuartos y, disfrutar de la amistad y compañerismo era la nota sobresaliente del día. En otras palabras esto no es nada nuevo ni es nada malo emular viejas buenas costumbres. Quintero es un receptor que ha sufrido por haber sido víctima de la incertidumbre. Lleva 6 años con los Astros y ha visto desfilar receptores jóvenes y viejos que vienen y van. Varias veces lo han designado para asignación y ha luchado contra los golpes de la adversidad, pero él continúa como una roca con el equipo debido a su buen guante y a muchos de sus buenos atributos personales: "Mentalmente he sabido resistir porque cada vez que vengo al parque de pelota pienso en ser positivo y con ahínco empleo mi plan de trabajo", enfatizó el receptor. "Vengo temprano para estudiar a los bateadores contrarios y estar listo para la acción con toda la confianza y conocimiento del caso". Entre los jóvenes Astros del futuro está el otro hermano, Paulino, a quien se puede catalogar como uno de los lanzadores más desarrollados y prometedores del equipo. Además de que aprende todos los días los innumerables vericuetos del arte de lanzar en las Ligas Mayores, ha avanzado a pasos agigantados en el dominio de su gran repertorio de lanzamientos. Todos en la casa club del parque Minute Maid están de acuerdo que Felipe ha madurado y está a punto de alcanzar la mayoría de edad en la lomita. Si le falta algo de aprender es la maestría del cambio de velocidad. Por el momento creo que está en el umbral de hacerlo si ya no lo hizo. Cuenta con cuatro lanzamientos que tirados por el mejor brazo de la organización son armas mortíferas que causarán revuelo en los próximos años si la salud le acompaña. Por ahora, solamente Paulino es capaz de alcanzar tres dígitos con su recta, sin mucho esfuerzo. No lo dude, tiene un brazo extraordinario. Entre Quintero y Paulino hay una confianza absoluta. En el último juego celebrado en Cincinnati, Felipe desplegó todo el repertorio dando rienda suelta a sus inquietudes y Humberto pudo confirmar que su gran amigo está en el camino de un futuro glorioso. Sus lanzamientos fueron explosivos y la eficiencia demostrada en los momentos más álgidos, le han permitido alcanzar hasta ahora 4 salidas de calidad. Cuando por alguna razón Paulino se sale de lo planeado, Quintero salta sobre el plato y le grita con todas las fuerzas de sus pulmones que mantenga la concentración; usted puede llamarle regaño si quiere. Además de que eso es parte del profesionalismo del receptor, conlleva un cierto sentimiento de hermandad. La queja va destinada -lógicamente- para el bien del lanzador y del equipo en general. El interés mutuo de mis entrevistados de hoy que tiene por objeto entrenar continuamente los ha llevado a un punto de actuar como autómatas y, eso, es obvio durante la temporada muerta. Como producto de la amistad, los dos peloteros, saborearán la dulzura del éxito y, de esto, que no quepa duda. "Antes de terminar la campaña, nos propusimos entrenar juntos y todo ha resultado positivo", explicó Felipe con una expresiva y prolongada sonrisa muy típica de su manera de ser. "Yo me siento fortísimo mental y físicamente. Eso se debe al trabajo continuo que hicimos todos los días en Houston". Quintero toma el asiento No. 20 en el avión de los Astros y Paulino el No. 19. Tan pronto como comienzan a contarse chistes y a burlarse de ellos mismos, suenan las carcajadas, abunda la alegría y el avión recobra vida. "También le hago muchas bromas, especialmente cuando entramos en turbulencia porque Humberto entra en pánico y yo me río de lo lindo", precisó Felipe. No es necesario llamarles "Bash Brothers". Amigos del alma, es suficiente para Felipe y Humberto. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y para Astros Magazine. En radio fue narrador de los Dodgers y Rangers de Texas. En televisión y radio con los Astros. También edita su página de beisbol no comercial www.laestufacaliente.com. Hunter Pence, es el Astro que nunca se rinde Por René Cárdenas
Con solamente mirar el rostro del beisbolista Pence, uno se da cuenta que es el Maverick de los Astros. Un pelotero que no se amedrenta y que desconoce que no está bateando consistentemente porque entiende que es parte del proceso. Y tiene toda la razón. En su primer año con los Astros, 2007, bajé al terreno del Parque Minute Made a entrevistarlo por primera vez. Cuando lo miré de frente para formular la primera pregunta, me di cuenta de su recia personalidad y de un deseo vehemente de sobresalir sobre todas las cosas. Nunca me dio una excusa por algún ponche con hombres en posiciones anotadoras o de un error en el jardín derecho o de un tiro al plato que llegó tarde. Para él no existen los subterfugios, nada más que jugar recio, a la Pete Rose. En esa temporada de 2007, que dicho sea de paso es la mejor que ha tenido en toda su carrera profesional, bateó .322, producto de 147 imparables en 456 turnos al bate, nunca demostró que más tarde, al alcanzar el estrellato, sería un hombre diferente en su manera de ser. Han pasado tres años desde 2007 y Hunter continúa tan campante como al principio. Resoluto como nunca y, lo que tenía que aprender para quedarse con el equipo grande, lo aprendió si vacilar y con la misma agresividad que lo caracteriza como un atleta de primer orden. En mi opinión basada en más de 50 años de ver pelota ligamayorista, sigue jugando el beisbol como Rose. En la campaña de 2008, tuvo un bajón en su promedio general de bateo, habiendo terminado con .269, 160 indiscutibles en 595 visitas al plato. Jugó en 149 partidos, 49 más que el año anterior, pero los lanzadores de la Liga Nacional comenzaron a conocer sus debilidades y lógicamente se aprovecharon de algunas. De todas maneras, su año fue de éxito y comenzó a consolidarse como un pelotero de Liga Mayor y dueño absoluto del jardín derecho de los Astros. En 159 partidos el año pasado (2009) su promedio de bateó subió a .282 con 165 imparables en 585 turnos al bate. Empujó 72 carreras y se convirtió en uno de los tres grandes del equipo para codearse con el inicialista Lance Berkman y el jardinero izquierdo Carlos Lee. A fines de la temporada anterior se decía, “los Astros van como los tres grandes van”. Actualmente, debido a las circunstancias, el club va dando tropiezos, porque los tres grandes no están rindiendo de acuerdo. A la fecha de escribir esta nota, Lee batea .203, Pence .255 y, Berkman .234. Hunter, como se puede ver, tiene el mejor promedio. La tabla de posiciones indica que el club está en el último lugar de la División Central de la Liga Nacional a 9 juegos atrás de los líderes Rojos de Cincinnati. Es una verdadera tristeza… Esta vez bajé al terreno para entrevistar de nuevo a Hunter Pence a quien encontré siempre en buena disposición y con la mejor de las sonrisas, pero un poquito más evasivo que en nuestro último encuentro. Quizá se debió a la realidad de los promedios que cité antes. Yo estaría pegando el grito en el cielo… Gane o pierda el equipo, Hunter, juega a la pelota con alma, vida y corazón. No me explico de dónde saca tanta energía; aun cuando el equipo está mordiendo el polvo, trata de rendir como un campeón. “Esa es parte de ser un competidor”, dijo Pence sin vacilar un instante. “Uno tiene que bajar al terreno pensando que es una temporada larga. Hay cosas que ocurren a menudo y que no se pueden explicar. En lo que me corresponde yo tengo que seguir peleando porque tengo que competir”. Es de sobre conocido que los Astros comenzaron lentos y hubo un poco de confusión porque no se explicaba lo que ocurría con los bateadores. Los lanzadores esperaban en vano un respaldo que nunca se hizo presente. A estas alturas imaginé que los peloteros tenían que estar divagando de una manera u otra. Le pregunté en qué pensaba y su contestación fue: “Seguir empujando”. Esperé unos segundos extras para oír algo más, pero Hunter repitió, “Seguir empujando”, y no volvimos a hablar del tópico. Como expliqué al principio, Pence, bateó bien en 2009 y quería oír de sus propios labios lo que pensaba hacer para igualar o mejorar su promedio. “Yo no pienso acerca de esas cosas; tampoco me aflijo”, dijo Hunter. “Me preparo, bajo al terreno todos los días a enfrentar al lanzador y jugar para ganar. Al final del año, los números van a ser lo que estaban destinados a ser”. Pensando que una sequía de bateo es la peor enemiga de un jugador de beisbol, quise oír un comentario acerca del proceso que atraviesa Hunter para salir de ella, tal como lo había hecho en otras ocasiones: “Hay que regresar a lo básico del beisbol. No me gusta la palabra sequía, pues ni siquiera la uso. Lo que yo hago es batear con todas las fuerzas. Hay momentos que la situación no se puede controlar porque no todas las veces se puede batear de hit porque así es el beisbol. Lo más importante es tener un buen turno al bate y dar duro a la pelota”. “¿En qué forma puede ayudar un entrenador de bateadores a un bateador para que salga de una sequía de bateo?”, pregunté a Pence con la ilusión de aclarar o averiguar un poco más de la situación o del mal que agobia a los Astros: “¿Qué situación?”, contestó el pelotero. “La de no batear con consistencia”, respondí. “No quiero contestar eso”, dijo el beisbolista. En estos momentos los Astros están en el último lugar de su grupo y aún falta mucha tierra que halar para la fecha del Juego de Estrellas a mediados del mes de julio y es posible que el club tenga una reacción positiva como en otras ocasiones, pero los beisbolistas tienen mejor presentimiento que nosotros los columnistas: “Definitivamente que el club podría salir del hoyo antes de ese espectáculo”, enfatizó Pence. “Es una temporada larga y no se trata de cómo comienzas, lo importante es como terminas. Tenemos hombres de mucho talento en este equipo que van a batear. Lo que tenemos que hacer es seguir empujando”. Algo está faltando a los Astros para que no ganen con la consistencia debida de otros tiempos: “¿Qué podría ser?” “No nos hace falta nada”, expresó Pence con toda la confianza del mundo. “Lo que tenemos que hacer es conectar el gran batazo. El beisbol es un juego loco. Tenemos momentos candentes y momentos fríos. Lo que también hacemos es concentrarnos para tratar de ganar todos los días”. He aquí la última pregunte que hice a Pence: “¿En la escala del 1 al 10, cómo clasificas el grupo de bateadores, defensores y lanzadores de los Astros actualmente?” --“En bateo…mejor vamos a la siguiente pregunta”, dijo Pence. * Maverick = Dueño de un estilo personal. René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de radio de los Dodgers y Texas Rangers, y de radio y televisión de los Astros. Edita su propia página de beibol www.laestufacaliente.com. Wandy Rodríguez, alejado del beisbol invernal Por René Cárdenas
Al momento de escribir esta nota, el rendimiento de Wandy se resume así: En 24 y dos tercios de entradas, tiene un registro negativo de 1-2 en cuatro aperturas para una efectividad de 3.65. En el proceso, ponchó a 14 y otorgó 8 bases por bolas. Como solamente se ha jugado el primer mes de seis, el dirigente Brad Mills, no encuentra razón alguna para preocuparse por el rendimiento inicial de su estelar lanzador. El viernes 30 de abril, el zurdo no pudo salir a lanzar en Atlanta contra los Bravos debido a espasmos en la espalda y, el piloto del equipo, pospuso su apertura para el siguiente juego y darle un tiempo extra de recuperación. Rodríguez, no es de los serpentineros que pasa mucho tiempo en la enfermería y, odia ser insertado en la lista de lesionados. En términos generales, Wandy lanzó bien en sus últimas dos aperturas efectuadas en Houston donde obtuvo una efectividad de 1.88 luego de permitir tres carreras limpias en 14.3 de entradas. Fueron inicios de calidad, de los que los dirigentes sueñan recibir en estos tiempos. Esos primeros seis episodios con menos de 3 carreras, representan una buena oportunidad para que el equipo gane. Rodríguez, como la mayoría de los lanzadores de habla hispana, se ha venido alejando poco a poco del beisbol invernal de su país y, durante la temporada baja, dedica su tiempo a sus familiares y a los ejercicios. “Siempre me concentro en el buen vivir para mantenerme saludable y fuerte”, dijo Wandy. “Con respecto a la pelota de invierno, no es que me haya alejado. El problema estriba en que la mayor parte del tiempo estoy pendiente de las negociaciones sobre mi contrato y, esto ocurre, anualmente. Como comprendes, una lesión ocurrida en esa pelota, podría afectar mi carrera y mi futuro. Creo que después de más de 200 episodios lanzados (205.2) en las Ligas Mayores en 2009 es buena idea descansar el brazo. Esas son las razones de mi ausencia, pero me encanta jugar en mi país”. Es una realidad que muchos peloteros con contratos de varios años prefieren establecer residencia en Houston y sus vecindades y Wandy no se quedó atrás. “Me encanta Houston porque es una ciudad muy tranquila”, dijo con un tono de satisfacción. Vive al sur del Parque Minute Maid, en la vecindad de Pearland, Texas. Luego de firmar un buen contrato con los Astros para la presente campaña, la cigüeña trajo a Wandy y, Luz, su esposa, una nueva bebita llamada Amanda que viene a hacer compañía a su otra hija, Wadelis. “No te imaginas lo feliz que estamos con este nuevo arribo a nuestro hogar”, dijo con la sonrisa más grande del mundo. “Gracias a Dios nació saludable que era lo que más deseábamos”. Después de sufrir algunos problemas durante los entrenamientos primaverales, Rodríguez luce como que ya está recuperando la forma del año pasado cuando terminó como líder de los Astros en juegos ganados (14), en efectividad (.302), en entradas lanzadas (205.2) y en hombres ponchados (193). “Lo que pasó en los entrenamientos fue que como no lancé en la liga de invierno y pasé sin tirar pelota desde octubre, tenía que acostumbrar el brazo a lanzar nuevamente y el proceso de hacer ese ajuste no es fácil”, puntualizó el lanzador. “Pero gracias a Dios ya mi brazo está entrando en forma y pronto rendiré aún mejor de lo indican mis números iniciales”. Por una razón u otra, Wandy, había declarado hace unos cuantos meses que no estaría seguro de comenzar bien la temporada y todo parece indicar que fue así. No sé si esto fue de verdad una teoría personal o un ligero vistazo a su bola de cristal. “Lo primero de todo para cada jugador es la salud. Si me mantengo esta temporada con buena salud, creo que lo haré bien, Probablemente a eso me refería”, enfatizó el zurdo. Adelantándome a los acontecimientos, me parece que los Astros estarían más que contentos si Rodríguez emula los números de la temporada anterior. Los Astros en general han sido buenos para ganar fuera de su propio patio a través de los años y, según las estadísticas, Wandy, gana más juegos en Houston que cuando anda de gira con el equipo. “Yo creo que no hay diferencia alguna”, expresó Rodríguez remontándose al pasado como tratando de recordar pasajes con exactitud. “En el montículo de este parque de beisbol me siento muy cómodo y, esa es una verdad que no voy a negar. Pero, después me he sentido de lo más bien lanzando en otros estadios. No sé qué decirte al respecto, pues no lo puedo explicar”. Me parece que los lanzadores que ganan más juegos en casa se sienten respaldados por una afición que los admira y anima. Saben que terminado el partido, van a casa al calor familiar y a disfrutar los platillos cocinados con toda la ternura de las esposas. En cambio cuando están fuera, la afición es algunas veces hostil y hay que comer en restaurantes tres veces al día. El ritmo para lanzar no se consigue cuando uno quiere. Es algo que aparece cuando la preparación es completa y la flexibilidad del cuerpo está apta. “A estas alturas me siento mejor, pero no podría decir con firmeza si ya estoy ciento por ciento”, comentó Rodríguez. “Claro que no quedaré estático en este punto. Seguiré en la preparación hasta sentirme completamente satisfecho que puedo rendir con más efectividad para bien del equipo”. En mi larga carrera de cronista de Liga Mayor he tenido la oportunidad de entrevistar a muchos lanzadores y, cada uno, tiene una historia diferente acerca de cómo encontrar el ritmo. Unos lo adquieren más rápidamente que otros, como Fernando Valenzuela, por ejemplo, un pelotero hecho de hierro que en sus mejores días nunca visitó la enfermería. Recuerdo que Orel Hershiser dijo que cuando la recta le navegaba hacía la izquierda, ya tenía su ritmo. “Ahora mismo estuve practicando el lanzamiento rompiente que en inglés se conoce como sinker”, explicó Wandy. “El instructor de lanzadores, Brad Arnsberg, me dio una nueva idea que estoy usando con buenos resultados. Mi bola se está moviendo mejor y el cambio está muchísimo más efectivo que el año pasado, razón por la que lo uso a menudo. En el montículo no me tomo mucho tiempo para darme cuenta del lanzamiento de ese día y emplearlo como el arma del momento para mantener buen ritmo”. Pregunté a Wandy si sabía el porqué los Astros habían comenzado tan mal. Probablemente fue una pregunta injusta, más bien propia para formularla al dirigente o a uno de los instructores. La respuesta fue un contundente. “No sé”. Agregó que, “el equipo trató de ganar juego tras juego y no pudo”. Ya más claro no canta un gallo. “¿Crees que los Astros puedan recuperar lo perdido?”, le pregunté para no alejarme mucho del tema. “Claro que sí, pues tenemos buenos jugadores”, dijo sonriendo y bien relajado. “Simplemente seguiremos luchando y tengo la corazonada que ganaremos muchos juegos”. Ser optimista es un tributo sobresaliente de este lanzador dominicano que nunca cuelga los guantes. El optimismo es un ingrediente que los Astros necesitan por todos los costados este año. No solamente los directivos y administradores del equipo se sentían consternados cuando los Astros jugaban y no ganaban al principio de la temporada. También había preocupación general entre los mismos jugadores y sobre ese tema pedí a Wandy que me relatara algo: “Seguro que sí nos preocupamos”, dijo el serpentinero con un poco de disgusto y como tratando de olvidar esos aciagos días. “Decidimos reunirnos y hablar del tema en toda su extensión, pues de alguna manera teníamos que parar la cadena de tantas derrotas consecutivas. Convenimos en que no lo estábamos haciendo bien y de súbito comenzamos a ganar. Ahora jugamos normalmente”. Durante sus primeras aperturas del año, Wandy bajó al terreno y siempre lanzó seis entradas o más y quedó satisfecho de sus actuaciones, pero había algo más en el ambiente, algo más perceptible. Salté las trancas y le pregunté cómo estaba la moral durante esos juegos: “OH, estaba muy baja”, dijo Rodríguez con un rostro apesadumbrado. “Pues no es fácil salir allí todos los días y perder y perder y perder. Pero ya la cosa está cambiando”. En enero de este año, Wandy, fue seleccionado por la Asociación de Cronistas Deportivos de América como el Lanzador del Año de los Astros y, como miembro de la organización, tuve el honor de presentarlo durante el banquete anual de estos chicos de la prensa. Fue un honor para mí. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Mantiene y edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com. Tiene 25 años de asociación con los Astros, como narrador de radio y televisión y como escritor. Fue el narrador original de los Dodgers en 1958. ¿Llegarán bien los aires frescos de Brad Mills a los Astros? Por René Cárdenas
El dirigente de un equipo de ligamayoristas, tiene que ser un mago para mantener su navío a flote. Además de ser el mandamás, tiene que ser juez, maestro, consejero, adivino y, sobre todas las cosas, confesor. Es el hombre que saca la cara al público que critica y es el abogado defensor de sus jugadores. Es también el que absorbe las inquietudes en general. Mi invitado de hoy es el nuevo y novato dirigente de los Astros de Houston, Brad Mills, que en esta campaña recibe su bautismo de fuego como tal. Se ha embarcado en una aventura de las mil y un noches y ojala se salga con la suya para beneficio de una afición que está sedienta de juegos postemporada. El californiano Brad llega a la cálida pradera del oeste legendario procedente del frío Boston o de los Patirrojos donde por media docena de campañas fungió como asistente (bench coach) del dirigente Terry Francona. En una ocasión probó lo que es ser dirigente por tres juegos, durante una ausencia de Terry. A pesar de no haber sido timonel oficial en su carrera de beisbolista en las Ligas Mayores, ingresa a las filas de los Astros bien recomendado por Francona. Es más, Mills, también fue instructor con los Filis de Filadelfia y los Expos de Montreal, es decir, tiene toda la experiencia para enfrentar esta nueva responsabilidad. En sus años activos, jugó cuatro temporadas con los Expos. En el argot beisbolista centroamericano se dice: “No es lo mismo verla venir que platicar con ella”. A estas alturas no hay manera de vaticinar como le irá a Mills con un equipo en reconstrucción y con unas cuantas interrogantes en el futuro, pero será interesante ver como despliega su estrategia en la dura lucha para ganar la división que es el objetivo principal. En enero, durante el banquete de beisbol ofrecido por la Asociación de Escritores Deportivos de América (BBWAA) escuché el discurso de Brad y me impresionó su vigor para hablar, su tono, su agresividad, sus planes y su credibilidad. Me hizo pensar que los Astros están en buenas manos. Claro que en estos momentos me encantaría saber acerca de sus sentimientos y emociones de manejar por primera vez un equipo de Liga Mayor: “En realidad no se trata de mis sentimientos y emociones”, dijo Mills. “Esta es una oportunidad que aprovecho para hacer de este equipo, un grupo ganador que juegue a la pelota en forma exitosa”. Solo imagínese cuando usted entró a trabajar por primera vez a una empresa y tiene que hacer nuevos amigos y sentirse cómodo para desempeñar su cargo satisfactoriamente: “El recibimiento que me hicieron los jugadores para hacerme sentir en casa fue extraordinario”, expresó el nuevo dirigente. “Ya no se diga del resto del personal de la organización. Comienzo este trabajo lleno de entusiasmo y optimismo”. En una oportunidad, Mills, dijo que traería frescura al equipo de los Astros y como el tema me llamó mucho la atención, le pedí que elaborara sobre la palabra frescura y un equipo de beisbol. “El hecho de haber trabajado para un equipo campeón, me hace sentir que puedo traer esa frescura a los Astros”, dijo Brad con mucha convicción. “En otras palabras, una voz fresca, una voz enteramente nueva”. Cuando un dirigente se hace cargo de un equipo por primera vez, usualmente quiere comenzar la nueva temporada con gente de confianza que lo rodee, en este caso los instructores o “coaches”: “No te imaginas el placer que tengo de trabajar con este cuerpo de instructores”, enfatizó Mills. “Cuando nos sentamos a confeccionarlo, lo hicimos con el mayor esmero considerando capacidad, experiencia y el arte comunicativo de cada uno de ellos. Esto es muy importante para poder transferir conocimientos”. Mills, que fuera presentado como el nuevo dirigente el 27 de octubre de 2009, comenzará la temporada con un buen séquito de ayudantes: Brad Arnsberg como instructor de lanzadores; Bobby Meacham como coach de primera base; Jaime Quirk como instructor de bullpen; Dave Clark como coach de tercera base y Sean Berry como instructor de bateo. El venezolano Al Pedrique será su brazo derecho en la banca. No cabe duda que Mills llega a Houston armado de mucha paciencia y con el deseo vehemente de pronto poder decir, ‘por fin ya tengo a este equipo bajo control, funcionando como yo quiero’. Yo sé que eso es mucho pedir, pero imagino que ese pensamiento no lo abandona a la ahora de dormir. “Estamos en medio de ese proceso”, dijo el dirigente. Y los aficionados del beisbol lo entienden, porque la preparación del equipo requiere un ajetreo increíble. Brad, es el hombre múltiple en Kissimmee donde aprendió, vio y capturó la esencia de lo que el equipo representa en la División Central de la Liga Nacional. Brad heredó un personal de jugadores de experiencia o los que fueron parte del equipo el año pasado. También la organización le entregó en la primavera un total de 14 caras nuevas, de las cuales tenía que barajar y luego de una detenida evaluación seleccionar a los aspirantes más convenientes para acompañar a los veteranos en la campaña. “Con los nuevos peloteros agregados a la nómina, tengo suficiente munición para armar el equipo y no puedo pedir más. Claro que este tema podría ser más aclarado al final del entrenamiento primaveral”, señaló el timonel. Las raíces del aprendizaje de Mills y su juego ligamayorista fueron en la Liga Nacional y sus aventuras como dirigente de liga menor e instructor en las mayores fueron en la Liga Americana. Yo quería saber si la ligera diferencia que existe entre ambos circuitos podría tener algo que ver en su rendimiento de jefe de los Astros: “No, René, del todo”, aseguró Mills con hincapié durante nuestra conferencia telefónica. “El hecho de que yo haya crecido en la Liga Nacional no tiene que ver con esto. Dirigí como once años en las ligas menores y muchas de las veces lo hice bajo las regulaciones del viejo circuito. Por consiguiente no preveo problema alguno en el camino. Recuerda que también hubo juegos interligas en los que uno se familiariza con las regulaciones; también jugamos en parques de la Nacional. Así que con toda esa experiencia adquirida, no creo que tendré problema alguno”. Mills, de 52 años de edad fue firmado por el gerente general de los Astros, Ed Wade, mediante un acuerdo de dos temporadas con una opción contractual del equipo para un tercero. “El nuevo timonel habla mucho acerca de la palabra respeto y se ha dedicado a obtenerlo de sus nuevos jugadores”, dijo Wade. “Brad no está diciendo, ‘estas son las reglas y yo soy el nuevo alguacil del Houston’. Su estrategia es, ‘Vamos a ser consistentes, ellos conocerán el plan y de antemano sabrán lo que se espera. También se darán cuenta que los respetamos y los trataremos en forma separada para el bien colectivo del equipo”. El propietario de los Astros, Drayton McLane, tiene la esperanza que su nuevo dirigente establezca estabilidad en el equipo. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Mantiene y edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com. Tiene 25 años de asociación con los Astros, como narrador de radio y televisión y como escritor. Fue el narrador original de los Dodgers en 1958. Astros: Los bajos y altos a la orden del día Por René Cárdenas
En primer lugar jugaron sin uno de sus pilares principales, el peloterazo que se encarga de la primera base conocido popularmente como “El Puma”, Lance Berkman, que hizo su retorno de la lista de incapacitados cuando los Astros más lo necesitaban en la línea ofensiva. A esas alturas, el equipo aparecía en la Liga Nacional como último en carreras, dobles, cuadrangulares, promedio de bateo, promedio de embasamiento, promedio de bateo de poder y bases por bolas. El 13 de marzo, Berkman, fue sometido a una cirugía artroscópica en la rodilla izquierda para eliminar ciertas partículas óseas que le molestaban. Por esa razón el hombre de la primera base perdió de jugar en 12 partidos al empezar la acción. Cuando el equipo comenzó a dar señales de vida, el lanzador Alberto Arias, fue operado del hombro derecho y el especialista que practicó el procedimiento de reparar el manguito de rotación y eliminar depósitos de calcio, Dr. David Lintner, declaró que el serpentinero necesita un año para recuperarse. Al respecto, el gerente general Ed Wade, dijo: “Es duro perderlo por toda la temporada. Ha hecho un trabajo formidable con nosotros y estaba destinado a ser parte importante en el grupo de relevistas. Espero que se recupere debidamente mediante el programa de rehabilitación para que regrese al equipo con todos los brillos el próximo año”. Arias de 26 años de edad, lanzó en tres partidos durante los entrenamientos primaverales en Florida y tuvo que abandonar el montículo en su tercera aparición primaveral el 9 de marzo en Port St. Lucie, Florida, luego de quejarse de fuertes dolores en el hombro derecho. Eventualmente fue insertado en la lista de incapacitados. El año pasado tuvo un récord de 2-1 en 42 apariciones con los Astros. Vaya a saber usted que la pérdida de Arias es un golpe bajo que reciben los Astros. Quizá no se le de la importancia debida a estas alturas, pero después de agosto cuando el cansancio se apodere de todo el elenco monticular, se pensará en el joven y sólido brazo de Alberto, a quien el equipo dedicó años de preparación para que precisamente comenzara a brillar en esta campaña. Como el manejo de los lanzadores jóvenes es tan confuso por tanta reglamentación que hay en las Ligas Mayores, se me hace difícil asegurar quien en definitiva tomará el lugar de Arias entre los relevistas. Chris Sampson, Sam Gervacio o el nicaragüense Wilton López. En gran parte, el equipo tiene que jugar mucha política por aquello de las opciones. El que ya no las tiene y no representa un buen valor para el club, es el que resulta en el grupo de los jugadores transferibles o “waivers” y solamente los evaluadores del equipo son los que tienen la última palabra. Perder 8 juegos al hilo al comienzo de la temporada es un hueso duro de roer, que no quepa duda. Todos los equipos en la historia de la pelota han sufrido estas mismas dificultades, los Yankees, Medias Rojas, Dodgers, Gigantes, pero nunca hubo una prensa tan negativa como la de Houston. Cito algunos ejemplos injustos, porque creo que los Astros se convirtieron en el equipo dueño del epíteto del día: “Aparentemente, los Astros de Houston acaban de recibir la notificación de MLB que la temporada ya comenzó”. Esto fue publicado cuando el equipo aparecía como el peor de la liga, con récord negativo de 0-8 antes que ganara el primer juego que dicho sea de paso fue sobre los Cardenales de San Luís. “Este es el mismo equipo que jugó en la Serie Mundial hace solamente cinco años. En esta temporada los Astros están viejos, lesionados y cojeando bajo un sistema administrativo que deja mucho que desear”. Esto me hace recordar cuando hace unos pocos años la prensa de Houston enterró al equipo con una lápida conmemorativa en primera página. Esa misma prensa había olvidado las temporadas milagrosas en 2004 y 2005 y una lucha en el clásico otoñal. Hubo años cuando los Astros fueron dejados por muertos por las publicaciones nacionales, las locales y hasta por los aficionados mismos. Sin embargo el equipo se armó de un coraje masivo y logró regresar por sus fueros con tremendas arremetidas para ganar juego tras juego hasta contra el oponente más pintado. Como que si todo eso hubiera sido poco, lo hicieron con la nómina más baja en la liga. La nota que más me llamó la atención fue una que con en el título lo dijo todo: “¿El peor equipo en beisbol? Los Astros establecen un reclamo a la calamidad”, y, el texto dice: “Es difícil creer que los Astros de Houston formen el peor equipo de todo el beisbol, pero en estos primeros seis días de la campaña es exactamente donde se encuentran. Hay un equipo no ganador en todas las Ligas Mayores – juega sus partidos caseros en el Parque Minute Maid”. Nunca había leído algo tan injusto; seguramente fue escrito a la ligera. Los Astros han probado más de una vez que pueden ganar en casa y en el camino. El columnista Chris Baldwin cita el programa de televisión Baseball Tonight, donde el analista Tim Kurkjian dio rienda suelta a la falta de un sincero análisis con respecto a los jugadores de cuadro de los Astros. ¡Mama Mía!, diría Tom Lasorda, luego de leer algo así. He a continuación lo que concibió y dijo al aire el colega Kurkjian: El analista reveló en uno de sus recientes programas que un buscador talento le dijo que todo el cuadro de los Astros está compuesto de jugadores de reserva o de banca como se dice en el argot beisbolista. Si usted está asociado con esta manera de hablar, un jugador de banca es el que sale de la cueva y juega un día o dos a la semana para equipos decentes de Ligas Mayores. Analicemos el cuadro de los Astros: Primera base: Lance Berkman. Nadie duda de su calibre como regular. En honor a la verdad, Berkman, Matsui y Féliz pueden jugar como regulares en otro equipo, no solamente con los Astros. En términos específicos no es un cuadro como el de los Yankees, pero en términos generales no es uno compuesto por jugadores de banca completamente. Así que decir eso o desestimándolos en el aire, es simplemente una injusticia no solamente para los jugadores y los administradores del equipo, sino también para el auditorio. No se puede negar que los Astros tienen un desbalance entre sus lanzadores y bateadores. Sus abridores están dando 6 entradas al dirigente Brad Mills y los relevistas están haciendo un trabajo decente. El bateo no se ha logrado equiparar y, mientras esto siga así, el equipo permanecerá en un estado de incertidumbre. Al momento de preparar esta nota, los Astros aparecen en el sótano de la División Central de la Liga Nacional a 4 juegos de los punteros Cardenales de San Luís. Hace una semana estaban en el mismo lugar, pero sin ni siquiera un juego ganado. Ahora siguen en el sótano con 6 partidos ganados. Todo esto en el mismo mes de abril que aún no ha terminado. Esto demuestra que están en el proceso de iniciar una posible arremetida. Si el bateo logra despertar, no dude que antes del Juego de Estrellas, mucho del negativismo demostrado contra ellos, desaparezca como por encanto porque así es el beisbol de misterioso. En días recientes, los Astros lograron disfrutar de buenos juegos lanzados y, sus abridores, registraron una efectividad de 3.07 con 35 ponches en sus últimos 7 partidos. En ese período, Houston tuvo un récord de 5-2. Los administradores de los Astros en 2009, hicieron un tremendo esfuerzo económico para presentar un equipo peleador con esperanza de ganar y con el objeto de satisfacer a las 3 millones de personas que lo respaldan en el parque Minute Maid. El resultado no fue como se esperaba, pero el costo de la nómina fue de $102 millones, en el octavo lugar de los equipos más caros. Este año, debido a los bruscos cambios de la economía nacional, el equipo decidió ser un poco más ahorrativo. En vez de gastar $102 millones, redujo el presupuesto a $92 millones. Según los rumores, el club perdió $12 millones en 2009. Esta nota no pretende enumerar todas las dificultades y sinsabores que existen en la organización de los Astros para poner en el terreno un equipo ganador. Es posible que la mayoría de los clubes de Liga Mayor enfrenten a diario las mismas desilusiones a pesar de los esfuerzos y las mejores intenciones. De las 30 organizaciones, una es la que gana y, esa es la que no ve los problemas si acaso los tiene. Todos los columnistas que enterraron a los Astros luego de sufrir 8 derrotas consecutivas en abril, es probable que entonen los claros clarines cuando la situación se invierta. En la organización de los Astros, el pesimismo no existe. René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Texas Rangers y Astros de Houston. También edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com. Antesalista Pedro Feliz dice que dará todo por el todo con los Astros Por René Cárdenas
El desfile de veteranos y de jóvenes pretendientes ha sido interminable y algunas veces decepcionante. Por años y años se ha soñado con el hombre que sea la muralla que el equipo necesita para tener una decente defensiva en lo que se llama la esquina caliente. La búsqueda fue larga y tediosa y por un momento se creyó que sería imposible remediar la situación. El club necesitaba un pelotero que reuniera un caudal de habilidades: buen brazo, buenos reflejos, cobertura, velocidad para correr las bases y un promedio decente de bateo impulsador de carreras.
Feliz, nacido en Azúa, República Dominicana hace 34 años, fue firmado como agente libre el 10 de diciembre y se convirtió en el mejor regalo navideño para la afición de Houston. El nuevo hombre que se encargará de la antesala, jugó con los Gigantes de San Francisco del 2000 al 2007 y con los Filis de Filadelfia de 2008 a 2009. Trae consigo un promedio combinado de .254, producto de 976 imparables en 3,845 turnos al bate con 135 cuadrangulares y 558 carreras empujadas. Conocido por ser un jugador de cuadro de gran habilidad defensiva, Feliz es dueño de un promedio de .964 en 899 partidos en tercera base.
Los beisbolistas que se lanzan a la agencia libre tienen la opción de firmar por el equipo de su preferencia y los motivos son muy propios de ellos: “Los Astros, siempre me llamaron la atención”, dijo Feliz. “Cuando venía a jugar a Houston, me sentía cómodo en este parque de pelota y, el grupo de peloteros aquí, me cae muy bien”. Mi entrevistado tiene una tremenda experiencia en juegos de postemporada, especialmente de Series Mundiales con San Francisco y Filadelfia: “Jugar en una Serie Mundial es algo emocionante y lo que un pelotero siempre sueña”, expresó Feliz con un aire de felicidad. “Yo doy gracias a Dios que he estado en un par de ellas para disfrutar de toda la emoción. Es verdaderamente glorioso”. Pedro tiene 10 imparables conectados en Series Mundiales entre ellos un cuadrangular con 4 carreras impulsadas. Un beisbolista con la experiencia de Feliz, ha visto plenamente lo que un equipo necesita para llegar a la postemporada: “Hay que trabajar fuerte y es primordial dar todo lo que uno tiene en el terreno de juego”, dijo sin titubear un instante. “Debe de existir armonía entre los peloteros, no solamente en el terreno, si no también en la casa club y es muy importante que el pelotero respalde a sus compañeros en todo momento”. Cuando un ligamayorista cambia de uniforme, no es siente en el mejor momento de su carrera. Tiene que hacer nuevos amigos y buscar en la más diplomática de las formas, el ajuste para caer en gracia y ser aceptado en el nuevo equipo: “Hasta ahora todo me ha salido bien, y espero rendir lo que debo”, dijo Feliz en forma pensativa. “De ninguna manera concibo que me vaya mal”. ¿Cómo crees que te irá en tu carrera de beisbolista en el futuro inmediato?, le pregunté a secas: “De maravilla”, contestó Feliz con todo el garbo del mundo. “Para eso trabajo fuerte cada día. No escatimo esfuerzo alguno en mi preparación física y mental. Muchos peloteros tratamos de hacer lo mismo y pensamos lo mismo”. Pedro, que fuera firmado por los Astros para jugar regularmente la tercera base, también está destinado para hacerlo en primera base contra bateadores zurdos mientras Lance Berkman continúe en la lista de incapacitados o cuando sea necesario. Feliz, que ha jugado 95 partidos en la inicial en toda su carrera, estuvo practicándola concienzudamente por una semana durante la preparación primaveral en la Liga de la Toronja en el estadio Osceola County en Florida. No la había jugado desde 2007, pero todo parece indicar que se siente cómodo en ella. “Cuando jugué para los Gigantes, me pusieron en todas las posiciones del cuadro porque todavía no había decidido cuál sería mi posición definitiva”, enfatizó Feliz. “Pero para mí, todo es lo mismo entre las líneas del cuadro. Allí, todo es fundamental. Voy a recibir batazos y estaré listo para ello. En el caso de los Astros, es porque Berkman se lesionó. Para eso estoy preparado cuando el dirigente lo decida”. Cuando los Astros quieran usar a Feliz en la inicial, es posible que Chris Johnson juegue la tercera base. ´ La defensiva ha sido clave de éxito en la vida profesional de Feliz y como los Astros también necesitan más bateo, está en las manos de Pedro poner su granito de arena: “La verdad es que para eso estoy aquí”, dijo con firmeza. “Haré lo máximo para rendir satisfactoriamente en el terreno de juego. Me contrataron para batear y para defender y ten la seguridad que cumpliré a cabalidad”. Entre más pasan los años, los ligamayoristas de habla hispana participan menos en las ligas profesionales de sus países y todo parece indicar que Feliz es uno de esos peloteros que prefiere el descanso durante la temporada baja: “La verdad que el año pasado no lo hice”, dijo con tono de apenado o culpable. “Para serte exacto tengo tres años de no jugar beisbol invernal por razones muy especiales; pero siempre he querido hacerlo. Por favor, no vayas a creer que mi ausencia en esas ligas se debe a algún tipo de conservación. Mas bien, me gusta estar en forma”. La llegada de Feliz, fuerza a los Astros a usar al ambidextro Blum en las otras posiciones del cuadro a manera de súper reserva. “Me place sobre manera agregar a Pedro a la mezcla de nuestro cuadro” dijo Wade. “A la defensiva ha sido un pelotero extraordinario y en la ofensiva un sólido empujador de carreras en toda su vida de ligamayorista. Jugó un papel importantísimo en las dos Series Mundiales con los Filis a los que ayudó convirtiéndose en una de las claves principales. Tenemos suerte de contar con su contribución en nuestras filas”. Pedro se siente muy orgulloso del par de imparables conectados en Series Mundiales. En el cuarto partido del clásico otoñal del año 2009, desembarcó un cuadrangular para empatar el juego en la octava entrada contra Joba Chamberlain. Y en el séptimo episodio del quinto choque de la Serie Mundial de 2008, impulsó la carrera ganadora de los Filis para ganar el juego que les dio la corona sobre los Rayos de Tampa. En lo que a lo ardiente de su ofensiva se refiere, Feliz bateó .301 (114 imparables en 379 turnos) con corredores en posiciones anotadoras durante las últimas tres temporadas. El apellido de Pedro, Feliz, se escribe sin acento y se pronuncia Féliz de acuerdo a su explicación. Esto me recuerda el acento prosódico que suena pero no se escribe. De todas maneras, hay que recordar que uno se llama como uno quiere y ese es un derecho inalienable. Sobre esto último no hay vuelta de hoja. El contrato del siempre sonriente Feliz es de $4.5 millones por un año y los aficionados podrán reconocerlo por el número 77 que tiene en la camiseta del uniforme. Con un contrato como este, no importa donde vaya el acento. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónica de los Astros y Astros Magazine. Edita su propia página de beisbol www.laestufacaliente.com y fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. ¿LLEGARÁN BIEN LOS AIRES FRESCOS DE BRAD MILLS A LOS ASTROS? Por René Cárdenas
Los cinco mil marineros de un barco de esa naturaleza, componen un grupo altamente disciplinado. Todos responden al unísono. Ah, pero un conjunto de beisbol compuesto por 25 peloteros con personalidades y egos tan diferentes como el cielo y la tierra, es una responsabilidad única, hecha a la medida para causar úlceras estomacales y el cambio del color del cabello. En este puesto, los hombres envejecen prematuramente. El dirigente de un equipo de ligamayoristas, tiene que ser un mago para mantener su navío a flote. Además de ser el mandamás, tiene que ser juez, maestro, consejero, adivino y, sobre todas las cosas, confesor. Es el hombre que saca la cara al público que critica y es el abogado defensor de sus jugadores. Es también el que absorbe las inquietudes en general. Mi invitado de hoy es el nuevo y novato dirigente de los Astros de Houston, Brad Mills, que en esta campaña recibe su bautismo de fuego como tal. Se ha embarcado en una aventura de las mil y un noches y ojala se salga con la suya para beneficio de una afición que está sedienta de juegos postemporada. El californiano Brad llega a la cálida pradera del oeste legendario procedente del frío Boston o de los Patirrojos donde por media docena de campañas fungió como asistente (bench coach) del dirigente Terry Francona. En una ocasión probó lo que es ser dirigente por tres juegos, durante una ausencia de Terry. A pesar de no haber sido timonel oficial en su carrera de beisbolista en las Ligas Mayores, ingresa a las filas de los Astros bien recomendado por Francona. Es más, Mills, también fue instructor con los Filis de Filadelfia y los Expos de Montreal, es decir, tiene toda la experiencia para enfrentar esta nueva responsabilidad. En sus años activos, jugó cuatro temporadas con los Expos. En el argot beisbolista centroamericano se dice: “No es lo mismo verla venir que platicar con ella”. A estas alturas no hay manera de vaticinar como le irá a Mills con un equipo en reconstrucción y con unas cuantas interrogantes en el futuro, pero será interesante ver como despliega su estrategia en la dura lucha para ganar la división que es el objetivo principal. En enero, durante el banquete de beisbol ofrecido por la Asociación de Escritores Deportivos de América (BBWAA) escuché el discurso de Brad y me impresionó su vigor para hablar, su tono, su agresividad, sus planes y su credibilidad. Me hizo pensar que los Astros están en buenas manos. Claro que en estos momentos me encantaría saber acerca de sus sentimientos y emociones de manejar por primera vez un equipo de Liga Mayor: “En realidad no se trata de mis sentimientos y emociones”, dijo Mills. “Esta es una oportunidad que aprovecho para hacer de este equipo, un grupo ganador que juegue a la pelota en forma exitosa”. Solo imagínese cuando usted entró a trabajar por primera vez a una empresa y tiene que hacer nuevos amigos y sentirse cómodo para desempeñar su cargo satisfactoriamente: “El recibimiento que me hicieron los jugadores para hacerme sentir en casa fue extraordinario”, expresó el nuevo dirigente. “Ya no se diga del resto del personal de la organización. Comienzo este trabajo lleno de entusiasmo y optimismo”. En una oportunidad, Mills, dijo que traería frescura al equipo de los Astros y como el tema me llamó mucho la atención, le pedí que elaborara sobre la palabra frescura y un equipo de beisbol. “El hecho de haber trabajado para un equipo campeón, me hace sentir que puedo traer esa frescura a los Astros”, dijo Brad con mucha convicción. “En otras palabras, una voz fresca, una voz enteramente nueva”. Cuando un dirigente se hace cargo de un equipo por primera vez, usualmente quiere comenzar la nueva temporada con gente de confianza que lo rodee, en este caso los instructores o “coaches”: “No te imaginas el placer que tengo de trabajar con este cuerpo de instructores”, enfatizó Mills. “Cuando nos sentamos a confeccionarlo, lo hicimos con el mayor esmero considerando capacidad, experiencia y el arte comunicativo de cada uno de ellos. Esto es muy importante para poder transferir conocimientos”. Mills, que fuera presentado como el nuevo dirigente el 27 de octubre de 2009, comenzará la temporada con un buen séquito de ayudantes: Brad Arnsberg como instructor de lanzadores; Bobby Meacham como coach de primera base; Jaime Quirk como instructor de bullpen; Dave Clark como coach de tercera base y Sean Berry como instructor de bateo. El venezolano Al Pedrique será su brazo derecho en la banca. No cabe duda que Mills llega a Houston armado de mucha paciencia y con el deseo vehemente de pronto poder decir, ‘por fin ya tengo a este equipo bajo control, funcionando como yo quiero’. Yo sé que eso es mucho pedir, pero imagino que ese pensamiento no lo abandona a la ahora de dormir. “Estamos en medio de ese proceso”, dijo el dirigente. Y los aficionados del beisbol lo entienden, porque la preparación del equipo requiere un ajetreo increíble. Brad, es el hombre múltiple en Kissimmee donde aprendió, vio y capturó la esencia de lo que el equipo representa en la División Central de la Liga Nacional. Brad heredó un personal de jugadores de experiencia o los que fueron parte del equipo el año pasado. También la organización le entregó en la primavera un total de 14 caras nuevas, de las cuales tenía que barajar y luego de una detenida evaluación seleccionar a los aspirantes más convenientes para acompañar a los veteranos en la campaña. “Con los nuevos peloteros agregados a la nómina, tengo suficiente munición para armar el equipo y no puedo pedir más. Claro que este tema podría ser más aclarado al final del entrenamiento primaveral”, señaló el timonel. Las raíces del aprendizaje de Mills y su juego ligamayorista fueron en la Liga Nacional y sus aventuras como dirigente de liga menor e instructor en las mayores fueron en la Liga Americana. Yo quería saber si la ligera diferencia que existe entre ambos circuitos podría tener algo que ver en su rendimiento de jefe de los Astros: “No, René, del todo”, aseguró Mills con hincapié durante nuestra conferencia telefónica. “El hecho de que yo haya crecido en la Liga Nacional no tiene que ver con esto. Dirigí como once años en las ligas menores y muchas de las veces lo hice bajo las regulaciones del viejo circuito. Por consiguiente no preveo problema alguno en el camino. Recuerda que también hubo juegos interligas en los que uno se familiariza con las regulaciones; también jugamos en parques de la Nacional. Así que con toda esa experiencia adquirida, no creo que tendré problema alguno”. Mills, de 52 años de edad fue firmado por el gerente general de los Astros, Ed Wade, mediante un acuerdo de dos temporadas con una opción contractual del equipo para un tercero. “El nuevo timonel habla mucho acerca de la palabra respeto y se ha dedicado a obtenerlo de sus nuevos jugadores”, dijo Wade. “Brad no está diciendo, ‘estas son las reglas y yo soy el nuevo alguacil del Houston’. Su estrategia es, ‘Vamos a ser consistentes, ellos conocerán el plan y de antemano sabrán lo que se espera. También se darán cuenta que los respetamos y los trataremos en forma separada para el bien colectivo del equipo”. El propietario de los Astros, Drayton McLane, tiene la esperanza que su nuevo dirigente establezca estabilidad en el equipo. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Mantiene y edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com. Tiene 25 años de asociación con los Astros, como narrador de radio y televisión y como escritor. Fue el narrador original de los Dodgers en 1958. MIS PRIMEROS JUEGOS PRIMAVERALES DE 2010 Por René Cárdenas
Armado de una computadora portátil me instalé en el palco de prensa, en el mismo lugar que los Astros designaron para La Prensa de Nicaragua en el año 1999. Luego de saludar y desear feliz año nuevo a las viejas caras que cubren los juegos para un nutrido número de publicaciones, hice sin contratiempo la instalación inalámbrica para conectar con la Internet. El servicio es gratis para los acreditados por el equipo. Como ocurre todos los años, pensé que los Astros me entregarían un juego completo de guías de prensa de las dos ligas, pero me informaron que por economía y para ir mano a mano con la alta tecnología, los chicos de la prensa recibiríamos en vez de 30 libros, un “Flash Drive” para la computadora con toda la información. Si usted desea, llámele memoria o disco, pues nada con respecto al nombre está definido todavía. Por la calidad de ser veterano de más de medio siglo en estos menesteres ligamayoristas, los Astros me dieron la opción de tomar los libros o el “Flash Drive”. Vaya a saber usted que decidí por la alta tecnología para evitar el acarreo a casa de tantos volúmenes de papel. Mi esposa, aplaudió la decisión porque serán menos libros que desempolvar en mi pequeña biblioteca y, los bosques, tendrán más árboles. Finalmente bajé al terreno unos pocos minutos antes de terminar la práctica de bateo de los Astros y dije al director de medios del equipo, Gene Días, que me presentara al nuevo hombre encargado de la tercera base, Pedro Féliz, para hacerle una entrevista que tentativamente se publicará en Astros Magazine en Mayo. Féliz, no estaba en la práctica en ese momento, estaba en el cuarto de masajes y saldría de allí a las 5:50 p.m. Como los periodistas tenemos que salir de la casa club a las seis de la tarde cuando el juego es nocturno, solamente tendría diez minutos para efectuar la entrevista. Para esperar y no morirme de aburrimiento, decidí pasar el rato en conversación con Carlos, Lee, Humberto Quintero, Wandy Rodríguez y Felipe Paulino. Llegó la hora, Don Pedro, no apareció y regresé al palco de prensa con el rostro destemplado. Son gajes del oficio, no es la primera vez que me ocurre. A la situación di el beneficio de la duda, especialmente porque Féliz tiene la nueva responsabilidad de jugar la primera base en vez de la tercera debido a la ausencia de Lance Berkman y, ese es un clavo que no esperaba tan pronto. Al siguiente día, José “Cheo” Cruz me presentó a Féliz y no pudo concederme la entrevista por un compromiso de firmar autógrafos a un grupo de niños. Finalmente acordamos vernos al finalizar el juego del sábado. Como buen cumplidor bajé a la casa club media entrada antes de terminar el partido, pero Don Pedro, ya había volado. Entre todos los Pedros ligamayoristas, el único Pedro que nunca me falló fue Pedro Guerrero, cumplidor como aquellas antiguas pildoritas “Carter”. Hace como unos siete años si mal no recuerdo, solía entrar a la casa club y veía a casi todos los peloteros sentados frente a sus armarios con un teléfono portátil pegado a los oídos. Había desaparecido la música que se escuchaba en alto volumen que en esos tiempos invitaba a dar pasos cadenciosos. Había llegado, pues, la era del celular… Esta vez que entré a la casa club noté inmediatamente que el teléfono celular se había convertido en lo que llaman iphone, algo así como una computadora súper miniatura o teléfono inteligente. Uno entra al recinto y el pelotero ni siquiera alza la mirada para ver quien entra o sale porque está completamente concentrado en leer o escribir mensajes en el aparatito. Ejemplo: vi a Carlos Lee, tirándose una carcajada de Liga Mayor al leer un texto… Cuando Alex Treviño y yo venimos en camino hacía el estadio y alguien le envía un texto, me pongo a temblar cuando lo lee, pues no es lo mismo hablar por teléfono que leer un texto a la hora de manejar entre el tráfico de Houston. Los expertos instan a los conductores que abandonen esta práctica. En el palco de prensa del Parque Minute Maid se comentó mucho el fallecimiento de Mike Cuellar que fuera un colorido y buen lanzador en la franela de los Astros. Aquellos fueron tiempos preciosos, especialmente cuando Mike sirvió de modelo en una película que hicimos en el Astrodome acerca del beisbol de instrucción. El dirigente era Grady Hatton y Mike lanzaba todos los domingos para beneficiar a la Cadena Internacional de Radio de los Astros que transmitía los juegos dominicales para América Latina. Tuve el gusto de compartir esas inolvidables narraciones con mi socio del alma Orlando Sánchez Diago. Los distinguidos y acuciosos columnistas de la Estufa Caliente, Ángel Torres y Andrés Pascual, se volaron la cerca con artículos detallados sobre la carrera de Cuellar y su sensible fallecimiento. Creo que fuimos los primeros en rendir honor al príncipe de la bola tenedor… Finalmente a la altura del cuarto episodio del segundo encuentro entre los Pájaros Azules de Toronto y Astros de Houston, el departamento de medios, me hizo entrega del “Flash Drive” de Major League Basseball que dicho sea de paso hay que llamar al “Gurú” del barrio para que ayude en el campo técnico. Todavía no he descubierto la forma de cómo copiarlo a mi gusto en el disco duro. El contenido informativo del aparatito es simplemente maravilloso: Además de las 30 Guías de los equipos, tiene el Directorio de Información de Liga Mayor; la Guía de Medios de los Árbitros, las Reglas Oficiales de Beisbol, la Guía de Medios de Primavera, el Libro Rojo de la Liga Americana y el Verde de la Nacional. Y como si todo eso fuera poco, también tiene una Revisión Internacional de las Ligas Mayores. Antes se vendían las guías en forma de libros y nadie está seguro si este artefacto estará a la venta en los parques de pelota. Personalmente le doy la bienvenida, pues yo no estoy como para que la alta tecnología me pase; claro que para sacarle mayor provecho, el uso de dos pantallas a la vez sería buena idea. Hablando con periodistas deportivos, narradores y busca talentos durante los dos juegos de exhibición efectuados en Houston, caí en la conclusión de que los Astros a pesar de todo el esfuerzo que la organización ha venido haciendo para fortalecerlos, terminarán en el quinto lugar de la División Central de la Liga Nacional. Dándoles el beneficio de la incertidumbre, los sitúo en el cuarto. Los aficionados que compraron entradas para presenciar la pareja de juegos de exhibición en Houston contra Toronto, fueron pocos, solamente 45 mil espectadores. Según me informaron, este es un reflejo de la economía actual. Si esto es así, es posible que los equipos no vendan muchos boletos en 2010. El Astro Wilton López brilla en la era del relevista especializado René Cárdenas
Como la memoria larga es la mejor de mis memorias, recuerdo nítidamente que el bullpen de mis años mozos, se componía de uno o dos relevistas que usaban cuando el abridor sufría un accidente. Ahora hay que ser un científico para comprender el uso de los relevistas.
Por esas rarezas del destino, el primer serpentinero nica en la historia de los Astros, el derecho Wilton López, fue convertido en preparador, papel que ha desempeñado a cabalidad desde el día que lo subieron de las ligas menores. Tan bueno ha sido su rendimiento, que ya la prensa comenzó a comentar de su fiereza, su control y su valentía. Sin importar lo crítico, lo ardiente y lo humeante de la situación, el novel dirigente de los Astros Brad Mills, recurre de inmediato a su mejor apaga fuegos, al bombero de León, Nicaragua para evitar que anote el otro equipo.
Por lo que he visto en toda una vida de beisbol, un lanzador de la naturaleza y capacidad de Wilton, puede ser empleado para todo y el preparador está a solamente un paso de ser taponero. Según el ex ligamayorista Alex Treviño, los abridores son los que usualmente se convierten en cerradores y para tener éxito deben intimidar al bateador al estilo Don Drysdale, Bob Gibson o Nolan Ryan. Y encima de todo eso, el preparador es el que tira strikes desde su comienzo y reduce la base por bolas a la mínima expresión. López, en su propio derecho, es todo eso y con una salud y juventud que da envidia. "En lo que se refiere a la experiencia de Liga Mayor, Wilton aún está joven", enfatizó Mills. "No hay razón para pensar que no tenga lo que se necesita para ser taponero". Wilton, aún está en su primer año de ligamayorista y si continúa comportándose como lo ha hecho en esta temporada, los Astros lo tendrán para rato. "No hay duda. López, lo tiene todo y estará con nosotros por mucho tiempo", terminó diciendo el dirigente.
Las características de serpentinero de López ya son ampliamente conocidas, pero hay algo de su personalidad que atrae a los que lo rodean: "Me gusta Wilton porque es humilde", comentó Falla. "Y porque lleva esa humildad al montículo, pero también me gusta porque es súper competitivo. Y eso se refleja mucho en cuando lo ves salir corriendo del bullpen a toda máquina". Como Falla ha cubierto detenidamente la actuación de López en el Parque Minute Maid de Houston y también cuando el equipo sale en gira, le pregunté acerca de cuál de las tres especialidades monticulares, abridor, preparador o taponero describía mejor al joven lanzador. "Yo creo que él puede desempeñar las tres funciones", manifestó Bernardo. "Soy del parecer que lo que le conviene más por el tipo de serpentinero que es y por las ganas que tiene de lanzar todos los días, es la de taponero; pues eso le facilitaría la oportunidad de jugar dos o tres días seguidos. Y podría ser un taponero tremendo porque con las ganas de vivir y lanzar que tiene Wilton, debe aprovechar ir al montículo casi todos los días. Como abridor, solamente podría lanzar una vez a la semana". Para que un lanzador pueda mantenerse en las mayores, sin lugar a dudas, debe poseer un tremendo repertorio: "Yo creo que Wilton tiene suficiente talento, pero aún más que repertorio, tiene campo para mejorar y aumentar ese repertorio. Recordemos que este muchacho es relativamente joven y si pudiera aumentarlo con un par de lanzamientos extras, sería un serpentinero de primer orden". Al momento de redactar esta nota, Wilton, está disfrutando de una buena racha de entradas lanzadas sin detrimento para el equipo. No ha permitido carreras en sus últimas 17 salidas. Aparece empatado en la cadena de entradas lanzadas sin anotaciones en las Ligas Mayores con el Yankee David Roberton, 17.2. Ha dejado en base a 25 de 26 corredores heredados...promedio de 3.8, el mejor en las Mayores. Es uno de siete lanzadores novatos del equipo en efectuar 50 apariciones en una temporada desde el año 2000. El último fue Jeff Fulchino en 2009 con 61 : "Yo debo a Dios todo esto", dijo López. "Me tiene bien aquí y con salud para trabajar fuertemente. Por dicha que la recta, el cambio y la bola que se hunde (sinker), están dando en el blanco y no tengo quejas". El taponero regular de los Astros, Matt Lindstrom, el mejor amigo de Wilton, no estuvo disponible para cerrar el juego del 17 de agosto contra los Mets y Mills llamó a López para que lo terminara. Fue su primera experiencia como taponero: "Me sentí alegre cuando vi que la haría de cerrador", dijo Wilton. "Pero también me sentí mal por el estado de Matt. Imagínate, yo bien y, él, mal de la espalda sin poder hacer su trabajo que finalmente hice yo en su lugar. Ojalá no piense que paso sobre él sin importarme. Por dicha tiré un 0 en su nombre y preservamos la victoria". Lo que dicen los compañeros de Wilton: Felipe Paulino, lanzador abridor: "Mira, para mí es impresionante", dijo Felipe. "Es impresionante la calidad que tiene ese muchacho de Nicaragua. Se ha desarrollado como pelotero y como persona. Su humildad es un ejemplo y eso es lo más grande en la pelota. Creo que Dios lo bendice y ojalá siga así. Como todo joven está en el proceso de aprendizaje y todo lo está haciendo bien. En la casa club nos sentamos juntos y conversamos mucho. Dios le dio el don de tirar el lanzamiento que se hunde (sinker) en forma espectacular y eso lo llevará lejos". Jason Castro, receptor de primer año: "Personalmente creo que Wilton está haciendo un tremendo trabajo este año", precisó Castro. "Por un poco de tiempo tuve la suerte de ser su receptor en la pelota Doble-A el año pasado y viéndolo aquí en las mayores me doy cuenta que ha mejorado muchísimo porque su repertorio es más efectivo. Estoy impresionado por la manera de cómo ha lanzado. A estas alturas sigue en el proceso de aprendizaje. Todos los jóvenes de los Astros estamos aprendiendo todos los días. Cada vez que él sube al montículo aprende más y más. La experiencia de este año le servirá mucho en la próxima campaña. Cuenta con dos buenos lanzamientos: yo sé que su cambio es excepcional; esto así porque es el reflejo de su buena recta de velocidad y la que se hunde (sinker) es su mejor lanzamiento. También tira la curva rápida deslizadora (slider) que no es mala, pero tiene que trabajar un poquito más en ella. Lo que hace es combinar la bola rápida con el cambio para hacerse combativo". Soy del parecer que Winston puede ser lo que quiera. Tiene una buena recta para ser preparador o taponero. Cuando de súbito cambia la velocidad de sus lanzamientos se convierte en un serpentinero versátil de primera. Y el atributo de la calma que demuestra en las situaciones críticas le ayuda a ser hermético y efectivo. Wandy Rodríguez, lanzador abridor: "Yo veo que este muchacho tiene un gran futuro", matizó el zurdito de oro. "Se enfoca y se concentra en el montículo. Su brazo es dueño de una recta de más de 90 millas por hora. Nunca demuestra debilidad. Siempre sale del bullpen a la carrera con ánimo de lanzar. Con el deseo que demuestra en el montículo, llegará muy lejos. No te puedo asegurar qué es lo que sea lo mejor para él, si ser preparador o taponero. Con el talento que tiene, creo que puede hacer cualquiera de los dos trabajos". Ángel Sánchez, torpedero recién llegado: "López, me ha impresionado mucho", expresó el hombre que lo defiende en el cuadro. "Se prepara para lanzar con mucha calma y me da mucho ánimo estar detrás de él en el terreno para protegerlo. Como decimos aquí, cada vez que lanza, da el 200 por ciento. Me gusta como lanza porque tiene de todo un poco. Es agresivo. Nunca echa marcha hacia atrás; siempre va pa'delante. Es valiente". Humberto Quintero, receptor con un poco de veteranía: "Yo pienso que la humildad que tiene, lo trabajador que es y lo consistente que es en la lomita, lo hace muy especial en nuestro equipo", dijo Quintero con un tono de gusto. "Recibe muchos consejos, los escucha y los pone en práctica y, como resultado, su rendimiento es todo un éxito. Cuenta con buen repertorio que lo expresa sobre el centro del plato a manera de strikes contra los oponentes y eso es importante. Yo pienso que está en el proceso de establecerse este año con los Astros. No teme a nada y, en el montículo es una fiera. Yo creo que viene de una parte de Nicaragua donde no existe el miedo", terminó diciendo con una carcajada de alegría. En el juego de beisbol de las Mayores siempre han existido lanzadores abridores y relevistas, pero recientemente se agregó el preparador. Con esa adición en la categoría de las estadísticas de "detener", el papel del preparador está ahora en existencia. Si el preparador evita que el otro equipo anote, se acreditaría un "detener" en sus estadísticas personales. Los serpentineros preparadores conocidos en inglés como "setup man", típicamente entran a los juegos de pelota en las últimas entradas, cuando el juego está ya sea empatado, con su equipo ganando o perdiendo por una o dos carreras. El dirigente recurre a su lanzador para "detener" al otro equipo y evitar que anote. Del preparador se requiere que mantenga la situación para que en la novena entrada el taponero registre "un juego salvado". Si el taponero puede entrar al noveno episodio con por lo menos tres carreras de ventaja y cierra el juego, se le acredita como "salvado" y asegura la victoria a su equipo. Los dirigentes sueñan con tener un preparador que tire strikes y sea llevadero como Wilton. A veces pienso que el destino y la suerte de un dirigente es dictado por el bullpen... Sentido de humildad y sensibilidad en la casa club: Cuando López recibió de los Astros su primer cheque de Liga Mayor, lo extendió entre las manos frente a todos sus compañeros de habla hispana en la casa club del Parque Minute Maid y dijo en voz alta: "Aquí está mi casita", y, las lágrimas rodaron sobre su rostro. Demás está decir que el sentimiento de todos los presentes, fue obvio... "Sentí que la humildad recorrió todo mi ser", dijo Paulino. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. En radio narró para los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. En TV narró para los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com. El mago del beisbol Ed Wade, los Astros y un reto al futuro Un hombre que para divertirse salta en paracaídas, no teme apretar el gatillo en las Ligas Mayores. René Cárdenas - fitoiii@aol.com
Conozco a Ed desde hace unos treinta años cuando era bien jovencito y laboraba con mucha capacidad en el departamento de medios publicitarios de los Astros en el Astrodome. A las claras se notaba su dedicación y esmero en lo que hacía. Más tarde se convirtió en gerente general de los Filis de Filadelfia, equipo que formó seleccionando personal de jugadores para redondear un producto ganador.
Mientras Wade reconstruía a los Filis, los críticos impacientes se dejaron oír a los cuatro vientos: "Seguro que me criticaron porque no hay ciudad que quiera creer que no se puedo ganar hoy mismo", enfatizó el Gerente. "Vivimos en una sociedad que demanda gratificación inmediata. Y en una ciudad tan grande como Filadelfia nadie concordaba con la idea que completar el plan tomaba tiempo. Yo hice lo que era más conveniente para la organización que, en otras palabras, era lo que la afición esperaba". Por ciertos cambios del destino, Ed, no pudo ver el final de su obra en Filadelfia. La organización no tuvo la paciencia necesaria para dejarlo disfrutar el resultado de su mágico esfuerzo y lo dejaron fuera del trabajo un poco antes que el equipo ganara el banderín de su división, el campeonato de la Liga Nacional y, finalmente, la anhelada Serie Mundial el máximo galardón de las Ligas Mayores de Beisbol. El reconocimiento de sus múltiples manipulaciones no llegó del equipó propiamente dicho. Llegó de la afición nacional y de todos los expertos de la materia, especialmente aquellos que saben a ciencia cierta lo difícil que es sacar una organización de la nada y llevarla a la cima. Cuando los Filis capturaron la corona de las Ligas Mayores en 2008, una infinidad de eruditos de la cátedra, expresó públicamente que todo se debió a la experta y concienzuda contratación de personal que hizo Wade cuando dirigió la organización. Y si no me equivoco, esa fue la mejor carta de recomendación que Ed presentó al propietario de los Astros, Drayton McLane, para que éste lo seleccionara como el nuevo gerente general entre otros diez candidatos. McLane y el Presidente Tal Smith, reconocieron que el plan que Wade empleó en Filadelfia era necesario ponerlo en práctica en Houston. El 20 de octubre de 2008 se contrató a Bobby Heck como asistente de Wade y director del sistema de busca talentos con la autorización y el respaldo económico para firmar los seleccionados en el reclutamiento anual. Wade, reconociendo la importancia de la producción internacional de prospectos, firmó a Félix Francisco como su asistente especial a cargo de operaciones en América Latina con la misma autorización y respaldo. El pasado reciente de los Astros no se había puesto en dudas, era una realidad palpitante y desgarradora y millones de sus seguidores sufrían lo indecible. Algunos perdieron la esperanza de que la era de Craig Biggio y Jeff Bagwell no volvería jamás. Wade, no quiso postergar sus planes y comenzó a apretar el gatillo de su nueva pistola del oeste legendario. El 8 de noviembre de 2007, canjeó al taponero Brad Lidge, junto con el jugador de cuadro Eric Brunlett a los Filis a cambio del joven jardinero Michael Bourn, el relevista medio Geoff Geary y el antesalista Mike Costanzo. No fueron cambios extraordinarios ni nada de eso por el estilo que inyectaran un suceso inmediato, pero ¿qué es primero, el huevo o la gallina? Pues, por algún lado se tenía que comenzar y Lidge había sido motivo de desilusiones y, si mal no recuerdo, los medios publicitarios pedían soluciones inmediatas y sangrientas. Así que el 12 de diciembre de ese mismo año, Wade continuó disparando para adquirir el torpedero dominicano Miguelito Tejada a cambio de Luke Scott y Matt Alberts, Costanzo, Dennis Sarfate y Troy Patton. Un poco más tarde canjeó al relevista Chad Qualls, Chris Burke y Juan Gutiérrez a los Diamantes de Arizona por el mímico José Valverde, un taponero de alto calibre. Como en todos los quehaceres de la vida no todas las cosas son color de rosas, el 25 de junio de 2008, Ed, sostuvo una acalorada discusión con el relevista Shawn Chacón en la casa club del Parque Minute Maid que resultó en una agresión del pelotero contra su jefe. El serpentinero fue suspendido indefinidamente y nunca se volvió a saber de él en las Ligas Mayores. El equipo seguía sin ganar y la administración se hacía de tripas corazón para obtener la combinación necesaria que produjese energía y resultados. Esto demuestra que el proceso para rejuvenecer un club es largo y tedioso, porque los peloteros que uno quiere no están esperando a la vuelta de la esquina y se requiere el empleo de un engranaje complicado. Entonces en diciembre de 2009, Wade firmó al relevista Brandon Lyon y adquirió al taponero de los Marlins, Matt Lindstrom. Volviendo un poco al principio, debemos recordar que Wade, heredó un equipo viejo y sin garra que tendía a desplomarse y, poquito a poco, la inyección de sangre nueva y viril fue apareciendo. No hay un gerente general en las Mayores que fácilmente se atreva a canjear a iconos de un equipo, pero Wade se vio metido en una encrucijada de peloteros en el proceso de envejecimiento, con contratos multimillonarios y de muchos años y con la horrible cláusula de no cambio. Como la olla de presión estaba por explotar debido a la demanda de la afición y de los medios de comunicación, los Astros, de súbito, se encontraron en un callejón sin salida. El serpentinero mayor, Roy Oswalt, lleno de ambición para jugar en un equipo con posible ingreso a las series de desempate este año, sugirió a Wade que lo canjeara y para facilitar el proceso, el pelotero dejaría sin efecto la cláusula de no cambio. No lo puedo asegurar, pero creo que esta fue la mejor noticia del año para la organización. Así que para el 29 de julio de este año, Ed, canjeó a Roy Oswalt a los Filis de Filadelfia por J.A. Happ y dos peloteros de ligas menores, el jardinero central Anthony Gose y el torpedero Jonathan Villar. Wade, dio la media vuelta e inmediatamente canjeó a Gose por el jugador inicialista Brett Wallace de los Pájaros Azules de Toronto. Este tipo de manipulación requiere una astucia tremenda y una entereza poco común. El otro icono y altamente popular, pero ya de capa caída en producción, era Lance Berkman a quien se le pagaba una tremenda millonada. "El Puma", bien aconsejado, descartó la famosa cláusula y facilitó la negociación. Wade, sin titubear un instante, disparó de nuevo y, los Yankees rindieron al relevista Triple-A Mark Melancon y al jugador de cuadro Clase-A, Jimmy Paredes. En adición, los Astros aceptaron pagar $4 millones de los $7.5 millones del salario de Lance por lo que faltaba de la temporada. ¿Cuánto dinero ahorraron los Astros en estas transacciones? Personalmente, no lo sé, pero me inclino a creer que fue sustancial, plata del presupuesto que Ed podría usar para futuras negociaciones que reforzarían el equipo un poco más. Como la trayectoria de Wade con los Astros ha sido convulsionante con respecto a cambios, sería interesante averiguar cuál --hasta ahora-- ha sido la su mejor negociación: "Yo no creo que en tan poco tiempo se pueda reflejar la mejor adquisición de un pelotero", comentó Ed. "Primero que todo hay que esperar un tiempo prudencial para poder evaluar un canje. Hay muchos elementos a considerar. Por ejemplo, acabamos de canjear a dos iconos del equipo y en compensación recibimos jugadores jóvenes y para ver el resultado de este esfuerzo tenemos que esperar como se desenvuelven. Otro elemento de considerar fue la cantidad de plata que nos ahorramos y que usaremos en el futuro". Como el equipo ha establecido la modalidad juvenil para hoy y el futuro, todavía hay peloteros de edad de quienes se espera produzcan y al mismo tiempo sirvan de ejemplo para los ajustes que los jóvenes tiene que hacer en el nivel de Liga Mayor: "Nosotros respetamos la formidable presencia de nuestros veteranos y la contribución que hacen en el terreno como Jason Michaels y Geoff Blum y los jugadores de posición que se distinguen por sus cualidades de liderazgo como Brian Moehler y Carlos Lee. Lógicamente continuaremos las evaluaciones con detenimiento", expresó Wade. La economía actual de la nación está dictando reducción de presupuestos en todas las empresas y, en beisbol, los Dodgers ya fueron víctimas al reducir $40 millones de su planilla de pago en los últimos dos años. ¿Van los Astros por el mismo camino? "Nuestra planilla fue de $103 millones en 2009 y este año bajamos a los $93 millones", dijo Wade. "Y como la mayoría de nuestros peloteros es joven, la planilla podría ser más baja el próximo año. Pero nosotros creamos flexibilidad cuando efectuamos los canjes de Oswalt y Berkman. Esto nos permitirá hacer lo que queremos hacer". ¿Cuál es el pensamiento acerca del veterano Carlos Lee y su salario anual de $18.5 millones? "Carlos tiene la cláusula de no cambio en su contrato", dijo Wade sin parpadear un segundo. "Pero ella desaparece en los últimos dos años y esto nos permitirá la posibilidad de canjearlo si quisiéramos. Nuestra esperanza es que se transforme en nuestra piedra principal para la recuperación de este equipo. Entiendo que tuvo un principio lento, pero sus número después del Juego de Estrellas y especialmente en agosto han mejorado notablemente, tanto que se parece al mismo Carlos de los buenos tiempos. Yo espero que cuando comience el entrenamiento primaveral, venga listo para ser parte del empuje que esperamos hacer". Además del lanzador nicaragüense Wilton López a quién adquirió en una veloz transacción con los Padres de San Diego para convertirlo en el relevista estrella de Houston, hay otro nica que hace sus armas como serpentinero zurdo con los Anzuelos de Corpus Christi y de quien se habla quedito de su buen rendimiento: "Nos gusta Arguello", dijo Wade como cuando uno saborea un dulce que se disfruta. Nos gusta su habilidad; es un pelotero Doble-A en desarrollo, le falta un poco todavía, pero ciertamente está en nuestro radar. Hace dos semanas vi jugar a Corpus Christi y dije a sus jugadores que no comprendían lo cerca que están de las Ligas Mayores. Ya sea Arguello u otro pelotero, las puertas de los Astros están abiertas y esperando". René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. En radio fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. En TV fue narrador de los Astros. Edita y mantiene su página de beibol no comercial www.laestufacaliente.com.
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