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Tres Verdades: Andrés Pascual SE ESTÁ JUGANDO BUEN BEISBOL EN DOMINICANA
Por Andrés Pascual.
Una serie casi relámpago, de 6 juegos entre cuatro clubes, necesita el caballo de batalla trabajador y preciso que pueda convertirse en el paño de lágrimas de un manejador a cualquier hora de cualquier juego. En esta edición de la Serie en Dominicana se está jugando la clase de pelota que le gusta al fanático que no identifica la belleza del pasatiempo con la cantidad de jonrones que se conecten, sino con la inteligencia con que se apliquen los conceptos del beisbol: cada actuación, cada partido disputado hasta anoche le ha recordado al público que, a pesar de todo, cuando se quiere se puede jugar a la manera de los grandes momentos pasados. Con marcadores apretados que han logrado entusiasmar en cada juego, con faenas brillantes o notables de todos los abridores, se va desarrollando la mejor primera vuelta de este tipo de campeonato desde hace rato: cada ganador ha sido digno de la victoria y cada perdedor ha dejado en la boca del fanático la expresión “no debieron haber perdido…” lo que solo se produce cuando la pasión y la clase se combinan en el terreno para producir un espectáculo de alta calidad. Anoche el Escogido derrotó al Aragua 5-2 en 13 peleados capítulos de principio a fin, el juego fue raro, porque los venezolanos cayeron después de remontar un score adverso 0-2 que empataron en el séptimo y, pocas veces, el club que viene de atrás en el último tramo, cede la victoria, pero así es este juego. De todo lo que he visto hasta hoy: buen pitcheo, el bateo controlado por la magistratura monticular y una defensa de altura, a pesar de algún que otro error, han sido las decisiones de los dirigentes las que le han puesto el toque nostálgico al evento. Por ejemplo, para empatar en el séptimo contra los Leones, el manejador de los Tigres de Aragua le ordenó a César Suárez que tocara la bola en jugada de “squezze play” o por sorpresa con Miguel Rojas en tercera, adonde había llegado por imparable y avance sobre batazos. Esta jugada, que le hizo honor a su intención porque, quizá, ni el corredor estuviera advertido segundos antes del último momento, se ejecutó con la precisión, con la belleza y con la inteligencia de épocas de mejores jugadores en la Serie. Si la hubieran firmado Aparicio o Mateíto no hubiera podido hacerse mejor. Entonces, por ese lance, comprendí que este evento no va a defraudar y comprobé aquello que le declaró a un periódico de Nueva York Branch Rickey en 1960: “el hombre irá a la luna, pero, para mí, no existe algo más bello ni más perfecto que un toque de bola bien ejecutado”. A los que nos gusta el beisbol en el sentido exacto de la complejidad con que se debe aplicar el rigor que exige este juego, hasta hoy, estamos complacidos y en espera de que se mantenga el nivel demostrado por los 4 clubes. UN MEXICO DIFERENTE EN SERIES DEL CARIBE
Por Andrés Pascual.
Sin embargo, desde hace varios años, el beisbol azteca es el que mejor juega (y gana), en la Serie del Caribe, un circuito de corta duración en el que, si las cosas no se hacen bien en el terreno de juego, el nombre rimbombante sobra. ¿Qué llevan los campeones mexicanos al evento regional que escasea en sus selecciones? En primer lugar, la preparación, porque los ganadores de los premios invernales no salen de un “resort vacacional” a enfundarse en una franela y tratar de hacer las cosas, sino que salen del terreno casero a seguir jugando en otro de fuerzas niveladas. A mi modo de ver, los equipos que representan a la patria de Beto Ávila son los más equilibrados de este tipo de competencia, los más estables en su juego que, tal vez, sean los únicos posibles de confeccionarse allá de acuerdo con el sentido de la disciplina, de la responsabilidad y del amor por la camiseta, atributos exigidos no solo para triunfar, sino para lograr un desempeño decoroso si no se puede ganar. En la exitosa relación manager-jugador de los clubes de la Liga del Pacífico, radica parte importante del tremendo desempeño en el terreno, a fin de cuentas, es la motivación y la seriedad que confluyen en el trabajo de equipo. Casi todos los años la noticia es el artillero de Venezuela o de Republica Dominicana o el refuerzo de cualquiera de estas novenas que tanto “la ayudará a ganar…” mientras que, por lo general, los equipos fronterizos con el Norte, son mantenidos en un estado de duda informativa: nadie quiere hacerse responsable del pronostico que los favorezca para no verse demolido por la opinión ajena si no ganan; algo así como esperar porque “en esta sí se derrumban…” Hoy mismo, los Yaquis de Ciudad Obregón le ganaron a los Indios de Mayagüez 2-0 con un soberbio trabajo del importado Randy Keisler, que fue respaldado por solo cinco hits, pero muy oportunos y una defensa impecable, sumado a eso, el eficiente trabajo de relevo, muy bien manejado por el manager. Ayer cayeron en el inaugural 1-2 contra el Escogido en un juego que, para mí, debieron ganar; pero no siempre se puede con marcadores tan estrechos. Por la forma como juegan año tras años los vencedores que representan a México en la Serie del Caribe, mejor ir pensando en incluirlos en el grupo de dos de grandes del circuito; aunque, se debería y no sería injusto, comenzar a hablar de la dinastía azteca del siglo XXI. UN CONCEPTO EQUIVOCADO SOBRE LA SERIE DEL CARIBE
Por Andrés Pascual.
Sospecho que el tipo pertenece a la “nueva ola” del beisbol castrista, los que menos conocen la asignatura en la región, aunque hay algunos “hermanos” latinos que mejor ni hablar por las barbaridades que dicen o escriben. Para los “emigrados económicos cubanos” de la computadora o el micrófono no es suficiente integrar una batería mediática en países libres del área (excepto Venezuela, pero que tiene deporte profesional aún), porque los años de aceptaciones voluntarias, de concesiones como la soberanía, que es la capacidad de pensar por sí mismo sin miedo u oportunismo, son fundamentales; a esta gente no solo le privaron de entender y conocer la realidad de la leyenda del beisbol cubano, sino el del Caribe también. En cada uno de sus casos, es demasiado como para poder recuperar el tiempo perdido, si es que les hubiera interesado hacerlo. No, durante la llamada primera etapa, cuando Cuba mandaba este juego después de Estados Unidos, los refuerzos eran (nativos o importados que hubieran actuado en el campeonato del año) los necesarios, por lo general uno o dos, que ayudaran al club en posiciones (mayormente el pitcheo y la receptoría) con debilidades que justificaran el movimiento. Por razones de enfermedad o por la negativa de un refuerzo americano a acompañar al club que ayudó a ganar. Por esa razón, muchos buenos jugadores del área estuvieron en muy pocos de estos eventos; otros, en ninguno. El ejemplo más evidente fue Orestes Miñoso para Cuba, que solo asistió a dos, porque los Tigres de Marianao ganaron en 1957 y 1958 y, en los nueve restantes, ningún otro club campeón entendió que se justificara la presencia del jardinero como refuerzo, o con Héctor Rodríguez, o con Humberto Fernández, o con Román Mejías, o con Miguel Fornieles, Evelio Hernández, Vicente Amor… lanzadores de Grandes Ligas durante los 50’s los últimos tres. Lo mismo le sucedió a Puerto Rico con Clemente, con Rubén Gómez o con Carlos Bernier, a Panamá con Héctor López o a Venezuela con Carrasquelito, con Aparicio o con Ramón Monzant. Se imagina alguien ¿Cuánto más fuertes hubieran sido estos torneos si fuera verdad lo que dijo el narrador de marras, “lo mejor de sus países desde el inicio de la competencia”? Después sí, sobre todo a mediados de la década pasada: por la guerra fanática entre Puerto Rico y Dominicana han estado en el terreno, si no todos, por lo menos buena parte de lo mejor de cada país alguna que otra vez. Con la Serie del Caribe edición 1912 al borde de la inauguración, se puede decir que, sin margen a dudas y a pesar de la rimbombancia de los nombres de las plantillas de los mal llamados clásicos mundiales, este evento es superior a esa competencia falsa y vacía de sentido por la total ausencia de la moral competitiva en el terreno de juego, que hace imposible que el pelotero se desempeñe con el desborde de pasión y entrega como hacen los cuatro miembros campeones de la Confederación. EN EL BEISBOL, LA DEFENSA NO HACE INMORTALES; PERO…
Por Andrés Pascual.
En el único deporte en que la defensa inmortaliza es en el boxeo si se pudo retener el campeonato; si no, aunque se haya vendido cara la derrota, el titular del día siguiente siempre será “anoche fulano de tal derrotó a…en 12 peleados y sangrientos rounds”. Que un torpedero alcance una rola entre tercera y el campo corto que casi se internó en el jardín izquierdo, detrás de la tercera base y sobre la raya de cal, tan difícil de ejecutar como el disparo de un francotirador sitiado eliminando posiciones invasores, no es suficiente para que los “historiadores” encargados de inmortalizar a este tipo de defensor le reconozca carácter imperecedero la mayoría de las veces. El problema es que, para los eruditos, lo difícil es batear, con lo que yo no estoy de acuerdo, porque los Ozzie Smith, Luis Aparicio, Brooks Robinson…por posiciones, escasean tanto o más que los buenos bateadores: un equipo, por lo general, puede tener 6 buenos bateadores regulares y 2 suplentes también aptos para conectar, pero, muchas veces, no tienen una sola maravilla del guante, incluso ni dos en rango de bueno. Como que para poder jugar se exige batear, pues, posiblemente, en las Ligas Menores se hayan extinguido decenas de magos del guante, jugadores de cuadro o jardineros, que solo conocen en pueblos o ciudades donde radicaron los clubes a los que pertenecieron, porque, como que no podían superar la anemia de .200 de promedio, nunca fueron ascendidos. Está bien, la cosa se rige por esa clase de ley impuesta por sabios impostores que no solo jamás ‘midieron un elevado en un jardín”, sino que tampoco se agacharon nunca, desde sus cómodas sillas de cronistas en la redacción, a “recoger el papel que rodó difícil y raudo hacia el hueco debajo del buró”, pero, bueno… Alguien dijo en titulares para ESPN que la elección de Ossie Smith a Cooperstown era el reconocimiento a la enorme contribución de los defensores al juego, lo que estuvo bien; lo malo fue que Aparicio ya estaba allí y, lo peor, que los cronistas hispanos se hicieron eco de aquella chapucería dicha por uno de los que hablan tanta basura como juicios brillantes. Si Brooks Robinson no defiende como hizo no estuviera en Cooperstown, porque, según los jueces del beisbol, la tercera es una base para bateadores y el antesalista de los Orioles bateó menos que Oliva, que Oliver, que Dave Parker, que Tim Raines…que no lo acompañan en el recinto. Entre otras cosas, también dicen que la primera base debe ser propiedad de artilleros de alto calibre, de los que disparan el proyectil a 400 ó más pies del plato con frecuencia. A la hora de entregar la lista definitiva del club para una temporada, por lo general, entre dos opciones posibles, no se retiene al que más defiende, sino al que más batea, ni su brazo ni su velocidad ni su sentido de la colocación para el engarce cómodo o prodigioso; el bateo siempre encuentra un hueco entre 9 jugadores desde hace rato. Pero no todos los bateadores de la historia han podido ser líderes de sus clubes ni motivarlos y lo que voy a decir, aunque parezca una barbaridad, es una verdad más grande que un templo: es más difícil ser un líder que un buen bateador y una cualidad no genera necesariamente la otra, por ejemplo, Barry Bonds, que nunca pudo con el ABC de esa cartilla. En la historia de las Grandes Ligas existe un jugador, lo mejor de su posición, que ganó el liderazgo de los bateadores en 1979 con .344 y el difícil premio JMV de la Nacional ese año, un verdadero líder de condiciones que, además, es la primera base más elegante de todos los tiempos: Keith Hernández. Keith ganó 11 Guantes de Oro consecutivos y estuvo en 5 Juegos de Estrellas. El trofeo para reconocer a los mejores defensores del año, el Guante de Oro, es una línea de mercado con objetivo promocional de la compañía de implementos deportivos "Rawlings", que se entregó por primera vez en 1957. A través del tiempo se le ha cuestionado por injusticias en las selecciones en más de una posición. En sentido general, como elemento de inconformidad absoluta, entregan tres trofeos para los tres jardineros de mejor promedio, sin hacerlo por zona: izquierda, central y derecha, con lo que desatienden y desechan las diferencias que tiene cada una de ellas para cubrirlas, en las que la potencia del brazo necesario juega un papel fundamental. El mayor ganador de estos premios ha sido el lanzador Gregg Maddux con 17. El único que lo ha obtenido por la excelencia en el cuadro y en los jardines es Derin Erstad. Al cubano Rafael Palmeiro se lo regalaron en 1999 por jugar la primera base de los Vigilantes de Texas en solo 28 partidos, porque los 135 restantes actuó como designado. Pero ahora viene lo bueno, observe detenidamente el siguiente cuadro: Más Guantes de Oro por posición
Todos los máximos ganadores del premio por posición o están en Cooperstown o lo van a estar sin dudas, menos Keith Hernández… Yo lo que quiero es que alguien me diga cómo se pudo tener la cara tan dura para decir que Ozzie Smith “inauguró la era de los defensores al Salón de la Fama”, cuando el ex inicialista de los Mets y de los Cardenales no logró el mínimo de votos para mantenerse como candidato con tanto valor, con tanto mérito y con tanta justicia como Brooks Robinson, Aparicio o Smith. PÁNICO EN EL AVIÓN O EL LEMA TEMIBLE DEL ALMENDARES
Por Andrés Pascual.
Sin embargo, el enorme fanatismo favorable al Habana y al Almendares, que incluía a cronistas como Fausto Miranda o Manolo de la Reguera, no le abrió espacios a la sensatez, que es actitud juiciosa, por lo que las derrotas de los “eternos rivales” las ocasionaron “errores en la selección de jugadores o sustituciones a destiempo”, inclusive muchos hablaron de “la mala suerte” por lo de las “buenas oportunidades en contra”. Como siempre, para poner en orden las cosas y establecer los límites de la justicia por la victoria del club que dirigió Oscar Rodríguez, se necesitó que el mejor cronista deportivo cubano de todos los tiempos, Eladio Secades, hablara a través de su columna de editor en Bohemia, Tres Verdades, desacreditando con juicios demoledores cualquier opinión que no premiara la victoria del Cienfuegos por el tremendísimo equipo que lograron y por la forma como supo lograr el trabajo en equipo el veterano manejador; en “Cuando no gana nuestro equipo”, Eladio llamó a aplaudir a un club que, porque había ganado jugando mejor que todos, había que respetarlos. Sencillamente, el mismo sentido, la misma actitud de deportividad que fue capaz de escribir en “Hogueras en San Juan, cuando Puerto Rico venció a Cuba”, en 1954 que, “…hay que aplaudir al Caguas, porque, al vencernos y coronarse campeones, demostraron que saben serlo en el más respetable y estricto sentido del término”. Pero el Almendares tenía un lema peligroso, generado en la batalla contra el alacrán por el veneno que puede inocular el dichoso animalito aun en los estertores finales: “El que le gane al Almendares se muere”. La 8va Serie del Caribe tuvo por escenario a Ciudad Panamá y, como dato curioso, fue la que inició el despegue de Cuba en victorias en el evento con respecto a Puerto Rico: ganó el Cienfuegos (5-1) por su juego superior y porque poco pudieron hacer ante sus lanzadores los bateadores contrarios. Camilo Pascual obtuvo 2 victorias sin derrotas; Pedro, iguales guarismos y Látigo 1-0; para el de las curvas de la Virgen del Camino, fue el principio de su impresionante récord de 6-0 en este tipo de competencia, no igualado hasta hoy, que tiene como segundo en la lista a Orlando Peña con 5-1. En 1960, también en el Istmo, los Elefantes de la Liga Cubana lograron la 5ta victoria consecutiva para Cuba, su 7ma en general y la segunda como club; también fue el cierre de lo que hoy llaman “primera etapa del evento”. El viaje en avión desde La Habana a Ciudad Panamá transcurría sin contratiempos, algunos jugadores, como Juan Vistuer y el Cura Roberts, dormían; otros, como Pedro Ramos y Milton Smith, cantaban y un par más jugaban a las cartas; el resto, en silencio, por el respeto que, por lo general, se le tiene al viaje por aire. De pronto, sin previo aviso, cuando estaban a menos de media hora de Panamá, el avión comenzó a perder altura por una condición meteorológica inmediata; con los jugadores y la prensa en un tipo especial de pánico que enmudece en vez de crear histeria, se oyó la voz del veterano Sandalio Consuegra desde el fondo del avión, que gritó lo que nadie quería escuchar en ese momento: después digan que no es verdad que “el que le gane al Almendares se muere…” El experto piloto logró sortear la dificultad y, a las 5 de la tarde del 10 de febrero de 1956, el Cienfuegos salía al terreno contra los anfitriones para el segundo del doble juego inaugural del campeonato. LA MARFILADA MONUMENTAL DE CAMALEÓN GARCÍA EN LA VI SERIE DEL CARIBE
Por Andrés Pascual.
Si bien los cubanos concluyeron la primera etapa del evento como máximos ganadores con 7 campeonatos, con todos los clubes del champion triunfando en por lo menos uno, como equipo fueron los Cangrejeros de Pedrín Zorrilla los que se despidieron con más gallardetes, tres, en 1951, 53 y 55. Panamá, como eléctrico, se atravesó a boricuas y cubanos en el de 1950. Con el Estadio Sixto Escobar de San Juan por sede se desarrolló la VI Serie del Caribe entre el 18 y el 23 de febrero de 1954. Como era costumbre desde 1949, los países miembros de la Confederación regresaban al terreno de juego por el premio al equipo que mejor jugara una serie corta y peligrosa de 6 encuentros. Por Cuba regresó el Almendares, dirigido por Bobby Bragan; por Puerto Rico los Criollos Brujos de Caguas, con Mickey Owen como manager- jugador; por Venezuela el Pastora, con el cubano Napoleón Reyes mandando el juego y por Panamá el Carta Vieja, que lo condujo Al Kubski. Notable durante la Serie el juego que Conrado Marrero le ganó a Panamá 1-0 en franca cuesta-abajo como lanzador y que hizo que Eladio Secades, en el suplemento deportivo de esa semana para el Diario de la Marina, le colocará como pie de grabado a una foto a toda página del glorioso serpentinero: “Siempre el Premier”. Por los Alacranes lucieron al bate Sam Chapman y Angel Scull, que se encargaron de hacer lo que debió todo el club y no pudo. Muchos cronistas justificaron la derrota cubana porque el Almirante Rocky Nelson no hizo el viaje, lugar que ocupó el casi novato Julio Béquer, sin embargo, en 1955, Nelson estaba en la primera base y tampoco se pudo. Por Puerto Rico brillaron Tite Arroyo, Víctor Pellot y los importados Jack Cassini y Howerton, que se refugiaron en la Isla del Encanto después que se les descartó por todos los equipos del Champion, porque nadie daba un centavo por el juego de dos “viejos” que creyeron inservibles para empeños mayores, pero que contribuyeron tanto con su nuevo club que pesaron muchísimo en el triunfo del Caguas y, en el caso de Cassini, integró el equipo Todas Estrellas como intermedista. Por Venezuela, Luis “Camaleón” García encabezó a los empujadores con 9 y fue seleccionado para el All Stars como antesalista. En esta serie debutó Luisito Aparicio. Camaleón tuvo dos momentos raros fuera de Venezuela, uno de ellos, poco conocido, relacionado con los Cubans durante su breve estancia con los Azucareros en 1955: resulta que el venezolano, en medio de una buena racha de bateo, sufrió la astilladura del bate con el que producía, entonces se le ocurrió ponerle unas puntillas porque, como hombre supersticioso, “ningún otro puede chocar la bola” y así salió al terreno del Cerro un domingo, desconociendo el reglamento, que se encargó de enseñárselo el juez principal de la tarde, Lynn Selata, con la prohibición de utilizar el bate impropio. A pesar de la bulla que hizo, de la infructuosa bronca de padre y señor mío que armó, no pudo batear con el madero alterado y… cayó en depresión de bateo. La mañana del 18 de febrero de 1954 llovió a cántaros en San Juan, tanto que, en el resumen de las actividades del evento para el Diario de la Marina, Eladio Secades escribió: “llovió más que el día que enterraron a Bigote” . Los cubanos iniciaron con mal pie el calendario al perder 5-7 contra los itsmeños. A segunda hora salieron al terreno los anfitriones como visitadores contra el club Pastora. Para abrir el juego, Mickey Owen, el receptor ex brookliniano, famoso porque se le pasó la bola en el noveno episodio del 4to juego de la Serie Mundial de 1941 contra los Yanquis, seleccionó al Divino Loco Rubén Gómez que, ocho meses después, luciría su anillo de ganador como miembro de la lista oficial de los Gigantes de Nueva York en el Clásico de Octubre. Por su parte, el cubano le dio la llave de apertura al importado Thornton Kipper. El juego, peleado desde la primera entrada, llegó empatado al octavo por un jonrón de Camaleón García; sin embargo… Con un out en la pizarra, el rápido jardinero neoyorquino Jim Rivera, que no necesitaba instrucciones para echar a correr, se embasó por imparable al derecho, Cassini se sacrificó y Víctor fue boleado intencionalmente, entonces entró al plato el veterano Howerton, hecho para situaciones de tensión por su estancia en Grandes Ligas que, en una bola y un strike, soltó un cohete hacia el hueco entre tercera y el campo corto, tan duro que muy pocos vieron cuando el debutante Aparicio se levantó con la bola en la mano para, según escribió el maestro Secades, “pensando y actuando con malicia poco frecuente en jugadores tan tiernos como él, en vez de buscar la doble-matanza por segunda, le envió la bola a Camaleón en tercera, con tiempo suficiente para eliminar al corredor”. Todos en el estadio vieron asombrados cómo la bola entraba al guante del antesalista y cómo este, buscando en un abismo lo que tenía ante sus propias narices, comenzó a girar aturdido sin reaccionar a los gritos de sus compañeros. Mientras, Jim Rivera, advertido por la confusión de la tercera base, continuó el viaje al plato. Cuando el venezolano descubrió la píldora, ya el corredor había pasado por encima del plato con la carrera que serviría para que el Caguas presagiara el resultado final de la serie. Con pizarra de 3-2 concluyó uno de los más dramáticos y extraños juegos en la historia del evento. Secades relató el angustioso momento de Camaleón García con la antigua expresión de desconcierto “Caballito de San Vicente, lleva la carga y no la siente”, en la magnífica reseña del juego que tituló “Los zapatos homicidas de Jim Rivera”. Caguas ganó aquella Serie del Caribe con 4 victorias y dos derrotas y se puso delante de Cuba por un juego; el Almendares concluyó en segundo con 3-3. LOS YANQUIS CONTINÚAN LA BÚSQUEDA DE “EL DORADO” Por Andrés Pascual.
Sin considerar en el grupo al tremendo artillero Johnny Mize, que se mantuvo por cinco años y fue pieza fundamental en la victoria de los neoyorquinos en cinco Series Mundiales consecutivas (1949-53) El serpentinero cubano Pedro Ramos es uno de los casos: con 13 salvados en agosto-septiembre de 1964, ayudó a que el último club con nombres gloriosos estuviera en octubre contra los Cardenales, serie que perdieron en muy peleados 7 juegos. Durantes los 20’s-30’s obtuvieron a Joe Sewell por poco tiempo, el bateador más difícil de ponchar de la historia. El receptor Wally Schang estuvo con los Bombarderos en el período 1921-25, a la alineación que inició la dinastía llegó a los 32 años de edad, ya había jugado 8 campañas con los Elefantes Blancos y con las Medias Rojas. Con la maquinaria del Coronel Ruppert bateó sobre .300 en 1921 y 1922 y fue un fino receptor, cuyo promedio, de aceptable a malo de .967, no refleja lo bueno que era defensivamente, sin embargo, capturó a un magnífico 44 % robando. El lanzador Johnny Sain se incorporó al club cuando DiMaggio dijo adiós y Mantle inició el asalto al firmamento, 1951 y tenía 34 años, procedía del Boston del viejo circuito, con el que ganó 24, 21 y dos veces 20, estuvo bajo la tutela de Casey Stengel hasta 1955 y el viejo profesor lo empleó como abridor y como relevista. Fue un bastión del elenco de serpentineros de la novena durante esas temporadas. Se pudiera hacer un libro de los grandes e importantes movimientos de aquellas gerencias que hicieron grande a los Yanquis durante su era de esplendor en el beisbol (1921-1964) Sin embargo, desde 1964 y, en especial, desde que los Steinbrenner son propietarios de la Organización, se puede hacer otro, más voluminoso, por los yerros ridículos que han cometido en el período 1971-presente en los movimientos de cambio, compra o venta de jugadores. Desde la adquisición de Alex Rodríguez y su contrato superior a lo que costaban ambas ligas en el período 1945-1955, hasta los experimentos Randy Johnson, Kevin Brown o Carl Pavano con A. J Burnett aún en la rotación, pareciera que el club tiene un compromiso con el welfare, que incluye Medicare, más la estancia por un tiempo prudencial en Disney para disfrute de la búsqueda del Dorado de la historia, el lugar capaz de lograr el efecto de la “eterna juventud” por sus aguas milagrosas. El japonés Hiroki Kuroda tiene 36 años y un contrato en el bolsillo que no puede con él por lo que pesa la cantidad que contiene. No va a resultar en un nuevo Roger Clemens, como es la tradición que implantaron desde hace más de 20 años para ellos mismos, o será un rotundo fracaso, o un lanzador de alternativas de un día veremos y el otro también. Esta gerencia ha dejado pasar sin tirarle a varios de los mejores serpentineros del mercado desde Johan Santana. Para el glorioso equipo el problema ha llegado tan lejos que, a pesar de ser los Yanquis, muchos agentes libres no quieren jugar ahí, otros incluyen hasta cláusulas de contrato que lo contemplan, porque no es cómodo ni gracioso estar con un colectivo cuyo dueño, como quien se toma una cerveza, le crea un estado de opinión negativa públicamente, tal como hizo The Boss con Dave Winfield, situación que se convirtió en un sello distintivo del club. Si la “matemática de bodega” no engaña, revisando la edad de la lista oficial y de acuerdo al envejecimiento y las lesiones crónicas de varios de sus puntales, sin que se aprecie un nutrido y atractivo grupo de relevos en los circuitos menores, a este club le quedan dos años tal vez en niveles de juego superior. A pesar de que algunos se consuelan con “ya compraremos a fulano de tal”, olvidando que, a diferencia de tiempos pasados, sobre todo en el Oeste, hay dueños que también tienen mucho dinero, son más cómodos como propietarios y no creen el El Dorado. ¿POR QUÉ LA RUSSA DIRIGIRÁ A LA NACIONAL EN EL JUEGO DE ESTRELLAS?
Por Andrés Pascual.
Schmidt había sido muy popular en base a su clase como pelotero ejemplar de una alcurnia que ya se extinguió; sin embargo, ese gesto no lo tuvo el respetable con peloteros mejores y más trascendentales que el antesalista, digamos que como Babe Ruth, Ted Williams, Stan Musial, Willie Mays o Hank Aaron, tampoco Mantle ni Dimaggio; incluso ni Cal Ripken jr gozaron de semejante muestra de simpatía. ¿Por qué el fanático americano actuó así con la mejor tercera base de la historia? Nadie lo sabe, tal vez fue una muestra de a lo que conduce el análisis poco serio y menos profundo para tomar alternativas no solo descabellas, sino erráticas y peligrosas, porque el individuo ya estaba perfectamente liquidado para el juego. Se dio a conocer que el tampeño Tony Larussa conducirá al escuadrón de la Liga Nacional durante el Juego de Estrellas de este año. La decisión es absoluta de las oficinas del Comisionado, estoy seguro que esta posibilidad no pasó ni por la mente de un solo fanático; es decir que, en este caso, no jugó ningún papel el detalle “popularidad”. La selección anticipada post retiro sitúa al ex dirigente junto a John McGraw (1933 Liga Nacional) y Danny Murtaugh (también viejo vircuito 1972) que se vieron distinguidos por el Comisionado del momento como acaba de suceder con Tony. Tony Larussa se retiró cuando concluyó la Serie Mundial, tal vez molesto porque los Cardenales no retuvieron a Al Pujol y esto es un entredicho, pero por la tremenda relación que cultivó con el dominicano, no lo dudo. ¿Por qué tienen que traer a alguien que dejó al beisbol por jubilación? ¿Qué capitulo de ofensa al pasatiempo van a inaugurar con semejante paso? porque, viniendo de donde llegó la imposición, que no quepan dudas que será otra “curva” lanzada desde el ángulo más desfavorable posible al bateador, que no es el pelotero, sino la moral necesaria para poder mantener la cabeza en alto ante tantos golpes bajos. La tiranía cubana, por 15 años, colocaba al frente de su selección de profesionales de estado a eventos internacionales a un testaferro de nombre Serbio Borges, el tipo no dirigía en las seriecitas nacionales, pero, por orden del propio dictador, se encargaba del timón de su nave. Claro que esto no es Cuba y La Russa ganó con el San Luis la Serie Mundial, pero la situación debería tratarse tal y como se hace con esos jugadores seleccionados que no quieren asistir al encuentro y alegan lesiones. A fin de cuentas, el hombre ya se desvinculó del beisbol como dirigente. Si la plaza de un juego quedó vacante por el retiro (pudiera invalidarse, incluso morir alguien) del dirigente que le hubiera correspondido legítimamente, ¿Cuál es la razón por la que no ocupa su lugar el perdedor de la serie de liga? ¿Por qué volver a repetir el acontecimiento a 40 años de la última vez que se produjo? A todas luces, esto va a ser un precedente y hay “Selig para rato” por unanimidad de los dueños, es decir, como Johnny Carson, “todavía queda más…” Falta por conocer lo que buscan con esa decisión. POSADA TIENE PARA ENTRAR A COOPERSTOWN
Por Andrés Pascual.
Esos mismos individuos “le fueron arriba al viejo tiempo” y cuestionan la estancia en el recinto del receptor Rick Ferrell y del “tic-tac-for”, como se le decía en Cuba a la mancuerna defensiva del cuadro de los Cachorros de Chicago (torpedero-segunda-primera) que ganaron la última Serie Mundial del club en 1908: Joe Tinker, torpedero, Johnny Evers, intermedista y Frank Chance, primera base. Hay otros intentos sacrílegos, pero creo que con estos dos basta. Aunque se debe tener en cuenta que un miembro de Cooperstown no siempre es famoso, lo que lesiona su carácter de leyenda y el caso del receptor Ferrell, incluso el de la combinación de doble-matanzas que mencioné son evidencias; por ejemplo si se encuestara a 1,000 individuos entre fanáticos y gente de la crónica en español sobre todo, posiblemente 998 ni conozcan esos nombre ni los del 80 % del resto de los residentes en el templo. Nunca he cuestionado la validez de las elecciones, aunque he considerado injusto que hayan dejado fuera a otros que lo merecen. Pero, como ser humano, de vez en cuando me preguntó ¿Qué hacen Larry Doby y Monte Irving ahí? Para propaganda de corte político con uno basta, Jackie Robinson y, si la intención es premiar la trayectoria del ex jardinero central del Cleveland porque: inauguró el compromiso con el pelotero sepia en el joven circuito”; entonces Miñoso, primer negro hispano en jugar en Grandes Ligas, también debería considerarse bajo esa sombrilla de protección; o el intermedista boricua Carlos Santiago, primero firmado para el beisbol organizado (poco antes que Minnie), por Bill Veek en 1948, que lo invitó al campo de entrenamiento de la tribu de Ohio con solo 23 años; pero tres de Servicio Militar le “hicieron más viejo” y le mermaron las condiciones. Jorge Posada, la ultima insignia de la receptoría del club del Bronx, anunció su retiro a los 40 años de edad, 17 de ellos con los Yanquis, 4 anillos de Serie Mundial, 5 Bates de Plata y, porque jugó durante la era de su paisano Iván Rodríguez, el mejor receptor de todos los tiempos a pesar de Johnny Bench, 5 Juegos de Estrellas. A mi modo de verlo, el tercer gran receptor en la historia del famoso club junto a Yogi Berra y a Bill Dickey, mejor que Elston Howard y que Thurman Munson, porque este último tuvo poco tiempo de acción debido a su lamentable y prematura muerte. El hijo de Jorge, ex preso político cubano que no pudo firmar como torpedero por el Filadelfia, precisamente por conspirar contra la tiranía y ser sancionado a 4 años en 1960 y primo segundo de Leo, el último cuarto bate de los Alacranes del Almendares, que también jugó en Grandes Ligas y dirigió para la Organización de los Dodgers durante 13 temporadas, tiene números dignos de un inmortal, sobre todo, considerando que un receptor no necesita de guarismos estratosféricos para ser calificado así, que por algo juega de frente a la pizarra, incómodamente agachado y mandando al serpentinero, es decir, el juego. Posada dio 379 dobles, 10 triples y 275 cuadrangulares e impulsó a 1,065 corredores hacia el plato, su promedio general fue de .273. Defendió para .992 y atrapó al 28% de los corredores que le salieron al robo, porciento que no es responsabilidad absoluta del receptor, sino compartida con el pitcher. El bateador ambidextro conectó 11 jonrones en postemporada con 23 dobles y 42 empujadas. Para emplear un numerito de hoy, su WAR es de 44.7 Para ser justos, este pelotero ha tenido que jugar con la presión extra que representó la enfermedad de un hijo, al que le han practicado varias intervenciones quirúrgicas cerebrales. Sin entrar en comparaciones con Ernie Lombardi, porque fue un jugador lento, sin embargo, se supo sobreponer a esa condición negativa como hace más de 70 años el ex receptor inmortal del Cinci y los Cachorros y cubrir con, más que decencia, maestría y clase, una posición tan exigente y difícil. Para mí el boricua debería ser seleccionado cuando le corresponda, pero, por supuesto, hay “sabichosos” que venden los números de esa lotería que no ven algunas cosas ni si se las ponen delante de las narices y no por cegatos muchas veces. PODEROSO EL DETROIT AL BATE Por Andrés Pascual.
El venezolano está rumbo a Cooperstown, salvo imponderables, allí debe concluir su viaje galáctico. Con el permiso de todo el mundo, para mí es el mejor bateador derecho de ambas ligas, porque, lo que es Pujol, debe demostrar que el significativo bajón de su rendimiento en los últimos dos años es “pasajero”. De acuerdo a sus guarismos del año pasado y a que entró en sus 30’s, da la impresión de que a Cabrera y a Fielder hubieran tenido que doblarle la cantidad…
Sin embargo, en el beisbol, máxima antediluviana, no gana el que más estrellas tenga ni el que más rompe cercas agrupe, sino el que mejor juegue. En estos tiempos de más equipos, de conceptos tan viejos como manipulados a favor de intereses nocivos al beisbol, que ya ni se esconden, como “el pequeño mercado y el grande”, de frustraciones, de decepciones apabullantes, como a las que han acostumbrado los Yanquis a su fanaticada con tanta frecuencia que aburre, un equipo que valga mucho no necesariamente será el campeón ni de su liga ni de la Serie Mundial; sin embargo, el próximo año volverá a estar en la pelea, mientras, por cualquier razón como la estampida de sus agentes libres, por lesiones o por lo que sea, “el eléctrico”, con el que nadie contó en los pronósticos de primavera, que pudo jugar casi gracias a funciones musicales de beneficio para poder pagar los trajes y ganó, irá directamente al lugar que se le pronosticaba: los alrededores del frío y lúgubre sótano de su división, ¿Por qué se repite esta escena tan rigurosamente? Eso es lo que pocos pueden explicar que, por supuesto, deben ser los que tiene “la sartén por el mango”. A pesar de la pérdida de audiencia de la Serie Mundial, porque los juegos de pretemporada previa generan mucho más dinero que el propio Clásico de Octubre, es el argumento que casi seguro manejan Selig y compañía para imponer dos clubes más en las series de división. Aunque el Detroit no ganara este año la Liga Americana, se puede descontar su parque repleto, incluso los que visite durante el calendario, porque espectáculo, lo que se concibe como disfrute de la posibilidad del cañoneo constante y demoledor, será ver a ese par de artilleros moviendo “la macana” en home. El gigantón Cabrera, de 28 años y 9 campañas jugadas, con 6 Juegos de Estrellas a su favor y 3 Bates de Plata, batea para .317 con 277 jonrones (un campeonato ganado con 37 en el 2008), 346 dobles, 13 triples y 948 impulsadas, 8 temporadas con 100 ó más empujadas (lideró el 2010 con 126); este año obtuvo el campeonato de bateo con .344, el de dobles con 48 y el de promedio de embasamiento con .448, además, el de partidos jugados con 161. Miguelito defiende para .992 y acumula .395 de embasamiento .555 de bateo de poder y .950 Por su parte, el Príncipe de la Selva, de 27 años y 7 temporadas de labor, promedia .282 con 200 dobles, 9 triples, 230 cuadrangulares y 656 impulsadas; en 2007 lideró al viejo circuito con 51 bambinazos y en el 2009 a los empujadores con 141; ha conseguido 100 ó más empujadas durante 4 campañas; ha estado en 3 Juegos de Estrellas y exhibe en la vitrina de la sala de su casa 2 trofeos de Bate de Plata. Defiende para .992 con .390 de embasamiento .540 de bateo de poder y .929. ¿Qué le falta al Detroit? Aparentemente nada; sin embargo, el binomio de oro tiene que producir como Dios, sus números y el dinero que les dan exigen; que el pitcheo no se desplome; que Verlander tenga una actuación parecida a la del año pasado y que el resto del elenco, sobre todo el relevo, haga el esfuerzo obligatorio y cumpla con la encomienda. Jugar con trabajo coordinado es la clave del éxito, sin este no se puede ganar y ya hay una baja lamentable con la ausencia del venezolano Vinny Martínez por lesión para toda la temporada; aunque, a mi modo de ver, el puesto de regular lo tiene perdido con el joven Al Ávila, que se perfila como un receptor de calibre y buenas posibilidades de convertirse en un bateador de cuidado. Siempre se dirán cosas como que “la lentitud de la parte central de la alineación…”; quizás otras, porque de algo vive el cronista, pero, con el dirigente que tienen, uno de los mejores de las Grandes Ligas modernas, este tipo de situación debe manejarse de tal forma que no cree caos en el juego ofensivo general. Desde ya el Detroit es un fuerte contendiente al banderín del viejo vircuito, las fieras están preparadas para iniciar la lujosa función que bien pudiera concluir cuando termine octubre. MIGUEL ANGEL TIENE QUE HABER SIDO MUY BUENO
Por Andrés Pascual.
Antes de que se me olvide, tal vez haya sido el ex propietario y dueño de los Leones del Habana la única persona beneficiada, por orden directa del tirano, a disfrutar de todo su dinero en banco, cuando le ordenó al tipo, entonces a cargo de la destrucción de la red bancaria nacional, Che Guevara, que descongelara los más de 800,000 dólares que tenía en su cuenta el glorioso ex jugador y dirigente. Fue el pago por los viajes a México y “al Norte”, durante todo 1961, que el ex propietario del Habana hizo tratando de armar el rompecabezas que propiciara el desarrollo del campeonato 1961-62; Castro sabía que era imposible, pero le dio la oportunidad para aparentar que “quería pelota profesional ese año” y que el linchamiento de la Liga Invernal no era de su responsabilidad. Yo creo que un mes en Grandes Ligas para un cubano de entre 1911-1970 equivale a diez años de hoy; que .250 en esa época bien pudiera ser un .300 de la actualidad…Eso creo, nadie me podrán convencer nunca de lo contrario; pero respeto opiniones. Ricardo Torres, receptor y padre del Jibarito Gilberto, tiene que haber sido muy bueno: le recibía a Walter Johnson en la temporada regular; el otro hispano en hacerlo fue el tampeño Alfonso López, inmortal de Cooperstown, durante giras con clubes de estrellas fuera de temporada o “barnstorming”. El Patón Carrasquel fue un lanzador extraordinario, si no ¿Cómo hubiera sido posible que lanzara en Grandes Ligas en la época que lo hizo?, o Hiram Bithorn, o Jesse Flores, o Melo Almada. Luque tiene que haber sido un fenómeno, igual que Miguel Ángel, que recibió para cuatro clubes durante 20 campañas como segundo receptor. Papá Montero trabajó como instructor de lanzadores de los Gigantes de Nueva York, lo que sugiere que “sabía algo del departamento”, porque, con tantos ex serpentineros americanos retirados, ¡Que le dieran el puesto a un cubano…! Hoy existen hasta imposiciones que escapan al marco deportivo y caen en lo político por la vía del “cupo obligatoria para las minorías”, que se creó para beneficiar a los negros, pero que el crecimiento del sector latino en el beisbol, tanto de jugadores como de público, ha hecho que proteja a los hispanos también. De antes, de cuando “la candela era brava”, nadie se quiere acordar y parece que todo el mundo cree que siempre fue así de fácil: llegar, jugar, retirarse, entrenar a jugadores bajo contrato y hasta dirigir, lo mismo en las oficinas que desde el banco. Miguel Ángel González fue asistente de tercera base de los Cardenales de San Luis por más de una década, ocupo el puesto de piloto interino dos veces, la primera, en 1938. Fue una eminencia, de lo contrario no hubiera podido lograrlo en aquellos años. La Serie Mundial de 1946, que le ganaron los Cardenales al Boston, creó una imagen ambivalente del cubano por la jugada en el plato del juego que la decidió: para los americanos, Enos Slaughter anotó a pesar de Mike González, que intentó detenerlo en tercera; para los cubanos, los de San Luis ganaron porque Miguel Ángel mandó al corredor hacia el plato… Existe una frase famosa en el beisbol americano, “good field no hit”, que retrata a quien sea un buen defensor, pero cuyo bateo oscile de mediocre a malo. Dicha frase, según historiadores americanos de total credibilidad, la escribió Miguel Ángel como buscador de talento tiempo parcial en 1921, para un reporte que le envió a la gerencia de los Gigantes sobre el receptor-espía Moe Berg, el jugador firmó con el Brooklyn. Miguel Ángel es muy poco considerado en los países del Caribe como genio de la estrategia con vista de águila, por lo general, las citas de “fenómeno” de la dirección favorecen a Willy Calviño, a Tony Castaño, a Regino Otero, a Preston Gómez o a Lázaro Salazar, ¿Por qué razón? por lo mismo que Cristóbal Torriente tampoco se menciona: no actuaron sino en Cuba y Estados Unidos. Los Cardenales le tenían tanta confianza y consideración al reglano que, muchos de sus novatos de interés, como Van Noy o Bill Virdon, fueron enviados a jugar en el invierno con los Leones del Habana y sus invitaciones al campo de entrenamiento del club, o la posibilidad de integrarlo, estaba en relación con el reporte del dirigente-propietario de la novena escarlata. Una vez un periodista cubano declaró que el Habana se daba el lujo de permitirle mejores refuerzos al Almendares, porque Miguel Ángel era 10 juegos más inteligente que el resto de los manejadores. Porque se impuso en una era dura por lo competitivo en lo atlético, pero peor en lo social por las restricciones raciales, todavía ningún dirigente nacido en países hispanos, le llega a los talones a este hombre, como quiera que se llame, aunque le disguste a algunos lo que dije. FALTA UNO DE LOS “PRIMEROS HISPANOS” EN LA LISTA
Por Andrés Pascual.
Los primeros hispanos en el Beisbol Organizado y en el beisbol regional son los cubanos, incluso en el beisbol sepia americano, del que son los dueños de la representación por la cantidad y la calidad de sus jugadores. Es común que una gran parte del área hispana, la que logró invadir e imponerse en el mercado del beisbol americano por las medidas de la tiranía contra el pueblo cubano, trate poco al circuito negro, lo que tiene su origen en que no brillaron ni fueron representados en ese beisbol ni con la clase ni con la cantidad meritoria como para llenar una cuartilla; mas allá de Coimbre, de Horacio, de Millito y de Canena Márquez, “se secó el manantial”. Armandito, el primer umpire; Miñoso, el primer negro; Bellán, el primero siglo antepasado; Marsans y Almeida, los primeros era moderna pionera; Luque, el primero en jugar en Serie Mundial, el más ganador y el primer champion pitcher con récord de ganados (27) y el primero en clp (dos veces), en juegos completos y lechadas, también el pitcher de más edad en ganar un juego de Serie Mundial para todo el beisbol (1932), único que lanzó en la del Escándalo de 1919; otra vez Marsans, el primer bateador sobre .300 y el primero en recibir votos para JMV; Mike González, el primer dirigente, interino; Prestón Gómez, el primero a tiempo completo; Humberto Fernández, el primer torpedero que bateó más de 10 jonrones, con 20, para el Detroit; Versalles, el primer MVP; Mike Cuéllar, el primer Cy Young; Alexeiv Ramírez, primero en jugar en Grandes Ligas sin escala en ligas menores; Estalella, el primero que ganó Triple Corona (en ligas menores); Roberto Fernández Tápanes, el primer bateador sobre .400 (ligas menores); los Havana Cubans, el primer club en el beisbol organizado; los Cubans Sugar Kings, el primero y el único en nivel superior de juego (Internacional Triple A), hubo un ensayo de meses por los boricuas a principios de los 60’s, pero duró tan poco que ni los puertorriqueños lo saben, fue cuando Castro obligó a que los americanos trasladaran a los Cubans a Jersey City. Y, así… Lo curioso es que en la patria de los fundadores del manoseado “club de primeros latinos en el beisbol”, desde hace 52 años, saben menos de sus glorias que en México o en Nicaragua; por cierto, únicos países en que se reconoce en toda su extensión la clase, la importancia y la trascendencia del beisbol cubano. Y eso que Puerto Rico y Venezuela fueron invadidos por la mayoría de los jugadores desterrados desde 1961. Para que se analice si dejaron huella en esos países, cuatro jugadores cubanos fueron los campeones de bateo en Borinquen periodo 1962-65: Tony Oliva, Mike de la Hoz, Tony Taylor y Octavio Rojas, además de muchísimos otros liderazgos. En Puerto Rico hubo clubes con tantos cubanos que pudieran haberse llamado Almendares, lo mismo sucedió en Venezuela. Pero hay un primero que no es ni cubano ni venezolano ni dominicano, es nicaragüense, cumplidor absoluto de las virtudes para exhibir con justicia la condición de “sportsmanship”, que es la combinación de la decencia con la caballerosidad, la cultura y la clase profesional en la faena: el nicaragüense Rene Cárdenas fue el encargado de abrirle la difícil senda de las transmisiones en español de los clubes de Grandes Ligas a los hispanos que, por lo frecuente de hoy, se olvidan tan injustamente las glorias y ni se recuentan las memorias. Parece que tanto el público como los comentaristas en español de los Marlins, del Arizona, de los Yanquis… creen que siempre existió que pudieran narrar o escuchar en la lengua de Cervantes, jugada por jugada y desde el terreno, las incidencias del partido del día. En 1958, Cárdenas le propuso a la organización de Walter O’Malley, ante el evidente crecimiento de la población mexicana de California, el experimento, la oficina aceptó e, inmediatamente, comenzó la transmisión directa en español de los Esquivadores, a cargo del propio René que, un año después, recibió al ecuatoriano Jaime Jarrín, que narraba balompié, a que lo acompañara en funciones. René se fue a una nueva franquicia de la expansión de 1961, los Colt’s 45 de Houston, que cambiaron el nombre después a Astros, por mucho mejores condiciones laborables y por la posibilidad de poder ejecutar sus ideas brillantes, como fundar la tan oída en Cuba (onda corta) e Hispanoamérica, Radio Cadena Deportiva Continental de los Astros de Houston, para lo que invitó a que lo acompañara al ya fallecido narrador cubano Orlando Sánchez Diago. Tan lejos está aquel Houston que fue la época en que el cubano Román Mejías impuso el primer récord de jonrones para el club con 24 en 1963; cuando la segunda base la jugó primero que nadie Nellie Fox, al que sustituyó Joe Morgan; años en que el inmortal Eddie Mathews custodió el tercer cojín. Rene Cárdenas fue también el primer hispano que narró para un equipo de estadio con techo, el Astrodome y el primero que siguió en cada apertura la consolidación en Grandes Ligas del cubano Mike Cuéllar desde que este fue adquirido por el club en 1966. Radio y televisión, los Dodgers, los Vigilantes de Texas, el Houston, después de esto, ¿Merece René Cárdenas el recordatorio, de vez en cuando, de parte de una crónica hispana, tan moderna y más apática ante su nombre, que no es capaz de entender que, posiblemente esté ahí, entre otros factores, gracias al querido amigo? Fred Claire, un ex Vicepresidente Ejecutivo de los Dodgers, autoridad respetada en el beisbol, no solo lo considera como deberían todos: más que un sempiterno candidato a Cooperstown, un inmortal que ya debería tener su placa al lado de la de Buck Canel… Yo también lo creo. DE LUQUE A CHAPMAN, “EL QUERIDO CINCI”
Por Andrés Pascual.
Pero con Chapman pudiera ser diferente, porque es joven y, aunque necesita seriedad y responsabilidad ante el nuevo reto, lo demás lo tiene, que son las facultades atractivas del superprospecto. Pudiera darse el caso de que se esté en presencia de uno de los mejores serpentineros cubanos de todos lo tiempos si logra imponerse. ¡Los Rojos de Cincinnati! de gran importancia en la historia de la pelota cubana, porque en ese club debutaron Armando Marsans y Rafael Almeida, los primeros en actuar en las Grandes Ligas del siglo pasado, en 1911. Con ese club se convirtió Marsans en el primer hispano en batear sobre .300, .317 en 1912 y también en el primero en lograr puntuación de JMV cuando terminó en el #18. Por eso se le decían El Querido Cinci en Cuba y porque allí se hizo la leyenda de Adolfo Luque y fue en esa ciudad que un cronista americano le apodó El Habana Perfecto. Por el Cinci pasaron muchos cubanos como Raúl Sánchez, Orlando Peña, Leonardo Cárdenas, Chico Ruiz, Daniel Morejon, Rogelio Borrego Alvarez, Tony Haitiano González, Mike Cuéllar, Tani Pérez o Camilo Pacual en 1969. Allí trabajó como instructor Regino Otero y a esa organización contribuyó Willy Calviño con su sapiencia de busca talento. Fue al Cincinnati que se afiliaron los Cubans Sugar Kings, desde su debut en la Liga Internacional en 1954, hasta que fueron trasladados a Jersey City en julio de 1960. Aroldis Chapman no está en un club que apeste ni rechazable por poco competitivo, sencillamente, llegó al primer conjunto que le abrió los brazos al jugador cubano y en el cual se cumplieron varias hazañas de peloteros de la Mayor de Las Antillas en las Grandes Ligas, llegó a su casa. Con el multimillonario contrato que tiene en el bolsillo, el Cincinnati le dio la bola en el juego más importante de cualquier cubano en los últimos años, el de rescatar para su país el momento estelar, casi olvidado, desde el montículo de la vieja, venerada y tradicional organización que tanto hizo por nuestro beisbol. EL DESCONOCIMIENTO ES ABSOLUTO EN LA CRÓNICA DEPORTIVA DE CASTRO
Por Andrés Pascual.
Y no hablo del beisbol castro comunista, jugado en la Isla desde 1962 y alejándose a pasos agigantados de la clase histórica criolla de tal forma que, hoy, no solo es “crítico” su estado ; sino de hazmerreír internacional. Con aquella medida le escamoteó a Cuba la dictadura el estandarte que era de la Confederación de Países del Beisbol Profesional del Caribe, organismo que relaciona entre sí a las naciones reconocidas como miembros y los proyecta como una supuesta, (mentira moderna desde hace mas de 15 años), unidad monolítica de intercambio de mutuo beneficio con el Beisbol Organizado, que se copió de las exitosas relaciones de Cuba con la pelota americana y que logró, también como evento exitoso durante 12 años, la única y real era de grandeza y esplendor de la Serie del Caribe. Con el beisbol profesional se perdió la participación de la prensa cubana del sector en el organismo regional. Entonces la pelota cubana, su historia de influyente poderío, se encontró a merced de lobos emborronadores de cuartillas no cubanos que se dedican a omitir y descalificar la auténtica superioridad del juego criollo durante el periodo pre-1960. ¿No hay prensa cubana en la Confederación? No hay voto para el rosario de entidades tipo Salón de la Fama, coordinados algunos con empresas de consumo americanas, que beneficie y coloque en su justo lugar al imprescindible jugador isleño; entonces tampoco hay opiniones que contribuyan a la forma de cómo hacer estos nuevos recintos más nobles, más justos y verdaderos exponentes de la huella histórica significativa de la pelota en el área; a fin de cuentas, todo confluye con anuencia, apoyo y evidente indiscreción de la tiranía antillana que, ya se puede decir, liquidaron el ex pasatiempo nacional con toda intención. Pero una prensa de la Cuba de hoy, representando a los libelos de la tiranía, sería el peor remedio que pudiera aplicársele a una enfermedad que requiere desmontar absolutamente el imperio político-ideológico que asola al país; porque no habría ningún tipo de soberanía ni de voluntad individual para hacer las cosas en bien del beisbol en el organismo; sencillamente, estarían a merced y a favor del viento que sople desde el Buró Político del CC del Partido, bien como amanuenses hastiados; o como militantes rancios que apoyan semejante crimen de lesa humanidad para los que el beisbol nacional, como todo el país, es una creación del dictador y así se le inocula a sus generaciones que, cuando llegan aquí, con facilidad y desconocimiento que ofende, consideran “todos los tiempos” en la historia del beisbol cubano a partir de 1962. Desconocer el único estado de gloria y grandeza de la pelota cubana; es decir, el pasado, esconderlo, desparecerlo del manejo diario de la jerga de sus generaciones que no pueden evitar, ante el ridículo de los tiempos actuales, que el fantasma del ayer se haga presente como fiscal soberbio contra los únicos responsables de la tragedia de la pelota y de la nacionalidad, es la primera responsabilidad de la prensa castro comunista. De los cuatro jugadores negros que representaron a Cuba por primera vez en el periodo 1939-43, tres de ellos procedían de Pinar del Río y fueron los primeros pinareños en integrar un team Cuba. Jugaban en el poderoso circuito Inter Fuerzas Armadas: el artemiseño Pedro “Charolito” Orta, el guanero Rafael “Villa” Cabrera y el residente en la propia ciudad capital provincial, Catalino Ramos, el cuarto jugador sepia fue Carlos Colás. El primer jugador vueltabajero en vestir el traje de la selección cubana en nivel juvenil fue el inicialista sancristobaleno Cayetano Páez durante la Primera Serie Mundial de la categoría en Mejico-1956. En estos días Osvaldo Rojas Garay, del libelo Juventud Rebelde, escribió sobre Emilio Salgado Quesada, “Faro” para quienes lo tratamos, en relación con un torneo que llevará su nombre en Los Palacios; pero se le olvidaron cosas importantes: con solo 14 años, en 1962, reforzó al San Cristóbal a la Serie Nacional Juvenil que se efectuó en Las Villas; que integró un equipo castrista juvenil contra un similar canadiense a una serie “amistosa” jugada en La Habana y en Montreal, en 1964 y 1965, al lado de los hermanos Capiró, de Marquetti, de Oscar Romero, Laffita…y que a su cadáver le robaron la cabeza con propósitos de santería después de sepultado. Salgado fue uno de los mejores tres lanzadores de Cuba en el periodo 1968-72, hasta que el tumor cerebral que le llevó a la tumba, tres años después, le obligó a dejar el juego. La mala idea político-ideológica mezclada con conocimiento insuficiente fue presentar a Faro como “el primer lanzador pinareño que integró un equipo Cuba”, dicho indudablemente para ahondar más en el divorcio entre “los pichones” de hoy y la identidad cultural nacional, a través de la proscripción total de nombres del ayer. Porque, el primer vueltabajero que integró un equipo Cuba como pitcher fue el consolareño Virgilio “Roque” Contreras, en 1950, a los Centroamericanos de Ciudad Guatemala, selección que integraron también Edmundo Amorós y Ángel Scull y en la cual el serpentinero ganó un juego. Contreras se hizo profesional y jugó en Ligas Menores y en el “Champion cubano” hasta su traslado a la Mejicana, donde se retiró. Falleció hace algunos años en Monterrey. ¿Qué le hubiera costado decir lo anterior al plumífero? Aparentemente nada o todo, pero puesto en función del cristal a través del cual se vea; o se imponga… EL ELOGIO TIENE QUE SER CAUTELOSO…
Por Andrés Pascual.
¿Qué el pelotero es talentoso? Aceptable, ¿Qué casi es, como lo han descrito, un superestrella del juego capaz de emular a Willie Mays? Por favor… Pero los tiempos son diferentes en todo a la etapa gloriosa del pasatiempo, cuando una estrella no tenía que justificar por medio del WAR, o de otros sofisticados parámetros que lo era, sino batear bien, defender bien, tirar bien, correr las bases bien y, lo que no tienen muy en cuenta los “sabiométricos”, pensar mejor, saber cómo se juega y jugar con decencia y honestidad para el único que juzga con razones demoledoras: el respetable público. Todo lo demás es bobería. Hasta las Grandes Ligas se están deslizando por este canal a ningún lado cuando basan sus argumentos en que “bateó tantos jonrones en la Liga Cubana (que no cumple un solo requisito para llamarla así), que promedió tanto, que corrió más cuanto…” Yo quisiera saber la razón por la que los buscadores de talento, que se supone que estén al tanto de la decadencia de la pelota castrista; de su pérdida sostenida de clase para empeños mayores, en la que el pitcheo del equipo que hacen para eventos internacionales no tiene la mínima clase competitiva profesional por el desconocimiento y la mala práctica técnica, valoran a Céspedes por lo que hizo en las seriecitas de allá, donde se supone que el desastre sea más evidente, porque si un lanzador de su equipo mal llamado nacional es como luce de incapaz, ¿Cómo será el 2do, 3er o 4to abridor de una de las novenas provinciales, precisamente contra quienes el oriental bateó la barbaridad que dicen? Ojalá el muchacho sea mejor que Willie Mays, a fin de cuentas, nunca algo necesitó más de un palo efectista como el beisbol de la Cuba de hoy, el que, como la sociedad castrista, no solo ha perdido la clase histórica, sino la moral, la credibilidad y la honra que necesita para mantenerse como influencia de algún nivel de importancia en el circuito caribeño. Sin embargo, después de 10 meses sin jugar, se le ocurre a algún inteligente que está detrás del pelotero, que no juega ni sabe cómo funciona el bumerán del juego de pelota por muy “agente estrella” que sea, permitir que las Águilas Cibaeñas, en medio de la lucha por la clasificación en el beisbol Invernal de Dominicana, le incluyeran en su plantilla. Hasta hoy, el jugador no había hecho nada notable, sino recibir 4 ponches en 7 veces al bate y un golpeado por lanzamiento. Se supone que a las Grandes Ligas se llegue a jugar, no a aprender, lo que debe quedar para la trayectoria de Liga Menores, sin embargo, como que todo ha cambiado para mal del juego, pues un pelotero está solo dos meses, 3 o un año, entonces lo suben sin saber cómo se juega; es decir, lo envían a la “academia mayor”, al sitio que, se supone, su objetivo sea jugar para contribuir a la victoria. Posiblemente a Céspedes le sugirieron que jugara para que fuera relacionándose, aprendiendo, al lado de Tejada y compañía, los secretos de un juego que es muy diferente al que acostumbraba en Cuba; sin embargo, el momento, porque es de competencia final con vistas a ganar el campeonato, le quita solidez a la idea: esta no es la época de hacer debutar a un aficionado de pelota clase mala en el profesionalismo caribeño, no procede. A lo que sí exponen al jugador es a que los buscadores de las Mayores hagan lo que no hicieron antes, ni más ni menos que, luego de observar detenidamente al cubano con las Águilas Cibaeñas, concluir que, posiblemente, Willie Mays le quede un poco más lejos que lo que les dijeron o vieron “haciendo sombra” sin la presión del juego. LIGA CUBANA: O NO LO RECUERDAN, O NO LO SABEN
Por Andrés Pascual.
Sin cumplir los 18 años aún, el entonces novato del Almendares, que en ese momento pertenecía a la organización del equipo de Washington, Gonzalo Naranjo, se llevó la victoria con un pitcheo estupendo de 7 imparables y 7 ponches en 9 entradas, su receptor fue Isaac Seoane. ¿Por qué no forma parte de la “cantaleta” un acontecimiento como ese? ¿Porque no lo conocen o porque no les importa saberlo ni que los lectores lo sepan? Estos son los detalles que ponen sobre el tapete que, a fin de cuentas, no somos un solo pueblo na’: nosotros, cubanos; ellos, engendros de una nacionalidad acomodada a circunstancias de ideología tiránica sin identidad propia ¿Por qué pocos lo saben y menos lo recuerdan de las generaciones previas a la tiranía? Porque una victoria contra un club de grandes ligas no era necesaria para demostrar la grandeza de nuestro beisbol, fueron muchas y sostenidas. Eso de estar en niveles de hombres casi sin afeitarse fue un hobby para Choly Naranjo: en 1951, su cumpleaños 17 se celebró en la cueva del equipo Cuba que estuvo en la Serie Mundial amateur en México. En 1954 Aristónico Correoso hacía 4 campañas que no lanzaba en Cuba, ese tiempo lo había invertido manejando un taxi de su propiedad en Santiago de Cuba; pero, con Bobby Bragan dirigiendo al Almendares, que tuvo fama de probar a cualquiera en momentos de crisis del elenco del club con la frase “si puedes tirar 9 strikes seguidos lanzas hoy”, se presentó en el estadio del Cerro y, por mediación del serpentinero Gonzalo Naranjo, que gozaba de buena amistad con el americano, solicito la prueba y tiró los strikes. Inmediatamente el americano le solicitó a Monchy de Arcos, administrador de los Alacranes, que firmara al recién llegado. En una breve conversación, Correoso le explicó a Bragan su especialidad: hacer out fácilmente al bateador que nadie pudo nunca en el Champion: Pedro Formental; claro que el manejador no le creyó, pero… La noche siguiente, un encuentro entre los Leones y los Azules llegó empatado al noveno con el Almendares como equipo de casa y el Habana en turno al bate. Sin outs y con la primera desocupada, Bragan le ordenó a Joe Hatten que caminara al tercer bateador, Lou Klein, para llenar las bases; entonces llamó a Correoso para que enfrentara a… “Perico .300”, el mismísimo Formental. Sin velocidad, pero sin nervios, el lanzador colocó al gran bateador en 1 bola sin strikes y, al segundo lanzamiento, el artillero zurdo levantó un fly a segunda que le devolvió el alma al cuerpo de Bragan; con el próximo lanzamiento el bateador en turno bateó de roletazo por segunda para una fácil doble matanza por la vía 4-6-3, es decir, de segunda al torpedero a primera. Al día siguiente Correoso fue cesanteado y se le pagó el mes completo. Para el dirigente no era posible que se repitiera un milagro en un territorio poco frecuente a darse: el terreno de juego. “Bicicleta” fue un personaje simpático y popular, empleado en el estadio del Cerro como responsable de recoger las pelotas en el terreno y de custodiarlas en el almacén, como que no se fue de Cuba, el castrismo lo mantuvo un tiempo en el trabajo durante sus primeras series nacionales, pero le cambió el nombre a su función al de j’ del departamento-almacén de pelotas para jugar beisbol del INDER, título casi nobiliario de acuerdo a la manera inoperante y ridícula del enjundioso léxico castrista. Según el conocido personaje, por el respeto y la consideración que le tenían a Miguel Ángel González, dirigente-propietario de los Leones del Habana, pocas cosas se le criticaban, aun decisiones influyentes en derrotas que no se debieron producir, como el cambio de jugador en el jardín derecho, al cual envió un jugador de cuadro que nunca lo había hecho como jardinero, en el partido de desempate por el que perdió el campeonato 1946-47 contra el Almendares. Contaba Bicicleta que Miguel Ángel era capaz de producir juegos apretados entre Habana y Almendares cuando quisiera, porque le ordenaba que colocara en el refrigerador un lote de pelotas para un encuentro determinado que, cuando eran utilizadas, el frío y la humedad le habían afectado el rebote; entonces abría la acción ordenándole al primer bateador que tocara la bola, el estadio se le caía encima, pero anotaba una que, muchas veces, era suficiente. Battling Siki Roque llegó de cabeza a la inicial en un juego del campeonato de 1944 y Bernardino Rodríguez lo decretó out, en medio de la protesta, el juez le dijo que “nadie que se tire de cabeza en primera conmigo es quieto”, pero varios días después, con el árbitro en la inicial de nuevo, el bateador metió una línea que pasó sobre la cabeza del jardinero izquierdo y se extendió a lo profundo del amplio terreno del parque Cervecería La Tropical, entonces el bateador-corredor se deslizó de cabeza en primera por lo que Bernardino lo expulsó e hizo cinco veces la señal de cinco con una mano, indicándole al palco de anotación que estaba expulsado y multado en 25 pesos. Cosas de los tiempos, sin embargo, los magistrados de hoy, muy acorde con la clase de beisbol que se juega, son más malos que aquellos que hicieron la historia con alguna que otra decisión más simpática que descabellada o errada por ceguera instantánea o por vaya usted a saber. DAVID CONCEPCIÓN Y COOPERSTOWN
Por Andrés Pascual.
Al margen de la enfermiza y viciada “hermandad regional” que nadie cree, solo por lo que hizo y representa la insignia de los Tigres de Aragua, nadie tiene el mínimo argumento para convencerme de que Concepción no mereció la exaltación al recinto desde que se inició su calvario con la Asociación de Cronistas que, increíblemente, continúa con el Comité de Veteranos. Ya el venezolano no es el mejor torpedero del Cinci de todos los tiempos, ese lugar le pertenece por números y carácter de liderazgo a Barry Larkin, pero el paisano de Vizquel es un inmortal que nunca debió salir a “buscarse la vida” en los vericuetos del Comité de Veteranos. Es una pena que estos señores que votan incidan tan a menudo en lo que, para ser decentes, llamamos “injusticia”, cuando merecen una palabra ofensiva e impublicable. Yo no creo que, en el caso Concepción, incida el tan manoseado racismo, porque en Grandes Ligas ya no existe el flagelo ni contra negros ni contra hispanos negros o blancos, aunque la oportunista legión de liberales todavía levanten una bandera que no solo perdió la vigencia, sino que apesta. Concepción bateó .267 con 101 jonrones, 950 carreras impulsadas, 389 dobles, 48 biangulares, 321 bases robadas, dos campañas sobre .300. Defendió para .971. El ex torpedero, al que descubrió y firmó para los Rojos el cubano Wilfredo Calviño a finales de los 60’s en su patria, estuvo en 9 Juegos de Estrellas, obtuvo 2 Bates de Plata y 5 Guantes de Oro, su promedio de embasamiento fue de .322 y el de bateo de poder .357, lo que sumados arrojan .679. Aunque sus números no espantan, nadie debe confundirse, hay que ubicarlo justamente como torpedero, lo que quiere decir que no son guarismo montoneros, precisamente, por la posición que cubrió. Promedios mejores quedan a cargo de unos cuantos torpederos en la historia del juego o de jugadores cuyas bases exigen el bateo como atributo obligatorio. Resulta que David Concepción fue el torpedero de la era más grandiosa del Cincinnati en Grandes Ligas, posiblemente el club más poderoso desde 1960 hasta hoy, en el que influir por la capacidad de liderazgo era un verdadero problema, porque esa lista tuvo a Foster, a Bench, a Tani Pérez, a Joe Morgan o a Ken Griffey en función de bujías de arrancada. Sin embargo, el venezolano resplandeció entre aquellas estrellas y se construyó un nombre que, nadie lo dude, en lo profundo de su razón de ser, Cooperstown lo reclama, una opinión contraria sería por bajas e inservibles pasiones. CONVERSACIÓN CON UN VIEJO ALMENDARISTA
Por Andrés Pascual.
La última actividad a la que asistí con esas características, fue al acto de entrega del Premio Nacional de Periodismo al fallecido cronista cubano Angel Torres, un éxito y un merecimiento cumplido por lo obligado… Allí estuvo Sergio “Acho” Varona, diez años con los Alacranes del Almendares como instructor del club insignia por excelencia en la historia de la pelota cubana; ex jugador y ex manejador del Miramar Yatch Club, del circuito unionista Sin embargo Acho, que estuvo con los Azules durante una era inigualable de la pelota nacional, tal vez la etapa más fuerte del profesionalismo hasta su desaparición arbitraria por decreto unilateral del dictador, prefiere conversar sobre su padre Sergio, el editor de las páginas de El Mundo, uno de los más prestigiosos diarios habaneros de antes del castrismo. Acho venera la memoria de su padre, uno de los baluartes clásicos del diarismo deportivo cubano, perteneciente a lo que ya se puede llamar sin equivocaciones “la vieja y gloriosa guardia”; de su capacidad de trabajo, que le absorbía por completo y por lo que apenas podía verlo durante su niñez, porque el veterano guerrero de la crónica fue de aquellos infatigables, capaces de cumplir día a día con más de 20 asignaciones de trabajo: beisbol, hipismo… las actividades deportivas de una Habana pródiga en exclusividades estaban en el itinerario, casi de fantasía, que ocupaba diariamente a Sergio Varona. El homenaje al cronista por sus 50 años en el sector en 1954 todavía provoca ese tipo de emoción difícil de ocultar en el hijo cuando lo recuerda: “Fue en La Tropical, con todos sus compañeros y colegas de la prensa y con nosotros (alude a su familia)…” Acho Varona fue uno de los entrenadores que preparó al equipo Cuba que arrasó en la Serie Mundial de 1961 en Costa Rica; abandonó el país en 1963 y no ha vuelto otra vez a la tierra que le vio nacer. Sin embargo, Sergio Varona, que falleció en La Habana en 1967, nunca abandonó la tierra en que nació a finales del siglo antepasado; porque, “Allá tenía su casa y no merecía morir en las condiciones en que nos tocó vivir a los que llegamos primero al exilio; hubiera sido muy duro para un anciano…” “Misceláneas deportivas”, ese era el título de la columna editorial en el periódico El Mundo del maestro Sergio Varona que, como las de Jess Losada, Secades, René Molina, Yiyo Jiménez o Pedro Galiana, entre muchos, son clásicos del periodismo deportivo cubano y, por extensión, del periodismo de opinión en la ex Isla Bella. Son esos los momentos de disfrute de un comentarista, encontrar a alguien como Acho, que tuvo su historia como jugador de pelota, como asistente, como preparador; pero que prefiere revivir la de su padre, una leyenda inserta en la propia del beisbol criollo con el celo y la preocupación de quien entiende que, por circunstancias conocidas, es norma viciosa anticubana del castro comunismo allá y aquí, el empeño por mantener desterrada de la memoria histórica nacional la labor y la existencia de aquellos hombres, sin tener en cuenta que el vacío provocado y sostenido con malas intenciones, bloquea completamente la posibilidad de vivir bajo el seguro resguardo, que solo ofrece la identidad nacional, ante los tormentosos tiempos que enfrenta la nacionalidad cubana desde hace 50 años, y que mantiene huérfanos de alma máter a la mayoría de los 12 millones de habitantes que viven allá y a un buen por ciento de los que emigran hacia acá. LARKIN, UN PELOTERO QUE TODO LO HIZO BIEN
Por Andrés Pascual.
Este hombre fue un jugador completo, de cinco herramientas y una sexta que bien pudiera ser que sabía cómo se jugaba a la pelota con seriedad y respeto al público, sencillamente, Larkin lo hacía todo bien en el terreno. Luego de tres intentos resultó elegido, lo que continuó la saga de pésima actuación de los votantes que, a como han ido las cosas de un tiempo a esta parte, hasta elementos no tan decentes parece que juegan, porque, ¿Cuántos hits más bateó después de que no fue escogido en las dos primeras, en que le dieron la espalda? Esa pregunta debe responderla el grupo un día ¿Cómo pueden elegir a un candidato en la ronda # 3, 8, 13 ó 15, habiendo quedado desiertas incluso hasta dos vueltas en el período? ¿Qué de nuevo apareció sobre el tapete que estimulara al quórum que no se logró en su momento? El gran jugador de la última era de poderío del Cinci, que contribuyó decisivamente a la victoria de su equipo contra un Oakland poderoso y mal dirigido en la Serie Mundial de 1990 es, nadie lo dude, uno de los más grandes torpederos de todos los tiempos y el mejor en la historia del club de Ohio. Larkin bateó .295, se embasó para .371 y amasó .444 de bateo de poder, con los que alcanzó .815 en la suma de ambas casillas. Además, conectó 198 jonrones, 76 triples y 441 biangulares que le ayudaron a traer al plato a 960 corredores. Un JMV, doce Juegos de Estrellas, 6 Bates de Plata y 3 Guantes de Oro pesaban demasiado como para arrastrarlo eternamente hasta que los caprichosos o quién sabe qué del jurado inquisitorial decidieran, con mal juicio y peor intención, si le daban una limosna de última hora tal vez 10 ó 12 años después de que se debió hacer realidad el merecimiento. El ex torpedero, que también robó 379 bases, defendió para .975. CON “MEDICINA” NO COOPERSTOWN; SIN ELLA, TAMPOCO Por Andrés Pascual. Por cada pelotero que arregló juegos en 1919, solo 8, hay más de 200 de todos los niveles, comenzando en los colegiales hasta las Grandes Ligas, que se involucraron en el nuevo escándalo que sí cimbro las bases del pasatiempo; por eso este período debe ser analizado siempre como “cuando el beisbol casi se derrumba por efecto del dinero”, lo peor es que, mientras aquellos peloteros del Chicago fueron un grupito manipulado por un par de gángsters, este de las llamadas sustancias prohibidas superó la cantidad que cualquiera crea, porque ni números dan y mantienen en “top secret” a más de 100 que deberían exponer, para que no se especule dándole la posibilidad a los “contradictorios’ de considerar a quien le venga en ganas, porque eso es lo que sucede cuando se trata de proteger a ciertos nombres, que todos, absolutamente todos, son sospechosos: inocentes hasta que no se demuestre lo contrario, pero culpables porque el grupo delincuente de las oficinas, los dueños y el sindicato no “desembuchan” las pruebas, que son los nombres de la “hot list”… Ya se sabe que la culpa es menos del jugador hasta cierto punto y que la forma extraña que emplearon los verdaderos responsables, “mirar a otro lado mientras la caja de caudales sonara”, los pone en plano de cómplices en vez de actores directos por permitir el delito, pero fueron los atletas quienes utilizaron, incluso propusieron, las sustancias. En una oportunidad leí, escrito por un cronista americano de alto perfil, que Mark McGwire no hubiera entrado de ninguna forma al recinto de los inmortales, lo comparó con Harmon Killebrew para después, por más de una razón, considerar que el asesino de los Gemelos, recientemente fallecido, era un legítimo miembro del templo. Una soberana bofetada al beisbol de hoy, aunque, nadie lo dude, no totalmente justa. Sin sustancias de crecimiento, ¿Cuáles hubieran sido los guarismos de Bonds y Clemens? A no dudarlo, hubieran jugado menos años, pero, si se tiene en cuenta que el equipo de Boston mandó al cohete para Toronto con el brazo por el suelo y partir de ese año, 1997, despegó sin escalas luego de una rara y pronta recuperación hacia el definitivo y único espacio de “lo mejor lanzamiento por lanzamiento” de la historia, ya puede imaginarse: ni el ex Gigante ni el ex yanqui hubieran hecho lo que hicieron… Bonds concluyó con .298, 762 jonrones y 1,996 carreras impulsadas, obtuvo 7 JMV y robó más de 500 bases; sin embargo, fue entre 1990-93 que obtuvo los 3 primeros premios como más valioso, los 4 restantes los dejó para el período 2001-04; hasta el 2002, su promedio de bateo más alto fue .336 y entre el 2002-04 logró .370 .341 y .362. Barry bateó 73 cuadrangulares en 2001, pero ninguna otra temporada logró batear 50; acumuló 762 bambinazos, pero entre el 2002-04 dio 258, más de la mitad de los 504 que había conectado en 15 años previos como jugador activo. El artillero zurdo que, según Enrique Capetillo en un número de la sección deportiva de la Bohemia robada de 1984, le dijo a Luis Giraldo Casanova que “los cubanos sí tenían un sistema digno”, empujó 1996 carreras lo que, para la cantidad de jonrones que conectó, deja que desear como “hombre oportuno o de clutch”, aunque ese fue siempre un problema del jardinero. Entre el 2001-04 le dieron 4 JMV y le incrustaron a la cañona en la punta de la grandeza del bateo del beisbol mundial. Roger Clemens ganó 3 Cy Youngs entre 1986-1991, pero entre 1997-2004 le dieron un cuarteto. Entre 1993-96 ganó 40, perdió 39 y su promedio de limpias fue de 3.78; sin embargo, casi con el brazo arrancado, llegó a Toronto y abrió con 21 juegos ganados el periodo desde ese hasta el 2005, que le reportó 149-61 y 3.20 clp. Esto no es cosa de juegos, es serio, si se convalidan esos números como sublimes y se les eleva al Salón de la Fama a estos impostores, sería la más colosal falta de respeto posible a la historia del beisbol. Sin embargo, estos dos jugadores hubieran sido inmortales sin consumir sustancias prohibidas, porque su clase natural era de inmortales, pero no de monstruos como los han querido imponer. Ahora, ¿Cuántos jugadores del período 1985-2009, que hoy están en las listas de candidatos con sospecha o sin esta de haber engañado, hubieran podido poner los números que los tienen esperando por la llamada que les informará que, en julio, deberán hacer un discurso de presentación en Cooperstown, o sufriendo por la posible guillotina que los mantendrá en retén quizás por siempre jamás? Por ejemplo, ¿Hubieran hecho lo que hicieron Sosa, Juan González y un etcétera que, por lo que se ve, nunca se conocerá si hubieran estado en una época de limpieza de cuerpo y de alma? Yo creo que no, pero es solo mi opinión. Del otro lado del asunto, Bernie Williams, por su decencia, por su amor por el juego y por su caballerosidad, no debe haber consumido el material del Diablo, pero, también es mi criterio, no tiene ni los números ni la clase de un Salón de la Fama. Para revisar ciertas cosas relacionadas con lo que digo, vaya a los datos sobre Bob Meusel, sobre Gil Hodges, sobre Al Oliver, sobre Don Mattingly o sobre Dale Murphy para que analice mejor; si acaso necesita más, no deje de visitar las páginas de Lefty O’Doul, de Babe Herman, de Cecil Travis o de Tony Oliva, después, concluya por su cuenta. Si los Marlins de Miami consiguen a Carlos Zambrano ganan Por Andrés Pascual.
Nadie sabe por qué sucede en el beisbol, pero ocurre, que un club no tenga coraje a la hora cero y a otro le sobre. Con Buehrle, Aníbal y Nolasco se pueden convertir en una rotación que cierre Octubre en el terreno como competidor por el viejo circuito; pero si traen a Zambrano, “apaga y vamos…’ El venezolano, que ha tenido problemas de concentración que le han afectado desde la localización hasta la velocidad, que no esta liquidado ni mucho menos, es uno de los pitchers más difíciles y trabajadores de ambos circuitos; con Guillén se supone que vuelva a recobrar su forma y el sendero del éxito personal. Además, el tipo puede batear mucho mejor que mediocre. Desde el primer juego se sabrá lo que trae Zambrano, si llega como puede y bajo el ojo supervisor de su paisano, esto se llama “a recoger los bates que la temporada se acabó y a los Marlins no les gana nadie en el Este”, pero la carrera concluirá en la Serie Mundial. Cuestión de sentarse a esperar, solo eso. EDGAR ES INMORTAL, SI LOS “SABIOMÉTRICOS” NO LO CREEN, ALLÁ ELLOS
Por Andrés Pascual.
Roberto Clemente fue calificado como bateador de “swing desorganizado” porque bateaba a lanzamientos descontrolados (wild pitchs) y todo el movimiento lo realizaba sobre la pierna delantera, pero nadie se lo endilga a Vladimir Guerrero, que también lo hace a menudo. Bueno, detalles sin importancia. Ya toca a las puertas casi la información, si acaso los padrecitos de la Asociación de Cronistas decide no dejar pasar este año como uno de tantos strikes por el medio sin tirarle, sobre el nuevo o los nuevos miembros de Cooperstown. Al modo mío de ver el asunto, Barry Larkin y Edgar Martínez deberían ser seleccionados, porque sus carreras no solo fueron brillantes, sino de etiqueta Hall of Famer, que es otra cosa. Pero el caso es Edgar, más que puro, impuro, natural, organizado o desorganizado fue un bateador “tranquilo”, de los que están ahí callados, pero sin engañar, en plano de héroes opacados por otros nombres que, a veces, no cumplen la encomienda que complemente el éxito absoluto. Este hombre fue mejor que Miñoso y tan bueno como Oliva, a los que les reclamamos, con mucha razón, su sitio en el recinto; pero nadie lo tiene en cuenta como deberían, porque los boricuas tienen a Clemente, a Peruchín, a Alomar y a los que faltan; por eso tal vez crean que es suficiente, a fin de cuentas, “uno más o menos no se echa a ver”; pero es inaceptable que, con la cantidad de puertorriqueños que escribe por aquí, no haya hecho una campaña sostenida contra la injusticia que se conocerá otra vez el lunes. Una reclamación que se oiga en la mismísima luna, porque es por un paisano que jugó 18 años, bateó .312 con 514 dobles y 309 jonrones, más 1,261 empujadas como el mejor bateador designado, hasta hoy, desde que existe ese trabajo en el pasatiempo. Si la manipulación de la inteligencia por gente como Bill James a través del “win-share” y todo ese lastre de oficinista trasnochado; si los súper sabios, que incluso sugieren que 600 jonrones tal vez no sean un guarismo para entrar a Cooperstown, tienen sus propias “cuentas chinas”, capaces de influir en una crónica tan nueva como poco justa y menos conocedora, para dejar afuera del templo a Edgar, allá ellos, como el título de la vieja película de Cornell Wilde y Gene Tierney, “Que el cielo los juzgue”. FALLECIÓ “MANDRAKE EL MAGO”: GIGANTE DE 1951
Por Andrés Pascual.
Sin embargo, la noticia infausta, que me obliga a escribir un comentario con mucho de luctuoso, fue la información sobre su muerte en San Luis, el pasado día 28, a la edad de 84 años. Como muchos peloteros de gran valor que apenas son recordados, transcurrió la vida de Mueller, al que firmaron los Gigantes de Nueva York en 1944 y con los que debutó en 1948. El jardinero había nacido el 14 de abril de 1927 en la misma ciudad en que falleció. Don Mueller, bateador zurdo, fue el tipo de jugador que resuelve, que cumple con la encomienda en el club, pero que, como sus números no son de espantar, pues nadie le tiene en cuenta a la hora de recapitular ni de decir un par de cosas por su fallecimiento, la crónica moderna, tan afectada por los batazos salvajes de artilleros hechos a jeringuillazo puro, no conocen esta clase ya en desuso, de peloteros con poco bateo de poder, pero con la habilidad para abrir la arremetida que pondrá a su club en la línea ganadora, la clase a la que perteneció el pelotero fallecido. A Don Mueller se le recuerda como al bateador que dio un imparable, empujó una y se lesionó al deslizarse en tercera, en el episodio en el que Bobby Thompson metió el jonrón que dejó al campo a los Dodgers en el juego de desempate del campeonato del viejo circuito de 1951. La lesión le impidió actuar en la Serie Mundial contra los Yanquis; sin embargo, jugó en la de 1954 y produjo para .389 como uno de los que brillaron en la barrida contra Cleveland. Estuvo en las Mayores durante 12 años, los diez primeros con los Gigantes y los dos últimos con los Patiblancos de Chicago; bateó para .296 y tres veces se subió al difícil potro de los .300, con guarismos de .333 en 1953 .342 en 1954 y .306 en 1955. Pelotero que sabía jugar a la pelota, su desempeño en el terreno en una época superior a esta en todo, sugieren que hoy, por la debilidad tan manifiesta de la defensa en grandes ligas, hubiera sido tres veces mejor de lo que fue, lo que es igual a decir que nadie hubiera podido evitar que se hiciera un millonario del juego. Se retiró en 1959. EL DÍA TRISTE DE 1972: LA MUERTE DE ROBERTO CLEMENTE
Por Andrés Pascual.
Entonces, cuando el propio Portuondo Calá informó el 31 de diciembre de 1972 que Roberto había perdido la vida en un accidente de aviación en su tierra natal, desde hace 39 años que esa fecha es luctuosa, como las que señalan la pérdida de cualquier atleta ilustre de la patria de Orestes Miñoso y siempre será así, mientras quede vivo un cubano libre. LA ÚNICA SOLUCIÓN POSIBLE Por Andrés Pascual.
Según Passan, en el viejo continente se emplean recursos muy avanzados para aliviar dolores de roturas de huesos o de cualquier lesión que no produzca la pérdida de la movilidad irreversible, incluso aceleran la curación. En Estados Unidos hay renuencia a utilizarlas, continúa el cronista, “lo que se debe hacer rápidamente en cualquier momento”. ¿Qué hay de malo en apresurar la cura de lesiones o el alivio de dolores? Nada, en realidad debería verse como un paso de adelanto en los estudios de la medicina deportiva; sin embargo, el puritanismo, yo entre ellos, siempre replicaremos contra el súper-rendimiento, porque “ni Ruth ni Mantle ni Dimaggio tuvieron semejante tratamiento a su alcance…”, pero el que murió por una tupición de arteria, fácilmente tratada hoy, en 1930, 40, 50, 60…tampoco pudo continuar viviendo como un enfermo cardíaco de esta época. ¿Debo contribuir a crearle un complejo de culpabilidad a un “curado del corazón en estos tiempos, incluso por un trasplante”, porque, en 1954, no existiera el desarrollo de la medicina como hoy? ¿Por qué nadie toma en cuenta esto y lo trata como al pelotero o al atleta de cualquier disciplina ante el fenómeno de las sustancias de crecimiento? Porque es el deporte, expresión máxima de la pasión más absurda a través del fanatismo, a fin de cuentas, en muchos lugares, una derrota de un club de balompié produce suicidios, homicidios y destrozos dignos del capítulo barbarie social, mientras que el servicio puramente humano, en instalaciones médicas, es todo lo contrario, comenzando por la higiene mental. Alex Rodríguez, según Passan, “fue a Alemania a recibir un tratamiento de sustancias de crecimiento llamado Orthokine, que requiere centrifugación sanguínea”. Además, para hacer más hipócrita la posición de la crápula que manda en el olimpismo, el columnista dijo que “igual hubiera podido ir a Italia, Francia que Israel…”, lo que sugiere que en Europa, hasta en una cantina de mala muerte, además de cerveza con longaniza, te pueden aplicar el tratamiento “prohibido” si te tomas dos laggers. No hay otra forma de solucionar lo de las sustancias prohibidas que autorizando su uso regulado por especialistas, porque, posiblemente, ya existan algunas que no se puedan detectar en conteos de ningún tipo y porque, quizás en 20 años, deje de ser tan perseguida su aplicación como un miembro de Al Qaeda al borde de explotar un artefacto homicida para ser colocada en su justo lugar: otro paso de desarrollo de la medicina que alargue y mejore la calidad de vida de cualquier ciudadano común y corriente. Sin embargo, siempre quedaremos los puristas inconformes, que arguiremos qué hubiera podido hacer Mantle si… y para nada tendremos en cuenta que Alex, Palmeiro… no tuvieron la culpa de nacer en esta era, de más desarrollo en todos los órdenes; pero, sobre todo, de mucho más dinero. Pie de grabado: La culpa es de los tiempos, que nunca estarán ante el Gran Jurado MURIÓ RAUL REYES, UNA GLORIA DEL MININT CASTRISTA
Por Andrés Pascual.
Hoy, un sitio de Internet anticomunista, pero desconocedor, lo llamo “una gloria del beisbol”, no es posible, Reyes no puede ser catalogado como tal ni por su desempeño en el terreno ni, mucho menos, por la condición de limpieza que debe tener la conducta de quien se supone que juegue su mayor y más importante partido como ejemplo de la niñez en cualquier lugar y Raúl no cumple el mínimo requisito para semejante calificación ni en Cuba; entonces, ¿Cómo podría serlo en niveles más allá de la frontera nacional cubana?. El primero que bateó 3 jonrones en un juego en la pelota castrista en el Grand Stadium de La Habana (robado a Bobby Maduro y con cambio de nombre), entre Industriales, para los que jugaba, y Azucareros: 2 con bases llenas y el otro con 2 en bases, que produjeron 11 carreras para su club. Después, más de 15 han logrado conectar 3 cuadrangulares en un partido en la caricaturesca pelota de la tiranía. Como jardinero (izquierdo o central), se movía discretamente sin ser nada del otro mundo y corría las bases con aceptable velocidad. El tipo estuvo en la Serie Mundial de Cartagena, donde vio poca acción y en la celebrada al año siguiente en la capital cubana. Halador de bolas natural por ser un buen bateador de rectas pegadas en zona media del plato; sin embargo, tenía dificultades para conectar envíos del centro del plato hacia fuera. Porque decidió convertirse en un servidor de la tiranía a través del organismo máximo represivo allá, el MININT, los cubanos libres dentro y fuera de Cuba, con pesar y lo digo de corazón, no podemos catalogarlo como “una gloria de Cuba”. LA HAZAÑA CASI OLVIDADA DE PEDRO MARTÍNEZ
Sin embargo, 1934 fue el Año del Rey Carlos, Carl Hubbell, el pitcher zurdo de los Gigantes al que, se puede decir, el screwball (tornillo) contribuyó a su elección al Salón de la Fama de forma especial. Los recuerdos de Hubbell concluyen en “aquel Juego de Estrellas del 10 de julio de 1934 en Polo Grounds, cuando ponchó en fila a Ruth (dio el primer cuatro esquinazo en este tipo de evento el año anterior, 1933, durante el primero de ellos), a Gehrig, a Foxx, a Simmons y a Joe Cronin”. Fueron dos entradas que, desde entonces, forman parte de la leyenda del beisbol: el 2do, con ponches sobre Ruth, Gehrig y Foxx estando embasados Gheringer y Manush y, el tercero, en que abanicó a Simmons y a Cronin. Cuando Hubbell dejó el juego por un relevista en el cuarto, el partido estaba 4-0 por la Nacional; cuando cayó el out 27, la Americana había ganado 9-7, pero la derrota no pudo opacar en lo mínimo la actuación del zurdo. Pedro Martínez abrió el Juego de Estrellas por la Liga Americana el 13 de julio de 1999 y todo el mundo sabía que el viejo circuito iba a tener “una piedra en cada zapato” durante el tiempo que se mantuviera en el box; pero no de que fuera capaz de emular la soberbia actuación de Hubbell que, por circunstancias especiales de una época con respecto a otra, para mí, la superó. El lanzador dominicano forma parte del cuarteto de serpentineros más dominante e intimidante de los últimos 25 años junto a Madduxx, Clemens y Randy Johnson, además, pertenece a la élite del pitcheo de todos los tiempos. Una pregunta con su respuesta sobre la capacidad de inmortal pudiera ser ¿Cómo debe lucir en el montículo un verdadero Hall of Famer? Como Pedro Martínez, ese sí es un elemento de Cooperstown. Si usted lee que los 5 artilleros que ponchó consecutivamente Carl Hubbell en 1934 sumaron entre ellos 2,218 jonrones, quizás se asuste; pero, si revisa la cantidad de los cinco que abanicó Pedro Martínez en el primero y el segundo episodio de 1999, entonces se espanta: 2,222 batazos de vuelta completa es el total de McGwire, Larry Walker, Sosa, Barry Larkin y Jeff Bagwell. El primer episodio trabajado aquel día por el otro ídolo de Quisqueya (además del mariscal de los Gigantes), ratificó la case imponente, decisiva y decidida del gran pitcher: Barry Larkin abrió abanicando el tercero, Larry Walker dejó que el referí concluyera su turno cantando el ponche y Sosa le fue a una curva en cambio endemoniada; a paso de conga cubana: “uno, dos y tres” y el estadio casi revienta. Como equipo de casa, la Americana le anotó dos al abridor Curt Schilling con 3 imparables, una base por bolas y un robo de segunda de Kenny Lofton incluido, lo que hubiera sido suficiente; pero, como decía Johnny Carson, “todavía quedaba más”. El segundo lo abrió Pedro ponchando a McGwire, que le tiró a los tres lanzamientos; pero Matt Williams se embasó por error del camarero sobre un lance que parecía fácil. Entonces Jeff Bagwell le tiró al tercero, mientras Matt Williams era atrapado en intento de robo del receptor a segunda para completar la doble matanza de una entrada que, como actuación individual de pitcheo, coloca la de Pedro por encima de la de Hubbell por una sola razón: en la era Ruth no se utilizaron esteroides, la bola era menos viva, las distancias más cortas y lo que cuelga; al modo mío de ver las cosas, suficiente para comprender que ese dominicano hubiera sido igual, quién sabe sí más fenomenal en aquellos años, que lo que fue durante estos. Al día siguiente, la prensa informaba una victoria 4-1 del joven circuito y a Pedro como ganador. Sin embargo, increíblemente, a pesar de que fue uno de los grandes momentos de la historia del pasatiempo, pocos lo recuerdan en toda su grandeza. Leyendas olvidadas del beisbol cubano: Tony "Haitiano" González
Por Andrés Pascual.
No de otra forma se concibe que, durante 49 años, haya sido tabú que podía enviar a cualquiera a la cárcel por "propagador de ideas enemigas", comentar sobre las grandes figuras del beisbol pre castrista. Sin embargo, por la omisión que hace lo de los nombres famosos de la Mayor de Las Antillas en ocasiones de importancia, pareciera como si la redacción del periódico más “billetudo” de Miami fuera una extensión de las oficinas de la propaganda política que, en La Habana, trazan, pulgada a pulgada, el triste destino de los cubanos. Uno de los peloteros "prohibidos" desde hace 50 años es Antonio "Haitiano" González, posiblemente el mejor jardinero central nacido allá de todos los tiempos. Porque Tony o, como le conocíamos en Cuba, Haitiano, jugó en la liga amateur azucarera de invierno conocida como Pedro Betancourt, con sede en la provincia Matanzas, se confundía su lugar de nacimiento, porque el pelotero vino al mundo en el central Cunagua, provincia Camaguey, en 1936. Como jugador profesional en Cuba brilló con los Elefantes del Cienfuegos de la Liga Invernal y con los Cubans Sugar Kings, clase Triple A, de la Liga Internacional. Tony custodiaba el jardín central de este club cuando le ganaron a los Millers de Minneapolis la Pequeña Serie Mundial en 1959. Ascendido a Grandes Ligas por los Rojos de Cincinnati a mediados de 1960, fue transferido a los Filis de Filadelfia ese propio en un canje que incluyó a Wally Post, Harry Anderson y Fred Hopke. De 5'9 de estatura y 170 libras en su mejor momento, era un bateador con aceptable poder, capaz de atrasar el giro y dirigir la bola hacia lo profundo del central-izquierdo con fuerza desde su condición de zurdo, para buscarlo lo hacía a la derecha. Tony fue el primer jugador latino con etiqueta de estrella en el Filadelfia, ni Tony Taylor, a pesar de que es un All Star del club. González fue escogido 3 veces entre los 30 JMV de la Nacional, incluyendo la campaña de 1963, que bateó para .306 con .436 de bateo largo. Con Filadelfia su producción de dobles y triples fue notable y, en 1967, secundó a Roberto Clemente en promedio de bateo en el viejo circuito con .337. Un extraordinario jardinero central en el sentido clásico del término, con gran velocidad en el desplazamiento hacia cualquier lado, de brazo poderoso y certero, estuvo casi dos temporadas completas (1962 y 1963) sin cometer errores. Durante su carrera en uniforme Fili, sacó de bases a 10 ó más corredores en cada una que actuó como jardinero central regular. En Filadelfia le consideran el precursor del juego de Garry Maddox, de Lenny Dykstra y de Shawn Victorino y es tan recordado como el inmortal Richie Ashburn. En sentido general, uno de los 3 mejores de la posición en el club. Junto a su compatriota Tony Taylor, incluido entre los 100 mejores peloteros de la historia de la novena cuáquera. Su carrera concluyó antes de tiempo por problemas en la columna vertebral. Después de Filadelfia, tuvo dos buenas temporadas con Atlanta y San Diego en 1969 y 1970. Su último año fue en 1971, con California, en la Liga Americana. Para los Filis promedió .295 con 438 carreras impulsadas, 68 bases robadas y .993 defensivo. En 12 años de actividad en las Mayores bateó .286, 103 cuadrangulares, 615 carreras impulsadas, 690 anotadas, robo 79 bases y defendió para .987. Uno de los jugadores legendarios que, por la tragedia nacional, responsabilidad absoluta de la tiranía, desconocen los fanáticos de la Isla que nacieron o crecieron después de 1959. Pertenece al Salón de la Fama del Beisbol Profesional Cubano y al Salón de la Fama del Deporte Cubano. FALLECIÓ EL LEGENDARIO ANDRÉS FLEITAS Por Andrés Pascual. De los muy pocos miembros vivos, hasta ayer domingo, de los Alacranes del Almendares de la década de los 40’s; era, además, el único sobreviviente de los Azules que se impusieron al Habana en el juego memorable que concluyó las hostilidades del campeonato 1946-47; incluso disparó el controversial cañonazo que decidió aquel encuentro. Tuvo la suerte de jugar y brillar en la década desde la que despegó, a alturas únicas en la región, el hoy maltratado deporte de las bolas y los strikes por la tiranía castro-comunista. Como uno de los mejores receptores cubanos de todos los tiempos; capaz de jugar con soltura y acierto la inicial también y considerable en el rango de gran bateador, que se hizo sentir en los dos circuitos, amateur y profesional, clasifica para la memoria histórica del beisbol cubano el venerable anciano de 95 años que, a pesar de su extraordinaria lucidez, no pudo seguir jugando “un inning más”, porque su organismo ya estaba muy debilitado. Estrella con los Azucareros del Hershey de la Unión Atlética; receptor regular y 5to bate de tres ediciones Cuba del período de la Edad de Oro; sin embargo, fue su trabajo como profesional, donde logró el JMV en la recordada temporada de 1946-47, que jugó enfermo los últimos 13 juegos, el que lo inmortalizó. Asistió a 3 Series del Caribe y recibió el único no hit no run en ese tipo de evento, lanzado por Thomas Fine contra Venezuela en 1952, jugando para el Habana. Uno de los pocos peloteros que actuaron para los 4 clubes del champion, se retiró en 1956 y dirigió en 1957 y 1958 al Araújo en la Liga de Pedro Betancourt. Con seguridad que a Fleitas lo recordaron en todos los rincones en que sienten pasión por el béisbol en México; allá le consideran en su justa medida por las tres campañas que jugó durante la era Pasquel. Jersey City, Chattanoga, Havana Cubans, Cubans Sugar Kings fueron los clubes para los que jugó en el beisbol organizado y, si no actuó en Grandes Ligas, fue por equivocar el camino, como muchos otros, e irse a la Liga Mexicana; aunque por más dinero que lo que se pagaba en su época por jugar en las Mayores, con menos gloria y trascendencia. En 1962, afectado económicamente por la tiranía castrista, se exilió en Miami, donde continuó sirviéndole al beisbol como fanático y, en especial al cubano, como figura de importancia en el mantenimiento de su rutilante leyenda regional, a través de su colaboración con la Federación de ex Jugadores y de su Salón de la Fama del Beisbol Profesional. Sin dudas, una pérdida de magnitud irreparable para el beisbol y para el pueblo cubano. Que descanse en paz el glorioso compatriota, hombre decente y serio en el estricto sentido de los términos, que pertenece al Salón de la Fama del Beisbol Profesional Cubano y al del Deporte Cubano desde 2003. NO ES RACISMO; ES DESCONFIANZA Por Andrés Pascual.
Por ejemplo, hace un par de días, el Diario las Américas publicó un comentario firmado por el abogado venezolano y columnista de ESPN deportes, Arturo Marcano, que es una oda a la intromisión en asuntos que no le competen, camuflado en el papel de víctima. Según Marcano sugiere en el material “MLB no cuenta con los latinos para decidir sobre el sorteo internacional”, casi se está produciendo una segregación (apartheid) racista regional tan “preocupante como alarmante”. El barullo del paisano de Hugo Chávez resulta porque MLB designó una comisión para tratar los asuntos relativos al sorteo que comenzará en el 2014, en la que el único apellido en español es Javier, en la figura del dominicano Stan Javier… El “palo periodístico”, garantizado en el público que habla español, cree el abogado que lo dio al decir que “…un nuevo Comité que no podrá comunicarse en español tendrá en sus manos el destino del beisbol en Latinoamérica…” Francamente, cada vez que leo opiniones de ese tipo, venenosas, tendenciosas y sin freno al complejo de inferioridad, más entiendo ciertas cosas que, tal vez, no sea “políticamente correcto” decirlas para no mezclar lo “político con lo deportivo”. ¿Desde cuándo los americanos han tratado de establecer normas y reglas dentro del sistema Torre de Babel? ¿Conoce alguien que el magnate de aquí trabaje su negocio sin la ayuda seria y formal, si la necesitan, porque tenga participación o influencia de cualquier nacionalidad con lengua extranjera? Sin embargo, se crearán subcomisiones de trabajo que, según Marcano, son una especie de “limosna para los hispanos” en cuanto a participar en el proyecto, ¿Qué quiere este individuo? ¿Acaso “figurar” como de importancia capital en algo que se le ha hecho obligatorio constituir al gringo por el relajo que se ha formado, precisamente, por dejar en manos hispanas, muchas corruptas e incapaces, un negocio que lo crearon ellos, lo atienden ellos, lo mejoran ellos y es de ellos? Por favor… En las subcomisiones es que, quizá, radique la importancia del buen funcionamiento de este “filtro”, pero con la supervisión directa de los dolientes que no son la parte que defiende el picapleitos en función de censor del yanqui para ESPN deportes. Con Omar Minaya los Mets se arriesgaron y el tipo destruyó un club que prometía mucho más que la piltrafa en que lo convirtió; todavía son tan pacientes que el tipo anda por ahí dando vueltas y acaba de obtener un nombramiento de relativa importancia. La República Dominicana, por el fraude sostenido en todo lo que tiene que ver con el pelotero joven, la agencia libre y sus “scouts improvisados” allí, es un monumento a la corrupción; posiblemente Venezuela igual, pero la tiranía chavista impide el seguimiento profundo sobre el terreno. Incluso con el jugador castrista no se pueden verificar irregularidades profundas y serias, como el fraude sobre la edad, (practicado desde hace más de 35 años y preparado por la propia dictadura), o sobre cómo se produjo la salida del país, si bajo estricta decisión personal, o enviados por el castro-comunismo como otra forma de burlar el embargo. Es una falta de respeto o una atribución indebida que el señor Marcano haya visto tan claro esa ‘lamentable actitud de MLB” y “sea ciego” cada vez que, en cualquier país de la Confederación, el invierno inicie con uno ó mas dirigentes extranjeros en perjuicio de la opción local. Por supuesto que la voz de este individuo no es en defensa de lo hispano por buena voluntad, es antiamericanismo rancio y tan venenoso que, si un día se informara que es vocero de Chávez, por lo menos a mí no me sorprendería. Señor Marcano, esa Comisión está integrada por esos elementos (algunos incapaces o poco conocedores según usted), porque la corrupción y la manipulación, que escalaron niveles escandalosos, agotaron la paciencia de los dueños; sencillamente el fraude, el robo y demás “atributos” que han identificado durante bastante tiempo a muchos hispanos que mataron “la gallina de los huevos de oro”, no solo los hizo perder la paciencia en espera del milagro en una zona poco dada a este tipo de acontecimiento, sino la confianza necesaria para que haya más de un apellido latino entre ellos que, al modo mío de ver las cosas y por la magnitud de los problemas, con ese sobra. HAY UNA EXAGERACION EN ESE TRATAMIENTO
Por Andrés Pascual.
Bonds pertenece al tipo de estrella deportiva al que le resulta muy difícil dejar en “hold” sus penas y sus complejos y entender el papel que la Providencia le ha asignado y, como los tiempos no están para juegos, pues esa inadaptabilidad social le aleja de otros que, como él, de su misma raza incluso, comprendieron pronto y bien en qué ángulo deberían ubicarse, positivamente hablando. Hasta 1997, Bonds se proyectaba como uno de los mejores jugadores de la historia, no completos, sino mejores, por la forma como desarrollaba el bateo y la velocidad en las bases. No como Willie Mays, pero sí una gran cosa. El artillero prometía una carrera de alrededor de 550 jonrones, 1700 impulsadas y 500 bases robadas, a fin de cuentas, soberbia y de genuino inmortal. Pero cometió la imprudencia de estimularse, de reactivar el hambre a una edad en que se está repleto de sensaciones espectaculares e infló en 4 ó 5 años sus guarismos, luciendo mucho mejor que en su período de esplendorosos 25-35 años. ¿Cuántas veces utilizó sustancias prohibidas? Nadie lo sabe, porque si algo ha quedado demostrado es que, por razones incomprensibles, se le ha escondido al público y a la parte de la prensa que no entró en el contubernio, más de una prueba positiva, ¿La culpa? Del triunvirato Major Leagues-Sindicato-Dueños de clubes. Responsables de todo este asunto por intereses que no vale la pena repetir. El acontecimiento, circo mediático, en que han convertido el asunto Bonds, con un juicio civil casi corte marcial, con acusaciones a lo Bernard Maddoff, a mi modo de ver, no es justo ni prudente, porque esta no debe ser una situación que ponga a un individuo al borde de la prisión, aunque participe el Congreso, incluso Lincoln si resucita. Hay formas de controlar y ejemplarizar la peligrosa espiral de los esteroides que, digan lo que digan, todavía no está ni en vías de solución: expulse para siempre al jugador con una sola ofensa; bórrelo del libro de récordes si los impuso y proscríbalo de cualquier relación con el beisbol para siempre. Todo lo anterior significa que nunca estará en Cooperstown. Si algunos no están conformes, que creen su propio sistema de tratamiento de estos pecadores con un Salón de la Fama irregular para esta familia disfuncional. Pero ni sugiera la prisión para ninguno relacionado con el caso, porque eso sí son otros cinco pesos y, los que deberían estar tras las rejas, si acaso, los responsables únicos del problema, no han escuchado nunca ningún tipo de acusación en instancias respetables de jurisprudencia que les quite el sueño. LA CLÁUSULA DE RESERVA Y EL NOMADISMO BEISBOLERO
Por Andrés Pascual.
Sin embargo, a veces se es injusto al valorar la decisión de abandonar un club por más dinero o por un contrato más extenso: si en 1956 Mickey Mantle hubiera podido convertirse en agente libre, con seguridad que lo hubiera hecho, después de haber recibido la amenaza de los Yanquis de “si no te conformas con el aumento y reincides solicitando más, terminas en Kansas City”, por entonces una especie de sucursal de nivel de grandes ligas de los Mulos. Ese abuso directo y sin tapujos lo posibilitaba la cláusula de reserva. En 1956 Mantle ganó la Triple Corona de Bateo en la Liga Americana… Nadie debe engañarse, si el pelotero anterior a 1975 no abandonaba un club luego de cinco años de contrato buscando mejores condiciones laborales por decisión propia, fue porque no pudo, porque la cláusula que hacía propietaria de sus servicios a la gerencia lo ataba legalmente. El caso Al Pujol puso sobre el tapete, otra vez, la controversia sobre el mercenarismo en el beisbol: para algunos, el paso dado por el ex jugador franquicia de los Cardenales cierra el ciclo de amor por un traje, capaz de hacerlo terminar enfundado en la franela que lo hizo debutar 15, 18 ó 20 años antes; sin embargo, siempre habrá algún o algunos jugadores de interés dispuestos a quedarse por tanto amor por el dinero y por el contrato multianual como el quisqueyano (no por la franela), para eso solo se necesita que el club “del alma” satisfaga al individuo. ¿Por qué el San Luis no le extendió la propuesta al inicialista por 10 años, máxime cuando su esposa declaró que el artillero estaba dispuesto a aceptar menos dinero de los Cardenales que lo ofrecido por Artie Moreno? Esa fue la base en la que se “escondió la bola” en el diferendo y todavía no se conoce nada. Siempre es bueno saberlo todo para poder valorar con justicia el acontecimiento. El antesalista Whitey Kurowski jugó 9 años con los Cardenales década de los 40’s y el jardinero Terry Moore 11, ambos perdieron 3 por la guerra y se retiraron con los Cardenales; Hal Schumacher lanzó 13 campañas con los Gigantes y se retiró con ellos, también perdió 3 por la conflagración; el serpentinero Ted Lyons concluyó su carrera tras 21 temporadas con los Patiblancos de Chicago; el intermedista de los Bengaleses de Detroit, Charles Geringer, se mantuvo sus 19 temporadas de acción en Grandes Ligas con el club de la ciudad automotriz; el jardinero Earle Combs debutó y cerró su ciclo de 12 años con los Yanquis; Tommy Henrich 11 con los Mulos y Charles Keller 12 también con los inquilinos de Yanqui Estadio, este último perdió 2 por la guerra. Son jugadores que se manejan poco por los neófitos, por esa razón no comentan con lógica cuando escriben, pero sus nombres están ahí para aclarar ciertos razonamientos. ¿Hubieran permanecido en sus equipos originales ante la perspectiva de partir tras el contrato mejor garantizado? Lo dudo. Tony Oliva con el Minnesota como único empleador en 16 campañas; Clemente 18 con los Piratas y Edgar Martínez 19 con Seattle son los únicos representantes hispanos de interés en el capitulo. Incluso Ted Williams, que se cansó de hacer público su rechazo al Fenway Park, al público de Boston y al club Medias Rojas, posiblemente no hubiera concluido su carrera como modelo de fidelidad a una organización. El caso de más amor por una camisa en estos tiempos de agencia libre y de dinero por tuberías fue el de Tony Gwynn, el mejor bateador de contacto de la era moderna, este extraordinario pelotero demostró lo que valoraba al San Diego cuando no solo jugó por cantidades que dan risa al lado de las que recibieron otros bultos, sino que, sus dos últimos años, casi juega por limosnas recogidas a la entrada del estadio. El otro, era de la cláusula de reserva, el de Jackie Robinson, que decidió retirarse antes que jugar para otro club. A fin de cuentas, Pujol es el resultado de una época que logró someter a los dueños en perjuicio del beisbol; sin embargo, nadie puede poner la fidelidad del pelotero de la cláusula de reserva por encima del Everest; porque, sencillamente, no tuvieron oportunidad de hacerlo. Ya hubiera querido ver yo a Bill Terry como un garantizado agente libre estilo tiempo actual, a ver si la gorra de su placa en Cooperstown era la de los Gigantes. UNA PREGUNTA CONTROVERSIAL SOBRE MARTIN DIHIGO
Por Andrés Pascual.
Este tipo de aseveración no solo es controversial, sino comprometedora de la capacidad de justicia de quienes vemos cualquier asunto relativo al beisbol, más allá que una respuesta tan fácil como "por supuesto que sí". Al circuito sepia del beisbol americano lo clasifican como "liga", a pesar de que no cumple con el 90 % de los requisitos requeridos como asociación para constituirse en tal. Comenzando por la organización, incluso la clase profesional administrativa y la deportiva, el beisbol de los negros americanos, más de algún blanco, no admite que se le considere como "ligas" al estilo del Beisbol Organizado. Hecho para complacer a un público muy diferente al blanco, que respondía al entretenimiento de circo en igual medida que a lo deportivo, pues la actividad lindante con la payada ocupaba un buen espacio en los intereses de sus fanáticos; de tal forma que, su más importante atracción de taquilla, era capaz de quebrar la seriedad del juego con frecuencia y ordenarle a todo el cuadro y los jardineros del Kansas City Monarchs que se sentaran, mientras le lanzaba a buenos bateadores y hablo de Satchel Paige. Solo en 1945 lo ensayó dos veces. Si algo tuvo en cuenta Branch Rickey para elegir a Jackie Robinson como el jugador apropiado para romper el muro racial, fue su responsabilidad y su seriedad, de tal forma que se conoce como el único jugador que se negaba a complacer a Paige, provocando que el público le abucheara como respuesta a la desobediencia asumida ante quien se atreven a decir algunos que es "el mejor lanzador de todos los tiempos". Así eran las llamadas "ligas" negras, repletas de actos irresponsables y poco serios ante el juego, pero hechas al gusto de un tipo especial de fanático acorde con reglas a la medida de las circunstancias. Como contribución a ese ambiente se utilizaba la versatilidad de Martín Dihigo, que era enviado a cubrir una posición sin necesidad ni porque el regular se lesionara, solo para que el público lo viera jugarla. Según la mayoría de quienes vieron jugar a Dihigo, el cubano era un pelotero de cinco herramientas; sin embargo, coinciden en que su mejor desempeño era como serpentinero. Por el uso indiscriminado como suplente a propósito, a Martín no lo selecciona nadie como miembro de ningún All Star del beisbol sepia, mientras que Cristóbal Torriente, otro cubano de clase extraordinaria, aparece como regular en varios, entre ellos, el de Wendell Smith, para el Pittsburg Courier, a principios de la década de los cincuenta. Si Martín Dihigo hubiera podido jugar en el Beisbol Organizado desde que comenzó, el acceso al Salón de la Fama se le hubiera hecho más difícil, porque no hubiera podido demostrar su "versatilidad" como hizo en el beisbol sepia. En Grandes Ligas se juega una posición como regular y el suplente espera en el banco por la oportunidad que, a veces, solo son un par de entradas finales; si el lanzador es un buen bateador, lo debe demostrar durante las veces que le toque batear en el encuentro; hoy ni así en el joven circuito por el bateador designado. Cuando la época de Dihigo, un lanzador buen bateador salía a batear de emergente a veces, como sucedía con Wess Ferrell, considerado no solo el mejor bateador como serpentinero de todos los tiempos, sino que, cuando se retiró a mediados de los cuarentas, logró ganar la Triple Corona de Bateo en Triple A. Sin dudas, Dihigo hubiera sido lanzador en Grandes Ligas, pero hubiera necesitado de la clase sostenida y de los números de Dizzie Dean, Carl Hubbell o Lefty Grove para ser seleccionado a Cooperstown. Hay algo que no se puede dejar de analizar a la hora de considerar lo que ayudó a varios negros en sus propósitos de entrar al Salón de la Fama: se creó un comité de atención solo a ellos y, después que desapareció, el escrutinio continúa a través del Comité de Veteranos. ¿Hubieran merecido la elección a Cooperstown todos los negros que están? Nadie puede asegurarlo, porque las Grandes Ligas eran de calendario más largo que las del beisbol negro y, sin discusión, además de organizadas, atendidas y mejoradas anualmente, mucho más fuerte en lo deportivo. Varias cosas hay seguras: si nunca se hubiera producido la segregación en el beisbol, tampoco hubieran existido las "ligas" negras, comprobable una vez que abandonaron en estampida, a partir de 1947, no solo ese circuito, sino al mexicano. Con respecto a Dihigo se pone en igual duda que al resto de peloteros negros su triunfo absoluto en carácter de estrella en Grandes Ligas, así como que nunca hubiera disfrutado de lo que tanto contribuyó a su leyenda: la versatilidad... Como que las Mayores tienen calendario de verano, se debe creer que Dihigo no hubiera pisado nunca un terreno como jugador ni en México ni en Venezuela ni en Dominicana...porque tampoco hubiera abandonado la Liga Invernal Cubana por algún circuito de temporada en otro país; entonces ese aditamento, que refuerza su leyenda como "inquilino de cuatro Salones de la Fama", salvo el cubano, tampoco hubiera formado parte del caudal de fantasías hechas a la exagerada medida del Inmortal. Eso, que nadie lo dude. DE COUGHLAN, PUJOL, KENDRI Y LOS MARLINS
Por Andrés Pascual.
Cuando el prometedor novato Greg Coughlan fue enviado a las ligas menores, lo justificaron con "bajo rendimiento"; sin embargo, el jardinero había sido el Novato del Año la campaña anterior y sus números, al momento en que lo bajaron, si bien no eran extraordinarios, tampoco merecían ese tratamiento. La realidad fue que la medida se tomó para interrumpirle el tiempo acumulado hasta poder convertirse en agente libre. Con Logan Morrison intentaron hacer lo mismo, pero se defendió “como gato boca arriba”. En este caso, quisieron separar del grupo y del acceso a la prensa, a alguien que se interesaba por la salud del juego diario y lo hacía criticando públicamente a cualquiera. Se comenta que a Al Pujol le propusieron mas de 180 millones, el tour reglamentario y la suculenta cena del manual obligatorio al efecto; también que el quisquellano no aceptó porque no le ofrecieron el contrato multianual que buscaba; entonces, ¿Hasta cuándo querían al ex cardenal en Miami? La verdad, Pujol, si mordía el anzuelo, hubiera sido menos efectivo en cumplir el objetivo de hacer un club fuerte y duradero, que en hacer dinero cuando salieran de él un par de años después. Si, para que se produzca la contratación de un agente libre se necesita la aprobación de las Oficinas de las Grandes Ligas y del Sindicato de Jugadores, con 15 días hábiles para aprobarlo cada uno (un mes), ¿Cómo se puede creer que Jeffrey Loria tuviera la intención honesta, más que un rumor sensacionalista, de obtener al jugador? El ultimátum de día siguiente que le dieron a Pujol los desmiente. Pero el dominicano aterrizó en Anaheim, con los Angelitos, donde le dieron el segundo multianual más grande de todos los tiempos... ¿Merece Pujol esa cantidad de dinero durante tantos años? Depende de quienes lo vean, algunos de los que lo creyeron fueron los mercaderes del club del Oeste; en apariencias, con esa cantidad de dinero y por ese tiempo, nadie más estuvo tan interesado. Ahora, con Pujol hay que esperar a ver si tuvo un año malo de acuerdo a su historial como bateador, porque en el antepasado también tuvo bajas sensibles con respecto a otros; o se trata de la caída en barrena de su curva de rendimiento ofensivo, más significativamente apreciable en los bateadores de poder de números grandes. Si la verdad es lo segundo, Artie Moreno acaba de echar a la basura el valor de un club, o de la Liga Internacional íntegramente. Lo que queda como perjuicio en todo esto es la carrera de Kendri Morales, de por sí dudosa por la lesión en el tobillo que le ha mantenido año y medio fuera del beisbol; si el cubano se recupera, la mejor opción posible de cualquier club sería adquirirlo, porque, hasta hoy, no solo pudiera ser un bateador estable de entre 35-40 jonrones, 110-120 carreras impulsadas y promedio de .300, sino que ha demostrado la capacidad para no frustrar a nadie bateando en el momento oportuno y, eso, para cualquier club, desde los Yanquis a los Marlins, sería una garantía extraordinaria. Y AHORA RYAN BRAUN
Por Andrés Pascual.
Votado como el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional este año; con responsabilidad más que generosa en que los Cerveceros de Milwakee alcanzaran la postemporada, con un aparente mundo de condiciones; entonces se descubre que un examen de orina de septiembre estaba manchado por el flagelo de nunca acabar, con un conteo de testosterona por encima del límite permitido como producción natural. Hay quienes dicen que el PED no es un factor decisivo para la imposición de condiciones atléticas, que no es un “crimen”; sin embargo, controlable en el rango de “prohibido”, ¿Cómo este jugador pudo meter su goma delantera derecha en un bache tan grande que se podía ver desde la luna sin ayuda tecnológica? Bueno, quizás porque creyó que “a mi no me atrapan”; o, porque han destapado a tantos con tal lesión a la moral y la decencia de una generación, elucubró que “con el daño hecho, seguir tal vez sea un sacrilegio, no del pecador, sino de quien debe juzgar las acciones que autoricen la entrada al Templo magnífico y sagrado”. Como siempre, el pelotero se defendió a través de una declaración en la que se declaró inocente, ¿Qué otra cosa se podía esperar? Bueno, se podía esperar algo como lo que hizo Alex Rodríguez: aceptarlo como fallo humano controversial de elección y arrepentirse. Tal vez esa actitud le alivie la conciencia al neoyorquino y le haga soportables los remordimientos por el pecado con influencia en el público, con respecto a mí funcionó. Nadie puede dudar de que se debe ser muy escaso de razón para dar positivo en tiempos en que la persecución de los infractores en Grandes Ligas supera la cacería que hubo contra Bin Laden hasta su muerte. Que Ryan Braun diera positivo a PED en septiembre, al borde de los desempates, es una falta de respeto y consideración a sí mismo. Deberían condenarlo a no poder comer ni hamburguesas ni perros calientes ni papitas con salsa de tomate más nunca…ni a tomar root beer, que seguro lo bebe por galones. Por lo demás, alguien al que se le consideró como capaz de igualar a las grandes glorias pasadas, acaba de derrumbarse al perder toda la credibilidad por idiota. Amén. GUILLEN ES LA MEJOR ADQUISICIÓN
Por Andrés Pascual.
Se ha filtrado que Ramírez no quiere jugar en el campo corto y, si es verdad, pues la situación es complicada para poder dirigirlo, entonces lo mejor pudiera ser cambiarlo de equipo, a fin de cuentas, se sometió a una intervención quirúrgica en un hombro y está por verse si afecta su rendimiento. De los recién llegados Bell, el cerrador, fue una gran movida en el mercado; pero es el zurdo Mark Buehrle el que trae un impresionante comportamiento a través de sus 12 años como liga grande: 10 campañas consecutivas con más de 200 entradas trabajadas en una era en que los lanzadores viven en la lista de lesionados; además, sus 161 victorias y su promedio de carreras limpias inferior a 3.70, le hacen un contribuyente poderoso a la causa del club que estrenará estadio, nombre y uniformes a partir de abril de la próxima temporada. Como un club preparado para jugar el beisbol tradicional de velocidad en las bases, encabezados por Bonifacio, Reyes y, si no aparecen contratiempos y decide quedarse, Hanley, si el pitcheo se mantiene saludable y responde como se supone, comenzando por Johnson, los van a dar que hacer en su división, porque, lo que nadie debe dudar: con Guillen hay que jugar a matarse o el cuento se termina en la Liga Mexicana, en Triple A, en el banco o en otro club; eso, que no lo dude nadie. AL COMITÉ DE VETERANOS HAY QUE GRITARLE
Por Andrés Pascual.
La realidad es que, los jugadores que logran que se les escojan como representantes de lo que ahora se conoce por la Edad de Oro del pasatiempo, dan la impresión de ser una especie de mercancía de segunda, a los que les están haciendo un favor basado en méritos que no tienen, el caso de Ron Santo, que nunca fue competitivo para la Asociación, es el último grito de horror…de tantos. La historia de las votaciones al recinto está llena de irregularidades nunca ventiladas en público. Sin que clasifique para el manoseado término de “mafia”; sin embargo, este grupo elector es una especie de clan con buenas personas, regulares y ni eso varios de los de más influencia. Al ex antesalista de los Cachorros de Chicago lo acaba de elegir el cabildeo del miembro Billy Williams, que lo confesó cuando supo lo que, con seguridad, conocía de antemano: “lo hice porque era mi amigo…” Aparentemente, un sólido especialista en cabildear en la categoría Cooperstown, tiene que ser alguien plenamente reconocido como inmortal por su clase atlética; es decir, una personalidad deportiva respetable “de la gorra a los spikes”, aunque en lo respetuoso a veces deje que desear. Lo último no es precisamente algo que identifique a Williams. Posiblemente no baste ser decente en el sentido exacto del término, parco ante situaciones de escándalos propios o ajenos, incluso que evite la controversia tan del gusto del “amarillismo”; no, el amigo que pretenda conseguirle una entrada “de bolsa negra” a su par tiene que lucharla como se logra este tipo de boleto: con insistencia, con gritería y en disposición de “cantarle la Guantanamera” al que sea necesario. En el Comité de Veteranos escasea el tipo de gente de influencia decisiva por la parte hispana; peor si se trata de cubanos, porque, y hay que tenerlo muy en cuenta, se habla de gente que no gozan de la aceptación y la popularidad que tienen los castristas, digamos que en individuos como Hank Aaron. En la prensa hispana que trabaja en el sector en Estados Unidos no existe una representación cubana poderosa ni por el número ni por la personalidad ante acontecimientos de índole histórico; es decir, no hay “autoridades” y los descendientes de cubanos son apáticos ante la posibilidad de ver a Orestes Miñoso en Cooperstown. Los ex peloteros cubanos del periodo profesional que se exiliaron son huérfanos en nacionalidad, por lo que tampoco tienen la institución (país y gobierno) que les respalde moral y oficialmente. Esta circunstancia se extiende al circuito de la Serie del Caribe. Entonces hay que concluir que Miñoso nunca va a estar ahí por dos cosas: la primera, los amigos que puedan “manejar su caso” son exageradamente “buenas personas”, tal vez hasta con temor de que los encasillen en los grupos de “cubanos gritones” a los que se les desea que los boten para la Isla y eso no es “políticamente correcto” de acuerdo a ciertos intereses. Lo otro, el Idolo del Perico nunca se ha dejado influir por tendencias revanchistas, escondidas en defensas trasnochadas de los derechos de los negros, que escaparon de las manos de esa consigna para descasar en las muy peligrosas de la corriente liberal de izquierda. Sin embargo, Tiant y Oliva, que cumplen con la importante condición de apoyo al castrismo al abogar por la suspensión del embargo y el derecho a viajar sin restricciones a Cuba, se quedaron fuera. En el caso del habanero, por lo menos para este round, no le sirvieron ni el documental hecho en Marianao ni su amistad con John Kerry ni su apoyo al partido demócrata. UN SALÓN DE LA FAMA ES COMO UN TEMPLO
Por Andrés Pascual.
Sin embargo, quizás la media deportiva no esté “tan” confundida, sino que busque inocular veneno entre el público para salvar, especie de cohecho, una era que mejor nunca hubiera existido. De la forma como manejan algunos cronistas en español, por influencias de otros anglos; o de instituciones destinadas a convertir en laboratorio científico de alta complejidad la simpleza del juego, los nombres de los peloteros caribeños “elegibles” a Cooperstown, da la impresión de que están en una cola de tienda por departamentos para ser atendidos por orden de llegada. Tal vez hayan cambiado tanto los tiempos con diana en los criterios sobre quién debe ingresar al Salón de la Fama que, para algunos, todo el mundo puede estar ahí. La reorganización de las formas de elegibilidad al Templo tiene como objetivo convertir en un verdadero relajo la entrada; a fin de cuentas, el beisbol de hoy es exitoso en lo económico y en lo artístico; pero un rotundo fracaso en lo deportivo… ¿Fiscal que acusa a los que han puesto al pasatiempo en lo más bajo del reclamo moral y deportivo? La historia. Siempre que un jugador se retira con 15 ó más campañas de labor regulares, por lo general, es elegible a los cinco años por esa especie de cortesía hipócrita que, nadie sabe la razón de su existencia, más allá de un cumplido gratificante. El número de votos decidirá después si se queda o sale del escalafón. En estos días, un periodista americano ha escrito que “este es uno de los años más flojos en cuanto a talento de todos los que conozco”; pero no explica por qué se quedan vacíos algunos rounds para terminar eligiendo al siguiente a alguien que estuvo en la lista el anterior y lo desecharon como “sin méritos suficientes”. Todo es, más que curioso, sospechoso cuando de Cooperstown se trata. Bernie Williams, que fue un pelotero valioso, modesto, de clase estelar, sin embargo, no reúne lo suficiente para formar parte del Salón de la Fama, para lo que se debe ser mucho más que una estrella, porque, hasta donde sé, nadie le colgado nunca la etiqueta de “súper”. Fernando Valenzuela se defiende a rajatablas por sus parciales, por lo general mexicanos, se basan en el fenómeno de la “Fernandomanía”, pero esto es un capítulo sociológico que no abre puertas para el recinto. Como contrapartida, el cubano Mike Cuéllar, que fue mejor que el descubrimiento de Corito Varona y nadie defiende su posibilidad; si quiere saber cuántas veces fue mejor el zurdo del Almendares que el pupilo de Tom Lasorda, vaya a los récordes, ¿Cómo se puede nombrar la indefensión del astro del Baltimore por parte, sobre todo, de la prensa hispana? Ni Rubén Sierra ni Edgar Martínez ni Vinicio Castilla son inmortales, buenos peloteros sí, pero no en plano de cohabitantes con Willie Mays o con Roberto Clemente en la memoria superior. Harold Baines, Al Oliver, Babe Herman (todavía se refieren a sus problemas defensivos), Cecil Travis, Carl Furillo, Gil Hodges, Bob Meusel…no están ahí; pero, para alimentar el carácter personal, nacional o regional de exigencias, entonces ciertos “científicos”, como Bill James, se aparecen con lo del “share facts”, para explicar que los números sagrados no deben ser patrones fijos de estricto cumplimiento; es decir, bateo sobre .300, 500 jonrones, más de 1550 impulsadas o 300 ganados, ¿Cuál es el objetivo que se persigue? Yo no sé, pero huelo igualar a jugadores solo buenos con los dioses del pasatiempo, incluso sugerir la posibilidad de que los superen. Quizás esa sea la forma de destacar el valor del jugador de “traje sucio”, que se moría en el terreno de juego, pero que, aunque se le reconocía el aporte al club, nunca puede ser colocado por lo mismo con respecto al beisbol como esencia trascendental. Si se fueran a aplicar factores de rendimiento colateral en vez de números, Pepper Martin, Hank Bauer, Jackie Jensen, Maury Wills, Elston Howard…deberían ser analizados a la luz de la nueva justificación, que se puede, con grandes posibilidades de ser incluidos. De los hispanos en el Salón de la Fama solo lo son verdaderamente Marichal, Aparicio, Alomar, Carew y Clemente, con los 3 elegidos por las Ligas Negras: Torriente, Méndez y Dihigo por lo que se sabe. Ni Tani ni Cepeda, si se va al fondo del asunto, deberían estar. Ahora, por los novísimos procedimientos influenciados por los “salvadores de esta era”, por el “share”, Miñoso y Oliva deben estar ahí. De los todavía activos, al que no vote por Vizquel y por Vladimir Guerrero tienen que crucificarlo por impío. A fin de cuentas, hay que estar atento, no vaya a ser que a Cooperstrown lo conviertan en un motel de la calle Okeechobe en Hialeah, con acceso para todo, por todos y por orden de llegada. TORRIENTE, EL JUEGO DE SU VIDA Por Andrés Pascual.
Generalmente, los llamados “héroes de un solo día”, capaces de hazañas memorables una sola vez, no han tenido etiqueta estelar ni, mucho menos, importancia inmortal.
Edmundo Amorós trasciende como “el cubano que hizo la gran atrapada” durante el 7mo juego de la Serie Mundial de 1955, que concluyó en doble matanza y funcionó como el célebre cubo de agua fría sobre el ánimo de los Mulos. El venezolano Daniel Canónico alcanzó la categoría de “Héroe Nacional” porque le ganó a Cuba el decisivo de la Serie Mundial Amateur de 1941, celebrada en La Habana. El zurdo Adán Morales, que blanqueó a los antillanos 0-1 en los Centroamericanos de San Juan en 1966, casi emula al Chino, pero el torneo lo ganaron los cubanos. No siempre el papel ha sido heroico: en 1908, el jugador más joven de ambos circuitos, Fred Merkle, dejó de pisar la segunda base en el juego de desempate del campeonato contra los Cachorros de Chicago, con lo que se mantuvo el empate 1-1, como que el juego se suspendió por oscuridad, al día siguiente los de Illinois vencieron, asegurando el boleto al último Clásico de Octubre que han ganado hasta hoy. A Merkle se le conoce como “el tipo de la marfilada”. Batear 3 jonrones en un encuentro no es motivo de fama trascendental; en la historia del beisbol ya hay hasta 4 conectados en un juego por 12 jugadores. El primer bateador de tres jonrones en la Liga Cubana fue Cool Papa Bell a principios de los 30’s; después, Dick Sisler a mediados de los 40’s, mientras Leonardo Cárdenas y Borrego Alvarez lo repetían en diciembre de 1958. Cristóbal Torriente nació en Cienfuegos, Las Villas, de profesión herrero. Santero que no podía jugar sin media mano de Obatalá. Amante de la música, de las noches de Harlem y de La Habana, del alcohol. Cuando en noviembre de 1920 Abel Linares (propietario de ambos clubes Habana y Almendares), decidió invitar a los Gigantes de Nueva York para efectuar una serie de exhibición contra los Alacranes en el Almendares Park II, posibilitada, además de por el dinero, porque John McGraw pasaba los inviernos en Cuba y por su estrecha amistad con José Raúl Capablanca, los inquilinos de Polo Grounds viajaron a la Isla con Babe Ruth como figura de atracción, que había iniciado “la era de la bola viva” al quebrar ese año su propio récord de 29 jonrones (con Boston, 1919) por 54 con los Yanquis. Torriente, el mejor jugador cubano de la época y uno de los mejores de Pre Ligas Negras y de Ligas Negras, logró conectar 3 jonrones y un doble en el primer juego de la serie; mientras, el Bambino no logró hacer nada meritorio en el partido. Después Torri no volvió a dar jonrones y Ruth conectó dos, concluyendo mejor la serie. El caso de Torriente tal vez sea único en cuanto a que tres jonrones trasciendan la memoria histórica y contribuyan a facturar una leyenda de un solo juego de forma absurda: ese partido, por lo que la mayoría de los cubanos reconocen a Torriente, fue importante por la presencia de Ruth con los Gigantes; es decir, el Sultán de la Estaca posibilitó que a Torriente se le reconozca como al bateador que lo superó, en igual medida que ha obstaculizado, por su influencia, que sus compatriotas lo vean como lo que fue: el mejor pelotero criollo de la primera mitad del siglo pasado por encima de cualquiera e incluyo a Dihigo. El mejor trío de jardineros de Ligas Negras junto a Jelly Gardner y a Jimmy Lyons con Indianapolis ABC y el único pelotero no americano regular en All Stars del circuito sepia junto a Oscar Charleston y Turkey Stearnes, con Monty Irving de suplente deberían explicar la clase de Torriente. El poco reconocimiento o la incredulidad sobre la clase del outfielder cuando se compara con otros cubanos, sobre todo con Dihigo, es producto de que a este extraordinario jugador solo se le vio en su país y en Estados Unidos; mientras que Dihigo, incluso Oms, fueron nómadas del beisbol. Si Torriente hubiera jugado en México, Venezuela…con seguridad que estuviera en esos Salones de la Fama también. Si se demoró tanto para entrar a Cooperstown fue porque le arrastraron una injusticia que se solucionó el mismo año en que ocurrió el incidente, de lo contrario, hubiera entrado al recinto en los primeros cinco años de actividad del extinto Comité de Ligas Negras. NOMBRES, RÉCORDES Y LIBRACOS
Por Andrés Pascual.
Antes, hablo de cuando “los perros podían amarrarse con longanizas”, para poder entrar a Cooperstown, no optar por siempre jamás hasta que a la mayoría de los cegatos de la Asociación de Escritores, o a una buena parte del Comité de Veteranos se les ocurra, ciertas marcas personales eran un pasaporte directo al Salón de la Fama, hoy, igual que ha cambiado el beisbol, el jugador y la moral general, por supuesto que no pueden quedar los patrones históricos como dignos de considerarse a la hora de elegir al recinto. El párrafo que encabeza este material fue tomado de Beisbol 007 y pertenece al cronista y narrador venezolano de amplia trayectoria, Juan Vené. Si nos atuviéramos a lo que sugiere Bill James, una verdadera autoridad en asuntos de beisbol, en el libro The Handbook, la visión acerca de los méritos para entrar a Cooperstown ha cambiado tanto como el resto del juego para mal: batear 500 jonrones parece cuestionable, una vez que se hace con 600, como ocurre con Jim Thome, porque, según el libraco, “está muy cerca”, que no es igual a “está adentro”, que debería ser el tratamiento y significa seguridad en el escalafón; igual sucede con uno de los mejores artilleros de los últimos 20 años y hablo de Todd Helton. Estos dos hombres son inmortales por mucho que James evite decirlo. Para mí Vladimir Guerrero es un candidato de garantía absoluta a Cooperstown; sin embargo, no tiene 3,000 hits ni 500 jonrones, lo que mantiene como metas muy difíciles de lograr, porque no dependen solo de los batazos que pueda dar, en un momento en que baja la curva de rendimiento ofensivo aceleradamente por la edad y por la frecuencia de las lesiones. De acuerdo al novísimo criterio de Bill James, posiblemente ni Mel Ott ni Hank Greenberg ni Ralph Kiner estuvieran ahí ni, quizá, Lou Boudreau ni Jimmy Botomley ni…Mickey Mantle, entonces, ¿Qué es un Hall of Famer para este señor de un tiempo a esta parte? ¿Cuál es la razón que justifica que comentaristas y escritores del juego hablen tan inapropiadamente, como el autor de “The Handbook”, sobre ciertos asuntos en los últimos tiempos? Al modo mío de ver las cosas, la única que existe son los intereses personales de cualquier índole, ¿Lo “políticamente correcto” aplicado al caso? Puede ser, pero desafortunado a la hora de imponer popularmente criterios que pueden lesionar la moral del juego, su historia y su influencia en la fanaticada. Bill James, por su influencia como personalidad en estos asuntos, traza la ruta irregular para que Alex Rodríguez se convierta en inquilino de un recinto que no soporta, decentemente, su presencia ni de visita. Al asumir esta responsabilidad de defensa de lo indefendible, se convierte en el primero que le abre las puertas a una generación que escarnió al juego y que puso en tela de juicio a todos los peloteros de los últimos 20 años. The Handbook de fin de año acaba de cerrar el capitulo de respeto que siempre adornó a Bill James para convertirlo en un vulgar cabildero de la peligrosa y amoral era del esteroide. Si este compromiso para “beatificar” el mayor peligro contra su credibilidad por que ha pasado el juego en 92 años, no tiene detrás alguna fuerza motriz interesada, entonces el autor se está volviendo loco. VLADIMIR GUERRERO NO SE CONFORMA
Por Andrés Pascual.
Para parecer más un pelotero de estampa antigua, no usa guantes de bateo en las manos y mueve el bate con absoluta autoridad en el plato. Un bateador extraordinario de lanzamientos descontrolados. Guerrero pudiera ser un miembro del Salón de la Fama en cinco años si anuncia su retiro hoy; pero, todavía, tiene dos metas: batear 500 jonrones y 3,000 imparables. Definitivamente, ya no depende del jugador poder lograrlo, sino del club que esté dispuesto a incluirlo en su lista y darle juego suficiente para que conecte casi 55 jonrones y más de 450 hits, lo que, quizás, no sea fácil. El gran jugador no es el mismo, entre la edad y las lesiones le mermaron las prodigiosas facultades que le hicieron JMV una vez y que le convirtieron en uno de los más temidos bateadores de ambos circuitos, en los que bateó 13 veces sobre .300. Si alcanzara un muy poco posible contrato de tres años, todavía debe tener salud para, con temporadas mediocres y sacrificando el promedio general de .318, llegar a las metas o quedarse cerca. Ahora, al Salón de la Fama debe ir, solo un loco o un idiota pudiera no votar por él cuando llegue la boleta con su nombre. ¡ESPINO, LEVÁNTATE, QUE YA NO CABE MÁS BOCHORNO!
Por Andrés Pascual.
La realidad indica que, al revés de como clasifica ese especie de Standard & Poor al beisbol de los países que lo juegan de acuerdo a su “fuerza” o nivel, el feudo de Castro dista mucho del 1er y 2do lugar con que lo califican y que tanto emplea Peter Bjarkman para “pretender tapar el sol con un dedo”. A Cuba le falta todo, comenzando por la cantera, quiero decir peloteros para poder incluirse entre los primeros seis países de nivel en el beisbol; sin embargo, a México le sobra talento de grandes ligas, hechos para las Mayores y en juego, ni novatos prometedores ni sueños febriles de propaganda absurda y tendenciosa: el país azteca tiene bateadores, corredores, defensores y lanzadores que juegan y brillan, muchos de ellos, en ambos circuitos grandes del Beisbol Organizado. Los peloteros de Castro no juegan con pasión, juegan con miedo a perder, que es otra cosa. Los mexicanos no juegan ni con pasión ni con miedo, que es peor y les sobra clase y deben existir allá por lo menos 200 mucho mejores para entrenar jugadores y para dirigirlos que lo mejor de Castro; sin embargo, importaron a Víctor Mesa y a varios instructores, representantes de un beisbol catastrófico, para que ayudaran, digamos que al Veracruz a… ¿A qué? Adrián González, él sólo, vale más y es mejor que todos los peloteros de Castro; entre los serpentineros, los mexicanos tienen por lo menos 3 que, si muelen a todos los de la tiranía, incluyendo a los que están por acá, no soportan la comparación con el spike izquierdo de uno de los paisanos de Panchillo, ¿Entonces? Sin embargo, los clubes campeones de la Liga del Pacífico juegan a matarse en la Serie del Caribe y lucen mucho mejor que el resto, a veces con más clase en la plantilla; pero en el beisbol no se puede ganar con el nombre, sino con el juego que sea capaz de desplegar el pelotero y esa es la razón por la que no le ganan al club castrista, posiblemente 20 veces inferior a ellos. Aunque se conoce (afecta a todos los países del área), que un jugador de grandes ligas no puede jugar al 100 % ni si quisiera, porque llegan mal preparados a eventos como el Clásico o los recién concluidos Panamericanos de Guadalajara; además, por protección individual ante lesiones que pudieran afectar carreras cuyo salario mínimo era de 419,000 hasta este nuevo pacto laboral, en que ascendió a 480,000, algo se debe hacer para no continuar pisoteando la moral del jugador profesional del área contra un beisbol pésimo como el cubano, o ante otro que tampoco tiene la clase, una vez hecho equipo nacional, de ninguno de los de la región, como el japonés, incluso el taiwanés o coreano. Yo hubiera querido ver a Héctor Espino, a Ron y a Moi Camacho, al Diablo Montoya, a Leo Rodríguez, a Ramiro Cuevas, a Celerino, a Aurelio…con posibilidades de enfrentarse a Cuba con la moral del pabellón nacional en juego; sin que me queden dudas, la pasión, la vergüenza y la responsabilidad ante tamaño compromiso la sacaban del fondo de la tierra si era preciso… UN JMV CONTROVERSIAL Y MERECIDO: VERLANDER
Por Andrés Pascual.
Los guarismos que tuvo durante la campaña justifican a cualquiera de los cronistas que le favorecieron con el voto. El tipo ganó la Triple Corona del Pitcheo y tuvo mucha importancia con que su club estuviera en la postemporada. Para mí, la lucha por el galardón tendría a Jacoby Ellsbury, jardinero del Boston, al inicialista Miguel Cabrera, Detroit y al ganador como máximos contendientes. Por sus números como primer bate y por su excelente defensiva en el jardín central de los Patirrojos de Boston, consideraba que ganaría el premio anual, sin embargo, también entendía que la caída desastrosa del club de Ted Williams, sería una influencia negativa contra Ellsbury. Mi tercer candidato era Miguel Cabrera, desde mi punto de vista, en capacidad de discutir el mejor bateador con categoría de bateador de poder en el beisbol. Sin embargo, fue el jardinero de Toronto, José Bautista, el tercer favorecido en el escalafón. Miguel Cabrera es mucho mejor bateador que Bautista, tan bueno como Pujol una vez que este jugador se ha visto "humanizado" en las últimas dos campañas y no sería extraño verlo en el plano de "otro gran bateador" sin la categoría de casi Dios que exhibió hasta el 2009. Posiblemente Cabrera, con tendencia a convertir el vicio en juerga soportable, herencia española de los países al Sur del Río Grande, se haya visto afectado por el incidente de un DUI que, para ciertas nacionalidades, siempre es reciente para titular de la prensa amarillista. El problema que yo veo cuando se le entrega a un pitcher un premio como el JMV, no es solo que su contribución haya sido decisiva en la tabla de posiciones, porque solo no hubiera podido lograrlo en alrededor de la cuarta parte de los juegos del club, sino porque, para los bateadores, no existe otro similar al Cy Young, capaz de premiarle como lo mejor de una liga durante 162 juegos en el terreno o entre 580-620 comparecencias a la caja de bateo. El último campeonato de beisbol profesional cubano Por Andrés Pascual.
Argumentando razones de índole organizativas para el desarrollo agropecuario, la provincia vueltabajera fue dividida en regiones: PR-1, PR-2, PR-3...compuestas cada una por varios municipios vecinos; el municipio San Cristóbal fue la cabecera de la regional PR-2, allí se efectuó el último campeonato de pelota en el cual se les pagó a los jugadores que participaron, utilizando como sedes alternas los municipios Los Palacios y Candelaria. Felipe Guerra Matos fue un capitán del llamado Ejército Rebelde de Castro, era un ferviente fanático del deporte profesional, por tal razón, el tirano le regaló la DGD o Dirección General de Deportes, que atendía tanto al amateurismo como al profesionalismo; Guerra Matos le organizó una verdadera fiesta de héroes al club Cienfuegos a su arribo de Panamá, luego de ganar la XII Serie del Caribe en el itsmo y en la sección deportiva de la revista Bohemia, con 10 fotos de Ramoncito Fernández, se le vio junto a los entonces ídolos nacionales del pasatiempo como Camilo Pascual, Haitiano González, Leonardo Cárdenas, Pedro Ramos, Orlando Peña, el dirigente Tony Castaño, el administrador del club y narrador Gonzalo López Silvero, más los propietarios de los Elefantes "Cucho" Rodríguez Gali y "Guille" Alonso Bermúdez. SÍMBOLO DE LOS TIGRES DE DETROIT
Por Andrés Pascual. Cobb asistió a 3 Series Mundiales, todas con Detroit, en las que promedió para un anémico .262 si se considera la clase de bateador que fue… Al Kaline nació en Baltimore y fue considerado un “baby bonus”, porque lo firmaron en 1952 a los 17 años, al siguiente, 1953, debutó en Grandes Ligas con solo 18 y, a los 20, en 1955, ganó el campeonato de bateo de la Liga Americana con .340 de promedio. Fue una estrella desde su etapa colegial que se mantuvo brillando a través de 22 campañas en las Mayores. El año que ganó el campeonato de los bateadores, también se adjudicó el de hits con 200. El promedio general de Al Kaline en 22 temporadas como jardinero derecho de los felinos fue de .297; pero superó los privilegiados 3,000 imparables con 3,007; impulsó 1,587 carreras y anotó 1,622; bateó 399 jonrones. Se le reconoce como el más grande jardinero derecho defensivo de todos los tiempos; su seguridad y elegancia al defender no tienen comparación en la posición del jardín derecho. Turkey Stearnes fue uno de los mejores bateadores del circuito sepia, capaz de producir enormes promedios y considerables cantidades de jonrones, es un inmortal de Cooperstown, por lo que, como Cobb, Greenberg y Kaline, merece un lugar como el 4to. sello distintivo de la ciudad automotriz. Por los que no pudieron; por los que no pudieron jugar aquí Por Andrés Pascual.
Pelayo Chacón, Bombín Pedroso, Luis “Anguila” Bustamante, Luis Tiant, Basilio “Brujo” Rosell, Rodolfo y José María Fernández o Julio Rojo, ¿Quien sabe qué hubieran podido hacer en el béisbol Organizado? Claro, una fecha así sería otra de acusación al régimen que segrega en la Perla de las Antillas. Pudiera no ser Clemente el mejor pelotero hispano Por Andrés Pascual.
Torriente fue chambion bate en Ligas Negras y su promedio de por vida fue de .339, acumuló promedios de .400 ó más y por encima de .370 varias veces; en la Liga Cubana, su .351 es el más alto de todos los tiempos, seguido por otra extraordinaria injusticia de Cooperstown, Alejandro Oms, con .350. INMORTALES DEL DIARISMO DEPORTIVO CUBANO: RENÉ MOLINA Por Andrés Pascual.
En 1938, cuando Pedro Martínez Bauzá se hizo cargo de una de las dos ediciones del diario, nombró a René (que tenía solo 20 primaveras), como su asistente; ese propio año, comenzó en Bohemia, la prestigiosa revista que tenía a Eladio Secades como editor deportivo. En Bohemia, Molina acompañó a Secades durante 22 años y en el Diario de la Marina 16. Entonces tenía que ser muy bueno quien pudiera brillar al lado de un genio de la improvisación y René fue tan bueno que compartió con Eladio el interés del lector y fue por eso que estuvo tanto tiempo al lado del creador de las Estampas de la Época... Ese año regreso a las transmisiones del club San Juan, que se había convertido en Bayamón. “Largas serán las páginas para relatar las historias de Felo Ramírez, de Rai García, de Fernando Heydrich, de Ramiro Martínez y de René Molina; pero, sobre todo, de René, porque, aquí, en deportes y sobre todo en boxeo y pelota, nadie ha sido más completo ni conoció tanto como él; nadie como ha sido la clase de Maestro que personifica." ¿DÓNDE ESTÁ EL LLANTO DE AYER?
Por Andrés Pascual.
El dueño del club de la Florida logró su propósito de que le construyeran el parque con la menor inversión posible. Lo importante es que el estadio está ahí, ya nadie puede impedirlo. Desde que la organización fue inaugurada en la Liga Nacional, comenzaron las quejas y lamentos, heredadas en su momento por cada gerencia a cargo. La situación ha sido tan oscura y poco divulgada que John Henry, que se quejó por lo pobre de sus finanzas, vendió el club para comprar otro mucho más caro como los Patirrojos de Boston. En el año 2003, luego de comprar otro campeonato con buenos prospectos y algunos del mercado de agentes libres, desbandaron el club por imposibilidad de cumplir la nómina. Sin embargo, en una de las ciudades más pobres del país lograron que la Comisión de Miami aprobara la construcción del parque que, a ciencia cierta, nadie sabe ni cuando concluirá de pagarse ni con el sacrificio que se hará. Por esas razones, las preguntas que debe responder Jeffrey Loria son ¿Cómo se puede estar conversando con un jugador tan caro como Al Pujol si la queja por la escasez de dinero todavía se escucha? ¿Cómo se habla de posible refuerzo del club con otros jugadores de alto precio relativo? Todo es tan oscuro cuando de esta gente se trata que nadie puede confiar en ellos. La gran pregunta que nadie le ha hecho a Loria, obligatoria por la responsabilidad que tuvo con la ayuda de políticos sin escrúpulos para lograr un estadio nuevo con dinero de los ciudadanos más pobres de Estados Unidos, debería ser Mister, ¿Cómo usted habla con Pujol, con Reyes y con otros jugadores cuando aún se oyen los lamentos por pobreza casi absoluta en las arcas del team? o ¿No será que el asunto quedó en esa tipo de relación, obligatoria por las reglas, que incluye un almuerzo con arroz y frijoles negros? ¿De donde sale ese dinero hoy? Por todo lo que conocemos, nadie puede dudar que sea otra jugada sucia con intención desconocida. El tiempo dirá la última palabra. HAY QUE LEER CADA COSA QUE…
Por Andrés Pascual.
Ahora se aparece con otro “brillante comentario” sobre si jugar en el invierno valdría la pena. Yo no sé si los editores de casi todos los periódicos simpatizan con esa barrabasada y estaban esperando que alguien se lanzara para someterlo a juicio popular, por lo que está en todos lados; pero, para mi y para cualquiera que conozca de beisbol, el único juicio que acepta ese rebuzno es la Inquisición por impío, por hombre de poca Fe; pero, sobre todo, por conocer poco del pasatiempo en la relación entre las ligas invernales y el Beisbol Organizado. Quizás el tipo creyó que daba un palo entre dos con bases llenas, cuando en realidad fue el out 27 en foul fly al catcher. Un rancio criterio venenoso de estos tiempos, sin justificación, es considerar que no vale la pena jugar en el invierno: apoya el sentimiento de las Mayores de hoy, que les molesta que el nativo juegue en su país y la cláusula de fatiga extrema la suenan por cualquier cosa en casos de jugadores no estelares; a las estrellas, hasta que no puedan caminar ni levantar los brazos, les está prohibido actuar y, en algunos casos, solo van por un par de juegos cuando está finalizando el campeonato. El beisbol invernal es necesario para mantenerse en forma y comenzar bien el entrenamiento; para evaluar situaciones de coordinación tanto en bateo como en pitcheo y trabajar en ellas… Antes, cuando había que jugar al beisbol con la pasión que la disciplina requiere, lo mismo en Puerto Rico durante el campeonato invernal que en las Grandes Ligas, los peloteros se lesionaban menos de un 2 % de lo que se lesionan hoy y nunca iniciaba la Liga Americana ni la Nacional con una lista de enfermos mayor que todos los que han ingresado en Hermanos Mayo desde que lo inauguraron, incluso desde el primero o segundo día de entrenamiento se comienzan a reportar bajas de cualquier cantidad de días por perderse. Ni Miñoso ni Aparicio ni Clemente ni Roberto Ortiz ni Beto Ávila ni Felipe Alou dejaban de jugar en el invierno a matarse, con la Serie del Caribe incluida a veces, por lo que es inaceptable que un cronista utilice como justificación un secuestro que nadie sabe quién está detrás, para opinar que ningún jugador del área “gana algo jugando en su país”, como si no fuera suficiente alegrar y estimular para el juego a los niños y jóvenes, que se convierte en la principal y más importante función de las ligas invernales: mantener la cantera produciendo. Si Eric Núñez no ha sido capaz de analizar esto, por contubernio con los Padrecitos de las Grandes Ligas de Bud Selig o por poca chispa, que cierre la computadora y haga otra cosa. LATINOAMÉRICA Y LAS GRANDES LIGAS
Por Andrés Pascual.
El soccer domina a todos los deportes en preferencia, debido a un gran trabajo de toda la Media, de los ejecutivos de liga y al poder económico de los propietarios. Sin embargo, en Cuba sucede lo mismo, solo que la política antiamericana ha jugado su papel en el debilitamiento del beisbol favorable a la imposición del soccer. Desde hace varios años el verdadero pasatiempo nacional cubano es el balompié. Venezuela, con una población más inclinada a esa disciplina cada vez, configurando una réplica política del modelo cubano, necesita poco tiempo para que comience a preocupar a los interesados en la salud del beisbol. En Puerto Rico, porque están obligados a someter a los jugadores al reclutamiento norteamericano, sin posibilidades de conseguir por sus firmas los fabulosos contratos de agentes libres como los cubanos, los japoneses o los venezolanos, además de por errores de todo tipo en la administración de la liga invernal, pues el baseball cayó, quizás, al segundo lugar en preferencia con respecto al baloncesto. Porque no alcanza el desarrollo deportivo general de los mencionados, República Dominicana mantiene el interés por el beisbol, pero, ¿Hasta cuándo? Aparentemente, las ligas invernales de la Confederación de Países con Beisbol Profesional del Caribe no reciben el apoyo moral y material como fue durante la primera etapa del evento, período 1949-60, en que Cuba encabezaba el circuito. Esto ocurre porque las oficinas de las Grandes Ligas creen que el sistema de academias puede ser mejor que el tradicionalismo, sin analizar que la cantera, el interés por el deporte, solo es posible cuando el público llena los estadios para aplaudir a sus ídolos nacionales de nivel superior de juego e importados de igual categoría. Las ligas invernales se están debilitando peligrosamente por la asfixia económica generada en el poco público que asiste, lo que resultará en la pérdida de la producción de jugadores. Puerto Rico es una referencia en la actualidad. Con los países de Asia, incluyendo a China continental con su enorme población, con el Pacífico, con Australia, incluso con las Antillas Holandesas, se está efectuando un tratamiento que pudiera afectar al Caribe, que pudiera beneficiar relativamente al Beisbol Organizado, pero es sabido que "lo bueno para alguno no lo es para todos". Aparentemente, ya las Grandes Ligas apostaron al mercado asiático, específicamente, por Japón, Corea y Taiwán, quedando China continental en rol de experimento, con la que iniciaron modestas relaciones de trabajo, por ahora. A fin de cuentas, nadie sabe cuándo esos jugadores estarán vestidos con los uniformes de los Yankees o de los Cardenales en buenas cantidades. Hay nubes negras en el horizonte del beisbol latino, aunque parezca lo contrario, ¿De quién es la culpa? ¿Quién ha dejado desprotegido en México al beisbol ante un monstruo que, más temprano que tarde, lo devorará? Por igual camino va Venezuela y Puerto Rico está en crisis total. Quizás valga la pena un estudio en foros en los que se planteen los problemas presentes y futuros que afectan al beisbol en el área; sin embargo, como sucede a veces, el asunto preocupará cuando ya no se puedan solucionar o sean demasiado costosas las medidas. También se debe decir que los hombres que relevaron a los antiguos dirigentes en el control del beisbol regional, comenzando por las oficinas de la Confederación, tendrán una gran responsabilidad en la debacle que se avecina. Además de adjudicarse logros de poca importancia y trascendencia, resultado del protagonismo ineficaz, se están constituyendo en la tumba en el área del más bello e interesante de todos los deportes. ANDRES FLEITAS CUMPLE 95 AÑOS El villareño del Central Constancia acaso sea, junto a Conrado Marrero, que llegó al siglo en Cuba, los últimos miembros vivos de la original novena Casa Stany, que convirtieron en el Cienfuegos Casa Stany cuando la inscribieron en la Liga Nacional de Beisbol del circuito unionista amateur. Pero Fleitas y el Premier son los últimos jugadores vivos del Almendares de la 2da parte de la década de los 40’s y Andrés el único que puede contar como jugador lo que pasó el día que Mike González cambió al jardinero derecho por un jugador de cuadro y hacia ese territorio se produjo la línea bateada por, precisamente, Andrés Fleitas. El glorioso ex receptor me ha confesado que la línea, conectada sobre un lanzamiento afuera, tuvo efecto, lo que hubiera sido difícil “hasta para Dimaggio”, fue durante el último juego de la serie de desempate Habana-Almendares que decidió el campeonato 1946-67. Cuando a Jorge Pasquel se le calentó la cabeza con la idea absurda de competir contra el Beisbol Organizado, Fleitas fue uno de los que abandonó una carrera promisoria, que culminaría en los Gigantes de Nueva York y firmó con el azteca por una cantidad realmente buena, pero de futuro incierto como lugar de trabajo; entonces dejó el Jersey City clase Doble A donde jugó 1943-44 y se fue a los Industriales de Monterrey en el período 1945-47. Después estuvo con el Chattanooga, sucursal también Doble A del Washington durante 4 años, pero ya sin oportunidad de Grandes Ligas. Con los Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida se mantuvo 3 campañas y, el primer año de los Cubans Sugar Kings en la Internacional Triple A, Fleitas estuvo poco tiempo con ellos. Uno de los jugadores cubanos que actuaron con los 4 equipos del campeonato invernal, fue seleccionado JMV de 1946-47. El recio bateador recibió el no hit no run que lanzó contra Venezuela el 21 de febrero de 1952, en Panamá, el importado Tomás Fine, que reforzó al Habana desde el Marianao en la IV Serie del Caribe, el juego concluyo 1-0. En estos momentos Andrés se recupera de anomalías de salud. No solo un baluarte del beisbol profesional, sino uno de los símbolos de los Azucareros del Hershey, que fue seleccionado al equipo Cuba en 1939, 41 y 42. Hacemos votos por la pronta recuperación del amigo y excelente persona, con el deseo de que cumpla 100 más de los que tiene casi su gloriosa y valiosa existencia. UN MAGO EN LA CIUDAD DE LOS VIENTOS
Por Andrés Pascual.
Sin embargo, estas entrevistas solo reflejan un trámite formal, porque antes de que se produzca la primera, el Gerente General hizo su elección personal, que será la definitiva. Los Cachorros de Chicago contrataron a Theo Epstein como "el exorcista" capaz de terminar con las angustias de una ciudad que no ha ganado una Serie Mundial desde 1908 ni la Liga Nacional desde 1945. El éxito en el beisbol de hoy esta ajustado a la cantidad de dinero disponible para invertir en el mercado de la agencia libre, por lo que los clubes de mucho dinero y mejor intención para hacerlo, dominan a los pobres, de bajo presupuesto, cuyas nóminas dan ganas de llorar por lo raquíticas; sin embargo, la apatía de los jugadores millonarios, el poco interés que demuestran en los años intermedios de los contratos a largo plazo que logran, ha permitido que algunos clubes sin dinero ni para pagar por el lavado de las ropas de los peloteros, hayan estado en Series Mundiales y hasta ganándola, como los Marlins contra los Yankees en 2003. A veces un club de precio módico, de jugadores que nunca estarán en Cooperstown, pero que juegan con la pasión que los tiempos y el dinero se han encargado de borrar poco a poco de la personalidad del pasatiempo nacional, entregan el alma en el terreno y salvan al juego año tras año. Para que Theo Epstein pueda regresar a los Cachorros a la era de Thinker, y Ever y Chance no solo necesitará dinero, sino material disponible en el mercado de jugadores suficientemente buenos y en disposición de integrar la lista de un club "maldito", para quienes desapareció la perspectiva de jugar en la última serie de postemporada de las Grandes Ligas y ganarla, hasta hoy: el Clásico de Octubre. Sin embargo, lo que nadie entiende es la razón de las entrevistas a instructores para el puesto de dirigente, cuando el propio Gerente General declaró que "solo si el propio Terry Francona lo rechaza, la posición no será suya", lo que es una burla de mal gusto a la seriedad y las reglas impuestas. Si Terry Francona es el candidato único posible para Epstein, un tipo al que casi acusan de permitir bacanales en la casa club del Boston, con fractura total de la disciplina obligatoria para completar el equipo de trabajo; entonces los Cachorros no hicieron mucho contratando a Epstein para el puesto. Theo Epstein demostró, al declarar arbitrariamente que ya había concedido el puesto a Francona, no solo una falta de respeto por los candidatos, sino que, tal vez, el tipo a quien le atribuyen facultades de hechicero no es él. Veremos qué pasa con el tiempo. RUTH EN SANTIAGO DE CUBA Por Andrés Pascual.
Los Gigantes habían ganado con pizarra 7-3 el día 14 y Ruth conectó un doble enorme entre el derecho-central que impulsó a dos corredores. A pesar del juego suspendido, el Babe reclamó su pago completo. Abel Linares, propietario de los Alacranes y uno de los promotores de la serie, lo complació. Según varios cronistas cubanos de la época, las utilidades de la serie superaron los 40,000 dólares. El éxito del evento, debido exclusivamente a la presencia del Sultán de la Estaca, entusiasmó al empresario de Santiago de Cuba, Juan Lageyre, que acordó pagarle 3,000 al jonronero para que se presentara en el mejor estadio de la ciudad, Cuba Park, contra un equipo local con algunos jugadores de refuerzo. La serie sería de dos juegos y Ruth se incluiría en un equipo con estrellas cubanas como Bartolo Portuondo o Valentín Dreke, con experiencia en el baseball de Ligas Negras y que pertenecían a los Cubans Stars del propio Abel Linares. El primer juego lo ganaron los santiagueros, pero la noticia fue que la victoria se la acreditó un lanzador de nombre Pablo Guillén, que nunca jugó profesional y con poca velocidad ni curvas, pero mucho control. El tipo ponchó a Ruth en el segundo episodio, pero Ruth le dio un doble enorme al jardín central en el sexto. El juego lo perdió el ligamayorista Patrick Ryan. Las noticias de interés para muchos cronistas deportivos fueron otras ajenas al terreno, como que Ruth perdió el dinero que tenía más los 3,000 que le dieron por los dos juegos, los fanáticos del Jai Alai vieron cómo el bateador de los Yankees derrochó a manos abiertas en apuestas. En Santiago, Ruth perdió todo el dinero en el juego de mesa del casino Hotel Casa Grande. Según el periodista Horacio Roqueta, el regreso a La Habana de Babe Ruth fue con 40 centavos en la billetera. En una sola noche perdió $800 en la pelota vasca; otra, en que le apostó equivocado a Altamira contra Eguiluz, $200 solo en la quiniela, en otro partido entre Amaroto y Machi, dejó $700 para el banco de la casa. Fue muy caballeroso con el país, con sus hombres y con sus mujeres al responderle a Lageyre en Santiago de Cuba que: "este país es bellísimo, de gente magnífica, lo que da una idea de la razón por la que fueron a la guerra de independencia. Las mujeres cubanas son de las más elegantes del mundo" TIANT, ÚLTIMO NOVATO DEL AÑO DEL CHAMPION INVERNAL
Por Andrés Pascual.
Algunos de esos jugadores, o no jugaron en la Liga Cubana, como Jackie Hernández, José Cardenal, Paulino Casanova, Tony Oliva, José Arcia, Jorge Lauzerique, Aurelio Monteagudo, Tito Fuentes, Campaneris o Tani Pérez; o muy poco como Luis Tiant, Lorencito Fernández, Minervino Rojas, José Martínez, Marty Martínez, Marcelino López, Mike de la Hoz, Ramón Villar, Orlando McFarlane o Joaquín Azcué. Al término del beisbol profesional en Cuba, la mayoría de estos jugadores, que eran lo mejor del Caribe con mucha distancia del resto, actuarían en varios países como Puerto Rico, Nicaragua, Méjico, Panamá o Venezuela durante los inviernos, realizando impresionantes faenas en esas ligas, a pesar de la separación familiar; aspecto que, hasta 1994, por la imposibilidad de regresar y con la sentencia del dictador desde finales de 1961 de que “aquí no pueden regresar, son vulgares traidores”, fue un valladar al pleno desarrollo de sus condiciones en el terreno de juego: bajo ninguna circunstancia podrían jugar igual que cuando el Estadio del Cerro era su casa de invierno. A pesar de eso, entre 1962 y 1966, en Puerto Rico ganaron campeonatos de bateo Tony Oliva, Mike de la Hoz, Tony Taylor y Cuqui Rojas, además de copar otros departamentos mientras jugaron allá…En Venezuela fue increíble lo que hicieron el propio de la Hoz, Marcelino López, Campaneris, Sablón, Azcué, Monteagudo, Peña; o…Luis Tiant. Luis Tiant jr. es hijo de una de las leyendas del beisbol cubano de la primera mitad del siglo pasado, el zurdo Luis Tiant, apodado el Carl Hubbell sepia porque lanzaba “screwball” o bola de tirabuzón, que no pudo jugar en Grandes Ligas por la estúpida e injusta barrera racial (después sufriría de la barrera política que le impidió ver a su hijo en total plenitud estelar durante 15 años). Tiant jr. del barrio Buena Vista, en Marianao, comenzó a jugar pelota en los juveniles y su primer dirigente y entrenador fue el llamado Zar de la Pelota Juvenil Cubana de durante los cincuentas, Lázaro Ruiz, que dirigió el equipo Cuba de esa categoría en 1956 a la primera Serie Mundial celebrada en Méjico en la que quedó en 3er lugar, y en otras dos oportunidades más. El lanzador derecho fue firmado primero a la Liga Mejicana, clase doble A en aquella época, en 1959 y, en 1960-61, último campeonato profesional en Cuba que se jugó sin refuerzos americanos, integró la lista de los Leones del Habana. Por su notable actuación el joven de solo 20 años fue elegido Novato del Año por su desempeño, lo mejor de la serpentina del equipo que dirigió Fermin Guerra con, entre otros, Gonzalo Naranjo, René “Látigo” Valdés, Julio Moreno, Diego Seguí, Trompoloco Rodríguez o Eduardo Bauta. Tiant actuó en 30 juegos, completó 9, ganó 10 y perdió 8 para promedio de .556, lanzó 158.2 entradas, permitió 122 imparables, ponchó a 115, concedió 90 bases por bolas y su promedio de limpias fue de 2.72. En marzo de 1961 estaba en tierra azteca…a Cuba regresó 48 años después con motivo de un documental hecho con el propósito de darle el empujón necesario con vistas al Salón de la Fama, porque “los elementos” que votan ahí o son ciegos o son miopes o dignos de un calificativo impublicable y necesitan exprimir la tragedia cubana por todos lados, porque, a fin de cuentas, ese capítulo político-social, por cualquier esquina del asunto, vende. En 1962 Alejo Peralta, dueño de los Tigres de Méjico, le vende el contrato de Luis Tiant a los Indios de Cleveland, comenzando la carrera gloriosa del cubano en Ligas Menores de Estados Unidos. En 1964, antes de que lo subiera el club matriz, llevaba un paso impresionante en el Pórtland de la Costa del Pacífico con 15-1; pero ese año debutó con pie de inmortal ante los Yanquis en las Grandes Ligas, a los que les metió nueve ceros con 10 ponches y era la alineación de los Mulos que incluía a Mantle, Pepitone, Kubek, Richardson, Héctor López, Howard, Tresh, Boyer, Blanchard…que ganaron la Liga Americana. Luis Tiant no perteneció a un grupo que “patrocinó” Ramiro Valdés y que algunos fueron enviados como elementos agitadores a la Liga Mejicana, como Asdrúbal Baró y Juan Delís, al que el instructor cubano Clemente “Sungo” Carreras le metió un tiro en un pie en una acalorada discusión en la que “Cachano” defendía a Castro y que provocó que él y Baró regresaran a Cuba (el objeto de la bronca se ha desviado a otro asunto con el tiempo para proteger la actividad castrista en la Mejicana de aquella era, dirigida fundamentalmente contra Miñoso y Humberto Fernández). En ese grupo estuvieron, además de los mencionados, Andrés Ayón, Waldo Velo, Máximo García, Luis Zayas y los viajes se iniciaron en 1964 hasta los setentas; el mejor fue Ayón, elegido al Salón de la Fama de ese beisbol. Nunca que he conversado con Luis Tiant lo he hecho desde la perspectiva del cronista, sino que he disfrutado más de los recuentos del período juvenil del lanzador en Cuba, de su breve paso por la Liga Cubana y de su impresionante actuación en el beisbol invernal de Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, que son aspectos a los que, por regla general, no se les presta mucha atención. En la venidera elección de jugadores por Comité de Veteranos, posiblemente se disfrute la merecida del serpentinero a Cooperstown que, de forma increíble, necesitó un documental para lograrlo y la ayuda del partido demócrata, del cual fue cabildero del ex candidato presidencial en el condado Broadward, John Kerry. Si la Warner o Artistas Unidos no tienen en mente películas para Miñoso y Oliva en coordinación con Fox Sports; pues…se van a demorar y bastante, si es que llegan. ADIOS A MATEÍTO ALOU, LEYENDA DOMINICANA
Por Andrés Pascual.
Hace menos de dos semanas me comentaron que el quisqueyano estaba muy delicado, que se sometería a una operación por trastornos cardíacos en Miami, lo que sucedió, pero no pudo continuar… Al modo mío de ver las cosas, junto a Bert Campaneris, los dos mejores primeros bates hispanos que hayan actuado en Grandes Ligas, lo que se dice fácil. Mateíto formó parte de la primera legión de dominicanos firmados por Alex Pompez, por intermedio de Horacio Martínez, para el Beisbol Organizado, fue durante la segunda mitad de los 50’s y todos lo hicieron hacia la organización de los Gigantes, salvo excepciones como Julián Javier, que se decidió por los Cardenales; o, poco después, Rico Carty, que lo hizo con los Bravos de Milwaukee. Los casi siete años en que se entretenía en observar cómo jugaban el outfield Willie Mays o su hermano Felipe, por las muy pocas, casi nulas oportunidades que le daban, impidieron que este sensacional jugador lograra metas de consideración y respeto con las que hubiera podido optar por una placa en Cooperstown y aproximarse o llegar a 3,000 hits. Un maestro en el toque de bola, con tacto y vista de superdotado, además de gran velocidad en el trayecto del plato a primera base, pudieran ser la definición de los atributos de este señor que acaba de fallecer en Santo Domingo. Toda una vida con los Leones del Escogido en la Liga Invernal Dominicana; sin embargo, fue casi un nómada en los circuitos mayores, donde jugó para los Gigantes, los Piratas, los Cardenales, Oakland, Yanquis y Padres. Ganó notoriedad cuando el San Francisco salió al terreno, el 15 de septiembre de 1963, con sus hermanos Felipe y Jesús custodiando cada uno un jardín del club. Bateó sobre trescientos 7 veces en temporadas de más de 450 veces al bate y en otras tres con entre 250-350, además de otros liderazgos individuales. A la hora de señalar olvidados, o de olvidarse a propósito o por desconocimiento, uno de los primeros en la lista es el dominicano de 72 años que no pudo salir a batear después de este jueves, cuando debería estar entre los más grandes peloteros latinos de todos los tiempos. Que descanse en paz. LA PREGUNTA DE LOS $64,000
Por Andrés Pascual.
Necesitaba 35 victorias para empatar a John McGraw en segundo lugar de todos los tiempos. El abogado logró construirse una historia por su inteligencia, incluso por tomar riesgos ante decisiones difíciles y esa fue su contribución al juego: la sustitución de un abridor que dominaba a extremos de transitar fácil la ruta tirando una blanqueada, por el relevista que frustra mucho más que lo que complace. La Russa había prometido "un año más", por lo que la información tomó por sorpresa a mucha gente. ¿Qué pudo haber influido para que el manejador decidiera retirarse? Esa es la pregunta que nadie hace. Sin embargo, con los Cardenales en disputa salarial con Al Pujol, falta algo por decir. El caso Pujol-Cardenales, que pudiera tener al bateador en otro uniforme el 9 de abril del próximo año, quizás pesó en la decisión de Tony La Russa, ¿Quién sabe? Para casos como este, cuando no se explica todo, se invita a la especulación gratuita. Que Pujol permanezca con el San Luis parece que es de interés hasta para partes que no tienen responsabilidad con el club directamente y la declaración de Bud Selig sobre el problema es parte del potaje; a fin de cuentas, sin Pujol, regular; pero sin este y sin La Russa, “apaga y vamos”. Tal vez el timonel dejó al San Luis sorpresivamente porque no vio positivo el esfuerzo del club para retener al jugador y, de acuerdo a como se han relacionado el pelotero y el dirigente, no concibe otra temporada sin Pujol. Hace poco se dio a conocer que Al Pujol se convirtió en agente libre. Por la forma escalonada del abandono del club por ambos en tan breve tiempo, debe haber sido una decisión compartida, que funciona como el castigo al club que, verdaderamente, nadie puede decir que el manejador amara “más que a otro”. Estos son tiempos de mucho dinero, de vedettes del pasatiempo que, sin importar como hagan las cosas, serán perdonados por un público tan ingenuo que parece tonto.. Los malos son los dueños, como también los que pagan lo inimaginable solo por jugar un tipo de beisbol que, a veces, da pena. Sin embargo, si rectificaran con Pujol, que nadie dude que la posibilidad de reconsideración del retiro de La Russa pudiera ser evidente. De todo lo que se ha informado, solo me interesa conocer lo que nadie ha dicho: ¿Por qué Tony La Russa dejó a los Cardenales, sobre todo, después de ganar una Serie Mundial y de haber prometido "un round mas"? TRES FILOSOFIAS, UNA NACIONALIDAD
Por Andrés Pascual.
Entonces Rafael Ávila, que trabajaba allí, le sugirió al Gerente General de los Dodgers de Los Ángeles Al Campanis que experimentara con una academia en Santo Domingo y resultó; después, ya se sabe, pero, con Cuba en carácter de competidor normal, eso hubiera seguido siendo un sueño para los quisquellanos más 18 ó 20 jugadores en Grandes Ligas y 25 ó 30 en Ligas Menores… Gonzalo Naranjo pertenecía a una familia de clase media, sobrino de un receptor del período 1910-28 en la Liga Cubana que dirigió al Almendares un año durante la primera mitad de la década del 30; además, fue instructor y buscador de talento durante varios más, Ramón Couto. Choly jugó colegial para los Maristas, academia-instituto célebre por su educación tanto como por su selectividad en la capital. Dejó la escuela para lanzar por los Eléctricos del Cubaneleco de la Liga Nacional de Beisbol Amateur e integró el team Cuba que perdió en la Serie Mundial de México en 1952. No contento, abandonó a la gente de K-listo y desechó una proposición de trabajo en la Compañía Cubana de Electricidad para integrar los Azules del Almendares en la Liga Cubana. Poco después viajó a Estados Unidos y se presentó en el campo de entrenamiento de los Senadores de Washington, logrando su primer contrato de Ligas Menores. Estuvo en 1956 con los Piratas de Pittsburg y varias temporadas en Triple-A, asistió a 4 Series del Caribe y jugo 10 años en el poderoso Champion. Pensó, actuó y vivió acorde con su época, la mejor de Cuba en el beisbol en toda su historia, posiblemente en todo; por supuesto, previa al castrismo. Agustín Marquetti era un prometedor jardinero zurdo cubano que, como casi todos los jugadores que se hicieron hombres después de 1962, tuvo la mala suerte de que fuera bajo el castrismo. No importa si fue o no simpatizante, incluso miembro del MININT, las condiciones que tuvo para el juego tal vez la tenían muy pocos dominicanos o de otra nacionalidad en su etapa juvenil que lograron jugar en Grandes Ligas. Nadie puede decir qué hubiera hecho como profesional, a fin de cuentas no firmó. Para mí, hubiera estado en Grandes Ligas 20 campañas dando más palo que los que dio en su trayectoria de profesional de estado del beisbol castrista. Como simpatizaba con el régimen, pues decidió no saltar, hoy supongo que le pese; ya no vale la pena ni comentar. Pablo Miguel Abreu era un zurdo de 6’4 de estatura y 96-98 m/h, tiraba curva y, con esa velocidad, hubiera sido un fenómeno si salta en su época, pero le arrancaron el brazo; porque prefirió jugar para Industriales y algún equipo de Castro a eventos internacionales. Como que el serpentinero en Cuba no se atendía por los instructores y predominaba el concepto “saco”: “saca otro del saco y bota este”, entonces no previeron (ni les interesaba) que una lesión pudiera liquidar al más prometedor lanzador cubano de su época. Tres jugadores de una misma nacionalidad; tres derroteros diferentes por circunstancias ajenas a su voluntad, dos de ellos, Marquetti y Pablo Miguel, parte del más monumental desperdicio de jugadores capaces de brillar en el Big Show que se haya visto en los últimos 50 años, porque un tirano, a nombre de una ideología con la peor intención posible, intervino la vida de todo un pueblo, lo convirtió en material gastable políticamente y los soltó hecho piltrafa humana. NO ES POSIBLE JUGAR CON ESOS FANTASMAS ALREDEDOR Por Andrés Pascual.
En cada competencia, los castristas enfrentaban a colegiales americanos, algunos de ellos en niveles de selecciones del reclutamiento y con desarrollo posterior en Grandes Ligas; muy pocos alcanzaron el rango de estrellas como Fred Lynn, Steve Kemp, Joe Carter, Robin Ventura, Mark McGwire, o un rango intermedio como Greg Olson, Joe Sluzarski, Ben MacDonald, Mickey Morandini, Jim Abbott o Tino Martínez. Fueron equipos cubanos que pasaron sin perder nivel de juego de Armando Capiró, Félix Isasi, Muñoz, Fermín Laffita o Lázaro Pérez, a Omar Linares, Casanova, Germán Mesa o Juan Castro; de Navajas González, Vinent, Changa Mederos y Gaspar Legón u Oscar Romero, a Rogelio García, Julio Romero, Juan C. Oliva, Dalcourt o Alemán…Sin dudas, la mejor etapa de la pelota de Castro: el período 1969-1989. Jugaban contra verdaderos amateurs de otros países; sin embargo, Nicaragua, Estados Unidos, Panamá y la Republica Dominicana dejaban la piel en el terreno contra Castro… El problema es que aquellos equipos, tan recordados en esta etapa de decadencia y ausencia absoluta de clase y cantera de la pelota cubana, perdieron muchos juegos en el período y ganaron muchas veces, porque el club que les venció caía después contra cualquiera. Ocurrió casi todos los años hasta 1988. En esa época, la opinión generalizada era que muchas de las novenas que vencían a Cuba se conformaban solo con eso; a fin de cuentas, nada material resultaba del desempeño exitoso en el amateurismo para el jugador no cubano. En la Serie Mundial de 1969, ganaron porque un receptor colegial americano inexperto, de solo 18 años, no supo o no pudo retener el tercer strike tirándole ¡Tres veces! contra un bateador que dio sencillo que rodó sobre segunda para empatar, después que el lanzador zurdo Larry Osborne los había dominado como ni Sandy Koufax hubiera podido hacer. En 1970, el serpentinero derecho Burt Hooton les tiró 18 episodios separados (dos juegos) sin hits ni carreras; Cuba ganó el segundo en 10 episodios porque Hooton corrió mucho para extender a triple un batazo y dejó la energía en el esfuerzo; lográndose un juego final de desempate entre Cuba y Estados Unidos que no conocían los norteamericanos de su existencia. Fue en el que Huelga relevó a Changa Mederos (lo bombardearon) y, entre la bebida y el terreno mojado, derrotaron al zurdo Richard Troedson 5-3. En 1971, en los Panamericanos de Cali, Estados Unidos le bateó 3 jonrones con bases limpias a José A Huelga (uno de ellos de Fred Lynn con 17 años y otro de Allan Bannister con 19) y los antillanos vencieron 4-3 con el agua al cuello hasta el noveno… En 1972, en Nicaragua, durante la Serie Mundial Amateur, Cuba perdió contra el derecho local Julio Juárez 0-2; pero le ganó a Estados Unidos por un jonrón de Marquetti con la primera desocupada y hombre en segunda 3-2. Un relevo espectacular de Navajas González, que dominó con dos en base a 5to. y 6to. bates el 7mo, fue realmente la clave de la defensa cubana, mucho mejor que el de Vinent como cerrador. En 1973, el lanzador zurdo Antonio Herradora caminó 7 entradas sin hits ni carreras contra Cuba, pero un jonrón de emergente de Elpidio Mancebo liquidó las aspiraciones de Nicaragua: Cuba una carrera, un imparable, un error; Nicaragua cero carreras, 3 imparables, cero errores…(en estos datos numéricos apelo a la memoria) En 1975 vinieron de abajo y le ganaron 4-3 a Estados Unidos con relevo de Julio Romero y triple de Urquiola, fue en los Panamericanos México-75. En la Serie Mundial de Colombia en 1976, Porfirio Altamirano los blanqueó 5-0 y ganaron el evento. En 1978 ganaron 3-2 contra Estados Unidos y también la serie. En 1980 le ganaron 5-4 a Estados Unidos y 1-0 a Japón por un jonrón de Antonio Muñoz en la Serie Mundial. En 1981 perdieron la primera Copa Mundial en Edmonton, Canadá, contra Estados Unidos; pero los anfitriones y Dominicana los mataron a palos 8-1 y 15-11. En 1982 perdieron contra Dominicana los Juegos Centroamericanos en La Habana, además, en total, como el año anterior, perdieron 3 juegos. Cuando influyeron para que se crearan las Series del Caribe en 1971, circuito amateur, pasaron más de un susto, como el juego contra Puerto Rico, que decidió Blandino con jonrón de emergente por Rosique, que había bateado de 3-3 en 1971 ó 72? Así, con el agua al cuello, fue que ese equipo, tan recordado por los frustrados fanáticos por la derrota consuetudinaria de hoy, ganaba antes; o por la ayuda de un árbitro en una descarada decisión en primera en la Serie Mundial de Parma-88 a favor del corredor Luis Giraldo Casanova, a quien Tino Martínez casi le saca el mondongo con el mascotín en tiro abierto de Robin Ventura sobre el corredor, a dos metros de primera y el magistrado vendido decretó quieto en contra de Jim Abbott. En el interín, varios juegos perdidos o muy apretados en cada serie contra Puerto Rico, Colombia…como la victoria 3-2 del dentista Carlos Lowell, padre de Mike y cubano naturalizado americano, en la Serie Mundial celebrada en Cuba en 1971. Nunca se mostraron como un fuera de grupo extraordinario; sino como equipos que tenían mucha veteranía, que jugaban como profesionales de estado contra verdaderos aficionados y por el team work producto de hasta 10 temporadas juntos en un béisbol de muy poco nivel de juego. Eso, más las propias Series Nacionales y la injusticia ante la conformación del plantel del tirano a eventos internacionales por circunstancias políticas, estancaron al pelotero cubano y acabó alejando al niño y al joven de los terrenos de juego, sobre todo en La Habana, Las Villas y Matanzas, provincias símbolos en el desarrollo del béisbol en la Isla a través de la historia. Siempre bregaron los equipos de Castro con la preocupación, ajena al terreno de juego, por las posibles represalias ante derrotas, preferentemente contra Estados Unidos; porque el dictador sí entendía perfectamente que el único equipo preparado para esos eventos, camuflados en un nivel al cual no pertenecían, era el suyo y por eso, porque Castro hacía la inversión monstruosa en una actividad inocua, sin trascendencia práctica, aunque ideológica, no les aceptaba perder… Hoy, que la cantera desapareció y los jugadores no son de la clase histórica profesional cubana en su mayoría, tal vez desapareció la presión ideológico-partidista en cuanto a la victoria y a la derrota, porque el gobierno reconoce con el silencio que ni hay cantera ni amateurs enfrente y lo reconocen porque no hay más alternativa a pesar de la gritería de Taladrid en Cuba Debate y de la Mesa Cuadrada. Sin embargo, el infeliz jugador cubano de hoy tiene otro dilema al frente que no lo tuvieron ni Muñoz ni Marquetti ni Lourdes Gourriell ni Casanova ni Kindelán, que no batearon contra Steve Carlton ni contra Nolan Ryan ni contra Joaquín Andujar; ni sus lanzadores enfrentaron a George Brett ni a Mike Schmidt ni a Cheo Cruz o a Rod Carew. El jugador de hoy tiene un problema grave, porque, ante cada derrota, su público histórico funciona como un fiero e intolerante fiscal de reclamo tardío, actitud que ya no asume el Partido en la Isla y que está muy relacionada con lo poco que conocen la historia sociopolítica del juego en Cuba. De tal forma es incómoda la situación para estos peloteros que, como si fuera poco el hambre y la necesidad que tienen, deben jugar con una serie de fantasmas danzando a su alrededor que, injustamente, les señalan cómo se jugaba a la pelota en Cuba cuando, ante individuos que de peloteros solo tenían el traje, no lo hicieron como para posar de acusadores en una causa que se sabe muy bien quien debe ser condenado y, hacia ese culpable, deben voltear el dedo. EDGAR TIJERINO, LA HUMILDAD DE UN PROFESIONAL
Por Andrés Pascual.
El mamotreto, una agradable, esclarecedora y bien hilvanada serie de hechos y emociones en la vida de uno de los cinco más grandes lanzadores hispanos que hayan jugado en Grandes Ligas, debe estar como lectura de referencia en el estante de quienes escribimos sobre el juego. Claro, como que el libro es sobre la figura de un héroe deportivo latino que triunfó en el pasatiempo nacional americano, pues las referencias, los recuentos, las anécdotas, con excepciones, confluyeron en la persona del lanzador con más victorias entre hispanos en las Mayores. Denis es material de Cooperstown, a pesar de que no ganó 20 nunca; o, por lo menos, debería ser objeto de una cantidad de votos generosa y respetuosa en cada elección al recinto como aspirante año tras año; pero el tipo no solo es latino, sino “de la hermosa ciudad colonial de Nicaragua que se llama Granada”. Por lo menos eso es lo que yo creo, porque en coraje, en determinación, en clase general para la faena, hay muy pocos que lo superen entre los que hablan español. Lo mejor de la velada fue, para mí, conocer a Tito Rondón en persona, a Oscar Huete, a Broderick Zerpa, a Léster Avilés, a Carlos Mena y, por supuesto, al maestro Tijerino. A Edgar Tijerino lo leí por primera vez en Cuba en circunstancias difíciles, en la prisión política, sería a principios de los 80’s cuando un capitán cubano, que intentó cruzar la frontera por Peñas Blancas buscando asilo, llegó preso al Combinado del Este y le permitieron pasar más de 50 ejemplares del Nuevo Diario. Fue ahí que leí la prosa magnífica, descriptiva, sin aspavientos ni exageraciones ampulosas, tan común en los abundantes amanuenses que hoy proliferan más que nunca, de Tijerino. El cronista, franco hasta en declarar que creyó alguna vez en el sandinismo, lo que no debe ser motivo de manipulaciones contra el individuo, porque ocurrió con media Cuba y más de media Venezuela; sin embargo, creo que no es de los que buscan lectores sacrificando la moral y los principios por una clasificación que se manifiesta, muchas veces, divorciado de la justicia y la razón crítica. La clase profesional de alto nivel en la prensa, incluso en la literatura de “arte mayor”, no se concede gratuitamente por la sumisión, por el servicio ajeno a la voluntad obligada; incluso por arrastrarse ante exigencias indecentes y detestables. Tijerino, que es un hombre humilde en igual medida que un extraordinario cronista y comentarista radial, es más grande por su nobleza y por el comportamiento respetuoso tanto a fanáticos como a gente del sector. Sin dudas, este nicaragüense es uno de los mejores periodistas deportivos en lengua española de los últimos 35-40 años. Yo, que me rindo cuando la clase verdaderamente gigante que se encarga de la noticia y del comentario se me ponen “tiro”, no tengo menos que rendirle este pequeño homenaje al colega. Doblemente motivado por la satisfacción de que, quien es ya una leyenda del deporte de su país, me obsequiara con un ejemplar del libro, dedicado y, como acostumbro ante casos como este, lo colocaré en el lugar donde guardo este tipo de tesoro, porque lo es. Un día el libro puede ser la prueba de una expresión como: “Este se lo dedicó Edgar Tijerino a mi padre o…. a mi abuelo” UNA RECTIFICACIÓN DE GRANDES LIGAS
Por Andrés Pascual.
El dato tenía que ver sobre la historia que contó Johnny Mize el día de su exaltación al Templo de los Inmortales en su relación con el cubano Martín Dihigo. Al modo mío de ver las cosas, ese ha sido el más grande reconocimiento hecho jamás al matancero, luego de su propia exaltación a Cooperstown, por proceder de uno de los más grandes bateadores del juego y por el lugar en que lo confesó. Sin embargo, Marasmo dio como incierta la declaración de El Gato Grande y así lo colocó en el mamotreto que hizo. Debo confesar que yo conocía la historia sin detalles, como todo el mundo en Cuba, por lo que el autor logro robarme no solo la intención, sino casi la nacionalidad cuando escribí, hace más de dos años, un artículo sobre el caso que fue publicado en mas de 10 lugares que fue la repetición de las inexactitudes de Marasmo sobre el tema de arriba abajo. Según el libro equivocado, Dihigo y Mize nunca se encontraron de tal forma en un juego capaz de producir la legendaria afirmación de “el cubano era tan bueno que lo boleaban para pitchearme…” y con un aluvión de datos y fechas, comprobables todos, pero posteriores a la realidad (1934 por 1936-45) cometió uno de los más garrafales errores jamás escritos sobre un jugador cubano y otro americano, que solo logró que yo, perdida mi compostura de responsable y serio ante cosas de la historia, me pasara en segunda al deslizarme y Tito Rondón, amigo e historiador de absoluta credibilidad y conocimiento, me tocara para ponerme out por tres pies posiblemente. Cuando desempolvé mi artículo, versión Beisbólicos Anónimos de México, a uno de los que se lo envié fue a Tito y su respuesta clara, a tiempo, caballerosa y convincente como acostumbra, fue esta: “En principio estoy de acuerdo, en general hay mucha exageración en nuestras leyendas". Pero Mize y Dihigo coincidieron a mediados de febrero de 1934 en el "Concordia" venezolano, que se encontraba de visita en República Dominicana. En el Concordia, además, estaban un par de dominicanos estelares, el jardinero Tetelo Vargas y el lanzador Pedro Alejandro San (ambos jugaron en alguno de los Cuban Stars), la segunda de los Dodgers de Brooklyn Jimmy Jordan, y venezolanos como el Pollo Malpica (C-OF) y Luis Aparicio "El Grande". Cuando Mize se reportó al entrenamiento primaveral, lo sustituyeron Rap Dixon y Josh Gibson, pasando Dihigo a la inicial. En una ocasión, con un zurdo en el montículo, pasaron lógicamente a Dihigo para lanzarle a Mize, lo que hizo mucha gracia al futuro Salón de la Fama, que fue el que mas exageró el cuento… Mize se enredó cuando dijo 1943 por 1934...” Y esta es la verdad, que he logrado verificar indagando anoche sobre quien acaso sea el pelotero cubano sobre el que menos pueda comentar, aunque no absolutamente, a pesar de que lo saludé en mi casa en 1960, le vi varias veces hasta 1965 y le escuché comentar por radio, por televisión y en persona otras tantas. TEXAS, LA HISTORIA LES PASÓ LA CUENTA
Por Andrés Pascual.
La victoria no pertenece al modelo clásico definitorio de la razón por la que se gana en el juego: “en beisbol gana el que mejor juegue”, sino a la que es el símbolo de los tiempos: “ganaron porque jugaron un poco menos mal que Texas”. Y hay euforia y algarabía no solo en San Luis y hay también cronistas induciendo al público a magnificar el mal beisbol con lo de “histórico y grandioso”, porque nadie puede negar que fue una de las peores Seres Mundiales en cuanto a clase profesional jamás jugadas. Anoche volvió un relevista de los perdedores a bolear a un bateador con bases llenas y eso parece que es el estigma de la pelota moderna: una base, un bolazo o un lanzamiento descontrolado (wild pitch). Así se deciden muchos juegos de la campaña regular y una vez hasta uno de desempates (playoff) que perdieron los Mets de Nueva York. Lo del 6to juego de esta serie no tuvo nombre en cúmulo de marfiladas de todo tipo después que jugaron una pelota de altura durante los dos primeros, parece que los fantasmas del mal, que obstaculizan el normal desarrollo de casi todo en el deporte profesional americano, llamaron a la cordura a ambos clubes y los pusieron a jugar a tono con la era, que no es de grandeza ni perfección precisamente. A quienes exigimos un desarrollo en el terreno como Dios manda; a quienes nos preocupa que se le construya un altar al facilismo influyente en el fanático, que condone la deuda con el público porque “se ganó con una remontada”, hija del juego pésimo y sin clasificación, tal vez nos critiquen como conservadores extremistas o con epítetos peores, pero la razón la tenemos todos los que nos preocupa que se pueda ser tan simplón como fanático y tan poco objetivo como cronista. Los Cardenales ganaron y, como que su historia ha sido gloriosa en etapas de verdadera clase del pasatiempo, pues, a pesar de todo, esta victoria debe formar parte del caudal de fantasía y leyenda que se construyó el club que “juega con más coraje que ningún otro”. Los “pandilleros” de Stan "The Man" Musial, de Pimienta Martin, de Ducky Medwick, de David Freeze, de Allan Craig y de Cris Carpenter lo hicieron otra vez, esta, sobre los despojos de la era moderna de aquel club al que se referían como “los primeros en la guerra, los primeros en la paz y los últimos en la Liga Americana…” Los Vigilantes, que tenían en plantilla un club superior a los Cardenales, cayeron por efecto de una fuerza especial que hace irreconocible a los clubes de pelota a veces: “Dios los castigó”, nadie está autorizado a mantener ventajas cuando se juega tan cobarde ante un club que, si bien no es ni remotamente igual a los de épocas pasadas, el nombre que tienen en sus camisas es el que simboliza en Grandes Ligas, precisamente, el valor a toda prueba y ante cualquier circunstancia. UN JUEGO INDIGNO DE SERIE MUNDIAL
Por Andrés Pascual.
Con errores de todo tipo, algunos manigueros, como la bola que se le cayó a Matt Holliday porque Rafael Furcal parece que no jugó en su etapa infantil, que es en la que se aprende que una pelota se le deja al que está de frente por comodidad y por mejor visibilidad de las bases y de la propia bola, transcurrió el encuentro. Texas estuvo a un strike de la victoria dos veces, ¡A un miserable strike! y el relevista de liga menor, obligado a lanzar en un nivel que le es ajeno, pero con millones de salario, flagelo del beisbol de hoy, lo perdió. ¿Hasta cuándo se debe seguir soportando en Grandes Ligas a un lanzador que solo tiene que dominar a un bateador y no puede? Lo peor del caso es que la concesión se produce o con una base por bolas, o con un pelotazo, o con un lanzamiento descontrolado (wild-pitch). La cara es el reflejo del corazón en el juego de pelota: desde que el manager Ron Washington llamó a Ogando para que cerrara un juego casi ganado, se notaba que el tipo quería salir del montículo sin haber llegado al cuadro y eso se llama poco coraje, no falta de experiencia. Neftalí Infeliz, por su parte, da muestras de no entender en qué lugar se encuentra a veces, por lo que aparenta que se le olvida que ese hombre parado ahí, con un bate al hombre, tiene que retirarlo tirando strikes y no huyendo tanto la bola; como alternativa perniciosa, a veces pone algunos pitcheos mansamente por el centro que, a pesar de las 99 m/h, es bateable en este nivel y duro. De nada valieron las remontadas a jonrón limpio del club del joven circuito, para casos como el juego de anoche, se inventó la frase “de poco sirve nadar tanto para morir en la orilla”. Por todo lo que sucedió anoche en San Luis, porque los fantasmas ayer gloriosos bailaron al lado de cada jugador cardenal para reclamar, aunque sea una vez, el nombre y el juego ayer gloriosos a través de la presencia de Musial, Schoendiest, Gibson, Brock, este club merece concluir como campeones mundiales una temporada en que descontaron 10 juegos del primer lugar en agosto para estar ahí, con la ventaja que da la energía por una victoria como la de anoche, para el 7mo. Porque entregaron un juego que debieron ganar 4 veces, los Vigilantes de Texas deben irse a casa solo con la satisfacción, si cabe, de haber jugado en la Serie Mundial y la falsa justificación esperanzadora de “veremos que pasa el próximo año”. Ni aunque ganen deben ser campeones, no se puede jugar tan mal, tan ofensivamente dañino al juego de las grandes ligas y esperar aplausos. Pie de grabado: UN JUEGO INDIGNO DE SERIE MUNDIAL Por Andrés Pascual Los juegos como el de anoche entre San Luis y Texas, por lo general, son buenos para el fanático del ganador, para el que apostó o para ganar una discusión entre fanáticos; a fin de cuentas, ante situaciones como estas, solo importa la victoria; pero, para el pasatiempo no, no es posible que uno de los peores jamás jugados en el Clásico de Octubre sea considerable en el rango de “buen beisbol”. Con errores de todo tipo, algunos manigueros, como la bola que se le cayó a Matt Holliday porque Rafael Furcal parece que no jugó en su etapa infantil, que es en la que se aprende que una pelota se le deja al que está de frente por comodidad y por mejor visibilidad de las bases y de la propia bola, transcurrió el encuentro. Texas estuvo a un strike de la victoria dos veces, ¡A un miserable strike! y el relevista de liga menor, obligado a lanzar en un nivel que le es ajeno, pero con millones de salario, flagelo del beisbol de hoy, lo perdió. ¿Hasta cuándo se debe seguir soportando en Grandes Ligas a un lanzador que solo tiene que dominar a un bateador y no puede? Lo peor del caso es que la concesión se produce o con una base por bolas, o con un pelotazo, o con un lanzamiento descontrolado (wild-pitch). La cara es el reflejo del corazón en el juego de pelota: desde que el manager Ron Washington llamó a Ogando para que cerrara un juego casi ganado, se notaba que el tipo quería salir del montículo sin haber llegado al cuadro y eso se llama poco coraje, no falta de experiencia. Neftalí Infeliz, por su parte, da muestras de no entender en qué lugar se encuentra a veces, por lo que aparenta que se le olvida que ese hombre parado ahí, con un bate al hombre, tiene que retirarlo tirando strikes y no huyendo tanto la bola; como alternativa perniciosa, a veces pone algunos pitcheos mansamente por el centro que, a pesar de las 99 m/h, es bateable en este nivel y duro. De nada valieron las remontadas a jonrón limpio del club del joven circuito, para casos como el juego de anoche, se inventó la frase “de poco sirve nadar tanto para morir en la orilla”. Por todo lo que sucedió anoche en San Luis, porque los fantasmas ayer gloriosos bailaron al lado de cada jugador cardenal para reclamar, aunque sea una vez, el nombre y el juego ayer gloriosos a través de la presencia de Musial, Schoendiest, Gibson, Brock, este club merece concluir como campeones mundiales una temporada en que descontaron 10 juegos del primer lugar en agosto para estar ahí, con la ventaja que da la energía por una victoria como la de anoche, para el 7mo. Porque entregaron un juego que debieron ganar 4 veces, los Vigilantes de Texas deben irse a casa solo con la satisfacción, si cabe, de haber jugado en la Serie Mundial y la falsa justificación esperanzadora de “veremos que pasa el próximo año”. Ni aunque ganen deben ser campeones, no se puede jugar tan mal, tan ofensivamente dañino al juego de las grandes ligas y esperar aplausos. LOS 5 MEJORES LANZADORES HISPANOS DE TODAS LAS ÉPOCAS
Por Andrés Pascual.
Con esa tendencia que tenemos los cubanos a molestarnos por todo lo que no nos considere “Reyes del Azúcar”, pues el maldito escalafón levantó ronchas en los veteranos de la Mayor de Las Antillas que conocen todo del beisbol nuestro. En los de nueva edición no, esos no conocen los anales del beisbol en Cuba más allá del Industriales o de Omar Linares y, lo peor, no les interesa defender un pasado que les es ajeno por apatía, por desgano, por coincidencia de criterios que ni explicar pueden, o por el divorcio absoluto con la historia que les impusieron, pero que ni esfuerzos hacen por condonar la deuda moral con la patria recuperando para sí la historia verdadera. Para escoger a esos cinco lanzadores, el autor de la nota se valió de varias figuras prestigiosas “con amplio dominio del beisbol latino”; aunque, por experiencia sé, que resulta engañoso el término “conocedores de ese tipo de pelota”; a fin de cuentas, pocos americanos pueden hablar con autoridad sobre la pelota cubana, a pesar de sus libros y el nombre que le acredite por escribir en un medio famoso. Tito Rondón, verdadero historiador que sí sabe del “beisbol”, con seguridad concuerda conmigo. Según el material, el primer serpentinero hispano (rango de ligamayorista, por supuesto), es el Dandy de Quisqueya, Juan Marichal, con Pedro Martínez en segundo y yo diría que, si alguien invirtiera los lugares, también funcionaba la selección: el Mariscal de los Gigantes ganó más juegos, aunque ningún Cy Young, mientras Pedro tiene tres adornitos en su vitrina. A mi modo de ver, con estas selecciones debe estar todo el mundo de acuerdo. Después, Luis Tiant jr en tercero, con Denis Martínez y Fernando Valenzuela cerrando el quinteto en ese orden. En lo único que no coincido con el Five Top, es en colocar a Valenzuela sobre Mike Cuellar; ni a la fuerza se puede meter a La Habana en Guanabacoa y, si acaso se hizo porque el mexicano movió a Los Ángeles tras los Dodgers con la “Fernandomanía”, esto no debe ser un escalafón por méritos sociológico, sino de resultados deportivos. Con algo que disiento del material de MLB.com, es con la velada sugerencia de que Alex Pompez, previo a la tarea de buscador de talentos de Joe Cambria para los Senadores de Washington desde Cuba, funcionó como la llave de la puerta que da al beisbol americano para los hispanos, en detrimento del individuo a quien más hay que agradecerle: Abel Linares. El nombre del beisbol cubano debería ser Abel Linares, sin él no hubiera sido posible mantener al juego en el orden de pasatiempo nacional hasta los 60’s, porque fue quien impuso a la pelota sobre el balompié en la preferencia del público habanero durante los 20’s; dueño del Almendares Park y motivador de las Series Americanas junto a Tinti Molina, que llevaban a jugar a Cuba, contra selecciones o clubes cubanos, a similares de Grandes Ligas, de Triple A, o del beisbol sepia independiente pre-ligas negras; propietario del Habana y del Almendares, colocó en Ligas Negras a los Cubans Stars en 1920 con la ayuda de Tinti Molina, antes de cualquier participación de Pompez, que se inició después, con clubes de nombre cubano como el propio Cubans Stars o los NewYork Cubans del Este. Por lo demás, creo que esa selección está bien. El cubano debe recordar siempre que, si de algo no tienen la culpa ni el cronista ni el pelotero del área, es de que, en 1961, con la total anuencia del pueblo, el tirano liquidara por decreto el beisbol profesional y, 49 años son suficientes como para que de nuestra pelota de ayer solo queden gratos recuerdos, mayormente en ajenos. Las cosas van a continuar peores para la historia del beisbol nacional, si no lo cree, escuche: este mes hay varias efemérides de jugadores importantes para la verdadera gloria de Cuba; sin embargo, los cronistas recién llegados o casi, supuestos relevos de la vieja guardia, se entretienen en difundir el retiro de Norge Luis Vera y las noticias sobre Agustín Marquetti o el Industriales. Si estos señores funcionan así, no hay ningún derecho a juzgar a quien, sin ser cubano, haga las cosas como crea…Por lo menos yo veo esto así. DENIS MARTÍNEZ, SIEMPRE EN EL TINTERO
Por Andrés Pascual.
Uno de los casos en que se demuestra menos razonamiento y sentido común es cuando comparan a Orestes Miñoso con Jackie Robinson en detrimento del intermedista del Brooklyn…eso no es parcialidad, sino una sonora falta de respeto a sí mismo que en nada beneficia al ídolo de Perico. Entre Robinson y el cubano no existe la mínima posibilidad de comparación, porque el ex colegial de UCLA es símbolo de cambios de una época que no solo afectaron al deporte americano, además de una estrella que también llegó tarde a las grandes ligas. El Salón de la Fama se lo merecen los que ya están y no hay razones para justificar que el suyo no esté elegido bajo sospecha de que otro le haya escamoteado la opción, que es a lo que más se parece la estrafalaria exigencia; o que, como casi se sugiere, se haya dejado a uno para poner al otro con mala intención ¡Ah, que el jugador de mis simpatías, por paisanismo, o por lo que sea tenga meritos y no integre el recinto, son otros cinco pesos. La más grande injusticia cometida contra un jugador cubano, además de los años que mantuvieron en el limbo a Méndez y a Torriente, ha sido no elevar a Alejandro Oms que, si bien no era como Cristóbal, porque tenía menos brazo, se puede decir que era mejor que el 25 % de los jugadores de ligas negras que están allí. Y ¿David Concepción, Al Oliver, Harold Baines…? Pancho Coimbre fue un superestrella de la gorra a los spikes y parece que está prohibido mencionar su nombre donde lo escuchen los oficiales que tienen que ver con semejante bochorno en el recinto. Reconozco a Oliva, a Tiant, a Miñoso; pero una barbaridad, lo que se dice una falta de respeto por la clase en el terreno de juego es que, aparentemente, al Caballero y al ídolo de Ponce los tengan más prohibidos de las listas de candidatos, si cabe, que lo que el talibán las piernas descubiertas de una mujer, porque no es posible. Y a la hora de la lista anual de flagelados del beisbol, nadie reclama el derecho del nicaragüense Denis Martínez. ¿Tiene el ex lanzador derecho clase como para considerar otra injusticia la miopía voluntaria del jurado? Al modo mío de ver las cosas, sí: 23 años en las Mayores con Baltimore, Montreal, Cleveland, Seattle y Atlanta que se cumplieron a base de coraje limpio, que incluye la lucha contra la adicción a la bebida; record de 245-193 que, en cuanto a victorias, es el pitcher más ganador entre latinos; promedio de limpias de 3.70; con 562 juegos abiertos, 122 completados y 30 lechadas; 3,999 2/3 entradas con 2,145 ponchados y 1,165 bases por bolas. En 1991, Denis lideró la liga nacional con 9 juegos completos, 5 lechadas y 2.39 clp juego. En 1979 había quedado primero en entradas lanzadas con 292.1 y 18 completos. Pero, en 1981, temporada corta por la huelga de jugadores, concluyo con 14-5, siendo esas 14 victorias la máxima cantidad obtenida por lanzador alguno en la Americana. En 1991, lanzando para los Expos de Montreal, encendió a los Dodgers con el fuego perfecto de su deslizadora mortal, su buena curva, su recta que se movía como un “jubo” y, sobre todo, lo que le identificó en el juego: su valor a toda prueba y su determinación ante la victoria. ¿Qué Denis Martínez no tiene condiciones para el Salón porque no ganó 20 juegos (tuvo 4 temporadas de 16)? Entonces habría que revisar a los bateadores que no quedaron sobre .300 ni dieron 300 jonrones ni empujaron 1,600 carreras, a ver quién con qué se justifica uno sobre otro. Hay otro detallito de esos que les encanta mencionar a los americanos de la Asociación: el tipo fue un líder con mala suerte, unas veces por militar en un equipo malo y, otras, porque asomó el hocico la traidora lesión…pero estuvo ahí 23 años, que se dice fácil y, bajo cualquier circunstancia, es un número, más que positivo, significativo: fue un serpentinero, no una damisela del tiempo actual. TITO RONDÓN Y EL RECONOCIMIENTO MERECIDO Por Andrés Pascual.
Alguien con quien se puede conversar… Por regla general esta frase retrata al individuo que es una combinación de culto con decente, más humilde y que desemboca en el término caballero, condición que se extingue en medio del desgano y la apatía social de una actualidad que mete miedo. Y Tito Rondón es un caballero, en el exacto sentido del término tradicional. Y un erudito en asuntos de beisbol. Dice un material autobiográfico que nació en Los Ángeles y que su madre es nicaragüense. Por haber nacido aquí y criarse allá, es que tiene al beisbol como pasión; porque, en la tierra de Dennis, del Chele Cárdenas, de Tijerino…la misma que escogió para residir casi la mitad de su vida y en la cual reposan sus restos el Dinámico Rubí, como en Cuba, el juego de pelota es una razón de ser. Tito pertenece al SABR, Sociedad de Investigadores del Beisbol Americano, que manejan los datos del famoso BaseballReferences.com de la Internet, división de la Florida en el capítulo en inglés. Entre otras actividades, fue Editor de Deportes en el diario La Prensa de Nicaragua por 11 años y narrador de beisbol desde Estados Unidos, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia e Italia. Se le ha podido escuchar en todos los países o Estados de la Unión Americana, incluso en Cuba y en Alaska. Narrador en español de los Dodgers de Los Ángeles en 1990 y mantuvo un show radial en XM desde el 2005-2009. El año pasado el SABR le otorgó el Premio Eduardo Valero, división en español, por un trabajo de investigación titulado “La liga que desapareció”, sobre la Mejicana de 1946. Hombres como Tito Rondón, que trabajan a la sombra buscando el dato que usted, seguramente, utilizará para ganar una discusión, merecen este tipo de dedicación, de vez en cuando, como rescate del aspecto que un artillero, por lejos que lleve la bola, no podrá brindarle nunca: la historia del pasatiempo. Pie de grabado: Gran historiador, excelente persona, así es Tito Rondón. UN TRÍO ES BUENO PERO UN CUARTETO MEJOR: RENÉ CÁRDENAS Y EL “FORD C. FRICK” Por Andrés Pascual.
El Salón de la Fama del Beisbol de Cooperstown, capítulo premio Ford C. Frick, acaba de dar a conocer los diez finalistas para el 2011 de entre 200 inicialmente propuestos. En la decena, en la que de por sí es un halago inconmensurable estar incluido, aparece el nombre del nicaragüense René Cárdenas, un valor indesteñible de lo que realmente vale y brilla como representación genuina no solo de su patria; sino de la América Hispana en Estados Unidos. René ha sido un constructor del puente anglo-latino a través de más de 50 años en las labores de narrador, comentarista y Director a cargo de diferentes responsabilidades en las oficinas de 3 clubes de Grandes Ligas con el Español como lenguaje de ampliación del negocio americano. En 1958 comenzó a transmitir para los Dodgers de Los Ángeles, al que se le unió Jaime Jarrìn en 1959; después, en 1962, la franquicia de expansión Colts 45 de Houston adquirió sus servicios e inició funciones como narrador y jefe de transmisiones del servicio en español colocando a su lado al inolvidable Orlando Sánchez Diago. En 1966 creó la muy recordada en Cuba Radio Cadena Deportiva Continental de los Astros de Houston, que tuvo más audiencia dominical en la Isla que la pelota castrista por Radio Rebelde en el período 1966-1968; porque fue el enlace hermano entre una fanaticada necesitada de las ventana beisbolera a las Mayores que se convertía en otra de respiro de aires democráticos a través del éter radial de onda corta. René laboró en radio y televisión para el Houston por más de 25 años, actuando también para los Vigilantes de Texas. Fue elegido al Salón de la Fama del Beisbol Nicaragüense en el 2000 y al de la Herencia Hispana en Estados Unidos en el 2002. Si René Cárdenas resultara escogido en el difícil intento, solo resultaría en la corrección de un error que no debería arrastrar esa Comisión que apunta a veces de modo incorrecto al objetivo. Por su clase ciudadana y profesional, el Chele de Nicaragua, solidario radical del cubano demócrata y excelente amigo, debe estar por lo menos presente en el pensamiento de cada cubano libre; porque, si lo eligen, que nadie lo dude, sería un triunfo nuestro también; por lo tanto, motivo de orgullo y satisfacción que las puertas del recinto se abrieran con toda la justicia del mundo para un hispano que ya es una leyenda. Y si, lamentablemente ese grupo que selecciona se equivoca y no lo pone donde debe estar, bastan las palabras de Fred Claire, ex General Manager y ex Vicepresidente de Los Ángeles Dodgers ayer, cuando dijo: “Si no te escogen, peor para ellos; porque ya tu eres inmortal” NO SE VAYAN, QUE ESTO SE PONE BUENO… Por Andrés Pascual
El caso de las sustancias de crecimiento es ambivalente: de una parte, lo que vaya apareciendo; de la otra, aparenta que hay quienes no quieren cerrar el capítulo. Posiblemente, ni en el 7mo. inning de este juego estemos, entonces lo que vale es la posición del más grande filósofo italoamericano que el beisbol haya producido: “el juego termina cuando termine…” Yogi Berra. Donde el derecho constitucional no está estructurado para aplastar objetivos de interés, como en este país, en el que todo está “regulado” por más leyes que todas las del resto del mundo desde que se instauró el Derecho Romano, se utilizan frases para no ofender a un delincuente al que todavía no se le han podido establecer acusaciones relacionadas con el acto: “persona de interés…”, “se quiere conversar con…” A veces el tipo mató a la mujer; pero el cadáver no ha aparecido aún y no aparece todavía el arma homicida y, aunque 45 personas lo vieron, no se puede acusar…así es este país y yo no sé si grande o enano por tales formas de actuar, pero es así. Los Yanquis creían que iban a gozar de un entrenamiento sin diversión alrededor de Alex Rodríguez: ya declaró bajo presión que había utilizado sustancias prohibidas, ¿Que más quiere el público? Bueno, el público no quiere algo más allá que ese harakiri de moral que se practicó, de hecho le perdonó y posiblemente nunca lo apartó como germen de una bacteria mortal para lo que una vez fue el pasatiempo nacional; pero están las leyes, las instancias que deciden más que la preferencia popular por un atleta ¿que es bueno o que es malo? incluso, quien puede ser culpable o inocente ante evidencias y, si bien no acusa muchas veces, pone en sobresalto la normalidad vital de un individuo al incluirlo en el proceso de Y Alex Rodríguez acaba de ser considerado en el rango de “persona de interés” ante la novísima investigación relacionada con el médico canadiense Tony Galea que involucra, entre otros, a Tiger Woods y al torpedero de los Mets de Nueva York José Reyes; a mi modo de ver y con una frase costumbrista muy utilizada en Cuba cuando se quiere establecer un grado de culpabilidad: “si no mato la vaca, le sujeto una pata…” El problema es un medicamento hecho a base de plaquetas sanguíneas que también tiene un toque de sangre de becerros que se extrae de la pantorrilla de un atleta lesionado y se inyecta de vuelta luego de centrifugarla, según dicen y han comprobado, funciona ¿“mágicamente”? en la recuperación de lesiones. Esto también es una sustancia prohibida para los deportes.
Cuatro acusaciones pesan sobre Galea y hay un agravante que consiste en que Mary Anne Catalona, sus asistente, fue pescada en la frontera con, entre otras cosas, HGH en su poder… Aparentemente los Yanquis, los Mets y quién sabe cuantos más van a tener no solo un entrenamiento “divertido” en los dos sentidos del término, sino que pudiera extenderse algo más allá del primer día oficial de la temporada. Que nadie lo dude, por reflejos, por apariciones sistemáticas de pruebas condenatorias, el asunto de las sustancias prohibidas parece que solo está comenzando. ¿CUANDO SE ES UN INMORTAL DE COOPERSTOWN?Por Andrés Pascual
Los únicos hispanos que han alcanzado el premio hasta hoy han sido Buck Canel, Jaime Jarrín y Felo Ramírez; en los casos de Jarrin y Felo, por cubrir como narradores a dos clubes de Grandes Ligas: Los Dodgers de Los Angeles y los Marlins de la Florida. A Canel se lo dieron por su trayectoria inigualable, ese es el dios de la narración en español y, como Felo Ramírez, tan extraordinario describiendo y comentando el boxeo como la pelota. Buck Canel es el Maestro de la narración deportiva en español del beisbol de Liga Grande.
Pero no veo en propuestas nunca postmorten al cubano Orlando Sánchez Diago, ni al nicaragüense ya retirado René Cárdenas, ni a la eminencia hispana Ángel Torres… Yo sé que entre los propuestos existen valores como Pi y Cos Villa, no tanto Tito, que jugó mejor la segunda que lo que narra y comenta; también sé que, cuando se cumple el tiempo para lograr ser elegido, no hay que ser un fenómeno para aparecer en las ternas, sino haber estado activo el tiempo correspondiente; pero los casos de Sánchez Diago, de René y de Ángel están muy por encima de la consideración a partir del tiempo; sencillamente son material de Cooperstown por su brillantez, por su profesionalismo y por su clase admirable. Voy a repetir aquí lo que le envié a René ayer: “Si ustedes no caben en el Salón de la Fama; si alguna bisagra de alguna puerta del recinto se resiste a abrir para que ese lugar se engalane con sus presencias; entonces, que lo cierren, así de sencillo. LA BARRERA RACIAL LA ROMPIERON BRANCH RICKEY Y LOS DODGERS
Walter O'Malley y el Juez Henry L. Ughetta (izquierda) escuchan al presidente de los Dodgers Branch Rickey (centro) Ughetta, sirvió como miembro de la Junta Directiva de los Dodgers por más de una década comenzando a fines de 1940. Por Andrés Pascual Nota de La Estufa Caliente: Este interesante artículo escrito por nuestro apreciado columnista de beisbol Andrés Pascual, puede ser comprobado en gran parte, leyendo el nuevo libro de Michael D’Antonio. Azul para Siempre. o “Forever *Blue”, que trata de la verdadera historia de Walter O’Malley, el propietario de equipo más controversial en la historia y los Dodgers de Brooklyn y Los Ángeles. El ajetreo del señor Rickey para la contratación de Jackie con todos los pormenores, aparece muy bien detallado por D’Antonio. Este tipo de libro no debe faltar en la biblioteca del aficionado de beisbol. Hace dos meses, tuve la dicha de recibir una copia de Forever Blue con la nota siguiente: “Estimado René: Este libro acaba de ser publicado y creo que captura la vida de mi padre (Walter O’Malley). Aunque no es una biografía autorizada, cooperamos con el autor, le brindamos acceso completo a nuestros archivos. Esto, junto con sus propios pensamientos e investigaciones, es una lectura interesante. Espero que todo esté bien contigo. Mis mejores deseos. Peter O’Malley”. René Cárdenas. AQUEL NICARAGUA QUE ASUSTABA A CASTRO. ESE VIEJO AMIGO DE LOS CUBANOS, RENE CARDENAS. |
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