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ARQUEOLOGÍA BEISBOLERA Estimados amigos latinoamericanos: Espero se encuentren todos gozando de gran salud y mejor ambiente navideño La historia fundacional del beisbol latinoamericano sigue atesorando Se trata de Manuel Escudero, de quien hoy podemos confirmar su identidad. Oriundo de Tepic, México, Escudero juega al beisbol en 1868. Hemos http://origenesdelbeisbol.wordpress.com/2008/12/22/identificando-a-manuel-escudero- pelotero-mexicano-jugando-en-estados-unidos-en-1868/ Felices fiestas, César González Gómez Identificando a Manuel Escudero, pelotero mexicano jugando en Estados Unidos en 1868 Nueva York era por ese tiempo la capital del beisbol, y en esa ciudad en la zona del Bronx, estaba situado al St. John`s College (hoy Universidad de Fordham) que tenía uno de los equipos de beisbol más antiguos de que se tenga registro en el ámbito colegial: el Rose Hill Base Ball Club. El 18 de Junio de 1868, en los campos del colegio, el equipo local se enfrentó al Actives. Este partido fue reportado por los periódicos The New York Times y New York Clipper y es de sumo interés para los orígenes del beisbol en América Latina. En la posición de catcher juega Esteban Bellán. Es esta la primera evidencia que relaciona a Bellán con el beisbol. Un joven cubano que había llegado a estudiar a los Estados Unidos unos años antes, y que posteriormente, al terminar sus estudios, se iba a convertir en el primer latino en jugar a nivel profesional en Ligas Mayores y en pionero del beisbol en Cuba. La investigación comenzó cuando solicité a la Universidad de Fordham que me enviara fotocopias de los catálogos de sus estudiantes en el siglo XIX. La Universidad amablemente accedió a la petición, pues tiene un departamento de archivo que trabaja específicamente en este tipo de investigaciones y me enviaron el paquete de documentos, cobrando sólo el costo de fotocopiado y envío. Estos catálogos incluían el nombre completo del estudiante, su lugar de procedencia y el curso que estaban tomando. Ya teniendo el listado de los estudiantes inscritos en el colegio en 1868 había que compararlos con los participantes en ese juego. El New York Times presenta el box score del partido con los apellidos de cada pelotero. Bellán batea primero en el orden, pero como noveno batea un personaje al que refieren como Esendoro. Bellán y el resto de los peloteros aparecen todos en el catálogo como inscritos en ese año en el colegio con excepción de Esendoro. No había ningún Esendoro, pero quien si aparecía inscrito era Manuel Escudero a quien el catálogo refiere como procedente de Tepic, Mexico. Los apellidos Esendoro y Escudero guardan muchas similitudes, tienen la misma cantidad de letras, y entre los dos sólo hay 3 letras que variaban. En esa época, los box scores se registraban sobre un formato, pero los nombres, posiciones, y relatos se hacían a mano con una caligrafía muy estilizada que podía prestarse a que esas 3 letras que variaban fueran producto de un error al vaciar los nombres en la redacción del periódico. Las posibilidades de que Esendoro en realidad fuera Manuel Escudero eran muy altas, pero había que buscar confirmación. Por lo pronto, el catálogo no presentaba ningún Esendoro estudiando en el colegio. Se hizo una búsqueda rápida en distintos archivos de genealogía tratando de encontrar el apellido Esendoro y sólo se encontró una persona llegando en un barco a Nueva York en 1820. Tendría, por lo menos, alrededor de 50 años al momento del juego, lo que vuelve poco probable su participación en el partido de 1868. No se encontró ninguna otra persona de apellido Esendoro en los distintos censos, llegadas a puertos, cruces fronterizos y demás registros de Estados Unidos. Había que buscar alguna otra crónica periodística de ese partido y logré accesar a un archivo del periódico New York Clipper, un periódico que solía tener una de las mejores coberturas de juegos de beisbol en esa época. Afortunadamente, el periódico reportó ese partido en su edición del 27 de junio de 1868. El original del microfilm del cual se hizo la consulta está muy borroso pero, a pesar del deterioro, se siguen conservando elementos útiles para la investigación. Se logra precisar que el box score pertenece al mismo juego, pues se mantiene el mismo orden al bat, y las mismas posiciones en ambos equipos. Casi milagrosamente, el dato que nos interesa corroborar, ese que arroja la identidad definitiva de ese noveno en el órden que juega el jardín derecho, se mantiene algo más legible que el resto de la nota. Ahí se puede notar que el apellido es, en realidad, Escudero y no Esendoro. Las letras c, u y e, permanecen muy legibles a pesar del deterioro, tal como se puede observar en la imagen. Este nuevo hallazgo confirma la hipótesis de que los latinoamericanos conocieron y comenzaron a practicar el beisbol, al menos, desde la década de los 1860s. Manuel Escudero se une a Saturnino Ayón, Nicolás Saucedo, José Francisco Godoy, Fernando Guereñas y Adrián Cubillas, todos ellos adolescentes mexicanos, estudiantes en Estados Unidos, que han sido ya documentados jugando al beisbol entre 1866 y 1868. Está documentado también que Esteban Bellán, el catcher cubano en aquel juego, fue un pionero del beisbol en Cuba al ser uno de los miembros fundadores del Habana Base Ball Club, primer club documentado en Cuba. No debería descartarse que Manuel Escudero haya hecho lo mismo en México, que al regresar de sus estudios en Estados Unidos haya iniciado la práctica del beisbol en su lugar de orígen, en Nayarit. Sin embargo, esta hipótesis deberá comprobarse encontrando la Las veinte reglas para jugar al beisbol publicadas por el Knickerbockers Base Ball Club en 1845 Por César González Gómez. Estimados amigos latinoamericanos: Les saludo con el afecto de siempre compartiéndoles un nuevo documento de Resaltan cosas muy interesantes que han venido evolucionando al paso de http://www.origenesdelbeisbol.com/reglasKnickerbockers.htm Espero que disfruten este trabajo que publicamos en pagina principal junto También estan ya en línea las fotografías más antiguas en la historia del Todo eso y más en http://www.origenesdelbeisbol.com Agradezco a todos el interés de siempre y les deseo lo mejor para estas Sinceramente, César González Gómez ANTECEDENTES DE LAS REGLAS En Septiembre de 1845, el club Knickerbockers de Nueva York decide organizarse más formalmente. Pasa de ser un grupo de entusiastas de la práctica del beisbol, a ser un club uniformado, establecido y, sobre todo, reglamentado. Fue justamente esto último, su gran legado a la historia del beisbol, pues a través de 20 reglas y estatutos delinean las actividades de los miembros del club, pero también reglamentan distintas facetas de la práctica del juego. La gran mayoría de las reglas ya tenían antecedentes. En 1838 el Olympic Ball Club ya había emitido una serie de estatutos a los cuales sus miembros debían apegarse y varios de esos renglones se repiten en el reglamento de los Knickerbockers. Pero el Olympic no menciona nada sobre las reglas que imperan ya en la acción del juego. En lo que se refiere a las reglas para jugar al beisbol, los Knickerbockers inventan muy poco. El campo en forma de diamante ya había sido descrito con anterioridad. Otras reglas del juego, enumeradas por los Knickerbockers también habían sido abordados por la excelente descripción que hace el profesor Gusmuths en 1796. LAS VERDADERAS APORTACIONES DE LA REGLAMENTACIÓN DE LOS KNICKERBOCKERS Y, sin duda, la gran aportación de los Knickerbockers al beisbol fue justamente elaborar este reglamento, imprimirlo, distribuirlo y publicarlo. Cuando varios periódicos publicaron en sus páginas este reglamento inició una importante fase para lograr la estandarización del beisbol, pues antes de eso el beisbol se regía por reglas diversas, lo que en una región del país era permitido, en otra no lo era. En 1857 se funda la National Association of Base Ball Players y toma el reglamento de los Knickcerbockers como su modus operandi, y así es como las reglas publicadas por los Knickerbockers se convierten en las reglas para jugar al beisbol. Estas fueron las 20 reglas originales de los Knickerbockers: 1. Los miembros deben estrictamente observar la hora acordada para el ejercicio, y ser puntuales en su asistencia. Muchas veces los Knickerbockers tuvieron problemas de asistencia de sus miembros, y en esas ocasiones tenían que improvisar el número de jugadores, buscar voluntarios para jugar en los campos de Elysian Fields que era una zona de recreo o, de plano, practicar otra modalidad de juego de bat y pelota que requiriera menos peloteros. 2. Una vez reunidos para el ejercicio, el Presidente, o en su ausencia, el Vice Presidente, elegirá un Umpire, quien llevará el juego en el libro provisto para ese propósito, y anotar cualquier violación a los Estatutos y Reglas durante el tiempo del ejercicio. Esta regla permitió que hoy tuviéramos la evidencia de estudiar a los Knickerbockers, pues esos libros de anotación que el club llevó, sobreviven al día de hoy en la New York Public Library. También, aunque el Umpire, ya era un personaje recurrido desde que en 1838 el Olympic Ball Club de Philadelphia ya había estipulado la necesidad de un juez en su Constitución. 3. El oficial que presida designará a dos miembros como Capitanes, quienes se retirarán y armarán el juego, revisando al mismo tiempo que los equipos contrincantes sean lo más equilibrado posible, con el orden de la elección decidiéndose al lanzar una moneda, y la primera mano (primer equipo al bat) será decidida de igual manera. Esta regla estaba enfocada a los juegos inter escuadras. Los Knickerbockers tenían problemas para encontrar equipos contra quienes jugar. Por lo mismo, para un juego inter escuadras era necesario establecer cierto balance entre los equipos escogidos para hacer útil ejercicio. ] 4. Las bases deberán estar de home a segunda base, cuarenta y dos pasos; de primera a tercera base, cuarenta y dos pasos, equidistantes. A los Knickerbockers se les atribuye haber inventado la regla de colocar las bases a 90 pies de distancia y sobre todo, se consideraba a Alexander Cartwright como el promotor de esta regla, incluso su placa en el Salón de la Fama de Cooperstown lo señala como tal. Sin embargo, al revisar la redacción original de la regla, en ningún momento se menciona que las bases deban estar a 90 pies de distancia. Se habla de 42 pasos, y un paso constituía aproximadamente 2.5 pies, lo que daría un resultado de 75 pies entre las bases. Esta regla sería cambiada en 1857 quedando 90 pies de distancia como la distancia reglamentaria. El acomodo de las bases, según la redacción de esta regla, nos sugiere una conformación en forma de diamante. Sin embargo, el diamante tampoco es una invención de los Knickerbockers, pues antes de 1845 ya existían 4 referencias de juegos de beisbol o muy similares usando el diamante como contorno de juego. 5. Ningún otro juego deberá jugarse en un día regular de ejercicio. Esta regulación buscaba erradicar la práctica de cualquier otro juego de bat y pelota que no fuera el beisbol, si el número de peloteros presentes lo permitía. 6. Si no hubiera el suficiente número de miembros del Club presentes al momento acordado para iniciar el ejercicio, los caballeros que no sean miembros pueden ser elegidos para completar el juego, y no serán excluidos en caso de que los miembros aparezcan después; pero, en todos los casos, los miembros tendrán la preferencia, si están presentes, para jugar. En las reglas originales no había una estipulación sobre cuántos jugadores debían conformar cada equipo. La evidencia apunta a que los Knickerbockers llegaron a jugar juegos con 9, 10 u11 jugadores. La regulación para que fueran 9 peloteros llegó hasta 1857. Su placa en Cooperstown también le atribuye a Alexander Cartwright, miembro de los Knickerbockers, la invención de la regla de 9 hombres, pero para cuando la regla fue aprobada en 1857, Cartwright llevaba 8 años viviendo en Hawai, muy lejos de cualquier protagonismo en la National Association con sede en Nueva York. 7. Si los miembros aparecen después de que el juego haya comenzado, podrán jugar si ambas partes así lo acuerdan. Esta regla también está enfocada a los juegos inter escuadras o a los juegos informales. 8. El juego consistirá de 21 conteos, o ases (carreras); pero para concluir igual número de manos (turnos al bat) deberán jugarse. Este es el único artículo que habla sobre la duración del juego, y habla de anotar 21 conteos o ases, que en realidad eran carreras. Nuevamente, sería hasta 1857 que se estipuló 9 capítulos de acción en los que cada equipo tomaba su turno al bat. Y la placa en Cooperstown también la atribuye erróneamente a Cartwright la autoría de esta regla. 9. La bola deberá ser pitcheada, no lanzada, hacia el bat. El término pitchear, según el Dickson Baseball Dictionary, se usó por primera vez en la historia del léxico beisbolero dentro de esta regla 9 de los Knickerbockers en 1845, y es definido como “un tiro suave y corto por debajo de la altura de la cadera con el brazo recto.” El juego de Nueva York era de una actitud más caballerosa que el de Massachussets. En el magistral libro The Pitcher escrito por los historiadores John Thorn y John Holway se asegura que en el juego neoyorquino el lanzador y el bateador “no eran adversarios sino aliados muy cercanos, cada uno haciendo lo posible por poner la bola en juego para los valientes fildeadores sin guante. De todas las posiciones en el juego original de 1845, solo el jardín derecho era menos demandante y menos prestigiado que el lanzador.” 10. Una bola golpeada hacia afuera del terreno, o fuera del rango de primera o tercera base, es foul. Ya se mencionaba que esta es una de las grandes innovaciones que hicieron los Knickerbockers al juego de beisbol. Antes de 1845 una pelota bateada en cualquier dirección era considerada buena, y el bateador quedaba en libertad de correr. Los Knickerbockers dotaron al juego de un terreno de foul lo que terminó dándole orden al juego. Es de notar en la redacción de esta regla también es que se consideraba foul una bola bateada hacia afuera del terreno. Esto incluía a la jugada reina del beisbol actual: el cuadrangular. Y es que en los campos de Elysian Fields en Hoboken, Nueva Jersey donde jugaban los Knickerbockers, detrás de los jardines ya se encontraba el río Hudson. Babe Ruth se hubiera muerto de hambre jugando con los Knickerbockers. 11. Tres pelotas a las cuales se les intente batear y se les falle y, si la última de ellas es atrapada, se considera que la mano (turno al bat) es out; si no es atrapada se considera fair (buena, legal) y el bateador es libre de correr. Tres oportunidades para poner la bola en juego era una regulación ya utilizada previamente. En la descripción del juego de base ball inglés que publica el profesor Gutsmuths en 1796 ya se estipulaba que " el bateador tiene tres intentos para batear la bola mientras está en el home plate." 12. Si la pelota es bateada, o contactada, y luego atrapada, ya sea de aire o al primer bote, la mano (turno al bat) será considerada out. Se podía dar un out si la bola era atrapada en el aire o de un bote. No sería sino hasta 1865 que se implementaría la regla del out solo en batazos atrapados en el aire. 13. Un jugador corriendo las bases será out, si la bola está en las manos de un adversario en la base; entendiéndose, sin embargo, que en ninguna instancia la bola le será lanzada al corredor. Esta fue una de las grandes contribuciones de las reglas de los Knickerbockers al beisbol. Antes de eso, se le podía lanzar la bola al corredor que estaba fuera de base y si la bola lo golpeaba el corredor era out. Las reglas de los Knickerbockers obligaban al defensivo a tocar al corredor con la bola en la mano, o bien si el defensivo está en poder de la bola sobre la base antes de que el corredor llegue. Esta innovación al reglamento del beisbol perdura hasta nuestros días. 14. Un corredor que obstruya a un adversario de atrapar o llegar a la bola antes de llegar a su base, será considerado out. La interferencia es una regla que hasta hoy se conserva. 15. Tres manos (turnos al bate) out, todos out. Cada equipo al bate, en cada inning, tenía 3 outs para buscar anotar carreras. Si se consumaban los 3 outs, perdían el turno al bate y debían pasar a la defensiva. 16. Los jugadores deberán tomar su turno al bat en turnos regulares. Esta regla permitía a los equipos mentener un orden al bate e impedía que un equipo mandara a sus mejores bateadores una y otra vez a batear. 17. Todas las disputas y diferencias relativas al juego, serán decididas por el Umpire, para quien no habrá apelación. La inapelabilidad a los juicios del umpire es una regla que estaba presente ya en la Constitución del Olympic Club de 1838 y que buscaba encontrar en el umpire a un árbitro respetable e imparcial cuyos juicios estuvieran por encima de los propios peloteros. 18. Ninguna carrera o base podrá realizarse si la bola bateada es foul. Como ya se revisó en la regla 10, los Knickerbockers aportan la zona de foul para el beisbol en otra de sus grandes contribuciones al juego. Esta regla 18 es una reiteración de la regla 10 pues especifica y aclara que si un batazo está en zona de foul el equipo que dio ese batazo no podrá correr, avanzar base o anotar carrera. 19. Un corredor no puede ser puesto out al avanzar una base, cuando el pitcher cometa un balk (engaño). Las regulaciones que existían para el pitcheo eran muchas, por lo que el balk era una infracción por realizar una mala mecánica para lanzar cuya penalización al equipo defensivo consistía en que el corredor avanzara una base. 20. Pero una base será concedida cuando la pelota bote fuera del terreno al ser bateada. Una regla similar a lo que hoy es el doble de terreno. Cuando la pelota era bateada hacia un lugar fuera del campo en el cual ya no podía ser jugada, al corredor se le daba una base. Apuntes tempranos de beisbol en Yucatán Tomado de: orígenesdelbeisbol.com Este trabajo tiene por objeto dar a conocer los inicios de nuestro deporte en Yucatán, aunque en forma un poco deshilvanada pues no vamos a seguir literalmente su cronología. Considero en forma muy personal, que Yucatán puede ser considerado la cuna del Beisbol en México, no por haberse celebrado el primer encuentro ya que este honor recae en la Ciudad y puerto de Guaymas. Mi afirmación se basa en que en el año de 1892 se registra un Box-Score primitivo y al año siguiente, también se da la publicidad al que conocemos en la actualidad, se organiza y se registra el acta constitutiva de la primera Liga Yucateca, de efímera vida y continuando como la Liga Meridana. Por primera ocasión en nuestro país en forma masiva un periódico da a conocer el "Reglamento de Beisbol de 1904" que regirá el Champion Cubano. En 1905 la Liga Escolar de Beisbol, además se presenta una Zarzuela con trama beisbolística titulada "Out", esto más de cincuenta años antes de que en Brodway se presentera la obra "Damn Yankees" que luego sería llevado al cine. Así como ese mismo año se conjuntarían a un mismo tiempo inmortales de la talla de Lucas Juarez y los cubanos Luis Padrón, Carlos Morán, Enrique Quintero y Anguilla Bustamante, que por cierto fuera el primer negro que estuvo a punto de ser firmado por los Yankees de New York en un momento no precisado entre 1905 y 1907. Por CÉSAR GONZÁLEZ GÓMEZ El beisbol mexicano nace fuera de México. Surge cuando el país está en una búsqueda de su propia identidad; de deslindarse de las herencias virreinales y construir la República siguiendo la inspiración de la Revolución Francesa y la independencia de los Estados Unidos. La lucha era por romper con las tradiciones monárquicas europeas y abrigar las ideas republicanas. Durante gran parte del siglo 19 la lucha en México fue entre liberales y conservadores. Los liberales eran republicanos, antimonárquicos, pugnaban apasionadamente por la estricta separación del estado y la iglesia, creían que había que restarle poder al clero y eran admiradores de las instituciones de los Estados Unidos por el progreso que ellas representaban. Los conservadores, en contraparte, simpatizaban con las monarquías, protegían los intereses de la iglesia, y creían que el mejor camino era mantener las instituciones como estaban durante el virreinato. Admiraban las ideas provenientes de España. No es casualidad, entonces, que el beisbol mexicano nazca en esta década. En abril de 1866 aparecen los primeros peloteros mexicanos de que se tiene evidencia, jugando al beisbol y estudiando en San Francisco, California, mientras que en 1868 el mexicano Manuel Escudero aparece ya jugando para el Rose Hill Club del St. John’s College en Nueva York. Un año después, en 1869, surge el primer club mexicano de beisbol hasta hoy conocido, el Unión Base Ball Club de Matamoros, Tamaulipas que cruzaba la frontera para jugar contra el Rio Grande B.B.C. de Brownsville, Texas. En abril de 1866, José Francisco Godoy se convierte en el primer pelotero mexicano del que se tenga evidencia y, muy probablemente, sea también el primer pelotero latinoamericano documentado hasta hoy. El 7 de Abril de 1866, Godoy juega el jardín central del Eureka Base Ball Club de Santa Clara California, y el juego es reportado dos días después en el diario Alta Californian de San Francisco[1] . Godoy tendría otras dos apariciones impresas el 22 y el 29 de Abril de 1866.[2] Tenía 15 años de edad. Para aquel jovencito, practicar el beisbol era mucho más que un juego. En realidad, era una declaración de principios por lo que se vivía en México y por el rol que su familia, de férrea ideología liberal, tenía en el destino del país. El padre de aquel joven pelotero era el cónsul de México en aquella ciudad californiana, José Antonio Godoy. A pesar de que el gobierno de Benito Juárez estaba impedido por la intervención francesa y la imposición del emperador Maximiliano de Habsburgo, Godoy, que era un encendido liberal, seguía fungiendo como cónsul debido a que el gobierno de los Estados Unidos no reconocía al Imperio de Maximiliano y seguía considerando a Benito Juárez como presidente legítimo de México, así como a su cuerpo diplomático. El cónsul Godoy era uno de los agentes más activos del gobierno de Juárez para conseguir fondos económicos en Estados Unidos y poder levantar el ejército que buscara quitar del poder a Maximiliano y restaurar la República. De San Francisco, por la gestión de Godoy, llegaron apoyos importantes en armas y dinero para Benito Juárez. Estados Unidos y su élite empresarial nunca vieron con buenos ojos que Francia invadiera México en 1862 y que luego, con la ayuda de los conservadores mexicanos, impusiera una monarquía con Maximiliano como su emperador, pero poco habían podido hacer en aquel momento. Estados Unidos padecía en esos años, entre 1861 y 1865, una guerra civil. Tenían, sus propios problemas de los cuales ocuparse y no pudieron apoyar a Juárez. Para principios de 1866, la guerra civil estadounidense ya había terminado con el triunfo del gobierno sobre los separatistas. Ya para entonces presionaba Estados Unidos al emperador de Francia, Napoleón III por todos los canales diplomáticos, para que retirara sus tropas de México. Mientras, por el otro lado apoyaba al gobierno de Juárez, que estaba provisionalmente en Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez), con dinero, armas e incluso algunas tropas. Los intereses que los Estados Unidos y sus capitalistas tenían en que terminara la ocupación francesa y se restaurara la República en México eran muy variados. En primer lugar, había que aplicar la doctrina Monroe que decía que los Estados Unidos no tolerarían ninguna intervención europea en el continente, ya fuera en forma colonial o con monarquías títeres. En segundo lugar, el gobierno de Juárez puso a la venta una gran cantidad de bonos del gobierno que llevaban como garantía grandes extensiones de tierra que, en caso de no pagarse la deuda, pasarían a ser propiedad de los capitalistas norteamericanos. Y en tercer lugar, muchos de los miembros del gobierno liberal eran masones, incluido el propio Benito Juárez, por lo que habrían de ser apoyados por sus hermanos masones americanos, que entonces ocupaban importantes cargos en la vida pública de Estados Unidos. Mientras aquel jovencito José Francisco Godoy, jugaba el jardín central del Eureka B.B.C, Maximiliano de Habsburgo ya había recibido una carta procedente de Francia que sellaba su suerte. El emperador francés, Napoleón III, le informaba que “debido a la imposibilidad de obtener del poder legislativo la autorización para nuevos subsidios a fin de sostener a nuestro ejército (francés) en México, y la declaración de Vuestra Majestad (Maximiliano) de no estar en condiciones de subvenir por sí mismo a ese sostenimiento, me obligan a poner término a la ocupación francesa. Quizá la salida de nuestras tropas represente una debilitación momentánea, pero tiene la ventaja de quitar a los Estados Unidos todo pretexto para una intervención.” Esta fase de la historia mexicana marca el inicio de una relación mucho más cercana de México con los Estados Unidos. Cuando la intervención francesa sacó a los liberales del poder en 1863, muchas familias que creían en esos principios comienzan a enviar a sus hijos a estudiar a Estados Unidos para recibir una educación liberal. Uno de los colegios más recurridos por las clases altas del occidente mexicano era el Santa Clara College, ubicado cerca de San Francisco, California. En Agosto de 1860 había 7 estudiantes mexicanos inscritos[4] , para 1863 cuando las tropas francesas toman la ciudad de México había 23 mexicanos[5] y para el verano de 1867 cuando cae el Imperio de Maximiliano se inscribieron 36 estudiantes mexicanos[6] . Eso, por el lado del occidente de México, pero en el otro extremo del país, las familias acomodadas del Golfo mandaban a sus hijos a diferentes colegios del lado este de los Estados Unidos, pero basta con examinar el St. John’s College de Nueva York para notar el mismo fenómeno. En 1860 había apenas 2 mexicanos inscritos[7] , en 1863 había 5[8] y en 1867 había ya 10 mexicanos. El contacto de estos jóvenes con la cultura americana le daría vida al beisbol mexicano. En California, cuando renace la fiebre por el beisbol en la primavera de 1866, ya aparece José Francisco Godoy practicando el juego. En 1867, se organiza la Convención de Base Ball del Pacífico, que era una institución que buscaba agrupar y estandarizar a los distintos clubes de beisbol en California, bajo un mismo estándar de reglas. El club Original de Santa Clara, California envía a un mexicano, Saturnino Ayón de Mazatlán como su representante, en calidad de vicepresidente del equipo. El 7 de Abril Saturnino Ayón firma una carta dirigida al periódico Alta Californian pidiendo que se aclare un triunfo que erróneamente se le acreditó a su club. Ayón, en un arranque de honestidad, afirma que el Original Base Ball Club no ambiciona “falsos honores y no sería más que justicia para nuestros oponentes y, para nosotros mismos, que la corrección sea hecha.” El reporte del Alta Californian publica el box score del cotejo en el que el Original es derrotado por el Excelsiors 56 a 45. En ese partido toma acción otro mexicano, Adrián Cubillas de Hermosillo Sonora, que juega la segunda base. El liderazgo de Saturnino Ayón como vicepresidente del Original Base Ball Club es evidente en el cuidado y la organización de su equipo. Para celebrar la creación del club ordena que sean tomadas un par de fotografías en formato “tarjeta de visita”. Este formato medía 6 centímetros de ancho por 10 de alto y surgió en la década de los sesentas del siglo 19, para producir impresiones fotográficas de pequeño formato lo suficientemente durables como para producir varias copias, enviarlas por correo o intercambiarlas. Quien imprimía en formato “carta de visita” tenía toda la intención de regalar fotografías a sus familiares y amigos. Se convirtieron de inmediato en una especie de tarjetas de presentación. Indudablemente, el Original Base Ball Club quería ser conocido y recordado. Es Manuel Wolter, el jardinero izquierdo del equipo, quien toma las fotografías. Wolter registró un par de imágenes históricas que hoy se conservan en los archivos de la Universidad de Santa Clara. En la primera aparecen Saturnino Ayón, Joseph Wiley y John Brown, mientras que en la segunda imagen aparecen Adrián Cubillas, Manuel Torres y Fingal Hinds. Todos aparecen perfectamente uniformados. El valor histórico de estas imágenes es tal que se encuentran ya entre las más antiguas que se conozcan relacionadas al deporte de México, junto a la famosa imagen, tomada alrededor de 1865, de Maximiliano de Habsburgo que posa junto al resto de los jugadores en un partido de cricket. Uno de los elementos que más llama la atención en estas fotografías es que adoptan una estrella de cinco puntas como el símbolo del club. La estrella aparece en las gorras de todos los integrantes, pero también aparece grabada en la hebilla de los cinturones. ¿Qué significaba esta estrella? Probablemente, era un símbolo de simpatía o filiación con la masonería que tan en boga estaba en ese momento en México, luchando por la restauración de la República. Hay evidencias fechadas en 1887 que vinculan a Saturnino Ayón con la masonería, y que aportan elementos que fortalecen esta hipótesis que abordaremos más adelante en el texto. Ante el avance del ejército liberal apoyado con armamento de los Estados Unidos, solamente quedaban en poder del Imperio ciudades como Puebla y Querétaro. Ya ni la ciudad de México representaba un lugar seguro para Maximiliano y sus seguidores por lo que, el aun emperador de México, recibe el mal consejo de abandonar la capital y refugiarse en Querétaro por sus ventajas defensivas. En ese abril de 1867, Maximiliano ya estaba en Querétaro y no saldría de ahí con vida. Un mes después era capturado por las tropas juaristas al mando del general Mariano Escobedo. El juicio a Maximiliano inicia el 13 de junio y es declarado culpable con pena de morir fusilado. En el Cerro de las Campanas de Querétaro, Maximiliano de Habsburgo es fusilado el 19 de junio de 1867 junto a sus generales Miguel Miramón y Tomás Mejía. El 15 de julio, Benito Juárez entra a la ciudad de México y la República es restaurada. En esa misma fecha José Antonio Godoy, cónsul de México en San Francisco y padre del joven pelotero José Francisco Godoy firma una carta que envía al gobernador de California. En ella informa con “carácter oficial de la ejecución del archiduque MAXIMILIANO, autonombrado Emperador de México.” También informa el cónsul que con la rendición de Veracruz, “se pone fin a lo que algunos han llamado el Imperio de México, dado que de ese fantasma ya no queda ni reconocimiento en ninguna ciudad, ni tampoco un soldado que lo sostenga. Los mexicanos leales han triunfado y han plantado orgullosamente el estandarte de la República en lo alto del Palacio Nacional, restaurando y reestableciendo la autoridad nacional.” “Esta gran República de los Estados Unidos que, con su influencia moral, ha ejercido una parte tan importante en la salida de los franceses, debe regocijarse al contemplar a su hermana República de México llena de vitalidad y lista, al cobijo de la paz y la sabia legislación, de seguir el camino de la prosperidad y la grandeza que con su ayuda, debe alcanzar.” Tres días después, el 18 de julio de 1867, la comunidad mexicana residente en San Francisco firma una carta celebrando la ejecución de Maximiliano. Entre sus muchos firmantes aparecen los jóvenes peloteros mexicanos y estudiantes en California, Saturnino Ayón y José Godoy. La carta asegura que la colonia mexicana en esa ciudad considera a Maximiliano “un usurpador que regó con sangre de los leales mexicanos los lugares en que llegó a dominar apoyado en bayonetas extranjeras.” En el documento que firmaron ambos peloteros también se deja asentado que el fusilamiento es considerado “un acto de justicia, necesario y conveniente, y que el gobierno de la República ha obrado apoyándose en el derecho que tiene, y ha salvado la dignidad nacional, desentendiéndose de las insinuaciones que a nombre de varios soberanos de Europa se le hicieron, pidiendo la vida de Maximiliano.” Es significativa y gráfica la postura política que toman estos dos jóvenes beisbolistas hacia el momento histórico de su país. Para ellos, Benito Juárez era el hombre que llevaría a México al rumbo de modernidad y progreso que ellos estaban viviendo en Estados Unidos. Estaban conscientes también de que San Francisco era ya una importante influencia comercial y cultural para el occidente mexicano. Muchos eran los mexicanos que hacían negocios en San Francisco, y el acercamiento de Juárez con los Estados Unidos favorecía aun más estas condiciones. Fue el beisbol la primera bandera ideológica de estos jóvenes, que sirvió para manifestar que no querían el dominio de una nación europea en México. Si algún país habría de influir, ese debía ser Estados Unidos. Los mexicanos siguieron practicando el beisbol en San Francisco aun después de la caída del Imperio de Maximiliano. Así lo demuestra una nota periodística fechada el 24 de Noviembre de 1867, en donde se reporta un juego del día 21 celebrado en San José, en que el Original B.B.C. de Santa Clara vapulea al Accidentals 40 carreras contra 7 en el primer juego por el campeonato del condado de Santa Clara. En el jardín derecho del Original juega Fernando Güereñas, un nativo de Alamos, Sonora, pero avecindado desde muy pequeño en Guaymas, que fue enviado a estudiar a Santa Clara College junto con su hermano Dunstano. Ciertamente, podemos notar en esta actividad tan temprana de beisbolistas sonorenses y sinaloenses, los primeros antecedentes de los que habrían de convertirse en dos estados tradicionales del beisbol mexicano, aunque no fue esa la única región que tuvo peloteros en esa década tan importante para nuestra historia beisbolística. Nueva York era la meca del beisbol en Estados Unidos por aquellos años. Desde principios del siglo 19 se pueden encontrar evidencias de beisbol organizado en esa ciudad. Los colegios neoyorquinos representaron un centro de actividad beisbolística importante, y siendo dichos colegios muy concurridos por estudiantes latinoamericanos, no tardaría el juego en internacionalizarse. En 1859, el Rose Hill Base Ball Club del St. John’s College fue uno de los equipos participantes en el primer juego colegial de beisbol en modalidad de 9 peloteros jugando contra el St. Francis Xavier College. A lo largo del siglo 19, asistieron a ese colegio estudiantes latinoamericanos que luego llevaron el beisbol a sus paises de orígen. Entre ellos está el cubano Esteban Bellán, quien se convirtió en el primer pelotero latinoamericano en jugar profesionalmente en Estados Unidos al máximo nivel. Bellán fue uno de los fundadores del Habana Base Ball Club a finales de la década de los sesentas, y luego pegó tres cuadrangulares en el primer juego de beisbol documentado en Cuba en 1874 cuando su club, el Habana B.B.C. visitó el puerto de Matanzas para enfrentar al club local. También estudiaron en el colegio los hermanos De Zaldo que luego estuvieron entre los fundadores del otro gran equipo cubano: el Almendares. Un puñado de estudiantes nicaragüenses que estudiaron en St. John’s a finales del siglo 19 están entre los jugadores de los dos equipos que participaron en el primer partido documentado en Nicaragua en 1891. En St. John’s College, los mexicanos no podían ser la excepción y un reporte publicado el 19 de Junio de 1868 lo confirma. El equipo representativo del colegio, el Rose Hill Base Ball Club, se bate en un formidable partido de beisbol con el Active logrando derrotarlos por 36 a 34. Jugando la receptoría aparece el cubano Esteban Bellán, pero como jardinero derecho y noveno en el orden, aparece Manuel Escudero, un estudiante que en el catálogo del colegio aparece como procedente de Tepic, México. El nayarita Escudero aparece inscrito en el colegio de 1865 a 1868. Aquel juego sería, tal vez, una de las últimas actividades que realizó en Nueva York antes de regresar a México un par de semanas después. Otro mexicano que aprendió el juego en St. John’s sería uno de los integrantes del primer equipo de beisbol documentado en territorio mexicano. Luis Bress, procedente de Matamoros, Tamaulipas, aparece inscrito en el curso 1865-66[28] y luego aparece jugando la tercera base del Unión Base Ball Club de Matamoros Tamaulipas el 21 de Octubre de 1869, documentado en el reporte que hace el diario Daily Ranchero de Brownsville, Texas dos días después. Brownsville, Texas y Matamoros, Tamaulipas eran como dos ciudades gemelas divididas solamente por el Río Bravo, aunque las dos ciudades tuvieron siempre un intercambio comercial y cultural importante. Para la celebración del partido, el Unión B.B.C. cruza la frontera para jugar en Brownsville contra el Rio Grande B.B.C. Los americanos se imponen por un marcador cerrado para la época: 29 a 22. Sólo se pudieron completar ocho episodios por falta de luz. El juego duró 2 horas y 45 minutos. Este evento histórico fue reportado también en la Capital de la República por el diario The Two Republics, un periódico emitido en la ciudad de México enfocado a la colonia americana que celebra el acontecimiento afirmando que ese es el “tipo de juego que preferimos ver entre vecinos. No hay romance alguno en el juego de pistolas para dos”. En Brownsville había una inquietud naciente por el beisbol que traspasó la frontera. Había en ese año 4 clubes documentados, 3 de ellos eran de Brownsville y el Unión B.B.C. de Matamoros. El diario Daily Ranchero trata con familiaridad al juego y hace reportajes especiales del mítico club Cincinnati Red Stockings que arrasaba todo Estados Unidos convertido en el primer equipo profesional de la historia. El periódico habla también de una temporada de beisbol en 1868 en Brownsville, aunque no fue cubierta por el diario. El Daily Ranchero habla de los clubes de “esta vecindad” para referirse a los equipos de la región que jugaban regularmente entre ellos, en clara alusión al equipo mexicano. En cuanto a la calidad del juego que practicaban se pueden encontrar algunos puntos interesantes. El 6 de Noviembre de 1869 el Daily Ranchero nota la calidad del McClellan B.B.C. refiriéndose a su lanzador que “se las ingenia para poner un efecto peculiar a su bola que la hace excesivamente difícil de batear”. Estamos hablando de una de las primeras evidencias impresas que se conozcan sobre el lanzamiento de curva. Contra este tipo de rivales jugaba el Unión B.B.C. y no lo hacía mal. El 21 de Noviembre, los clubes Unión y Rio Grande forman un combinado con lo mejor de sus peloteros para enfrentar al poderoso McClellan. El combinado, donde estaban los mexicanos, le asesta una paliza memorable al admirado McClellan con marcador de 69 a 35. El 12 de diciembre se juega el primer partido de una serie entre el Unión y el McClellan que el Daily Ranchero titula con tintes nacionalistas: “Estados Unidos vs. Mexico.” El juego es cerrado y el McClellan logra imponerse por 22 a 18.[34] El segundo de la serie se jugó el 16 de Enero de 1870 y los mexicanos del Unión cobran revancha derrotando 38 a 30 al McClellan en Brownsville. El triunfo del 16 de Enero es el último reporte impreso del Unión Base Ball Club de Matamoros que, hasta hoy, es el primer club de beisbol que se conoce en la historia mexicana. El 17 de Septiembre de 1870, el Daily Ranchero anuncia la próxima celebración de un juego de beisbol entre un nuevo club de Matamoros, el Oriental Base Ball Club y el Ranger de Brownsville, a celebrarse en la ciudad mexicana. Sin embargo, no reporta el resultado del partido. Probablemente el beisbol ya era una práctica generalizada en Matamoros por esas fechas. El hecho de que ya hubiera dos clubes organizados entre 1869 y 1870 con el nivel de destreza que el Unión demostraba y que ya hubiera una organización como para cruzar la frontera y jugar contra los clubes texanos, habla de una familiaridad con el juego que tuvo que haberse dado desde varios años antes. No sería extraño que durante la década de los 60s cuando tanto México como Estados Unidos padecían sus propias guerras, este cruce fronterizo se convirtiera en uno de los más importantes. Mientras que durante la Guerra Civil de los Estados Unidos se mantuvo un bloqueo naval en la mayor parte de los puertos del Golfo, en Brownsville seguían llegando los víveres a través de México, donde llegaban a Puerto Bagdad en Matamoros y luego eran trasladados a Brownsville. Esto enriqueció a muchas familias de ambos lados de la frontera que, por muchos años disfrutaron del libre comercio. Fue precisamente la Guerra Civil americana la que se encargó de popularizar el juego de manera definitiva por gran parte del territorio de los Estados Unidos. Brownsville tenía una importante guarnición militar, el Fuerte Brown que era más antiguo, incluso que la misma ciudad. Por 1868 cuando comienza el beisbol organizado en la ciudad, los soldados que permanecían en el Fuerte Brown habían sido combatientes de la Guerra Civil donde seguramente aprendieron el juego. Los nombres alusivos a cuestiones de la guerra eran populares entre los distintos clubes de beisbol de la época en los Estados Unidos. Por ejemplo, el 21 de Mayo de 1870 se enfrentaron en los campos de la guarnición, el Robert E. Lee B.B.C y el Young America B.B.C.[37] Robert E. Lee fue el general más popular del bando del sur, los confederados, durante la Guerra Civil y hay varios clubes de beisbol documentados en el estado de Texas que llevaban el nombre de este general como homenaje. El Young America era alusivo a la nación de Estados Unidos rejuvenecida e íntegra, luego de las calamidades de la guerra. El club mexicano opta por el nombre Unión en alusión al bando triunfador de la Guerra Civil americana, el bando del gobierno americano que apoyó a Benito Juárez para restaurar la República. Es este un elemento más para evidenciar la ideología de los mexicanos beisbolistas en aquellos años. Era, entonces, un juego netamente liberal. ¿Qué representaba en México ser liberal en esos años del siglo 19? Habrá que analizar la vida adulta de uno de aquellos primeros peloteros que practicaron el juego en los años sesentas del siglo 19: Saturnino Ayón. Gran cantidad de liberales mexicanos eran también masones. Claros ejemplos de ello eran los liberales más visibles de la época: Benito Juárez, Porfirio Díaz, y Sebastián Lerdo de Tejada, masones todos. Ser masón estaba vinculado a restar peso al cristianismo en la sociedad. La masonería creía, desde mucho tiempo antes, que podía haber una convivencia entre las distintas religiones y que el equilibrio de esas mismas religiones ayudan a una mejor sociedad. En México cuando los liberales masones llegaron al poder promovieron que, por ejemplo, comunidades protestantes del extranjero se establecieran en México para tener diversidad religiosa, confiscaron los bienes de la iglesia y separaron la iglesia del estado, inspirado en lo que había hecho Estados Unidos desde la fundación de su República, hecha por los masones. Entonces ser liberal, admirar las instituciones de los Estados Unidos, y ser masón era algo recurrente entre los políticos mexicanos de la época. Saturnino Ayón, como miembro del Original Base Ball Club de Santa Clara en 1867, era un liberal en formación. Educándose en Estados Unidos, hábil en la oratoria y un auténtico líder, de inmediato se hizo de la vicepresidencia del club. Confirma su condición de liberal al firmar aquella manifestación donde se celebra el fusilamiento de Maximiliano. Un detalle en la vestimenta de aquel equipo es útil para establecer también un posible vínculo de Ayón con la masonería: la estrella de cinco puntas en las gorras y en las hebillas de los peloteros captados en las fotos. La estrella de cinco puntas era un símbolo liberal masón presente en varias banderas de países, cuya independencia fue lograda por liberales masones. ¿Fue idea de Ayón adoptar ese símbolo? ¿Era ya masón a esa edad? No hay evidencia de que lo fuera en 1867, pero sí la hay de que Saturnino Ayón ya era masón 20 años después. Entre los participantes al desfile, cita a la “secta masónica de Caballeros Templarios, con sus insignias simbólicas, bandas y demás distintivos, y llevando su lujoso estandarte de raso blanco, con negra cruz griega.” Como ofrenda en la tumba de Juárez, los Caballeros Templarios dejan “un souvenir abalorio, con una gran estrella de plata”. A la hora de pronunciar los discursos, los Caballeros Templarios envían a la tribuna a su mejor orador: Saturnino Ayón. Aquel pitcher adolescente era, 20 años después, un hermano masón pronunciándose en la celebración de lo hecho por Benito Juárez en aquel 1867 en que Ayón practicaba el beisbol y completaba su formación liberal. Es de destacar también que la ofrenda que Ayón y sus hermanos masones dejan en la tumba de Benito Juárez sea “una gran estrella de plata”. La misma estrella de las gorras y las hebillas del Original Base Ball Club. Saturnino Ayón no traicionaría nunca sus principios liberales. En su vida adulta se convierte en diputado y en un incansable promotor comercial de México en los Estados Unidos. Cuando le preguntan sobre el sentimiento real del pueblo de México hacia el de Estados Unidos, Ayón responde: “Muy amigable, y el deseo de nuestra gente es establecer relaciones comerciales cercanas con los Estados Unidos. Hablo de la mejor clase de personas en México. Entre los estratos más bajos de nuestra población puede existir algún sentimiento de rencor contra los americanos, pero está confinado a esa única clase.” Los puntos de vista de Ayón reflejarían claramente la política que seguiría Porfirio Díaz durante su mandato que, en efecto, pudo atraer las inversiones americanas en ferrocarril, teléfono y demás industrias. Política porfirista que impulsó, sin querer, el beisbol en todo el país, pues son justamente empleados norteamericanos del ferrocarril y de la primera compañía telefónica, quienes organizan los equipos que se enfrentan, en julio de 1882, en el primer juego de beisbol documentado en la Ciudad de México. No había marcha atrás. El beisbol, el juego liberal, se iba a convertir en el deporte número uno del país.
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