La Estufa Caliente

Los Astros en una encrucijada aspiran a conservar prospectos

René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.La fecha más importante que llega inmediatamente después del Juego de Estrellas es el final del mes de julio, período que aprovechan los equipos para establecer sus necesidades e intensificar su búsqueda en un mercado que este año no ha sido abundante.

En la segunda parte de esta campaña habrá tensión entre los jugadores y personal administrativo porque se vive el período en el que se suele hacer cambios radicales a las alineaciones de todos los equipos y, los Astros, es uno que en realidad los necesita. Los periódicos constantemente publican notas acerca de posibles cambios y todo parece indicar que no están alejados de lo que dicen.

Roy Oswalt es la mejor carnada de los Astros.Parece mentira, pero los Astros que tuvieron una primera vuelta que quieren olvidar, están al mando del mercado actual. Son, pues, los vendedores más buscados por los clubes que están dispuestos a echar la casa por la ventana para canjear o comprar la ayuda necesaria que les permita una oportunidad extra con el objeto de penetrar las series de desempate.

Al momento de escribir esta nota, los nombres de Oswalt, Berkman y Myers, aparecen como posibles candidatos en todas las publicaciones del país. Son tres peloterazos o jugosas carnadas para canjear por sangre más joven y más barata. Para efectuar un cambio de jugadores de ese calibre se requiere un examen minucioso de las cláusulas de sus contratos. Casi todos tienen la de no cambio, y el pelotero lleva la voz de mando, algo así como cuando los alienados se hacen cargo del manicomio.

Lance Berkman con deseos de ser agente libre para probar el mercado.Oswalt y Berkman, expresaron en varias ocasiones que renunciarían de la cláusula con tal de ser cambiados a equipos de primera división y, eso, no es difícil. Con respecto a todo esto, el gerente general Ed Wade, declinó comentar. Esto quiere decir que los Astros escuchan para luego actuar. Presiento que están dispuestos a canjear a cualquiera otro si la oferta es buena. Es lógico pensar que es fácil canjear a jugadores que están en la escala salarial más baja.

"En el caso de canjes, tendríamos que examinar lo que más conviene a los Astros de Houston", dijo con toda la razón el propietario Drayton McLane. Se rumora que hay dos organizaciones interesadas en los servicios de Berkman. Esto quiere decir que ya sea antes del último día de julio (fecha tope de cambios) o después, los dos rostros que representan al equipo, Oswalt o Berkman, podrían considerarse peloteros idos.

Ahora, si algo de esto llegase a ocurrir, el bombazo sería más fuerte que el retiro de Jeff Bagwell y Craig Biggio y, la afición de Houston tomaría un buen tiempo para reponerse y hacer el ajuste de ver jugar a su equipo sin esas figuras.

Roy de apenas 32 años de edad, aún está en el pináculo de su carrera y, Berkman de 34, a pesar que su rendimiento no es el mismo de años anteriores, es considerado un pelotero brillante, capaz de amedrentar al serpentinero más pintado. Me parece que los Astros, están, pues, en el punto de comando o sea que pueden escoger lo mejor de lo mejor o la crema y nata de prospectos a la hora de un canje.

Me inclino a creer que Oswalt es la mejor carta de canje que tienen los Astros a pesar del tremendo salario que devenga y del contrato que todavía cubre la próxima temporada de 2011 por $16 millones. Como usted comprende, solamente un equipo de muchos haberes podría hacerse cargo de un lanzador de este calibre y costo y, de esos, hay unos cuantos en ambas ligas, Yankees, Patirrojos, Angelinos, Dodgers, Filis y Bravos para mencionar algunos. No quiero decir que ese canje es inminente, más bien me aventuro a vaticinar que tiene muchas posibilidades.

Personalmente no dudo que los Astros estén haciendo planes ya sea con o sin Roy y Lance, o con solamente uno de ellos para continuar la campaña, pero todas las puertas y ventanas del mercado permanecen abiertas, al igual que el teléfono y el sistema de correo electrónico. Las llamadas deben de estar a la orden del día en las oficinas del equipo de Houston. "Es así porque estamos dispuestos a discutir todas las posibilidades de canjes con los equipos que nos permitan reforzar y mejorar nuestro club", enfatizó Wade. "Todos nuestros medios de comunicación están abiertos para atender al que quiera contactarnos".

El equipo de los Astros no funcionó durante la primera parte de la temporada y seguir así en la segunda mitad es todo un riesgo, incertidumbre o como usted quiera llamarle. "Hace buen sentido canjear a cualquiera de nosotros con el objeto de obtener prospectos ya listos para jugar en las Ligas Mayores, especialmente los jóvenes que todavía son controlados por los clubes y que puedan jugar bien a la pelota", comentó Berkman. "Como los peloteros que componen el grupo no están ganando juegos, es lógico que el equipo tenga que hacer algo. Pronto tiene que determinar el mejor paso a seguir en lo que a personal se refiere".

Si los Astros ya decidieron brindar la oportunidad a Berkman para convertirse en agente libre, es posible que este sea el momento preciso de salir de él, es decir, efectuar la transacción lo más pronto posible, porque una lastimadora más en sus rodillas, haría que perdiera mucho valor de canje. De acuerdo a su contrato, devengará $15 millones en 2011, pero los Astros tienen el derecho de compensarlo con $2 millones si no quisieran usarlo.

Berkman es, indudablemente uno de los consentidos entre los administradores del equipo y uno de los favoritos de la afición local. Demás está decir que es uno de los peloteros de más colorido de la organización que goza de una popularidad enorme entre sus compañeros, especialmente cuando pronuncia discursos cantinflescos en las reuniones que se efectúan en la casa club. Es también el vocero no oficial del equipo que se especializa en deleitar a los reporteros de prensa con sus apreciaciones.

"Con respecto a Berkman tendremos que tomar una decisión ya sea 10 días antes o después del final de la campaña", dijo McLane.

Los peloteros veteranos saben usar todas las artimañas en cuanto a las negociaciones se refiere. Una y mil veces he escuchado el estribillo de la misma cancioncita: "No se trata de dinero. Más bien lo que deseo es una oportunidad para obtener un anillo de Serie Mundial"; "Yo tengo planes de terminar mi carrera en este mismo uniforme"; "Lo que pasa es que pronto se termina mi contrato y el club no ha contactado a mi agente"; "Mi esposa y mis niños están acostumbrados a vivir en esta ciudad que es magnífica para educar a mi familia", etcétera, etcétera...

Los Astros recuerdan en carne viva el desengaño que tuvieron cuando Carlos Beltrán, pero los equipos no escarmientan. Son contados con los dedos de las manos aquellos peloteros que mantienen lealtad digna de encomio a sus organizaciones. Platita constante y sonante es lo que es importante en este negocio y la ciudad donde el equipo juega es lo que menos importa.

¿A qué aspiran los Astros después de todo?

No hay duda que los Astros aspiran a mejorar la lista oficial con gente joven y a pesar de que no lo han dicho públicamente, me inclino a creer que se tomarían de dos a tres años para eliminar todo lo viejo y poner en el terreno un equipo competitivo. Es un trabajo harto difícil, pero posible. En otras palabras se proyectan para el futuro y, esto es loable.

El programa de parchar el equipo ya empezó y se descubre poco a poco que en el existente grupo de jugadores hay algunos que no son peloteros de todos los días. El proceso de evaluación para arreglar esta anomalía tiene que hacerse en el terreno y, eso, es lo que toma tiempo. Es una dicha para el equipo que la afición de Houston tiene mucha paciencia.

Las mediocres decisiones de hace años, cuando se dieron prospectos por veteranos para buscar soluciones rápidas que no dieron resultado, ya no son parte de la política del equipo. Creo que los contratos archimillonarios disponibles para veteranos, como ocurrió con Carlos Lee, son cosas del pasado que no volverán.

Los Astros aspiran a no perder prospectos y, en la era de Wade, la adquisición es adquirir sangre joven.

Es posible que en esta otra mitad de la temporada, los Astros tomen las decisiones más importantes acerca del rendimiento que tendrían en los próximos tres años.

René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. También narró en televisión para los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com.

¿Cómo lo hicieron los Astros en la primera parte?

René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.En el otoño de 2009, los Astros comenzaron a formar un nuevo pelotón de jugadores enfatizando la importancia de sus rivales en la división central de la Liga Nacional, los Cardenales de San Luís, eternos líderes contra quienes todos los miembros del grupo tienen que luchar. Ya terminó la primera parte de la campaña y los pajaritos rojos se vislumbran en el horizonte como el equipo a derrotar.

Mientras en Houston, el equipo de los Astros ha sufrido lo indecible durante los primeros 81 partidos. Esto no quiere decir que el club ya colgó los guantes ni nada por el estilo. Así como han perdido en la primera vuelta, también pueden ganar en la segunda y terminar en la pelea. ¿Por qué no? Conste que esta no es una defensa, es solamente una real posibilidad. Solamente invierta los números de los juegos ganados y perdidos y verá lo que quiero decir.

Creo que para los Astros, lo que parecía una quimera, sigue siendo una quimera, elemento que también aplico a todos los equipos, porque nadie puede asegurar que se está al paso de la ensoñación definitiva. Pues, para ganar el sueño, hay que ganar al final y falta una mitad completa. Esto quiere decir que hay incertidumbre para todos los clubes, especialmente para los que están en los primeros lugares, como Cincinnati, San Luís y Chicago que se cuidan las espaldas día y noche.

Habría necesidad de poseer una bola de cristal para visualizar los altos y bajos o las piedras que siempre aparecen en el camino en el resto de los 162 choques de la campaña. Creo que a veces somos injustos en enterrar a los equipos que empiezan cojeando en forma lenta. En otras palabras, nos apresuramos inusitadamente a cavar las tumbas para enterrarlos.

Al terminar la primera vuelta, los Astros quedaron en el penúltimo lugar de la División Central de la Liga Nacional. O sea que de 89 juegos efectuados, ganaron 36 y perdieron 53 para un promedio de .404 a 3 juegos y medio arriba de los Piratas que habitan en el sótano y a 12 juegos y medio abajo del primer lugar Rojos de Cincinnati. En resumidas cuentas, terminaron en el penúltimo lugar de su grupo.

Me parece que hubiera sido una felicidad para los administradores de los Astros que el equipo por lo menos hubiese terminado jugando una pelota de .500, pero se quedaron cortos un total de 17 juegos que es lo que tendrían que ganar para quizás entrar a la pelea. Enfatizo la palabra quizás.

En estos últimos tiempos del beisbol, las lesiones están a la orden del día. Un par de ellas en jugadores claves y todo el majestuoso plan de un equipo se echa a perder en un abrir y cerrar de ojos. Pero eso es apenas una parte de la historia en lo que corresponde al desmoronamiento de los Astros durante la primera ronda.

"Las lesiones nos han diezmado", dijo Al Pedrique, brazo derecho del dirigente Brad Mills. "Empecemos por Lance Berkman que tuvo problemas en una rodilla a finales del entrenamiento primaveral, que por mala suerte se tardó mucho tiempo para retornar a la alineación. También nos ha golpeado el bajo rendimiento de la ofensiva. Opino que el montículo nos mantuvo con muchas oportunidades de ganar partidos.

Defensivamente jugamos lo que nosotros esperábamos y, cuando Berkman regresó, continuamos con el problema ofensivo. Los bateadores, tercero, cuarto y quinto que son claves adentro de una alineación, siempre presentaron problemas, no por falta de trabajo, más bien porque así son las cosas del beisbol".

Como lo último que se pierde es la esperanza, los Astros tienen el corazón puesto en los próximos 73 partidos que faltan. Tienen que jugar una pelota más efectiva y confiar en que la pelea entre los tres punteros, se acentúe para que se desangren entre sí. En otras palabra no podrían hacerlo por sí solos.

Con un esfuerzo para mejorar, los Astros han efectuado algunos cambios de personal como la subida de Chris Johnson para jugar la tercera base con más frecuencia, Jason Castro detrás del plato está demostrando la mejoría que adquirió jugando dos años en las menores. Además han hecho algunos ajustes en la banca dándole a J. Michaels,  más turnos al bate y él ha logrado recuperar su giro con el bate y eso es una agradable sorpresa.

En lo que al montículo se refiere, fue el único elemento que demostró consistencia en esos fatídicos 89 juegos. Los abridores hicieron el trabajo que se esperaba. Lanzaron 6, 7 y hasta 9 entradas como la última salida de Roy Oswalt que fue excepcional en Houston. Esto quiere decir que los relevistas están más descansados para rendir mejor.

Pedrique, cree que de acuerdo al plan del dirigente Mills, los Astros tendrán una segunda mitad más positiva. También abriga la esperanza que en general el equipo juegue como dice el papel que puede. La idea es tener la posibilidad de poder entrar a la lucha en los juegos de desempate o "play off".

Tanto como el sol no se puede tapar con un dedo, no se puede negar que la primera parte de la campaña se vio plagada de mal bateo, pero eso cambió un poco en el último mes previo al Juego de Estrellas. "Johnson, que llegó de las menores, tuvo buenos turnos al bate y pocas decepciones en el plato", dijo el narrador de los Astros Dave Raymond. "Yo no sabía que Castro tenía paciencia para batear. En verdad, tiene mucha paciencia y lo único que tenemos que hacer es esperar un poco más para ver como se desenvuelve". Estos dos peloteros son los que han tenido un buen impacto en la alineación de bateadores y son una ligera esperanza entre la inquietud que existe.

Lance Berkman que tiene la habilidad de ser un buen bateador, no lo fue en la primera mitad, pero con la adición de esos dos nuevos bateadores, yo pienso que los lanzadores oponentes tendrán que ser súper cuidadosos. Antes venían, lanzaban sobre el plato y parecía que los Astros ni siquiera extendían sus bates porque no tenían un plan de ataque y eso permitía que se aprovecharan de ellos. Ahora, tres, cuatro o cinco bateadores por noche tienen buen rendimiento al bate y en general juegan mejor beisbol. Así que esa triste primera parte se debió básicamente a que no pudieron anotar carreras y no retaron ofensivamente a la oposición.

La única consolación fue como respondieron los serpentineros con salidas de calidad.
Me parece que en general, los Astros lanzaron bien. Roy, a pesar de su récord, probablemente tuvo la mejor primera parte de su carrera. Bret Myers, fue una adición formidable porque compitió extremadamente bien noche tras noche. Wandy Rodríguez aunque tuvo sus altos y bajos, ahora parece que ha regresado por sus fueros. El grupo de relevistas rindió bien no hay queja de ellos. Así que el rendimiento monticular fue suficientemente bueno, la ofensiva dejó mucho que desear y la defensiva tuvo algunos problemas de vez en cuando. Así es como se pierden 50 o más juegos en la primera parte de una campaña.

Yo creo que cuando la defensiva no juega bien y la ofensiva no rinde, cualquier equipo se hunde; pero eso es más o menos lo que puedo expresar de porqué los Astros no lo han hecho bien.

Aunque usted no lo crea, previo al Juego de Estrellas, los Astros habían ganado 6 de sus últimas 7 series contra equipos de la Liga Nacional antes de iniciar la serie contra los Cardenales que los llevó al descanso que otorga el Clásico de Verano y eso desde el primero de junio cuando jugaron contra los Nacionales.

El último día de mayo perdieron frente a los Nacionales y ganaron los tres juegos finales de esa serie y allí comenzó una tremenda arremetida contra equipos del viejo circuito. Tuvieron, pues, un récord de 16-7 de los últimos 23 choques en su Liga.

¿Después de esos números, deberé pensar que jugarán con la misma efectividad en la segunda parte? ¿O efectuarán algunos cambios y decidirán que los pasos a seguir serán basados para formar un equipo que responda mejor en el futuro? Esa es la interrogante que debería ser analizada y eso me inquieta y me hace entrar en incertidumbre.

Veinte horas antes de comenzar el concurso de cuadrangulares del Juego de Estrellas, los Astros hicieron temblar la ciudad de Houston al anunciar el despido del buen hombre e instructor de bateo Sean Berry y sustituirlo con el ex estrella del equipo Jeff Bagwell que fungía como uno de tantos asistentes que tiene el gerente Ed Wade. Esta es la forma de hacer algo cuando no se puede despedir a 25 jugadores.

Entonces, ¿estarán contados los días del novel dirigente Brad Mills? ¿La figura que aparece borrosa en mi bola de cristal ¿será la de Craig Biggio como el próximo dirigente de los Astros?

Conste que yo soy enemigo de las conjeturas...

René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. También narró en televisión para los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com.

El nica Wilton López, entre los bomberos, es un auténtico apaga fuegos.

René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.A través de los años -casi una vida entera- he visto ir y venir a cientos y cientos de jugadores aspirantes a penetrar y permanecer con el equipo grande en las Ligas Mayores. Llegar es fácil -dicen- pero quedarse en definitiva, requiere el empleo de todas las armas que el jugador aprendió durante el largo aprendizaje en las ligas menores, el más extenso que existe entre todas las disciplinas deportivas. A lo mejor también es necesario un poquito de suerte.

¿Suerte?, dijo un poco exaltado el ex dirigente de los Dodgers Tom Lasorda cuando viajábamos en el avión dorado del equipo. "No hay suerte que valga en beisbol. Solamente hay talento, esfuerzo, habilidad y el uso de la inteligencia que Dios te dio. Yo no entiendo la palabra suerte cuando se aplica al esfuerzo extraordinario que hace un aspirante beisbolista para llegar a las Ligas Mayores", terminó diciéndome el ex piloto mientras regresaba a su asiento para terminar de consumir un gigantesco plato de lasagna bañada de salsa italiana.

El lanzador nigaraguernse Wilton López, en entrevista con René Cárdenas en el Parque Minute Maid de Houston - 6-2010Suerte o no, mi entrevistado de hoy, el serpentinero nicaragüense Wilton López, está con los Astros con un récord de 3-0 al momento de preparar esta nota. Por una razón u otra, el encadenamiento de los sucesos lo colocó en la nómina para bien o para mal; a lo mejor así lo ha querido la suerte.

Pues además de la suerte, aunque yo no acepte la teoría de Lasorda, Wilton, de un brazo sano y sólido, vino armado hasta los dientes haciendo lanzamientos rompientes como curvas rápidas, otros que se hunden, la recta de cuatro costuras y un cambio de velocidad que le recomendó un instructor de lanzadores cuando militaba en la categoría A. Es decir, tiene todo para triunfar, especialmente una especial determinación de ganar al estilo de Bud Norris, el más agresivo de los lanzadores de los Astros.

Este artículo no lleva el propósito de analizar todas las circunstancias que se sucedieron para que Wilton diera el salto a las Mayores, pero sería interesante averiguar lo que el centroamericano ha aprovechado hasta ahora: "Estoy haciendo uso de la gran oportunidad", dijo el lanzador con toda la humildad que le caracteriza. "Aprovecho que estoy en el montículo para tirar strikes, que es lo que mi dirigente espera de mí. He aprendido que debo tirar bajito para obligar la doble matanza".

Cuando un pelotero llega por primera vez a la casa club, es importante que se dé a conocer, que entre en confianza con sus nuevos compañeros porque la camaradería es el aspecto sicológico que le abre el camino para mantener su concentración en el montículo: "Me siento dichoso que el aspecto amistad con mis compañeros de juego esté bajo control", explicó Wilton. "Ya me llevo de película con ellos, especialmente con el lanzador taponero Matt Lindstrom, con quien intercambio toda clase de bromas. El corresponde bien a las mías porque me dice que me tiene mucho afecto y nos divertimos de lo lindo en voz alta. Esa confianza con ellos me ha ayudado mucho porque también me surto de sus experiencias".

El año pasado, López, encontró una buena familia que lo alojó en su hogar con cariño y ahora -un año después- sigue viviendo con ellos porque también le aceptaron a su esposa y sus dos hijas. Viven cerca del aeropuerto Bush y le toma cerca de 45 minutos manejar su propio vehículo al parque de pelota. Esos amigos lo llevaron al estadio el año pasado. Ahora, todos los días se le hace más fácil el largo trayecto. Viaja con licencia de manejar extendida en Nicaragua y con su pasaporte a mano.

Como todo pelotero hispanohablante, prefiere comer en casa, pero Wilton ya encontró su restaurante favorito donde puede consumir los bocadillos similares a los del terruño. Así es que cuando tiene un día libre y quiere celebrar con su familia, visita un restaurante que se llama -apropiadamente- ”El Mambo". Dichosamente para todos los jugadores de otros países, Houston -como ciudad internacional- tiene cocina para todos los gustos. Wilton y su esposa son aficionados a consumir mariscos.

La oposición ha fabricado 12 carreras limpias en 25 entradas contra López, para una efectividad un poco alta de .432. En el proceso tiene 19 ponchados y solamente ha otorgado 3 bases por bolas. Por el momento, el nica no es abridor ni taponero, es relevista medio, pero ¿qué es lo que se espera de él? "Que tire strikes", acertó el analista radial de los Astros, el ex liga mayorista Alex Treviño. "Y Wilton siempre viene sobre el plato. Lo hace con agresividad, sin temor, más bien como si fuera el único dueño del montículo", terminó diciendo.

Lo peor y lo más decepcionante en la pelota es ver a un relevista que supuestamente debe apagar el fuego y que comience descontrolado. Si el respetable demuestra su inconformidad con un abucheo general, el dirigente debe de agonizar en este tipo de situación. "Yo entiendo la tensión que hay en los momentos críticos del juego y yo quisiera tirar puros ceros", expresó Wilton. Claro que tirar puros ceros sería un mundo perfecto. López está consciente que las carreras limpias perjudican su efectividad.

Wilton, también está consciente de las velocidades de todos sus diferentes lanzamientos que forman el arsenal de su ofensiva. La velocidad de la recta de dos y cuatro costuras oscila entre 93 y 94 millas por hora; la curva de velocidad entre 83 y 84; y el cambio a 84. La combinación de las rectas y los lanzamientos rompientes es de su propia cosecha y, si se altera es cuando el receptor lo cree conveniente.

Los lanzadores nuevos llevan su propio plan a las Ligas Mayores, pero se sorprenden cuando al llegar, las necesidades del equipo dictan los ajustes. Un abridor resulta un relevista y viceversa. Es algo así como cuando un especialista en un arte entra al ejército y de inmediato lo convierte en soldado raso y se acabó. "René, tú sabes que yo no puedo pedir gustos", afirmó el hombre de la tierra de Darío. "Estoy aquí listo para ser abridor, relevista o taponero. Estoy dispuesto a todo. En otras palabras estoy listo para la guerra".

El abridor tiene que hacer ajustes para ser relevista y, de eso, no hay vuelta de hoja. "He hecho mis ajustes", enfatizó López. "Para estar seguro, consulto, especialmente a Al Pedrique, el asistente del dirigente Brad Mills o al instructor de lanzadores Brad Amsberg. Pregunto si estoy bajando mucho el brazo o algo así y ellos me dicen como lo estoy haciendo. Ya para la próxima salida aplico los ajustes cuando son necesarios".

Al principio de la carrera del zurdito de oro Wandy Rodríguez, se notaba mucho su enojo cuando las cosas no le salían bien y automáticamente perdía además de los estribos, el control de sus lanzamientos. "Yo me enojaba cuando mis lanzamientos no daban en el blanco, pero rápidamente aprendí como recuperar la calma para evitar el bloqueo de mis pensamientos. El enojo es peligroso porque uno hasta podría golpear a un bateador y, a eso, le huyo. Odiaría perder mi localización por falta de control emocional".

Wilton ha sobrevivido una serie de intercambios que los Astros han efectuado recientemente con sus equipos de ligas menores y, hasta ahora, todo parece indicar que el alto mando del equipo tiene planes para él porque continúa sólido como parte del grupo de relevistas.

Es dueño de una efectividad de 2.33 (5 carreras limpias permitidas en 19 entradas) durante sus últimas 20 apariciones. Lo más importante entre sus números es que ha dejado en base a 21 contrarios de sus 22 hombres heredados esta temporada. Por primera vez en esta campaña la noche del 25 de junio contra los Rangers de Texas, permitió que le anotara uno de los heredados. Su promedio actual es el mejor en las Ligas Mayores (mínimo de 15 corredores heredados). El número de 3 juegos ganados en relevo lo clasifica como sexto en la Liga Nacional.

René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Edita su propia página de beisbol www.laestufacaliente.com. Narró para los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. El año pasado fue el narrador oficial de los Astros en TV.

Yankee Stadium sirve de escenario para las aventuras de Alex y Panchito.

René Cárdenas.

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Esto no es fantasía o un cuento misterioso de los famosos hermanos Grimm. Esto que ligeramente voy a relatar es basado en un viaje de ensueño efectuado hace un par de semanas por los dos narradores de beisbol de habla hispana de los Astros de Houston.

La idea original nació en la inquieta mente beisbolista de Francisco Romero, a quien le llamo Panchito con todo el afecto y admiración que se merece por su don de gente y compañero de altura de Alex Treviño, auténtico ex ligamayorista que completa el dúo de narradores del equipo desde hace algunos años..

Alex Treviño, junto al trofeo de Serie Mundial.La narración de estos dos expertos de la pelota chica, se escucha diariamente en la frecuencia radial 1010AM conocida popularmente como "La Tremenda", emisora que pertenece a la cadena de Univisión en Houston. En  un estudio de esta planta, Romero y Treviño, reproducen la mitad de los juegos de beisbol cuando el equipo sale en gira, en la misma forma como lo hacía el ex Presidente Ronald Reagan cuando era locutor de beisbol. La otra mitad de la temporada, los transmiten en vivo desde el Parque Minute Maid.

Cuando se aproximaban las fechas de los juegos entre ligas, Panchito, pensó que narrar en vivo la serie programada entre Yankees y Astros en la inigualable catedral del beisbol conocida como Yankee Stadium, sería interesante, pues los oyentes disfrutarían de una descripción vívida desde el propio lugar de los hechos. Este parque de pelota ya no es la casa que construyó Babe Ruth, es más bien, un palacio de mil trescientos millones de dólares construido para perpetuar el beisbol en forma imperecedera en la mente de sus leales amantes.

Francisco "Panchito" Romero, frente a Yankee Stadium.Panchito, armado de sus notas y sueños abordó a Rosi Hernández, Vice Presidenta de Mercadeo de los Astros y la persona que entre sus múltiples desempeños, supervisa las publicaciones y las transmisiones de radio en español. Al poco tiempo de ser expuesta la idea, Rosi, dio su aprobación al proyecto y ordenó toda la logística para que los narradores volaran a Nueva York y transmitiesen los tres partidos del fin de semana de beisbol entre ligas.

Los Astros con el deseo vehemente de satisfacer a sus oyentes hispanoamericanos, respaldaron la idea en cuerpo y alma. En otras palabras, echaron la casa por la ventana para que los aficionados sintiesen que su equipo piensa en ellos en las victorias y en las derrotas y desde los puntos más interesantes donde se escenifica la pelota.

De hecho, los tres juegos narrados desde uno de los palcos de prensa más cómodos y lujosos de la Liga Americana o quizá del beisbol propiamente dicho, fueron un éxito rotundo. En el tono de voz de cada uno de los narradores, se captaba el entusiasmo no solo de la importancia de los juegos, sino de la inmensa felicidad que sentían estar representando a los Astros en vivo en un grandioso escenario que día a día hace historia en el beisbol de Grandes Ligas.

Yankee Stadium desde la cabina de narración de los Astros de Houston

En gran parte Alex sirvió de guía por su experiencia de haber viajado antes con el equipo y de sus 12 años como jugador ligamayorista en el viejo circuito. Viajar con Alex, es como andar con una enciclopedia de anécdotas del próximo pasado en el beisbol y uno llega a conocer ángulos que los aficionados ni siquiera imaginan. Así que para Panchito fue un viaje de gran aprendizaje que le será muy útil en su carrera.

Alex y Panchito en Times Square de Nueva York.En términos generales, Alex retornó altamente impresionado acerca de las instalaciones modernas del gran estadio. "Me llamó mucho la atención la gigantesca pantalla del jardín central", dijo el comentarista. "Nunca en mi vida había visto un despliegue con tan buena resolución de nitidez. Desde el instante que se lee el primer mensaje, el asombro se apodera de uno".

Si el estadio tuviera dedos y uñas, posiblemente tendría el mejor manicurista del país, porque en las fotografías y la televisión, el terreno luce espectacular. "Todos los parques de pelota se esmeran por mantener el terreno en óptimas condiciones para jugar, pero el del Yankee Stadium es algo fuera de serie", enfatizó Alex. Es posible que el más Yankee de los Yankees, el capitán Derek Jeter, se sienta como todo un general de división comandando sobre toda esa explanada de verdor infinito. Es también probable que se sienta como todo un príncipe heredero.

Bola firmada por Babe Ruth en exhibición en el Museo de Yankee Stadium.El novel Romero que solamente conoce una docena de estadios de Liga Mayor, se encargará de compartir sus propias experiencias de su recorrido en Yankee Stadium mediante las páginas sociales de Facebook y Twitter que maneja directamente en el sitio astrosdehouston.com. Sus comentarios serán acompañados de fotografías que él mismo tomó durante la aventura para compartirlas con los seguidores cibernéticos de los Astros.

Panchito, que una vez en México sufrió un percance por falta de seguridad posiblemente atribuible a las autoridades, está muy consciente de lo que significa un sistema de seguridad en sitios de alta concurrencia y eso le llamó mucho la atención en Yankee Stadium: "Me impresionó la seguridad que hay para la prensa porque es muy detallada", dijo Romero. "Las maletas pasan por equipos de rayos equis. La tecnología está a la orden del día. Los vestidores de los Yankees tienen computadoras individuales frente a cada uno de los asientos de los jugadores".

Durante mis primeros años como narrador de Liga Mayor, encontré que las casetas de transmisión en español dejaban mucho que desear y, con el tiempo y mis continuas sugerencias, fueron mejorando. Ahora con los nuevos estadios es otro cantar. La cabina hispana de Dodger Stadium fue la primera buena y, la segunda, fue la del Astrodome, especialmente construidas para nosotros. Ahora son consideradas en el diseño original de todos los estadios nuevos. "Nuestra cabina estaba adornada hasta con pantalla plana de televisión", explicó Romero. "No hay cables que se vean porque todo está construido con buen gusto, comodidad y eficiencia. El fanático tiene buena vista desde cualquier punto del estadio. Los cronistas, pese a la fuerte seguridad, pueden moverse eficientemente a los vestidores, al terreno y a cualquiera de las tiendas. A pesar que el edificio es moderno, se puede percibir lo antaño, la tradición que implantaron sus inolvidables leyendas, aquellos peloteros que desfilaron con los Yankees que aún parece, son todavía parte del ambiente como vigilantes invisibles. No exagero, pues cuando se entra a los museos, se puede percibir la presencia inexplicable de esos inolvidables atletas".

Para Treviño y Romero, la visita de tres días fue motivo de sentimientos combinados entre la alegría y la tristeza: "Fue como un puño de emociones", expresó Panchito. "Fue bueno porque vimos jugar a los Astros en el mejor escenario del mundo en lo que a beisbol concierne; pero tristes porque los vimos sucumbir frente al empuje incesante de los poderosos Yankees que, ni cortos ni perezosos se dieron a la tarea de ganar los tres partidos al hilo. En realidad ese el equipo a derrotar, es un club que inspira temor".

Durante la visita, mis entrevistados recurrieron a usar la transportación antigua y tradicional para ir a un juego de beisbol. Hospedados en el hotel Grand Hyatt del centro de la isla de Manhattan, allí mismo tomaron el tren que en 20 minutos los condujo al estacionamiento del estadio.

En mi conversación telefónica con ambos narradores, pude percibir en cada una de sus frases, el reflejo de la emoción que se manifiesta cuando uno se expresa en forma exclamativa acerca de una aventura llena de lindos recuerdos. La silueta de ese parque de pelota y todo su fenomenal engranaje, perdurará en forma indeleble en la mente de Panchito y Alex.

(Fotos tomadas por Francisco Romero)

René Cárdenas, cubre a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. En radio fue narrador de los Dodgers y Texas Rangers. En radio y televisión con los Astros de Houston. También edita su página de beisbol no comercial www.laestufacaliente.com.

"El Expreso", una leyenda viviente...

Las proezas únicas de Nolan Ryan en el montículo

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Lynn Nolan Ryan Jr., que es un tejano por los cuatro costados, nació el 31 de enero de 1947 en Refugio, Texas, como uno de seis niños del matrimonio de Lynn Nolan Ryan Sr., y Martha Ryan. El chamaco creció en Alvin, Texas, donde su señor padre laboraba para una empresa petrolera y entregaba en el barrio los ejemplares del desaparecido diario The Houston Post. Ryan le agradece al autor de sus días la fuerte ética de trabajo que aprendió para nunca olvidar. Cuando estudiaba en segundo grado, comenzó a ayudarlo en la repartición del periódico.

Nolan dedicó la mayor parte de su vida juvenil a los deportes. A pesar de que jugó dos años en el quinteto de baloncesto de su escuela secundaria, el beisbol era su pasión. Cuando pasó a una categoría más alta, dominó la lomita destacándose como buen lanzador. Alcanzó el récord de 20-4, con bateo de .700 en el torneo estatal, y fue seleccionado para el equipo de estrellas antes de graduarse en la escuela secundaria en 1965.

Nolan Ryan, ahora Presidente de los Rangers de Texas.Los Mets de Nueva York seleccionaron a Ryan durante el reclutamiento de agentes libres de 1965 y comenzó a jugar en la Liga de West Carolina el 11 de septiembre de 1966. Durante ese período de juego, sus compañeros comenzaron a respetar su bola rápida. A pesar de que no poseía buen control, de todas maneras atemorizaba a los bateadores al igual que a receptores con su humeante lanzamiento de velocidad que un día sería conocido como "El Expreso Ryan".

Como resultado, los Mets subieron a Ryan a las Ligas Mayores a fines de la campaña de 1966. En ese tiempo, los adoloridos Metropolitanos estaban en la urgente necesidad de obtener jugadores de calibre, porque hasta en 1969, el equipo terminó como último o como próximo al último en cada temporada desde que el equipo fuera formado en 1962. Desdichadamente para el club, la campaña de 1967 no fue exitosa como se esperaba. A Ryan le hacía mucha falta estar en su propia casa y con mucha frecuencia aparecía nostálgico. Como resultado no jugó gran parte del año debido a enfermedad, un brazo lastimado y servicio militar en la Reserva del Ejército de los Estados Unidos.

Durante la temporada de 1966, Ryan jugó como abridor y como lanzador de relevo para terminar el año con récord de 6-3. En poco tiempo este tipo de final se convirtió en la norma para Nolan mientras se concentraba más en ponchar a los bateadores que en ganar juegos. No obstante, fue la habilidad del rendimiento de Ryan para que los Mets atraparan el campeonato de la liga ese año y más tarde ir la Serie Mundial. Los Mets hicieron sucumbir a los Orioles de Baltimore después de cinco juegos.

Aún con el crédito del título mundial a su favor, continuó sintiéndose incómodo en la ciudad de Nueva York y pidió que lo canjearan en 1971. Sin mucha discusión, los Mets accedieron a la solicitud y lo enviaron junto con tres otros jugadores a los Angelitos de California. Debido a este canje, Nolan pudo distanciarse de la costa Este, del clima y la localidad que nunca disfrutó. Volviendo la mirada hacia atrás como suelen hacer los dirigentes, este canje fue considerado como el peor en la historia de los Metropolitanos. Una vez en California, se convirtió en una súper estrella. Se quedó ocho temporadas con los Angelitos, de 1972 a 1979.

Aunque Ryan jugó algunos de sus mejores partidos con los Angelitos de California, anhelaba el Estado de Texas. Su sueño se hizo realidad cuando a fines de la temporada de 1979, se convirtió en agente libre. Ryan fue firmado inmediatamente por los Astros de Houston y se conoció como el primer lanzador en ganar un millón de dólares anuales, cantidad que es común en estos tiempos, pero que fue algo increíble en aquella época.

Ryan lanzó con los Astros de 1980 hasta 1988. En 1981, lanzó su quinto juego sin hits. Encabezó la Liga Nacional con el promedio más bajo de carreras limpias en 1981 y 1987. En 1980, 1981, y 1986, los Astros fueron a la serie de desempate por el viejo circuito, pero fueron derrotados las tres veces.

Después de que Nolan cumplió su contrato con los Astros, de nuevo se convirtió en agente libre al final de la temporada de 1988. Rápidamente fue firmado, esta vez por los Rangers de Texas a tiempo para iniciar la campaña de 1989. A pesar de que Ryan no jugaría en la serie de desempate con los Rangers, sí lanzó su sexto y séptimo juego sin hits y encabezó la Liga Americana en ponches en 1989, 90 y 91.

Tuve la dicha de disfrutar la carrera de Nolan Ryan desde que militó con los Mets y más tarde disfruté más cuando hice sus juegos como narrador de los Texas Rangers. Recuerdo vívidamente su maestría de lanzar sin pretensiones de ninguna clase, con la recta de humo que lo hizo el terror de los bateadores en ambos circuitos.

Como una rara coincidencia de la vida, nos correspondió bajar juntos en el ascensor del parque Minute Maid y le dije que algunas veces se me hizo difícil escribir los movimientos de su bola recta de velocidad. Que si la hubiera disminuido un poco para mí. Me quedó viendo en forma incrédula, meneó la cabeza en señal de sorpresa, frunció el seño y finalmente, salió del elevador creyendo, probablemente, que yo era un loco. La verdad es que su recta era tan enloquecedora que hacía delirar a las multitudes, a las millones de personas que todavía lo admiramos.

El título "Nolan Ryan: El Expreso de Anaheim, Houston y Texas", que aparece en el libro El Legado Deportivo del autor y columnista de beisbol, Ángel Torres, representa unas páginas que describen en detalle las hazañas de quien es ahora Presidente de los Rangers de Texas. Con permiso directo del autor, cito algunas impresiones:

"El martes 5 de enero de 1999, fueron seleccionados al primer intento, Nolan Ryan, George Brett y Robin Yount, para ser exaltados el 25 de Julio de 1999, al Salón de la Fama del Beisbol en Cooperstown, Nueva York, junto con Orlando Cepeda y Smokey Joe Williams, que fueron elegidos por el Comité de Veteranos el 2 de marzo"

"Solamente en la primera elección en 1936, tres o más candidatos ingresaron en su primera oportunidad y fueron los inmortales Ty Cobb, Honus Wagner, Babe Ruth, Christy Mathewson y Walter Johnson".

"A Ryan lo vi lanzar por última vez, el viernes 17 de septiembre de 1993, en lo que resultó una fecha inolvidable, para los 60,326 fanáticos que asistieron a la presentación final del Expreso en el estadio de Anaheim donde inicialmente conquistó la fama, que lo ha convertido en una leyenda viviente del beisbol".

"Kevin Kennedy, su dirigente con los Vigilantes de Texas en esa ocasión, demostró su clase, al permitir que Ryan se presentara en el montículo en la segunda parte de la octava entrada, antes de sustituirlo por el zurdo Craig Lefferts, que posteriormente perdió el encuentro".

"Muchos de los que vieron lanzar esa noche a Ryan, pensaron que el veterano de 46 años de edad, aún podía retirar a los toleteros enemigos, pues increíblemente las estaba tirando a 95 y 96 millas por hora. Sin embargo, el Expreso de Anaheim, pasó la friolera de 114 días en la lista de lesionados ese año y consideró que eso lejos de beneficiar al equipo, lo perjudicaba. Es por eso que decidió retirarse al finalizar la campaña, terminando una fabulosa carrera donde impuso o compartió 53 marcas de Liga Mayor".

"Al momento de su retiro tenía un récord de por vida de 324-292 con los Metropolitanos de Nueva York, Angelitos de California, Astros de Houston y Vigilantes de Texas, cuya gorra vestirá al momento de su ingreso en Cooperstown".

"Ni la mente más calenturienta pudo dudar, que algún día el Expreso de Anaheim, Houston y Texas, encontraría un lugar en el Templo de la Fama del Beisbol, debido a sus siete partidos sin hits y al hecho de haber alejado del plato a 5,714 bateadores, con la ignominia de no haber podido conectar sus endiablados lanzamientos".

Nolan y su esposa, Ruth, contrajeron nupcias el 26 de junio de 1967, y tienen tres niños. Su familia estableció residencia en Alvin, Texas, cuando solamente tenía 6 semanas de nacido y continuó viviendo en esa misma ciudad hasta 2003, cuando los Ryans se trasladaron a Georgetown, Texas. También tienen una residencia en Fort Worth, Texas.

Ryan fue nombrado como el décimo Presidente en la historia de los Rangers de Texas el 6 de febrero de 2008. Se encarga de ver todas las operaciones beisbolistas de la organización. El líder de ponchados de todas las épocas ha tenido un impacto dramático en dos años con el equipo.

Las aventuras de dos peloteros venezolanos en las Ligas Mayores

Tremenda amistad entre el lanzador Paulino y el receptor Quintero

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.En un pasado no muy lejano (1987)  hubo una pareja de compañeros que jugó para los Atléticos de Oakland de  la Liga Americana,  José Canseco y Mark McGwire; el dúo conectó una tonelada de cuadrangulares para el equipo que era prácticamente invencible en beisbol, hasta que sucumbió frente a los Dodgers en la Serie Mundial de 1988. A esta famosa pareja la afición conoció y admiró con el nombre de "Los Bash Brothers", o los fieros hermanos bateadores para traducirlo libremente.

Más tarde en 2007, Derek Boogaard y Todd Federuk, jugaron Hockey sobre hielo con el equipo "Minnesota Wild", y también fueron conocidos como "Los Bash Brothers".

Por último, la empresa cineasta de Walt Disney, filmó una serie de películas basada en el equipo de Hockey sobre hielo "The Mighty Ducks" en la que los dos principales caracteres de ficción fueron Dean Portman y Fulton Reed. Lógicamente, a la pareja se le llamó  "Los Bash Brothers" por sus hazañas y tanto colorido en sus rendimientos.

Humberto Quintero - Receptor de los Astros de HoustonLos Astros tuvieron una pareja explosiva compuesta por Jeff Bagwell y Craig Biggio, pero se les dio en llamar  "The Killer Bs" o las abejas asesinas, también por sus candentes bates. A nadie se le ocurrió llamarles "Bash Brothers", probablemente porque no se quiso copiar el concepto original representado por José y Mark.

Bueno, ahora hay una pareja joven de hermanos no sanguíneos que no es conocida por jonrones ni hazañas inverosímiles, sino por la lucha que demuestra día a día para permanecer en las filas de los Astros de Houston. El destino los trajo desde Venezuela al beisbol organizado y ambos están en la lucha por alcanzar el estrellato. Me refiero al lanzador Felipe Paulino y al receptor Humberto Quintero a quien en la casa club llaman "Q".

Felipe y Humberto no esperan que se les llame nada más que hermanos por la hermosura de la amistad y quizá ellos no hayan oído mucho del porqué de "Los Bash Brothers" ni de Hockey sobre hielo ni de "Los Mighty Ducks". Por el momento, esta pareja está completamente concentrada en mejorar y triunfar y permanecer con los Astros. Para ellos, la meta de una Serie Mundial es el incentivo mágico que los mantiene en la lucha, al igual que otros 750 ligamayoristas que componen los dos circuitos.

Quintero y Paulino, son tremendos compañeros adentro y fuera del terreno desde hace años. En la temporada pasada Humberto expresó a su amigo que veía en él un buen futuro por su fuerte y sólido brazo de lanzar. Emocionado, Felipe le dijo que deseaba comprar una casa en el área de Pearland al Sur de Houston, dónde varios peloteros residen, incluyendo Wandy Rodríguez, Humberto y otros. Las esposas de nuestra pareja, ya habían comenzado a planear todo y finalmente resultaron siendo casi vecinos lo que les permite compartir una bonita amistad familiar.

Como son amigos verdaderos que se admiran y respetan mutuamente, decidieron sacar provecho de la cercanía de sus viviendas: "Yo creo que estamos viendo los frutos de haber decidido entrenar juntos durante el receso de temporada", dijo Quintero con todo aplomo. "Fueron tan buenas las prácticas y los ejercicios efectuados que al final resultamos perdiendo un buen número de libras. Soy del parecer que esto nos está sirviendo ahora y nos favorecerá mucho en el futuro".

La amistad entre ellos comenzó durante la campaña de 2008, cuando Felipe resultó con problemas físicos en el brazo derecho. Como compañeros y como compatriotas venezolanos, se veían y se comunicaban, pero nunca con la amistad de ahora; pero poco a poco se fueron acercando uno al otro, hasta considerarse y verse como hermanos. Ahora son inseparables y la meta que se trazaron es la de ayudar al equipo para ganar juegos.

Cuando el club sale al camino, los jugadores buscan como combatir la soledad que causan los cuartos de los hoteles. Los dormitorios de Humberto y Felipe se comunican entre sí, comen juntos y se sientan juntos cuando viajan en el avión. En otras palabras, estos jugadores practican la camaradería que existía entre los jugadores de antaño, cuando no había televisión en los cuartos y, disfrutar de la amistad y compañerismo era la nota sobresaliente del día. En otras palabras esto no es nada nuevo ni es nada malo emular viejas buenas costumbres.

Quintero es un receptor que ha sufrido por haber sido víctima de la incertidumbre. Lleva 6 años con los Astros y ha visto desfilar receptores jóvenes y viejos que vienen y van. Varias veces lo han designado para asignación y ha luchado contra los golpes de la adversidad, pero él continúa como una roca con el equipo debido a su buen guante y a muchos de sus buenos atributos personales: "Mentalmente he sabido resistir porque cada vez que vengo al parque de pelota pienso en ser positivo y con ahínco empleo mi plan  de trabajo", enfatizó el receptor. "Vengo temprano para estudiar a los bateadores contrarios y estar listo para la acción con toda la confianza y conocimiento del caso".

Entre los jóvenes Astros del futuro está el otro hermano, Paulino, a quien se puede catalogar como uno de los lanzadores más desarrollados y prometedores del equipo. Además de que aprende todos los días los innumerables vericuetos del arte de lanzar en las Ligas Mayores, ha avanzado a pasos agigantados en el dominio de su gran repertorio de lanzamientos.

Todos en la casa club del parque Minute Maid están de acuerdo que Felipe ha madurado y está a punto de alcanzar la mayoría de edad en la lomita. Si le falta algo de aprender es la maestría del cambio de velocidad. Por el momento creo que está en el umbral de hacerlo si ya no lo hizo. Cuenta con cuatro lanzamientos que tirados por el mejor brazo de la organización son armas mortíferas que causarán revuelo en los próximos años si la salud le acompaña. Por ahora, solamente Paulino es capaz de alcanzar tres dígitos con su recta, sin mucho esfuerzo. No lo dude, tiene un brazo extraordinario.

Entre Quintero y Paulino hay una confianza absoluta. En el último juego celebrado en Cincinnati, Felipe desplegó todo el repertorio dando rienda suelta a sus inquietudes y Humberto pudo confirmar que su gran amigo está en el camino de un futuro glorioso. Sus lanzamientos fueron explosivos y la eficiencia demostrada en los momentos más álgidos, le han permitido alcanzar hasta ahora 4 salidas de calidad.

Cuando por alguna razón Paulino se sale de lo planeado, Quintero salta sobre el plato y le grita con todas las fuerzas de sus pulmones que mantenga la concentración; usted puede llamarle regaño si quiere. Además de que eso es parte del profesionalismo del receptor, conlleva un cierto sentimiento de hermandad. La queja va destinada -lógicamente-  para el bien del lanzador y del equipo en general.

El interés mutuo de mis entrevistados de hoy que tiene por objeto entrenar continuamente los ha llevado a un punto de actuar como autómatas y, eso, es obvio durante la temporada muerta. Como producto de la amistad, los dos peloteros, saborearán la dulzura del éxito y, de esto, que no quepa duda. "Antes de terminar la campaña, nos propusimos entrenar juntos y todo ha resultado positivo", explicó Felipe con una expresiva y prolongada sonrisa muy típica de su manera de ser. "Yo me siento fortísimo mental y físicamente. Eso se debe al trabajo continuo que hicimos todos los días en Houston".

Quintero toma el asiento No. 20 en el avión de los Astros y Paulino el No. 19. Tan pronto como comienzan a contarse chistes y a burlarse de ellos mismos, suenan las carcajadas, abunda la alegría y el avión recobra vida. "También le hago muchas bromas, especialmente cuando entramos en turbulencia porque Humberto entra en pánico y yo me río de lo lindo", precisó Felipe.

No es necesario llamarles "Bash Brothers". Amigos del alma, es suficiente para Felipe y Humberto.

René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y para Astros Magazine. En radio fue narrador de los Dodgers y Rangers de Texas. En televisión y radio con los Astros. También edita su página de beisbol no comercial www.laestufacaliente.com.

Hunter Pence, es el Astro que nunca se rinde

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Un ex *Maverick de la universidad de Texas-Arlington es usualmente un hombre de temple que nunca se da por vencido o que nunca cuelga los guantes. Allí se forjan hombres destinados para todas las fases de la vida, comercio, banca, milicia y hasta deportes. De esa sabia catedral de enseñanza, salió mi entrevistado de hoy, Hunter Pence.

Con solamente mirar el rostro del beisbolista Pence, uno se da cuenta que es el Maverick de los Astros. Un pelotero que no se amedrenta y que desconoce que no está bateando consistentemente porque entiende que es parte del proceso. Y tiene toda la razón.

En su primer año con los Astros, 2007, bajé al terreno del Parque Minute Made a entrevistarlo por primera vez. Cuando lo miré de frente para formular la primera pregunta, me di cuenta de su recia personalidad y de un deseo vehemente de sobresalir sobre todas las cosas. Nunca me dio una excusa por algún ponche con hombres en posiciones anotadoras o de un error en el jardín derecho o de un tiro al plato que llegó tarde. Para él no existen los subterfugios, nada más que jugar recio, a la Pete Rose.

En esa temporada de 2007, que dicho sea de paso es la mejor que ha tenido en toda su carrera profesional, bateó .322, producto de 147 imparables en 456 turnos al bate, nunca demostró que más tarde, al alcanzar el estrellato, sería un hombre diferente en su manera de ser.

Han pasado tres años desde 2007 y Hunter continúa tan campante como al principio. Resoluto como nunca y, lo que tenía que aprender para quedarse con el equipo grande, lo aprendió si vacilar y con la misma agresividad que lo caracteriza como un atleta de primer orden. En mi opinión basada en más de 50 años de ver pelota ligamayorista, sigue jugando el beisbol como Rose.

En la campaña de 2008, tuvo un bajón en su promedio general de bateo, habiendo terminado con .269, 160 indiscutibles en 595 visitas al plato. Jugó en 149 partidos, 49 más que el año anterior, pero los lanzadores de la Liga Nacional comenzaron a conocer sus debilidades y lógicamente se aprovecharon de algunas. De todas maneras, su año fue de éxito y comenzó a consolidarse como un pelotero de Liga Mayor y dueño absoluto del jardín derecho de los Astros.

En 159 partidos el año pasado (2009) su promedio de bateó subió a .282 con 165 imparables en 585 turnos al bate. Empujó 72 carreras y se convirtió en uno de los tres grandes del equipo para codearse con el inicialista Lance Berkman y el jardinero izquierdo Carlos Lee. A fines de la temporada anterior se decía, “los Astros van como los tres grandes van”. Actualmente, debido a las circunstancias,  el club va dando tropiezos, porque los tres grandes no están rindiendo de acuerdo. A la fecha de escribir esta nota, Lee batea .203, Pence .255 y, Berkman .234. Hunter, como se puede ver, tiene el mejor promedio. La tabla de posiciones indica que el club está en el último lugar de la División Central de la Liga Nacional a 9 juegos atrás de los líderes Rojos de Cincinnati. Es una verdadera tristeza…

Esta vez bajé al terreno para entrevistar de nuevo a Hunter Pence a quien encontré siempre en buena disposición y con la mejor de las sonrisas, pero un poquito más evasivo que en nuestro último encuentro. Quizá se debió a la realidad de los promedios que cité antes. Yo estaría pegando el grito en el cielo…

Gane o pierda el equipo, Hunter, juega a la pelota con alma, vida y corazón. No me explico de dónde saca tanta energía; aun cuando el equipo está mordiendo el polvo, trata de rendir como un campeón. “Esa es parte de ser un competidor”, dijo Pence sin vacilar un instante. “Uno tiene que bajar al terreno pensando que es una temporada larga. Hay cosas que ocurren a menudo y que no se pueden explicar. En lo que me corresponde yo tengo que seguir peleando porque tengo que competir”.

Es de sobre conocido que los Astros comenzaron lentos y hubo un poco de confusión porque no se explicaba lo que ocurría con los bateadores. Los lanzadores esperaban en vano un respaldo que nunca se hizo presente. A estas alturas imaginé que los peloteros tenían que estar divagando de una manera u otra. Le pregunté en qué pensaba y su contestación fue: “Seguir empujando”. Esperé unos segundos extras para oír algo más, pero Hunter repitió, “Seguir empujando”, y no volvimos a hablar del tópico.

Como expliqué al principio, Pence, bateó bien en 2009 y quería oír de sus propios labios lo que pensaba hacer para igualar o mejorar su promedio. “Yo no pienso acerca de esas cosas; tampoco me aflijo”, dijo Hunter. “Me preparo, bajo al terreno todos los días a enfrentar al lanzador y jugar para ganar. Al final del año, los números van a ser lo que estaban destinados a ser”.

Pensando que una sequía de bateo es la peor enemiga de un jugador de beisbol, quise oír un comentario acerca del proceso que atraviesa Hunter para salir de ella, tal como lo había hecho en otras ocasiones: “Hay que regresar a lo básico del beisbol. No me gusta la palabra sequía, pues ni siquiera la uso. Lo que yo hago es batear con todas las fuerzas. Hay momentos que la situación no se puede controlar porque no todas las veces se puede batear de hit porque así es el beisbol. Lo más importante es tener un buen turno al bate y dar duro a la pelota”.

“¿En qué forma puede ayudar un entrenador de bateadores a un bateador para que salga de una sequía de bateo?”, pregunté a Pence con la ilusión de aclarar o averiguar un poco más de la situación o del mal que agobia a los Astros: “¿Qué situación?”, contestó el pelotero. “La de no batear con consistencia”, respondí. “No quiero contestar eso”, dijo el beisbolista.

En estos momentos los Astros están en el último lugar de su grupo y aún falta mucha tierra que halar para la fecha del Juego de Estrellas a mediados del mes de julio y es posible que el club tenga una reacción positiva como en otras ocasiones, pero los beisbolistas tienen mejor presentimiento que nosotros los columnistas: “Definitivamente que el club podría salir del hoyo antes de ese espectáculo”, enfatizó Pence. “Es una temporada larga y no se trata de cómo comienzas, lo importante es como terminas. Tenemos hombres de mucho talento en este equipo que van a batear. Lo que tenemos que hacer es seguir empujando”.

Algo está faltando a los Astros para que no ganen con la consistencia debida de otros tiempos: “¿Qué podría ser?” “No nos hace falta nada”, expresó Pence con toda la confianza del mundo. “Lo que tenemos que hacer es conectar el gran batazo. El beisbol es un juego loco. Tenemos momentos candentes y momentos fríos. Lo que también hacemos es concentrarnos para tratar de ganar todos los días”.

He aquí la última pregunte que hice a Pence: “¿En la escala del 1 al 10, cómo clasificas el grupo de bateadores, defensores y lanzadores de los Astros actualmente?”

--“En bateo…mejor vamos a la siguiente pregunta”, dijo Pence.
--“En defensa… tenemos una gran defensiva. No la clasifico con números como hacen los buscadores de talento, pero tenemos una excelente defensiva.
--“En lo que se refiere al grupo de lanzadores en general que es brillante, lo clasifico con el número 10”.

* Maverick = Dueño de un estilo personal.

René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de radio de los Dodgers y Texas Rangers, y de radio y televisión de los Astros. Edita su propia página de beibol www.laestufacaliente.com.

Wandy Rodríguez, alejado del beisbol invernal

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Actualmente el zurdito de oro de los Astros, Wandy Rodríguez, está sufriendo los mismos altos y bajos que todo el equipo. Todo parece indicar que 2010 será un año convulsivo para el club, especialmente si los bateadores no encuentran el paso. No es necesario ser astronauta para saber que los lanzadores no fabrican carreras.

Al momento de escribir esta nota, el rendimiento de Wandy se resume así: En 24 y dos tercios de entradas, tiene un registro negativo de 1-2 en cuatro aperturas para una efectividad de 3.65. En el proceso, ponchó a 14 y otorgó 8 bases por bolas. Como solamente se ha jugado el primer mes de seis, el dirigente Brad Mills, no encuentra razón alguna para preocuparse por el rendimiento inicial de su estelar lanzador.

El viernes 30 de abril, el zurdo no pudo salir a lanzar en Atlanta contra los Bravos debido a espasmos en la espalda y, el piloto del equipo, pospuso su apertura para el siguiente juego y darle un tiempo extra de recuperación. Rodríguez, no es de los serpentineros que pasa mucho tiempo en la enfermería y, odia ser insertado en la lista de lesionados.

En términos generales, Wandy lanzó bien en sus últimas dos aperturas efectuadas en Houston donde obtuvo una efectividad de 1.88 luego de permitir tres carreras limpias en 14.3 de entradas. Fueron inicios de calidad, de los que los dirigentes sueñan recibir en estos tiempos. Esos primeros seis episodios con menos de 3 carreras, representan una buena oportunidad para que el equipo gane.

Rodríguez, como la mayoría de los lanzadores de habla hispana, se ha venido alejando poco a poco del beisbol invernal de su país y, durante la temporada baja, dedica su tiempo a sus familiares y a los ejercicios. “Siempre me concentro en el buen vivir para mantenerme saludable y fuerte”, dijo Wandy. “Con respecto a la pelota de invierno, no es que me haya alejado. El problema estriba en que la mayor parte del tiempo estoy pendiente de las negociaciones sobre mi contrato y, esto ocurre, anualmente. Como comprendes, una lesión ocurrida en esa pelota, podría afectar mi carrera y mi futuro. Creo que después de más de 200 episodios lanzados (205.2) en las Ligas Mayores en 2009 es buena idea descansar el brazo. Esas son las razones de mi ausencia, pero me encanta jugar en mi país”.

Es una realidad que muchos peloteros con contratos de varios años prefieren establecer residencia en Houston y sus vecindades y Wandy no se quedó atrás. “Me encanta Houston porque es una ciudad muy tranquila”, dijo con un tono de satisfacción. Vive al sur del Parque Minute Maid, en la vecindad de Pearland, Texas.

Luego de firmar un buen contrato con los Astros para la presente campaña, la cigüeña trajo a Wandy y, Luz, su esposa, una nueva bebita llamada Amanda que viene a hacer compañía a su otra hija, Wadelis. “No te imaginas lo feliz que estamos con este nuevo arribo a nuestro hogar”, dijo con la sonrisa más grande del mundo. “Gracias a Dios nació saludable que era lo que más deseábamos”.

Después de sufrir algunos problemas durante los entrenamientos primaverales, Rodríguez luce como que ya está recuperando la forma del año pasado cuando terminó como líder de los Astros en juegos ganados (14), en efectividad (.302), en entradas lanzadas (205.2) y en hombres ponchados (193). “Lo que pasó en los entrenamientos fue que como no lancé en la liga de invierno y pasé sin tirar pelota desde octubre, tenía que acostumbrar el brazo a lanzar nuevamente y el proceso de hacer ese ajuste no es fácil”, puntualizó el lanzador. “Pero gracias a Dios ya mi brazo está entrando en forma y pronto rendiré aún mejor de lo indican mis números iniciales”.

Por una razón u otra, Wandy, había declarado hace unos cuantos meses que no estaría seguro de comenzar bien la temporada y todo parece indicar que fue así. No sé si esto fue de verdad una teoría personal o un ligero vistazo a su bola de cristal. “Lo primero de todo para cada jugador es la salud. Si me mantengo esta temporada con buena salud, creo que lo haré bien, Probablemente a eso me refería”, enfatizó el zurdo. Adelantándome a los acontecimientos, me parece que los Astros estarían más que contentos si Rodríguez emula los números de la temporada anterior.

Los Astros en general han sido buenos para ganar fuera de su propio patio a través de los años y, según las estadísticas, Wandy, gana más juegos en Houston que cuando anda de gira con el equipo. “Yo creo que no hay diferencia alguna”, expresó Rodríguez remontándose al pasado como tratando de recordar pasajes con exactitud. “En el montículo de este parque de beisbol me siento muy cómodo y, esa es una verdad que no voy a negar. Pero, después me he sentido de lo más bien lanzando en otros estadios. No sé qué decirte al respecto, pues no lo puedo explicar”.

Me parece que los lanzadores que ganan más juegos en casa se sienten respaldados por una afición que los admira y anima. Saben que terminado el partido, van a casa al calor familiar y a disfrutar los platillos cocinados con toda la ternura de las esposas. En cambio cuando están fuera, la afición es algunas veces hostil y hay que comer en restaurantes tres veces al día.

El ritmo para lanzar no se consigue cuando uno quiere. Es algo que aparece cuando la preparación es completa y la flexibilidad del cuerpo está apta. “A estas alturas me siento mejor, pero no podría decir con firmeza si ya estoy ciento por ciento”, comentó Rodríguez. “Claro que no quedaré estático en este punto. Seguiré en la preparación hasta sentirme completamente satisfecho que puedo rendir con más efectividad para bien del equipo”.

En mi larga carrera de cronista de Liga Mayor he tenido la oportunidad de entrevistar a muchos lanzadores y, cada uno, tiene una historia diferente acerca de cómo encontrar el ritmo. Unos lo adquieren más rápidamente que otros, como Fernando Valenzuela, por ejemplo, un pelotero hecho de hierro que en sus mejores días nunca visitó la enfermería. Recuerdo que Orel Hershiser dijo que cuando la recta le navegaba hacía la izquierda, ya tenía su ritmo. “Ahora mismo estuve practicando el lanzamiento rompiente que en inglés se conoce como sinker”, explicó Wandy. “El instructor de lanzadores, Brad Arnsberg, me dio una nueva idea que estoy usando con buenos resultados. Mi bola se está moviendo mejor y el cambio está muchísimo más efectivo que el año pasado, razón por la que lo uso a menudo. En el montículo no me tomo mucho tiempo para darme cuenta del lanzamiento de ese día y emplearlo como el arma del momento para mantener buen ritmo”.

Pregunté a Wandy si sabía el porqué los Astros habían comenzado tan mal. Probablemente fue una pregunta injusta, más bien propia para formularla al dirigente o a uno de los instructores. La respuesta fue un contundente. “No sé”. Agregó que, “el equipo trató de ganar juego tras juego y no pudo”. Ya más claro no canta un gallo.

“¿Crees que los Astros puedan recuperar lo perdido?”, le pregunté para no alejarme mucho del tema. “Claro que sí, pues tenemos buenos jugadores”, dijo sonriendo y bien relajado. “Simplemente seguiremos luchando y tengo la corazonada que ganaremos muchos juegos”. Ser optimista es un tributo sobresaliente de este lanzador dominicano que nunca cuelga los guantes. El optimismo es un ingrediente que los Astros necesitan por todos los costados este año.

No solamente los directivos y administradores del equipo se sentían consternados cuando los Astros jugaban y no ganaban al principio de la temporada. También había preocupación general entre los mismos jugadores y sobre ese tema pedí a Wandy que me relatara algo: “Seguro que sí nos preocupamos”, dijo el serpentinero con un poco de disgusto y como tratando de olvidar esos aciagos días. “Decidimos reunirnos y hablar del tema en toda su extensión, pues de alguna manera teníamos que parar la cadena de tantas derrotas consecutivas. Convenimos en que no lo estábamos haciendo bien y de súbito comenzamos a ganar. Ahora jugamos normalmente”.

Durante sus primeras aperturas del año, Wandy bajó al terreno y siempre lanzó seis entradas o más y quedó satisfecho de sus actuaciones, pero había algo más en el ambiente, algo más perceptible. Salté las trancas y le pregunté cómo estaba la moral durante esos juegos: “OH, estaba muy baja”, dijo Rodríguez con un rostro apesadumbrado. “Pues no es fácil salir allí todos los días  y perder y perder y perder. Pero ya la cosa está cambiando”.

En enero de este año, Wandy, fue seleccionado por la Asociación de Cronistas Deportivos de América como el Lanzador del Año de los Astros y, como miembro de la organización, tuve el honor de presentarlo durante el banquete anual de estos chicos de la prensa. Fue un honor para mí.

René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Mantiene y edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com. Tiene 25 años de asociación con los Astros, como narrador de radio y televisión y como escritor. Fue el narrador original de los Dodgers en 1958.

¿Llegarán bien los aires frescos de Brad Mills a los Astros?

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Soy del parecer que todas las cosas de la vida son proporcionales; unas son pequeñas y otras son grandes, pero no dejan de pertenecer al mismo concepto. Claro que no es lo mismo dirigir un portaviones que un equipo de beisbol, pero es proporcional. Vaya a saber usted que a lo mejor, dirigir un equipo de beisbol es más difícil. Veamos porqué: Los cinco mil marineros de un barco de esa naturaleza, componen un grupo altamente disciplinado. Todos responden al unísono. Ah, pero un conjunto de beisbol compuesto por 25 peloteros con personalidades y egos tan diferentes como el cielo y la tierra, es una responsabilidad única, hecha a la medida para causar úlceras estomacales y el cambio del color del cabello. En este puesto, los hombres envejecen prematuramente.

El dirigente de un equipo de ligamayoristas, tiene que ser un mago para mantener su navío a flote. Además de ser el mandamás, tiene que ser juez, maestro, consejero, adivino y, sobre todas las cosas, confesor. Es el hombre que saca la cara al público que critica y es el abogado defensor de sus jugadores. Es también el que absorbe las inquietudes en general.

Mi invitado de hoy es el nuevo y novato dirigente de los Astros de Houston, Brad Mills, que en esta campaña recibe su bautismo de fuego como tal. Se ha embarcado en una aventura de las mil y un noches y ojala se salga con la suya para beneficio de una afición que está sedienta de juegos postemporada.

El californiano Brad llega a la cálida pradera del oeste legendario procedente del frío Boston o de los Patirrojos donde por media docena de campañas fungió como asistente (bench coach) del dirigente Terry Francona. En una ocasión probó lo que es ser dirigente por tres juegos, durante una ausencia de Terry.

A pesar de no haber sido timonel oficial en su carrera de beisbolista en las Ligas Mayores, ingresa a las filas de los Astros bien recomendado por Francona. Es más, Mills, también fue instructor con los Filis de Filadelfia y los Expos de Montreal, es decir, tiene toda la experiencia para enfrentar esta nueva responsabilidad. En sus años activos, jugó cuatro temporadas con los Expos.

En el argot beisbolista centroamericano se dice: “No es lo mismo verla venir que platicar con ella”. A estas alturas no hay manera de vaticinar como le irá a Mills con un equipo en reconstrucción y con unas cuantas interrogantes en el futuro, pero será interesante ver como despliega su estrategia en la dura lucha para ganar la división que es el objetivo principal.

En enero, durante el banquete de beisbol ofrecido por la Asociación de Escritores Deportivos de América (BBWAA) escuché el discurso de Brad y me impresionó su vigor para hablar, su tono, su agresividad, sus planes y su credibilidad. Me hizo pensar que los Astros están en buenas manos.

Claro que en estos momentos me encantaría saber acerca de sus sentimientos y emociones de manejar por primera vez un equipo de Liga Mayor: “En realidad no se trata de mis sentimientos y emociones”, dijo Mills. “Esta es una oportunidad que aprovecho para hacer de este equipo, un grupo ganador que juegue a la pelota en forma exitosa”.

Solo imagínese cuando usted entró a trabajar por primera vez a una empresa y tiene que hacer nuevos amigos y sentirse cómodo para desempeñar su cargo satisfactoriamente: “El recibimiento que me hicieron los jugadores para hacerme sentir en casa fue extraordinario”, expresó el nuevo dirigente. “Ya no se diga del resto del personal de la organización. Comienzo este trabajo lleno de entusiasmo y optimismo”.

En una oportunidad, Mills, dijo que traería frescura al equipo de los Astros y como el tema me llamó mucho la atención, le pedí que elaborara sobre la palabra frescura y un equipo de beisbol. “El hecho de haber trabajado para un equipo campeón, me hace sentir que puedo traer esa frescura a los Astros”, dijo Brad con mucha convicción. “En otras palabras, una voz fresca, una voz enteramente nueva”.

Cuando un dirigente se hace cargo de un equipo por primera vez, usualmente quiere comenzar la nueva temporada con gente de confianza que lo rodee, en este caso los instructores o “coaches”: “No te imaginas el placer que tengo de trabajar con este cuerpo de instructores”, enfatizó Mills. “Cuando nos sentamos a confeccionarlo, lo hicimos con el mayor esmero considerando capacidad, experiencia y el arte comunicativo de cada uno de ellos.  Esto es muy importante para poder transferir conocimientos”.

Mills, que fuera presentado como el nuevo dirigente el 27 de octubre de 2009, comenzará la temporada con un buen séquito de ayudantes: Brad Arnsberg como instructor de lanzadores; Bobby Meacham como coach de primera base; Jaime Quirk como instructor de bullpen; Dave Clark como coach de tercera base y Sean Berry como instructor de bateo. El venezolano Al Pedrique será su brazo derecho en la banca.

No cabe duda que Mills llega a Houston armado de mucha paciencia y con el deseo vehemente de pronto poder decir, ‘por fin ya tengo a este equipo bajo control, funcionando como yo quiero’. Yo sé que eso es mucho pedir, pero imagino que ese pensamiento no lo abandona a la ahora de dormir. “Estamos en medio de ese proceso”, dijo el dirigente. Y los aficionados del beisbol lo entienden, porque la preparación del equipo requiere un ajetreo increíble. Brad, es el hombre múltiple en Kissimmee donde aprendió, vio y capturó la esencia de lo que el equipo representa en la División Central de la Liga Nacional.

Brad heredó un personal de jugadores de experiencia o los que fueron parte del equipo el año pasado. También la organización le entregó en la primavera un total de 14 caras nuevas, de las cuales tenía que barajar y luego de una detenida evaluación seleccionar a los aspirantes más convenientes para acompañar a los veteranos en la campaña.

“Con los nuevos peloteros agregados a la nómina, tengo suficiente munición para armar el equipo y no puedo pedir más. Claro que este tema podría ser más aclarado al final del entrenamiento primaveral”, señaló el timonel.  

Las raíces del aprendizaje de Mills y su juego ligamayorista fueron en la Liga Nacional y sus aventuras como dirigente de liga menor e instructor en las mayores fueron en la Liga Americana. Yo quería saber si la ligera diferencia que existe entre ambos circuitos podría tener algo que ver en su rendimiento de jefe de los Astros:

“No, René, del todo”, aseguró Mills con hincapié durante nuestra conferencia telefónica. “El hecho de que yo haya crecido en la Liga Nacional no tiene que ver con esto. Dirigí como once años en las ligas menores y muchas de las veces lo hice bajo las regulaciones del viejo circuito. Por consiguiente no preveo problema alguno en el camino. Recuerda que también hubo juegos interligas en los que uno se familiariza con las regulaciones; también jugamos en parques de la Nacional. Así que con toda esa experiencia adquirida, no creo que tendré problema alguno”.

Mills, de 52 años de edad fue firmado por el gerente general de los Astros, Ed Wade, mediante un acuerdo de dos temporadas con una opción contractual del equipo para un tercero.

“El nuevo timonel habla mucho acerca de la palabra respeto y se ha dedicado a obtenerlo de sus nuevos jugadores”, dijo Wade. “Brad no está diciendo, ‘estas son las reglas y yo soy el nuevo alguacil del Houston’. Su estrategia es, ‘Vamos a ser consistentes, ellos conocerán el plan y de antemano sabrán lo que se espera. También se darán cuenta que los respetamos y los trataremos en forma separada para el bien colectivo del equipo”.

El propietario de los Astros, Drayton McLane, tiene la esperanza que su nuevo dirigente establezca estabilidad en el equipo.

René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Mantiene y edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com. Tiene 25 años de asociación con los Astros, como narrador de radio y televisión y como escritor. Fue el narrador original de los Dodgers en 1958.

Astros: Los bajos y altos a la orden del día

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Ante el débil comienzo de la temporada de los Astros, algunos comentaristas han expresado opiniones francamente negativas. Acepto claramente que el equipo no ha jugado de acuerdo al papel encomendado por sus administradores durante los primeros días de la temporada, pero el revoltijo de veteranos y jóvenes que bajó al terreno, se partió el pecho para ganar desde el principio con la creencia que las derrotas del comienzo son las que más duelen al final de la campaña.

En primer lugar jugaron sin uno de sus pilares principales, el peloterazo que se encarga de la primera base conocido popularmente como “El Puma”, Lance Berkman, que hizo su retorno de la lista de incapacitados cuando los Astros más lo necesitaban en la línea ofensiva. A esas alturas, el equipo aparecía en la Liga Nacional como último en carreras, dobles, cuadrangulares, promedio de bateo, promedio de embasamiento, promedio de bateo de poder y bases por bolas.

El 13 de marzo, Berkman, fue sometido a una cirugía artroscópica en la rodilla izquierda para eliminar ciertas partículas óseas que le molestaban. Por esa razón el hombre de la primera base perdió de jugar en 12 partidos al empezar la acción.

Cuando el equipo comenzó a dar señales de vida, el lanzador Alberto Arias, fue operado del hombro derecho y el especialista que practicó el procedimiento de reparar el manguito de rotación y eliminar depósitos de calcio, Dr. David Lintner, declaró que el serpentinero necesita un año para recuperarse. Al respecto, el gerente general Ed Wade, dijo: “Es duro perderlo por toda la temporada. Ha hecho un trabajo formidable con nosotros y estaba destinado a ser parte importante en el grupo de relevistas. Espero que se recupere debidamente mediante el programa de rehabilitación para que regrese al equipo con todos los brillos el próximo año”.

Arias de 26 años de edad, lanzó en tres partidos durante los entrenamientos primaverales en Florida y tuvo que abandonar el montículo en su tercera aparición primaveral el 9 de marzo en Port St. Lucie, Florida, luego de quejarse de fuertes dolores en el hombro derecho. Eventualmente fue insertado en la lista de incapacitados. El año pasado tuvo un récord de 2-1 en 42 apariciones con los Astros.

Vaya a saber usted que la pérdida de Arias es un golpe bajo que reciben los Astros. Quizá no se le de la importancia debida a estas alturas, pero después de agosto cuando el cansancio se apodere de todo el elenco monticular, se pensará en el joven y sólido brazo de Alberto, a quien el equipo dedicó años de preparación para que precisamente comenzara a brillar en esta campaña.

Como el manejo de los lanzadores jóvenes es tan confuso por tanta reglamentación que hay en las Ligas Mayores, se me hace difícil asegurar quien en definitiva tomará el lugar de Arias entre los relevistas. Chris Sampson, Sam Gervacio o el nicaragüense Wilton López. En gran parte, el equipo tiene que jugar mucha política por aquello de las opciones. El que ya no las tiene y no representa un buen valor para el club, es el que resulta en el grupo de los jugadores transferibles o “waivers” y solamente los evaluadores del equipo son los que tienen la última palabra.

Perder 8 juegos al hilo al comienzo de la temporada es un hueso duro de roer, que no quepa duda. Todos los equipos en la historia de la pelota han sufrido estas mismas dificultades, los Yankees, Medias Rojas, Dodgers, Gigantes, pero nunca hubo una prensa tan negativa como la de Houston. Cito algunos ejemplos injustos, porque creo que los Astros se convirtieron en el equipo dueño del epíteto del día:

“Aparentemente, los Astros de Houston acaban de recibir la notificación de MLB que la temporada ya comenzó”. Esto fue publicado cuando el equipo aparecía como el peor de la liga, con récord negativo de 0-8 antes que ganara el primer juego que dicho sea de paso fue sobre los Cardenales de San Luís.

“Este es el mismo equipo que jugó en la Serie Mundial hace solamente cinco años. En esta temporada los Astros están viejos, lesionados y cojeando bajo un sistema administrativo que deja mucho que desear”. Esto me hace recordar cuando hace unos pocos años la prensa de Houston enterró al equipo con una lápida conmemorativa en primera página. Esa misma prensa había olvidado las temporadas milagrosas en 2004 y 2005 y una lucha en el clásico otoñal.

Hubo años cuando los Astros fueron dejados por muertos por las publicaciones nacionales, las locales y hasta por los aficionados mismos. Sin embargo el equipo se armó de un coraje masivo y logró regresar por sus fueros con tremendas arremetidas para ganar juego tras juego hasta contra el oponente más pintado. Como que si todo eso hubiera sido poco, lo hicieron con la nómina más baja en la liga.

La nota que más me llamó la atención fue una que con en el título lo dijo todo: “¿El peor equipo en beisbol? Los Astros establecen un reclamo a la calamidad”, y, el texto dice: “Es difícil creer que los Astros de Houston formen el peor equipo de todo el beisbol, pero en estos primeros seis días de la campaña es exactamente donde se encuentran. Hay un equipo no ganador en todas las Ligas Mayores – juega sus partidos caseros en el Parque Minute Maid”. Nunca había leído algo tan injusto; seguramente fue escrito a la ligera. Los Astros han probado más de una vez que pueden ganar en casa y en el camino.

El columnista Chris Baldwin cita el programa de televisión Baseball Tonight, donde el analista Tim Kurkjian dio rienda suelta a la falta de un sincero análisis con respecto a los jugadores de cuadro de los Astros. ¡Mama Mía!, diría Tom Lasorda, luego de leer algo así. He a continuación lo que concibió y dijo al aire el colega Kurkjian:

El analista reveló en uno de sus recientes programas que un buscador talento le dijo que todo el cuadro de los Astros está compuesto de jugadores de reserva o de banca como se dice en el argot beisbolista. Si usted está asociado con esta manera de hablar, un jugador de banca es el que sale de la cueva y juega un día o dos a la semana para equipos decentes de Ligas Mayores.

Analicemos el cuadro de los Astros:

Primera base: Lance Berkman. Nadie duda de su calibre como regular.
Segunda base: Kaz Matsui, jugador regular por todos los costados.
Tercera base: Pedro Féliz, regular y bien reconocido como tal.
En la única posición en que estoy de acuerdo con Kurkjian es en el campo corto, donde efectivamente en este momento, Tony Manzella es un jugador de banca, pero que es un jugador joven que puede mejorar mucho.

En honor a la verdad, Berkman, Matsui y Féliz pueden jugar como regulares en otro equipo, no solamente con los Astros. En términos específicos no es un cuadro como el de los Yankees, pero en términos generales no es uno compuesto por jugadores de banca completamente. Así que decir eso o desestimándolos en el aire, es simplemente una injusticia no solamente para los jugadores y los administradores del equipo, sino también para el auditorio.

No se puede negar que los Astros tienen un desbalance entre sus lanzadores y bateadores. Sus abridores están dando 6 entradas al dirigente Brad Mills y los relevistas están haciendo un trabajo decente. El bateo no se ha logrado equiparar y, mientras esto siga así, el equipo permanecerá en un estado de incertidumbre.

Al momento de preparar esta nota, los Astros aparecen en el sótano de la División Central de la Liga Nacional a 4 juegos de los punteros Cardenales de San Luís. Hace una semana estaban en el mismo lugar, pero sin ni siquiera un juego ganado. Ahora siguen en el sótano con 6 partidos ganados. Todo esto en el mismo mes de abril que aún no ha terminado. Esto demuestra que están en el proceso de iniciar una posible arremetida. Si el bateo logra despertar, no dude que antes del Juego de Estrellas, mucho del negativismo demostrado contra ellos, desaparezca como por encanto porque así es el beisbol de misterioso.

En días recientes, los Astros lograron disfrutar de buenos juegos lanzados y, sus abridores, registraron una efectividad de 3.07 con 35 ponches en sus últimos 7 partidos. En ese período, Houston tuvo un récord de 5-2.

Los administradores de los Astros en 2009, hicieron un tremendo esfuerzo económico para presentar un equipo peleador con esperanza de ganar y con el objeto de satisfacer a las 3 millones de personas que lo respaldan en el parque Minute Maid. El resultado no fue como se esperaba, pero el costo de la nómina fue de $102 millones, en el octavo lugar de los equipos más caros.

Este año, debido a los bruscos cambios de la economía nacional, el equipo decidió ser un poco más ahorrativo. En vez de gastar $102 millones, redujo el presupuesto a $92 millones. Según los rumores, el club perdió $12 millones en 2009.

Esta nota no pretende enumerar todas las dificultades y sinsabores que existen en la organización de los Astros para poner en el terreno un equipo ganador. Es posible que la mayoría de los clubes de Liga Mayor enfrenten a diario las mismas desilusiones a pesar de los esfuerzos y las mejores intenciones. De las 30 organizaciones, una es la que gana y, esa es la que no ve los problemas si acaso los tiene.

Todos los columnistas que enterraron a los Astros luego de sufrir 8 derrotas consecutivas en abril, es probable que entonen los claros clarines cuando la situación se invierta. En la organización de los Astros, el pesimismo no existe.

René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Texas Rangers y Astros de Houston. También edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com.

Antesalista Pedro Feliz dice que dará todo por el todo con los Astros

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Desde la era de Ken Caminiti y unos tres meses de Vinny Castilla en la tercera base de los Astros, el equipo de la estrella solitaria ha sufrido lo indecible por la falta de una figura real y competente para defender uno de los ángulos más importantes del cuadro.

El desfile de veteranos y de jóvenes pretendientes ha sido interminable y algunas veces decepcionante. Por años y años se ha soñado con el hombre que sea la muralla que el equipo necesita para tener una decente defensiva en lo que se llama la esquina caliente.

La búsqueda fue larga y tediosa y por un momento se creyó que sería imposible remediar la situación. El club necesitaba un pelotero que reuniera un caudal de habilidades: buen brazo, buenos reflejos, cobertura, velocidad para correr las bases y un promedio decente de bateo impulsador de carreras.

René Cárdenas entrevista a Pedro Feliz en el Parque Minute Maid de Houston en abril de 2010Encontrar un  jugador con esos atributos a buen precio en estos tiempos es una verdadera hazaña, pero el gerente general de los Astros Ed Wade y sus lugartenientes se salieron con la suya al firmar un jugador sólido, un veterano de diez años en las Ligas Mayores para desempeñar la posición. Ese pelotero se llama Pedro Feliz. Esto quiere decir que la búsqueda terminó de una vez por todas y el séquito de Wade pasará a otro proyecto.

Feliz, nacido en Azúa, República Dominicana hace 34 años, fue firmado como agente libre el 10 de diciembre y se convirtió en el mejor regalo navideño para la afición de Houston.

El nuevo hombre que se encargará de la antesala, jugó con los Gigantes de San Francisco del 2000 al 2007 y con los Filis de Filadelfia de 2008 a 2009. Trae consigo un promedio combinado de .254, producto de 976 imparables en 3,845 turnos al bate con 135 cuadrangulares y 558 carreras empujadas.

Conocido por ser un jugador de cuadro de gran habilidad defensiva, Feliz es dueño de un promedio de .964 en 899 partidos en tercera base.

Pedro Feliz en el Parque Minute Maid de Houston. Foto/René CXárdenasEn los últimos tres años, logró defender la esquina caliente al ritmo de .970. Ese promedio lo coloca como el tercero mejor en las Mayores, atrás de Troy Graus (.974) y Scott Rolen (.973)

Los beisbolistas que se lanzan a la agencia libre tienen la opción de firmar por el equipo de su preferencia y los motivos son muy propios de ellos: “Los Astros, siempre me llamaron la atención”, dijo Feliz. “Cuando venía a jugar a Houston, me sentía cómodo en este parque de pelota y, el grupo de peloteros aquí, me cae muy bien”.

Mi entrevistado tiene una tremenda experiencia en juegos de postemporada, especialmente de Series Mundiales con San Francisco y Filadelfia: “Jugar en una Serie Mundial es algo emocionante y lo que un pelotero siempre sueña”, expresó Feliz con un aire de felicidad. “Yo doy gracias a Dios que he estado en un par de ellas para disfrutar de toda la emoción. Es verdaderamente glorioso”.

Pedro tiene 10 imparables conectados en Series Mundiales entre ellos un cuadrangular con 4 carreras impulsadas.

Un beisbolista con la experiencia de Feliz, ha visto plenamente lo que un equipo necesita para llegar a la postemporada: “Hay que trabajar fuerte y es primordial dar todo lo que uno tiene en el terreno de juego”, dijo sin titubear un instante. “Debe de existir armonía entre los peloteros, no solamente en el terreno, si no también en la casa club y es muy importante que el pelotero respalde a sus compañeros en todo momento”.

Cuando un ligamayorista cambia de uniforme, no es siente en el mejor momento de su carrera. Tiene que hacer nuevos amigos y buscar en la más diplomática de las formas, el ajuste para caer en gracia y ser aceptado en el nuevo equipo: “Hasta ahora todo me ha salido bien, y espero rendir lo que debo”, dijo Feliz en forma pensativa. “De ninguna manera concibo que me vaya mal”.

¿Cómo crees que te irá en tu carrera de beisbolista en el futuro inmediato?, le pregunté a secas: “De maravilla”, contestó Feliz con todo el garbo del mundo. “Para eso trabajo fuerte cada día. No escatimo esfuerzo alguno en mi preparación física y mental. Muchos peloteros tratamos de hacer lo mismo y pensamos lo mismo”.

Pedro, que fuera firmado por los Astros para jugar regularmente la tercera base, también está destinado para hacerlo en primera base contra bateadores zurdos mientras Lance Berkman continúe en la lista de incapacitados o cuando sea necesario.

Feliz, que ha jugado 95 partidos en la inicial en toda su carrera, estuvo practicándola concienzudamente por una semana durante la preparación primaveral en la Liga de la Toronja en el estadio Osceola County en Florida. No la había jugado desde 2007, pero todo parece indicar que se siente cómodo en ella.

“Cuando jugué para los Gigantes, me pusieron en todas las posiciones del cuadro porque todavía no había decidido cuál sería mi posición definitiva”, enfatizó Feliz. “Pero para mí, todo es lo mismo entre las líneas del cuadro. Allí, todo es fundamental. Voy a recibir batazos y estaré listo para ello. En el caso de los Astros, es porque Berkman se lesionó. Para eso estoy preparado cuando el dirigente lo decida”.

Cuando los Astros quieran usar a Feliz en la inicial, es posible que Chris Johnson juegue la tercera base. ´

La defensiva ha sido clave de éxito en la vida profesional de Feliz y como los Astros también necesitan más bateo, está en las manos de Pedro poner su granito de arena: “La verdad es que para eso estoy aquí”, dijo con firmeza. “Haré lo máximo para rendir satisfactoriamente en el terreno de juego. Me contrataron para batear y para defender y ten la seguridad que cumpliré a cabalidad”.

Entre más pasan los años, los ligamayoristas de habla hispana participan menos en las ligas profesionales de sus países y todo parece indicar que Feliz es uno de esos peloteros que prefiere el descanso durante la temporada baja: “La verdad que el año pasado no lo hice”, dijo con tono de apenado o culpable. “Para serte exacto tengo tres años de no jugar beisbol invernal por razones muy especiales; pero siempre he querido hacerlo. Por favor, no vayas a creer que mi ausencia en esas ligas se debe a algún tipo de conservación. Mas bien, me gusta estar en forma”.

La llegada de Feliz, fuerza a los Astros a usar al ambidextro Blum en las otras posiciones del cuadro a manera de súper reserva.

“Me place sobre manera agregar a Pedro a la mezcla de nuestro cuadro” dijo Wade. “A la defensiva ha sido un pelotero extraordinario y en la ofensiva un sólido empujador de carreras en toda su vida de ligamayorista. Jugó un papel importantísimo en las dos Series Mundiales con los Filis a los que ayudó convirtiéndose en una de las claves principales. Tenemos suerte de contar con su contribución en nuestras filas”.

Pedro se siente muy orgulloso del par de imparables conectados en Series Mundiales. En el cuarto partido del clásico otoñal del año 2009, desembarcó un cuadrangular para empatar el juego en la octava entrada contra Joba Chamberlain. Y en el séptimo episodio del quinto choque de la Serie Mundial de 2008, impulsó la carrera ganadora de los Filis para ganar el juego que les dio la corona sobre los Rayos de Tampa.

En lo que a lo ardiente de su ofensiva se refiere, Feliz bateó .301 (114 imparables en 379 turnos) con corredores en posiciones anotadoras durante las últimas tres temporadas.

El apellido de Pedro, Feliz, se escribe sin acento y se pronuncia Féliz de acuerdo a su explicación. Esto me recuerda el acento prosódico que suena pero no se escribe. De todas maneras, hay que recordar que uno se llama como uno quiere y ese es un derecho inalienable. Sobre esto último no hay vuelta de hoja.

El contrato del siempre sonriente Feliz es de $4.5 millones por un año y los aficionados podrán reconocerlo por el número 77 que tiene en la camiseta del uniforme. Con un contrato como este, no importa donde vaya el acento.

René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónica de los Astros y Astros Magazine. Edita su propia página de beisbol www.laestufacaliente.com y fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers.

¿LLEGARÁN BIEN LOS AIRES FRESCOS DE BRAD MILLS A LOS ASTROS?

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Soy del parecer que todas las cosas de la vida son proporcionales; unas son pequeñas y otras son grandes, pero no dejan de pertenecer al mismo concepto. Claro que no es lo mismo dirigir un portaviones que un equipo de beisbol, pero es proporcional. Vaya a saber usted que a lo mejor, dirigir un equipo de beisbol es más difícil. Veamos porqué:

Los cinco mil marineros de un barco de esa naturaleza, componen un grupo altamente disciplinado. Todos responden al unísono. Ah, pero un conjunto de beisbol compuesto por 25 peloteros con personalidades y egos tan diferentes como el cielo y la tierra, es una responsabilidad única, hecha a la medida para causar úlceras estomacales y el cambio del color del cabello. En este puesto, los hombres envejecen prematuramente.

El dirigente de un equipo de ligamayoristas, tiene que ser un mago para mantener su navío a flote. Además de ser el mandamás, tiene que ser juez, maestro, consejero, adivino y, sobre todas las cosas, confesor. Es el hombre que saca la cara al público que critica y es el abogado defensor de sus jugadores. Es también el que absorbe las inquietudes en general.

Mi invitado de hoy es el nuevo y novato dirigente de los Astros de Houston, Brad Mills, que en esta campaña recibe su bautismo de fuego como tal. Se ha embarcado en una aventura de las mil y un noches y ojala se salga con la suya para beneficio de una afición que está sedienta de juegos postemporada.

El californiano Brad llega a la cálida pradera del oeste legendario procedente del frío Boston o de los Patirrojos donde por media docena de campañas fungió como asistente (bench coach) del dirigente Terry Francona. En una ocasión probó lo que es ser dirigente por tres juegos, durante una ausencia de Terry.

A pesar de no haber sido timonel oficial en su carrera de beisbolista en las Ligas Mayores, ingresa a las filas de los Astros bien recomendado por Francona. Es más, Mills, también fue instructor con los Filis de Filadelfia y los Expos de Montreal, es decir, tiene toda la experiencia para enfrentar esta nueva responsabilidad. En sus años activos, jugó cuatro temporadas con los Expos.

En el argot beisbolista centroamericano se dice: “No es lo mismo verla venir que platicar con ella”. A estas alturas no hay manera de vaticinar como le irá a Mills con un equipo en reconstrucción y con unas cuantas interrogantes en el futuro, pero será interesante ver como despliega su estrategia en la dura lucha para ganar la división que es el objetivo principal.

En enero, durante el banquete de beisbol ofrecido por la Asociación de Escritores Deportivos de América (BBWAA) escuché el discurso de Brad y me impresionó su vigor para hablar, su tono, su agresividad, sus planes y su credibilidad. Me hizo pensar que los Astros están en buenas manos.

Claro que en estos momentos me encantaría saber acerca de sus sentimientos y emociones de manejar por primera vez un equipo de Liga Mayor: “En realidad no se trata de mis sentimientos y emociones”, dijo Mills. “Esta es una oportunidad que aprovecho para hacer de este equipo, un grupo ganador que juegue a la pelota en forma exitosa”.

Solo imagínese cuando usted entró a trabajar por primera vez a una empresa y tiene que hacer nuevos amigos y sentirse cómodo para desempeñar su cargo satisfactoriamente: “El recibimiento que me hicieron los jugadores para hacerme sentir en casa fue extraordinario”, expresó el nuevo dirigente. “Ya no se diga del resto del personal de la organización. Comienzo este trabajo lleno de entusiasmo y optimismo”.

En una oportunidad, Mills, dijo que traería frescura al equipo de los Astros y como el tema me llamó mucho la atención, le pedí que elaborara sobre la palabra frescura y un equipo de beisbol. “El hecho de haber trabajado para un equipo campeón, me hace sentir que puedo traer esa frescura a los Astros”, dijo Brad con mucha convicción. “En otras palabras, una voz fresca, una voz enteramente nueva”.

Cuando un dirigente se hace cargo de un equipo por primera vez, usualmente quiere comenzar la nueva temporada con gente de confianza que lo rodee, en este caso los instructores o “coaches”: “No te imaginas el placer que tengo de trabajar con este cuerpo de instructores”, enfatizó Mills. “Cuando nos sentamos a confeccionarlo, lo hicimos con el mayor esmero considerando capacidad, experiencia y el arte comunicativo de cada uno de ellos.  Esto es muy importante para poder transferir conocimientos”.

Mills, que fuera presentado como el nuevo dirigente el 27 de octubre de 2009, comenzará la temporada con un buen séquito de ayudantes: Brad Arnsberg como instructor de lanzadores; Bobby Meacham como coach de primera base; Jaime Quirk como instructor de bullpen; Dave Clark como coach de tercera base y Sean Berry como instructor de bateo. El venezolano Al Pedrique será su brazo derecho en la banca.

No cabe duda que Mills llega a Houston armado de mucha paciencia y con el deseo vehemente de pronto poder decir, ‘por fin ya tengo a este equipo bajo control, funcionando como yo quiero’. Yo sé que eso es mucho pedir, pero imagino que ese pensamiento no lo abandona a la ahora de dormir. “Estamos en medio de ese proceso”, dijo el dirigente. Y los aficionados del beisbol lo entienden, porque la preparación del equipo requiere un ajetreo increíble. Brad, es el hombre múltiple en Kissimmee donde aprendió, vio y capturó la esencia de lo que el equipo representa en la División Central de la Liga Nacional.

Brad heredó un personal de jugadores de experiencia o los que fueron parte del equipo el año pasado. También la organización le entregó en la primavera un total de 14 caras nuevas, de las cuales tenía que barajar y luego de una detenida evaluación seleccionar a los aspirantes más convenientes para acompañar a los veteranos en la campaña.

“Con los nuevos peloteros agregados a la nómina, tengo suficiente munición para armar el equipo y no puedo pedir más. Claro que este tema podría ser más aclarado al final del entrenamiento primaveral”, señaló el timonel.  

Las raíces del aprendizaje de Mills y su juego ligamayorista fueron en la Liga Nacional y sus aventuras como dirigente de liga menor e instructor en las mayores fueron en la Liga Americana. Yo quería saber si la ligera diferencia que existe entre ambos circuitos podría tener algo que ver en su rendimiento de jefe de los Astros:

“No, René, del todo”, aseguró Mills con hincapié durante nuestra conferencia telefónica. “El hecho de que yo haya crecido en la Liga Nacional no tiene que ver con esto. Dirigí como once años en las ligas menores y muchas de las veces lo hice bajo las regulaciones del viejo circuito. Por consiguiente no preveo problema alguno en el camino. Recuerda que también hubo juegos interligas en los que uno se familiariza con las regulaciones; también jugamos en parques de la Nacional. Así que con toda esa experiencia adquirida, no creo que tendré problema alguno”.

Mills, de 52 años de edad fue firmado por el gerente general de los Astros, Ed Wade, mediante un acuerdo de dos temporadas con una opción contractual del equipo para un tercero.

“El nuevo timonel habla mucho acerca de la palabra respeto y se ha dedicado a obtenerlo de sus nuevos jugadores”, dijo Wade. “Brad no está diciendo, ‘estas son las reglas y yo soy el nuevo alguacil del Houston’. Su estrategia es, ‘Vamos a ser consistentes, ellos conocerán el plan y de antemano sabrán lo que se espera. También se darán cuenta que los respetamos y los trataremos en forma separada para el bien colectivo del equipo”.

El propietario de los Astros, Drayton McLane, tiene la esperanza que su nuevo dirigente establezca estabilidad en el equipo.

René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. También escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Mantiene y edita su página de beisbol www.laestufacaliente.com. Tiene 25 años de asociación con los Astros, como narrador de radio y televisión y como escritor. Fue el narrador original de los Dodgers en 1958.

MIS PRIMEROS JUEGOS PRIMAVERALES DE 2010

Por René Cárdenas
Fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.El infaltable Alex Treviño que narra los juegos de los Astros, pasó por casa y reanudamos nuestro usual recorrido a través del verdoso parque Memorial con rumbo al estadio Minute Maid para ver el inicio de los juegos primaverales en Houston. Esta vez contra los Pájaros Azules de Toronto, un choque el viernes y el último el sábado.

Armado de una computadora portátil me instalé en el palco de prensa, en el mismo lugar que los Astros designaron para La Prensa de Nicaragua en el año 1999. Luego de saludar y desear feliz año nuevo a las viejas caras que cubren los juegos para un nutrido  número de publicaciones, hice sin contratiempo la instalación inalámbrica para conectar con la Internet. El servicio es gratis para los acreditados por el equipo.

Como ocurre todos los años, pensé que los Astros me entregarían un juego completo de guías de prensa de las dos ligas, pero me informaron que por economía y para ir mano a mano con la alta tecnología, los chicos de la prensa recibiríamos en vez de 30 libros, un “Flash Drive” para la computadora con toda la información. Si usted desea, llámele memoria o disco, pues nada con respecto al nombre está definido todavía.

Por la calidad de ser veterano de más de medio siglo en estos menesteres ligamayoristas, los Astros me dieron la opción de tomar los libros o el “Flash Drive”. Vaya a saber usted que decidí por la alta tecnología para evitar el acarreo a casa de tantos volúmenes de papel. Mi esposa, aplaudió la decisión porque serán menos libros que desempolvar en mi pequeña biblioteca y, los bosques, tendrán más árboles.

Finalmente bajé al terreno unos pocos minutos antes de terminar la práctica de bateo de los Astros y dije al director de medios del equipo, Gene Días, que me presentara al nuevo hombre encargado de la tercera base, Pedro Féliz, para hacerle una entrevista que tentativamente se publicará en Astros Magazine en Mayo.

Féliz, no estaba en la práctica en ese momento, estaba en el cuarto de masajes y saldría de allí a las 5:50 p.m. Como los periodistas tenemos que salir de la casa club a las seis de la tarde cuando el juego es nocturno, solamente tendría diez minutos para efectuar la entrevista. Para esperar y no morirme de aburrimiento, decidí pasar el rato en conversación con Carlos, Lee, Humberto Quintero, Wandy Rodríguez y Felipe Paulino. Llegó la hora, Don Pedro, no apareció y regresé al palco de prensa con el rostro destemplado. Son gajes del oficio, no es la primera vez que me ocurre. A la situación di el beneficio de la duda, especialmente porque Féliz tiene la nueva responsabilidad de jugar la primera base en vez de la tercera debido a la ausencia de Lance Berkman y, ese es un clavo que no esperaba tan pronto.

Al  siguiente día, José “Cheo” Cruz me presentó a Féliz y no pudo concederme la entrevista por un compromiso de firmar autógrafos a un grupo de niños. Finalmente acordamos vernos al finalizar el juego del sábado. Como buen cumplidor bajé a la casa club media entrada antes de terminar el partido, pero Don Pedro, ya había volado. Entre todos los Pedros ligamayoristas, el único Pedro que nunca me falló fue Pedro Guerrero, cumplidor como aquellas antiguas pildoritas “Carter”.

Hace como unos siete años si mal no recuerdo, solía entrar a la casa club y veía a casi todos los peloteros sentados frente a sus armarios con un teléfono portátil pegado a los oídos. Había desaparecido la música que se escuchaba en alto volumen que en esos tiempos invitaba a dar pasos cadenciosos. Había llegado, pues, la era del celular…

Esta vez que entré a la casa club noté inmediatamente que el teléfono celular se había convertido en lo que llaman iphone, algo así como una computadora súper miniatura o teléfono inteligente. Uno entra al recinto y el pelotero ni siquiera alza la mirada para ver quien entra o sale porque está completamente concentrado en leer o escribir mensajes en el aparatito. Ejemplo: vi a Carlos Lee, tirándose una carcajada de Liga Mayor al leer un texto…

Cuando Alex Treviño y yo venimos en camino hacía el estadio y alguien le envía un texto, me pongo a temblar cuando lo lee, pues no es lo mismo hablar por teléfono que leer un texto a la hora de manejar entre el tráfico de Houston. Los expertos instan a los conductores que abandonen esta práctica.

En el palco de prensa del Parque Minute Maid se comentó mucho el fallecimiento de Mike Cuellar que fuera un colorido y buen lanzador en la franela de los Astros. Aquellos fueron tiempos preciosos, especialmente cuando Mike sirvió de modelo en una película que hicimos en el Astrodome acerca del beisbol de instrucción. El dirigente era Grady Hatton y Mike lanzaba todos los domingos para beneficiar a la Cadena Internacional de Radio de los Astros que transmitía los juegos dominicales para América Latina. Tuve el gusto de compartir esas inolvidables narraciones con mi socio del alma Orlando Sánchez Diago.

Los distinguidos y acuciosos columnistas de la Estufa Caliente, Ángel Torres y Andrés Pascual, se volaron la cerca con artículos detallados sobre la carrera de Cuellar y su sensible fallecimiento. Creo que fuimos los primeros en rendir honor al príncipe de la bola tenedor…

Finalmente a la altura del cuarto episodio del segundo encuentro entre los Pájaros Azules de Toronto y Astros de Houston, el departamento de medios, me hizo entrega del “Flash Drive” de Major League Basseball que dicho sea de paso hay que llamar al “Gurú” del barrio para que ayude en el campo técnico. Todavía no he descubierto la forma de cómo copiarlo a mi gusto en el disco duro.

El contenido informativo del aparatito es simplemente maravilloso: Además de las 30 Guías de los equipos, tiene el Directorio de Información de Liga Mayor; la Guía de Medios de los Árbitros, las Reglas Oficiales de Beisbol, la Guía de Medios de Primavera, el Libro Rojo de la Liga Americana y el Verde de la Nacional. Y como si todo eso fuera poco, también tiene una Revisión Internacional de las Ligas Mayores.

Antes se vendían las guías en forma de libros y nadie está seguro si este artefacto estará a la venta en los parques de pelota. Personalmente le doy la bienvenida, pues yo no estoy como para que la alta tecnología me pase; claro que para sacarle mayor provecho, el uso de dos pantallas a la vez sería buena idea.

Hablando con periodistas deportivos, narradores y busca talentos durante los dos juegos de exhibición efectuados en Houston, caí en la conclusión de que los Astros a pesar de todo el esfuerzo que la organización ha venido haciendo para fortalecerlos, terminarán en el quinto lugar de la División Central de la Liga Nacional. Dándoles el beneficio de la incertidumbre, los sitúo en el cuarto.

Los aficionados que compraron entradas para presenciar la pareja de juegos de exhibición en Houston contra Toronto, fueron pocos, solamente 45 mil espectadores. Según me informaron, este es un reflejo de la economía actual. Si esto es así, es posible que los equipos no vendan muchos boletos en 2010.